20050126. La Iglesia sí cambia… para no cambiar.
La Iglesia católica prohibía antes el préstamo a interés, y ahora no sólo lo tolera, sino que intenta lucrarse de él con más o menos suerte en muchos Gescarteras. Admitía la tiranía, la esclavitud y la subordinación de la mujer como costumbres queridas por Dios, mientras que hoy generalmente las condena. Condenaba al infierno al que fuera a las corridas de toros o fumara; hoy vemos que organiza corridas para (su) beneficencia y los obispos fuman en público. Y mil ejemplos más. ¡Si ayer mismo, incluso por intentar oír Misa el sábado por la tarde en lugar del domingo por la mañana la Iglesia te condenaba a ese infierno que hoy también tiene en rebajas, rebajando a “simbólico” ese instrumento de terrorismo ideológico que le sirvió para chantajear y dominar durante tantos siglos!
Por tanto, en vez de titular su artículo sobre el preservativo “La Iglesia no puede moverse”, J. M Espinàs debería haber explicado que la Iglesia católica sólo se mueve cuando sus prohibiciones han dejado de tener importancia –por haberse superado el problema, o porque nadie le hace ya caso. Entonces, sí, “cambiando para no cambiar”, busca otras prohibiciones no menos irracionales e imposibles de cumplir, para que sus fieles, “pecando” contra ellas, deban pedirle perdón y ser “salvados” por esa empresa que tan astutamente –en nombre de Dios, por supuesto-, pone normas tan profícuas para ella. Así lo reconoció paladinamente su más eficaz ejecutivo, que la “movió” hasta transformarla de ser una pequeña e incipiente secta judía hasta convertirse en una gran multinacional de salvación, Pablo de Tarso: “Por la ley conocí el pecado”. Lo primero y fundamental que todavía hoy los misioneros católicos deben inculcar a los “paganos” es la (mala) conciencia, la vergüenza (de sí mismos), el dualismo bien-mal, para, una vez inoculado así el virus del automenosprecio, poder venderles su carísimo remedio y medicina espiritual.
20050126. Magisterio papal.
Yo quiero agradecer cordialmente al Papa el que, a pesar de sus preocupaciones mundiales y su avanzada edad, tenga tiempo para preocuparse tanto de los españoles que no sólo nos pueda aconsejar el que seamos buenos, sino que nos enseñe en detalle cómo debemos repartir equitativamente el agua, aclarándolo incluso en sus aspectos más técnicos y discutibles. Yo le ruego que amplíe su piadoso magisterio, mostrando también en detalle cual sería la mejor manera de ayudar a nuestros ocho millones de pobres con los bienes que el clero ha empleado en Gescartera, Cajasur y muchas otras empresas cuyas operaciones pueden calificar, sin disputa, de poco satisfactorias a ese respecto; o dictamine y precise cómo los creyentes deberían reaccionar ante la actual catástrofe en Asia, no vaya a suceder que, como en la del huracán Mitch de Centroamérica, se gasten de nuevo ahora los católicos en hacerle a él, Juan Pablo II, una estatua tanto dinero como todo lo que se recaudó para ayudar a aquellos pobres, templos vivos de Dios. Concrete también, pues, lo que hay que hacer en estos campos, más importantes aún para el Evangelio, si no, quizá, para el PP, que el del Plan Hidrológico.
20050203. Iglesia.
A propósito del preservativo, como antes del casamiento de homosexuales, algunos a favor, y otros en contra, afirman tajantemente que “la Iglesia católica no puede moverse”. En realidad, antes prohibía el préstamo a interés, y ahora no sólo lo tolera, sino que intenta lucrarse de él con más o menos suerte en muchos Gescarteras. Admitía la tiranía, la esclavitud y la subordinación de la mujer como costumbres queridas por Dios, mientras que hoy generalmente las condena. Condenaba al infierno al que fuera a las corridas de toros o fumara; hoy vemos que organiza corridas para (su) beneficencia y los obispos fuman en público. Y mil ejemplos más. ¡Si ayer mismo, incluso por intentar oír Misa el sábado por la tarde en lugar del domingo por la mañana la Iglesia te condenaba a ese infierno que hoy también tiene en rebajas, rebajando a “simbólico” ese instrumento de terrorismo ideológico que le sirvió para chantajear y dominar durante tantos siglos!
En realidad, como muestran los hechos, la Iglesia católica sólo se mueve cuando sus prohibiciones han dejado de tener importancia –por haberse superado el problema, o porque nadie le hace ya caso. Entonces, sí, “cambiando para no cambiar”, busca otras prohibiciones no menos irracionales e imposibles de cumplir, para que sus fieles, “pecando” contra ellas, deban pedirle perdón y ser “salvados” por esa empresa que tan astutamente –en nombre de Dios, por supuesto-, pone normas tan profícuas para ella. Así lo reconoció paladinamente su más eficaz ejecutivo, que la “movió” hasta transformarla de ser una pequeña e incipiente secta judía hasta convertirse en una gran multinacional de salvación, Pablo de Tarso: “Por la ley conocí el pecado”. Lo primero y fundamental que todavía hoy los misioneros católicos deben inculcar a los “paganos” es la (mala) conciencia, la vergüenza (de sí mismos), el dualismo bien-mal, para, una vez inoculado así el virus del automenosprecio, poder venderles su medicina espiritual que, aunque a veces pueda parecer incluso gratis –lo barato resulta muy caro- no sólo es muy costosa, sino que tiene innumerables efectos secundarios e incluso primarios muy perjudiciales para el equilibro psíquico e incluso físico.
20050222. Mentir desmintiendo.
No se puede “desmentir”… mintiendo (lo que tampoco es muy cristiano). El señor Juan Martínez Madrid me acusa nominalmente en una carta de “despropósitos” y “falsedades”… en una clara proyección freudiana. A no ser que haya aprovechado muy poco sus, dice, “décadas de estudios sobre temas religiosos teológicos” (quizá menos aún que a mí me sirvieran mi licenciatura en Teología en la Universidad Gregoriana de Roma, en Filosofía en la de Barcelona, el doctorado en Historia de Religiones en la Sorbona, mis decenas de libros que están en las bibliotecas, etcétera). Pero, lo ignore de verdad o mienta, el hecho es que la esclavitud estuvo bendecida por la Iglesia católica, desde las epístolas de Pablo hasta finales del siglo XIX; también la tiranía ha sido bendecida por ella hasta Franco, al que el Vaticano dio su máxima condecoración, la Orden de Cristo, y hasta Pinochet, a quien Juan Pablo II visitó, dio la comunión, y defendió su dictadura comparándola con la romana (“olvidando” que el dictador romano era elegido, sólo para la guerra, y por tiempo muy limitado). Y ¿qué católico mayor puede ignorar de buena fe que hasta hace pocas décadas, no oír misa el domingo, aunque se asistiera a ella el sábado por la tarde, era pecado mortal, y por lo tanto condenaba al infierno al pecador? Y aunque también intente negarlo, el hecho es el Papa Pío V excomulgó a quienes asistieran a las corridas de toros. ¿A qué seguir con tantos falsos “desmentidos”?
Guarde, pues, señor Juan Martínez, señor, el untuoso y farisaico amor que dice sentir hacia mí, sentimiento siniestramente parecido al de los inquisidores, capaces de asesinar por amor a quienes no piense como ellos, no sólo en la Edad Media, sino en pleno siglo XX y aquí, como todavía hay bastantes testigos de ello. Usted, señor Juan Martínez, es cómplice de ese genocidio y terrorismo ideológico intentando “desmentir” los hechos más evidentes. “Dios no tiene necesidad de nuestras mentiras”. ¡Dios nos libre de amores como el suyo! Lo mío, y lo de muchos más, contra lo que usted pretende para descalificarnos, no es aversión al Evangelio, sino a los fariseos que, hoy como ayer, intentan imponer, incluso matando a Jesús y a sus verdaderos discípulos, sus intereses políticos bajo capa de religión.
20050222. Papa inquisidor.
¡Dios nos libre de los talibanes, de los integristas religiosos! Hace poco, a propósito de la diatriba pronunciada en la ceremonia de su recoronación por otro fanático, evangelista él, Bush, que nos amenazaba con extender por la fuerza la libertad al mundo entero, un comentarista nos recordaba que ya el rey Jacobo I entendía como una monarquía libre aquella en la que el rey podía hacer lo que le diera la gana. Ahora, apuntando directamente a nuestro sufrido país, apenas liberado ayer de la inquisición franquista, otro integrista denuncia desde el Vaticano nuestro “permisivismo” que, se atreve a afirmar, nos “lleva a la restricción de la libertad religiosa”.
Seamos serios: ¿quién conoce a un católico español al que impidamos practicar su religión, forcemos a divorciarse, emplear preservativos? Y no es que este Papa polaco esté tan mal informado de lo que pasa en España, sino que exige volver a los buenos tiempos en que unas inicuas leyes civiles impuestas por la Iglesia impedían a todos, cualquiera que fuera su religión, divorciarse, emplear anticonceptivos, etcétera. Y hay que tener especial valor para criticar, hasta en detalles técnicos como el Plan Hidrológico, el cumplimiento del programa con que acaba de ser elegido un gobierno democrático, cuando el que critica el único Jefe de Estado europeo no elegido democráticamente, que cada día menosprecia e insulta, él sí, directa y fuertemente, las ideologías y conductas diferentes a las suyas, tan literalmente contrarias, por lo demás, a las enseñanzas del Evangelio del que se reclama, ya que osa autoproclamarse “santo” y vestirse de blanco, insistiendo en ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio.
20050228. Abuso funeral.
¿Cómo se puede tolerar que, de nuevo, fría y planificadamente, se abuse de las víctimas del 11-M? A pesar de que muchas de esas casi doscientas víctimas mortales y casi dos mil heridos por terrorismo no participaban de esa ideología, las autoridades del PP de Madrid, rompiendo también con la legalidad que debieran defender en un Estado aconfesional, y declarando abiertamente que no han consultado siquiera con representantes de otras confesiones religiosas –para no hablar de los agnósticos-, imponen en el aniversario del 11-M un funeral oficial exclusivamente católico, reforzado por un repique de campanas que tienen el descaro de defender como “apenas confesional”. Esperemos que les obligue a detener sus abusos y cumplir con su deber una fuerte reacción ciudadana, empezando por la de los más afectados por esa vergüenza, los católicos de verdad, cuya jerarquía, politizada al máximo, es cooperadora necesaria, y muchas veces incluso instigadora, de esa profanación y violación de las conciencias de vivos e incluso de muertos.
20050304. Impíos sacrificios.
“Misericordia quiero, y no sacrificios”; ni de cabritos, ni menos aún humanos, leemos en las Sagradas Escrituras. Lo recuerdo mientras observo con tristeza las interminables colas de personas, en su mayoría mayores o achacosas, que aguardan durante horas en el frío amanecer para entrar en un templo, conforme a las indicaciones de quienes les incitan a tocar un día determinado una concreta milagrosa imagen de Jesús “de Medinaceli”; cuando Jesús de Nazaret enseñó que Dios estaba y había de ser adorado en todas partes, y arrojó del Templo a los mercaderes y sacerdotes que se lucraban de las falsas creencias que inculcaban al pueblo.
Claro está, según leemos también en la Biblia, que cuando se recuerdan, como hacia ya san Pablo, las verdades del Evangelio, surgen siempre los mercaderes que viven de fomentar la veneración de imágenes locales, como la Diana de Éfeso, y promueven tumultos y hacen expulsar, encarcelar o incluso martirizar, con piadosas excusas de religiosidad, a esos “aguafiestas” que pueden estropearles su negocio, que trae tanta y tan mala cola de sacrificios, incluso humanos.
20050305. Campanada de una falsa jerarquía.
Oigo repicar campanas y sé muy bien donde. Junto con el funeral del 11-M, de nuevo exclusivamente católico a pesar de concernir a tantos no católicos, y reforzándolo, ese repique de campanas señala nítidamente, una vez más, la descarada prepotencia de quienes dudan en lucrarse incluso aprovechándose de las víctimas del terrorismo.
Estoy seguro que esa campanada servirá para despertar a los ciudadanos de buena fe que todavía no tienen conciencia de la urgente necesidad de que cumpla nuestra Constitución, no ya la Iglesia, sino esa falsa jerarquía católica. Y digo falsa jerarquía porque en realidad no representa, ni es seguida por la inmensa mayoría, no ya de los un día bautizados, sino ni siquiera de los que aun hoy se declaran católicos, miembros de la Iglesia.
Precisamente por eso, por no poder persuadir ni hacer que les obedezcan ni los que afirman ser ovejas de su rebaño, esos falsos pastores intentan seguir utilizando, como antes, la maquinaria del Estado, para imponernos por la fuerza sus ritos y su moral; y encima nos insultan como depravados a quienes pensamos y actuamos de otro modo, y siguen sacando, tan voraz como anticonstitucional y antievangélicamente, por muy distintas vías, el dinero de nuestros impuestos. Como guinda, se atreven hasta a denunciar freudianamente, como ataque nuestro, la defensa que hacemos de nuestra dignidad, libertad y bienes ante sus agresiones y rapiñas, bajo falsa capa de religión.
20050306. Campanada violadora.
Oigo repicar campanas y sé muy bien donde. Junto con el funeral del 11-M, de nuevo exclusivamente católico a pesar de concernir a tantos de otras creencias, y reforzando esa abusiva exclusión, tal repique señala nítidamente, una vez más, la descarada prepotencia de los sectarios que no dudan en avanzar pasando incluso por encima de los cadáveres de las víctimas de otros fanáticos, alimentando así la espiral de violencia psíquica que desemboca en la violencia física terrorista.
Estoy seguro que esa campanada servirá para despertar a los ciudadanos de buena fe que todavía no tienen conciencia de la urgente necesidad de que cumpla con la igualdad, que en este caso se llama laicidad, que proclama nuestra Constitución, impidiendo que ejecute esa escandalosa campanada ese grupo de oligarcas que falsamente dicen ser la Iglesia. Falsa jerarquía, porque en realidad no representa, ni es seguida por la inmensa mayoría, no ya de los un día bautizados, sino ni siquiera de los que aun hoy se declaran católicos, según muestran crudamente las encuestas y las iglesias cada día más vacías.
Precisamente por eso, por no poder persuadir por las buenas ni a los que aún afirman ser ovejas de su rebaño, esos falsos pastores intentan seguir utilizando, como antes, la maquinaria del Estado, para imponernos por la fuerza sus ritos y su moral; y encima nos insultan como depravados a quienes pensamos y actuamos de otro modo, y siguen sacando, tan voraz como anticonstitucional y antievangélicamente, por muy distintas vías, el dinero de nuestros impuestos. Como guinda, se atreven hasta a denunciar freudianamente, como ataque nuestro, la defensa que hacemos de nuestra dignidad, libertad y bienes ante sus agresiones y rapiñas, bajo falsa capa de religión.
20050307. Impíos sacrificios humanos.
“Misericordia quiero, y no sacrificios”; ni de cabritos, ni del propio cuerpo, leemos en las Sagradas Escrituras. Eso recuerdo indignado cuando contemplo las interminables colas de personas, en su mayoría mayores y achacosas, que aguardan durante horas en el frío amanecer madrileño para entrar en un templo, donde esperan esa fructífera cosecha de sacrificados creyentes, frotándose las manos y bien abrigados, unos sacerdotes que pretenden que lo que Jesús enseñó fue que había que tocar un día determinado una concreta milagrosa imagen de Jesús “de Medinaceli”; cuando el auténtico Jesús de Nazaret enseñó que Dios estaba y había de ser adorado en todas partes, y arrojó del Templo a aquellos mercaderes y sacerdotes que se lucraban de las falsas creencias que inculcaban al pueblo.
Claro está que cuando se proclaman, como san Pablo, las verdades del Evangelio, y según leemos también en la Biblia, surgen siempre los mercaderes que viven de fomentar la supersticiones de las que lucran, los fabricantes de ídolos, como la Diana de Éfeso, y promueven tumultos y hacen expulsar, encarcelar o incluso martirizar, con piadosas excusas de religiosidad, a esos “aguafiestas” que pueden estropearles su indigno, inhumano negocio, que trae tanta y tan mala cola de sacrificios, incluso humanos.
20050315. Sacrificios humanos.
Aviso urgente, de vida o muerte en algunos casos, a los millones de ciudadanos españoles que practicarán el rito de viajar esta Semana Santa.
La fecha de dicha celebración estuvo bien escogida en un principio, en una época en la que hasta el 95% de la población trabajaba en la agricultura, por coincidir ese cambio de luna con el de la máxima probabilidad de lluvia, con lo que interfería menos con el trabajo agrícola.
Sin embargo, en una sociedad en que sólo el 5% vive de la agricultura –y hoy aun para esos mismos agricultores- esa fecha es la más inoportuna, la que más interfiere en nuestras fiestas, la que más literalmente “nos hace la pascua”. Esa tan irracional y gratuitamente mortificante falta de adaptación a las nuevas circunstancias llega incluso a propiciar auténticos sacrificios humanos, dado el elevado número de muertos, mutilados y heridos de tráfico por accidentes que sufrimos esos días, y que no habrían ocurrido, o hubieran sido menos graves, si se celebrara la Pascua en otro tiempo.
Resulta, pues, imprescindible cambiar esas fechas, por humanidad y, por supuesto, por espíritu cristiano, cuyo distintivo, dijo Jesús, es amar a su prójimo, no el mostrar una absurda y cruel veneración supersticiosa a unas fechas como “religiosas” (¡!). Los primeros interesados en el cambio de calendario deberían ser los modernos sacerdotes, por caridad y por su propia conveniencia, para evitar que se les tenga que recordar también a ellos, como hizo Jesús a los fariseos, que “el sábado es para el hombre, no el hombre para el sábado”.
20050322. Marbella caritativa.
Un ciudadano de Marbella todavía tiene el valor de preguntarse públicamente si el dirigente de la trama de blanqueo de capitales de su ciudad es “un diablo de las finanzas o un mecenas de causas sociales”, aduciendo lo “caritativo” que era el señor del Valle. El hecho es que aún hay aquí asociaciones benéficas que no tienen escrúpulos de aceptar dinero de fuentes corruptas. Hace poco que la Coordinadora de ONGs para el desarrollo tuvo que amonestar y finalmente expulsar de su seno a una que, por aquello de que “el fin justifica los medios”, no dudaba en recibir donativos que servían para la lavar la cara de traficantes de droga aun legal pero tan nociva como el tabaco.
Ya hace tiempo que en otros países no se ven clérigos o monjas con fama de santidad recibiendo donativos de notorios delincuentes, ladrones de guante blanco o dictadores. No caigamos, pues, en la trampa de servir de camuflaje y coartada para quienes, como se denunciaba ya hace siglos, “hacen un asilo, pero primero hacen los indigentes”.
20050323. Compasión de Bush.
Reza el piadoso proverbio italiano que “No se mueve una hoja sin que Dios lo quiera”. Y a mí me ha sobrecogido siempre el sagrado misterio escondido tras las repetidas y justas quejas del Papa de que los tribunales eclesiásticos den con demasiado facilidad nulidades matrimoniales. Porqué ¿quién puede dudar de la absoluta potestad del Papa sobre esos tribunales? Y no seré yo quien niegue tampoco los abusos, cuando mi padre, tras cincuenta años de matrimonio y tres hijos, consiguió anular –para casarse con otra más joven- su matrimonio con mi madre, aduciendo la inapelable razón de que ella “no sabía lo que era el matrimonio cuando se casó”.
Descendido al nivel terrenal, también me deja muy asombrado que Bush nos transmita ahora sus condolencias por el 11-M, mientras sigue patrocinando medidas que aumentan el número de atentados en el mundo entero. Funesta compasión la suya. Con esos amigos, no necesitamos enemigos.
20050324. Despiadada “piedad”.
“Parirás (nacerás) y morirás con dolor”. En España quedan todavía pequeños, pero influyentes grupos talibanes que, como hacían abiertamente durante el Concilio Vaticano II, todavía rezan por la conversión del Papa, que creen ha traicionado la Cruz de Cristo. Porque, aunque con la prudencia y lentitud que le caracteriza, el Vaticano ha admitido hace muchas décadas, desde Pío XII, que no va contra el Génesis el parto sin dolor, ni la sedación a los enfermos terminales, penalidades consideradas en épocas menos civilizadas como justos castigos del pecado y salvadores sufrimientos para ganar el cielo.
Aquí, en efecto, las encuestas muestran que a los pacientes todavía se les hace sufrir mucho más que en otros países europeos. Víctimas aún de estos bárbaros fanáticos somos, pues, todos los españoles, católicos ilustrados, cristianos con amor al prójimo o laicos humanistas, si tenemos la desgracia de caer bajo las despiadadas “piadosas” garras de médicos sectarios, jueces rígidos o políticos manipuladores. Ellos, como, contra la opinión de la mayoría de su mismo país, ha hecho Bush estos días en Estados Unidos, intentan forzar las leyes hasta para impedir que descanse en paz una enferma incurable entubada hace quince años, Schiavo; esclava, sí, de la tiranía ideológica integrista ajena; sin que le importe a ese político fasiráico ordenar y sostener con mentiras y bajos intereses políticos y económicos una guerra que ya ha provocado cien mil muertos en Iraq.
En España, tenemos estos días la funesta intervención de las autoridades de un PP que –contra la opinión de sus mismos votantes- no dudó en votar unánimemente y seguir sosteniendo ese genocidio iraquí, pero que, por delación anónima, tras una investigación anormalmente rápida, y sin dar los resultados de completos de ese estudio, como debe hacerlo por ley, ha destituido en un hospital madrileño a quienes sedaban a enfermos terminales conforme a los protocolos establecidos cuando no estaban ellos o sus familiares en condiciones de decidir personalmente. ¿Qué nos espera a los demás españoles si caemos en manos de esos poderosos grupitos de fanáticos, que no nos dejan ni vivir ni morir sin dolor, si no reaccionamos ya contra tales tropelías?
20050328. Dioses sádicos en Semana Santa.
Tras esta ”Semana Santa” tenemos que constatar qué lejos estamos de avanzar en. aliviar nuestros problemas reales ante el dolor y la muerte. Tristísimos ejemplos a escala nacional e internacional siguen mostrando que “declarar al hombre animal racional es, por lo menos, la definición más prematura que conozco” (O. Wilde) Tanto detrás del conflicto de la enferma irreversible desde hace 15 años en EEUU como el de la sedación terminal en un hospital español está la mística milenaria del “dolor redentor”. Es cierto que hasta el Vaticano ha mitigado mucho su rigor moral en esos puntos concretos. Pero el eje central del Nuevo Testamento, y de la Semana Santa, sigue siendo el de la salvación por el dolor hasta la muerte, una “satisfacción vicaria”, como el eje del Antiguo Testamento fue también el sacrificio de Abraham, versiones apenas mitigadas de los masivos sacrificios (in)humanos de religiones prehistóricas, pero que conservan su trágicas consecuencias y funcionan con su radical dureza hasta en el lecho de muerte -¿quizá mañana la nuestra?- en nuestros hospitales.
“Nada cambia mientras no se cambia de dioses”, nos advertía Sánchez Ferlosio, con gran escándalo de esos bienpensantes “que se escandalizarían tanto de ver criticado el cristianismo como de verlo puesto en práctica” (W. Blake).
20050403. Clérigo Jackson.
Un clérigo negro, “abanderado de los derechos civiles” y candidato a la presidencia de los Estados Unidos (¡!), tuvo el valor de “confortar espiritualmente” a un Clinton arrepentido de su “adulterio bucal”… mientras él mismo estaba cometiendo, como se descubrió después, un adulterio de cuerpo entero, y sin preocuparse por disuadirle de que no bombardeara otros países para distraer la atención de quienes querían destituirle por haber caído en las redes de una ambiciosa becaria.
Pues bien, ese mismo clérigo, Jesse Jackson, es el que está ahora apoyando con sus oraciones a quien, aparte de abusar obviamente de su dinero y superioridad en otros campos, en un grado que están determinando los tribunales, con menores y subnormales, es el ejemplo más “claro” de complejo antinegro aceptado por sus víctimas, Michael Jackson, ese “cantamañanas” que, a base de innumerables operaciones quirúrgicas de “belleza”, se ha transformado en un monstruoso ser blancucho.
No contento con esos méritos, estos días ese clérigo hace doblete y está apoyando la posición de los padres de la enferma terminal Terri Schiavo, y del presidente Bush, contra el parecer de la más elemental piedad y de la abrumadora mayoría de los mismos estadounidenses. Siguen vigentes como el primer día las advertencias de Jesús contra tantos fariseos que bajo hábitos talares son “sepulcros blanqueados”, que “ponen sobre los demás pesadas cargas que ellos no llevan ni con un dedo”; la religión es su negocio, desacreditando su conducta las más sagradas y respetables creencias.¡Vuelva Jesús con el látigo y arrójelos de su Templo!
20050404. Embrionarios.
”¡Dichoso usted, señor congresista, que todavía conserva intactas las mismas ideas que tenía cuando estaba en el regazo de su madre!”, felicitaba irónicamente en el hemiciclo del Parlamento argentino un colega menos inmovilista a otro muy conservador. Prácticamente todos hemos abandonado ya la idea antigua de que en el semen masculino hay ya un “hombrecillo”, y que todo derrame es, pues, un homicidio, aunque sea involuntario, “argumento” que durante tanto tiempo sirvió para prohibir con pena de muerte eterna la masturbación. Y hasta el siglo diecinueve, el Vaticano opinó que no habría “hombrecillo”, embrión, ni, por tanto, pecado, en abortar hasta los 40 días de la concepción (ochenta, si era “mujercilla”, más torpes, ya se sabe).
En estos mismos días, el portavoz de los obispos españoles insiste en su campaña de que “Todos fuimos embriones”. Gran noticia. Mucho mayor sería el que proclamara con los hechos que todos hemos evolucionado, mental y moralmente, y, además se preocupará mucho más que de los embriones, de salvar las personas hechas y derechas de la explotación, la miseria, la opresión…, para que no les pueda acusar de nuevo el Maestro de ver al embrión en vientre ajeno (femenino, de nuevo) y no la viga violadora en el propio.
20050404. Papa llora.
¿Llorar por los poderosos? Antes pagaban al menos a las pobres plañideras en los grandes funerales. Ahora ellas lo hacen gratis, incitadas por la propaganda, porque es lo políticamente correcto, es ser “decente”. Yo, como Aquel aguafiestas que fue crucificado por ir contracorriente, prefiero llorar e identificarme con los pobres y hambrientos, que no viven en lujosísimos palacios; con los enfermos, incluso de SIDA; con los que sufren injusticias, sin dar la comunión a unos criminales triunfantes como Pinochet y Videla; con los que padecen guerra, sin pedir la paz pero correr enseguida a hacerme la foto con Bush y Aznar; con las mujeres, aún religiosamente marginadas por tantos talibanes; prefiero, en definitiva, no que me apelliden “grande” y “magno”, aferrándome al poder hasta morir, sino hacerme como niño para entrar en el reino de los cielos, como enseñó Jesús. Y no dudo que, como a Él, me condenarán y crucificarán por impío y blasfemo los fariseos y sacerdotes del Templo, ya que estos hechos revelan lo que ellos realmente son.
20050404. Papa agónico.
Los últimos días de C. Woytila se parecen demasiado a los de Franco y otros regímenes autoritarios. Una oscura camarilla intenta prolongar sus privilegios empujando sin piedad y arrastrando literalmente a un anciano inválido, persuadiéndole que debe figurar hasta el último suspiro por ser el hombre predestinado para salvar a su pueblo. Señores jerarcas de la Iglesia católica ¿cómo pueden pretender que es religioso y cristiano lo que es hasta tal punto irracional e inhumano? Viejo, niño o debilitado, Dios asista al que caiga en vuestras manos.
20050406. Lo que queda de la herencia… de Jesús.
Quizá sea este el momento solemne en que debamos hacer balance de la herencia que nos queda… de Jesús de Nazaret, releyendo tal vez los Evangelios, o incluso comentarios como el famoso libro del jesuita Raúl Plus: “¿Católicos, somos cristianos?”.
Porque Jesús fue condenado a muerte por las autoridades locales y coloniales. Sin embargo, quien para muchos de nosotros lo representaba ha muerto bendecido los dueños de este mundo, incluso por los dictadores que él mismo apuntaló y por aquellos otros gobernantes cuyas guerras criticó, pero con los que a poco se apresuró a hacerse la foto, como Bush o Aznar.
Jesús murió desnudo en un patíbulo, proclamando que su reino no era de este mundo; el Papa murió con las botas puestas, como Jefe de Estado en un lujoso palacio.
Jesús dijo que se reconocería a quienes eran sus discípulos porque darían de comer a los pobres y hambrientos, de los que cada día tenemos más; acogerían a los peregrinos, y ya vemos lo que pasa a los inmigrantes; consolarían a los que sufrían y estaban enfermos, a los que muchos de estos pretendidos discípulos suyos manifiestan su “caridad” para con ellos aconsejándoles o incluso obligándolos a sufrir aún más para ganar mejor el paraíso. Los discípulos de Jesús “versión Vaticano”, por lo que se caracterizan más y se distinguen de sus conciudadanos es por luchar fanáticamente contra los anticonceptivos, la homosexualidad, la clonación y otros temas tan importantes que ni encuentran ni citados en el Evangelio. ¿Qué hemos hecho de la herencia de Jesús?
20050406. Papa igual.
Un mínimo respeto para todos, somos seres pensantes, no ovejas irracionales suyas. ¿Es lo mismo Juan Pablo II que el Papa Borgia… o que Juan XXIII? Queriendo defender lo indefendible, excusarse de su colaboración con el difunto, mantener el inmovilismo y falta de diálogo actual dentro y fuera de su organización, el arzobispo de Tarragona quiere hacernos tragar la rueda de molino de que no hay esperanza, de que todos son iguales, de que Juan Pablo II “no hizo nada más que seguir los mandamientos de Cristo… Y ¿qué otra cosa puede hacer el papa, sea quien sea?”. ¡Dios nos libre de tan autosatisfechos y manipuladores pastores!
20050407. Papa e intolerancia.
Mis auténticos discípulos se reconocerán por su caridad, por su amor al prójimo, por su comprensión, dijo Jesús. Pero, proyectando en los demás su feroz agresividad, una auténtica turba de talibanes ha intentado fulminar con rayos del cielo a los representantes del pueblo español que guardaron un minuto de silencio por el papa, pero –no estando de acuerdo en todo con él- no se pusieron también de pie. Hace unos años, estos zelotes les habrían exigido que también a nuestros parlamentarios que se arrodillaran servilmente y besaran su pié, y antes les habrían torturado y quemado de no haberse humillado. Fanáticos “hijos del trueno”, “no saben de qué espíritu son”. Ni Jesús ni Juan XXIII les hubieran reconocido por discípulos suyos; en cambio, en papa Borgia, partidario del triunfo político y poder terrenal del pontificado, de guerrear y eliminar herejes, de condenar y marginar a los pecadores, de un ecumenismo “a lo matamoros”, sí.
20050410. Constantinización globalizada.
Para situarnos correctamente en nuestra época hemos de analizar a fondo los hechos. Los más poderosos del mundo no han dejado sus demás asuntos y se han apresurado a reunirse con singular unanimidad en Roma por error, piedad o capricho, sino para defender religiosamente sus principales intereses. A diferencia del hinduismo o del judaísmo patriarcal, religiones de Estado, el cristianismo, surgido, al igual que el judaísmo del exilio, como religión de protesta y oposición en época de crisis del Imperio, ha mostrado de nuevo espectacularmente con este Papa su eficacia milenaria, y hasta ahora insuperada, como válvula de escape, para encauzar, controlar y desahogar las manifestaciones contra el sistema que podrían llevar a un desequilibrio irreversible.
Proporcionando un arma moral para combatir el Imperio, haciéndole sentir superior a la Bestia apocalíptica de turno, llámese Nerón o Bush, el cristianismo dignifica, consagra y perpetúa el rango de colonizado y esclavo (“que no debe querer dejar de ser esclavo, como Dios quiere”, según san Pablo), y condena como intrínsecamente perversos los movimientos de liberación que, mejores o peores en sí, podrían hacer peligrar el orden existente (Espartaco o comunistas, guerrilleros o terroristas). Todos estos, insiste una y mil veces el cristianismo, son demoníacos y condenados por la divinidad, que nos sometió al poder imperial en castigo por nuestros pecados y para purificarnos y salvarnos.
Con toda justicia se denomina, pues, a Juan Pablo II “el Magno”, ya que supo como nadie combatir los demonios realmente peligrosos para el Imperio, mientras que reforzaba su papel de movimiento de oposición “espiritual” y “moral” contra los abusos existentes con los tradicionales sermones contra los malos ricos y crueles guerreros, apresurándose siempre a la salida de esa misa a reunirse con esos “pecadores” (pero redimibles, no diablos como los realmente opositores al sistema) para hacerse juntos la foto de empresa… y recibir las limosnas para acabar de convencer a los pobres que deberán tener paciencia y seguir siéndolo hasta el día del juicio final.
Esa es la herencia y salvadora tradición que sin duda seguirán también religiosamente sus sucesores, tras el homenaje que, como parte espiritual de su remuneración y para reforzar la eficacia de este aparato institucional, acaban de hacerles los más ricos y poderosos del planeta. Este entierro ha representado simbólicamente la nueva boda, la Santa Alianza entre el Trono y el Altar, la consagración del renovado, y cada vez más ordenado y unificado, orden mundial, monoteísta en todos los sentidos: “un Dios, un Rey, una Ley”. Es una repetición actualizada del sueño del emperador Constantino, ahora científicamente contrastado con encuestas y estudios de mercado: “Con este signo vencerás”. Es la nueva cruzada, que en sus diferentes aspectos bélicos, económicos y culturales, va cumpliendo también con gran éxito sus objetivos a escala planetaria. Es la era de la constantinización globalizada.
20050418. Denunciar las dictaduras.
Sería hasta gracioso, si no resultara tan dañino directamente para centenares de millones de personas, e indirectamente para todo el mundo, que tenemos que coexistir con tan poderosa organización. Incluso sin leer a Freud, una mínima cultura general y su edad tendría que haber hecho a ese “príncipe de la Iglesia” (¿cabe título más antievangélico?) ser más prudente antes de proyectar en los demás su propio obsesivo problema, con el conocido mecanismo psicológico que ya describiera con rotundidad nuestro refranero: “Se cree el ladrón que todos son de su condición”. Porque, antes de entrar en el Cónclave, y para condicionar en lo posible la elección del nuevo papa, Ratzinger ha denunciado “la dictadura del relativismo” moderno.
Lo evidente, de libro de texto o de diccionario, es que la dictadura está asociada al dogmatismo, al absolutismo y al autoritarismo, es decir, a todo lo que es y representa oficial y orgullosamente el Vaticano, mientras que el relativismo se opone a cualquier clase de absolutismo y dictadura personal o ideológica. Es lamentable que Rusia, tras el desmoronamiento del comunismo, haya caído, de la sartén al fuego, en la más dura, desnuda y oficial dictadura de la KGB, con Putin y su equipo; pero peor aún es el que la Iglesia de Roma, aún después del Vaticano II, haya recaído en manos de los más duros representantes del ahora mal rebautizado Santo Oficio, cuyo máximo representante sigue siendo palpablemente el papable Ratzinger. ¿Tendremos de nuevo un papa que hable de libertad y de paz, pero que vaya a fotografiarse sonriente junto a muchos de los más sanguinarios dictadores de nuestra época?
20050421. Ratzinger lógico.
Algunos esperaban que empezara ya en el Vaticano el, a la larga, inevitable ciclo histórico reequilibrador. Pero la elección de Ratzinger constituye una muy lógica e incluso agigantada continuidad con la trayectoria de Juan Pablo II, en una gran sintonía también con la evolución política mundial, correspondiendo en gran parte en su propia área a la elección del segundo Bush y, en particular, su segundo mandato, así como a la elección de Putin y su equipo de la KGB tras la caída del comunismo.
Nos encontramos, pues, de lleno en una época de especial predominio de los fuertes, de los unificadores, de la pureza ideológica, de las cruzadas. Prima hoy la seguridad, la disciplina, la jerarquía, y no puede ser de otro modo en un mundo en que las diferencias en el reparto de los bienes materiales y el poder político y militar es cada vez reconocidamente mayor, sin que se vea una posibilidad, ni remota, de invertir esa tendencia a esa creciente desigualdad. Son malos tiempos para la lírica, la mística, la libertad de expresión, el respeto a la diversidad cultural e ideológica de las minorías, el ecumenismo. Como en el resto de la sociedad, priman en la Iglesia católica las “ordenes militares” de nuevo cuño, combativas, conquistadoras, excluyentes, en plena armonía con el modo de ser, la espiritualidad el anterior y el nuevo jefe supremo de la misma.
20050421. Conciencia de Newman.
Un colegio al que hace tres años el alcalde de Madrid, entonces Álvarez del Manzano, le regaló un solar (nuestro, de los madrileños) que valía más de once (11) millones de euros, y que es una escuela concertada, pagada con nuestros impuestos, pide a los padres cinco mil (5.000) euros por reservar una plaza para su retoño. Como su nombre es el del cardenal Newman, yo les recuerdo a sus responsables, el grupo conservador católico Comunión y Liberación, una conocida frase de dicho cardenal: “La buena conciencia es la obra maestra del diablo”.
20050421. Obispo pobre en Castellón.
Los curas más fervorosos están emigrando a la diócesis de Castellón, donde podrán practicar la pobreza evangélica a rajatabla, ya que el obispo, que ha perdido unos diez millones de euros en la Bolsa, ha rebajado el salario de los sacerdotes desde principios de año. Claro está que algunos clérigos son humanos, demasiado humanos, y no ha faltado párrocos que han criticado al obispo por seguir más la tradición de Gescartera que la del Evangelio, e incluso, Dios le perdone, uno de ellos ha interpuesto una demanda formal contra el obispo ante el sindicato UGT, por incumplimiento de contrato salarial.
20050423. Benedicto.
En tono desabrido, incluso con poca educación y menos caridad cristiana, algunos católicos no dudan en intentar taparnos la boca, negando nuestro derecho a criticar a su nuevo jefe, y exigiéndonos que les dejemos en paz. ¡Qué más quisiéramos nosotros! Pero a todos nos afecta ese hecho, y no es lo mismo un Juan XXIII que un Papa Borgia o Pío V. Y ese nuevo señor, más aún que a su antecesor, nos insulta cada día llamando falsas a nuestras creencias, perversas nuestras concepciones de la moral, y incita incluso a sus fieles a la desobediencia civil y cruzada contra aquellas conductas que no coinciden con la suya.
Yo no creía que podía llorar por la muerte de Juan Pablo II hasta que he visto en su trono, lanzando rayos y truenos, a “Benedicto” XVI (creído hasta en su nombre, que para mí no es tan bendito). Hemos caído de la sartén al fuego, y fuego eterno, por no estar de acuerdo con él, según sus partidarios, tan caritativos algunos de ellos que lamentan sólo no poder condenarnos también al fuego temporal al que condenaba antes su “Santo Oficio” (otro nombrecito de lo más propio) para salvar nuestras almas.
20050426. El Quijote y los evangelios.
A mí me parece muy bien que un pueblo manifieste su respeto y aprecio a su tradición fomentando la lectura de sus clásicos, como Cervantes. Y, sin querer parecer quijotesco, quisiera invitar a que, con aún mayor razón, los católicos leyeran su Libro Sagrado; al menos, los Evangelios.
Se me ocurre esto porque los acontecimientos recientes muestran una curiosa divergencia con tales escritos textos, debida sin duda a despistes puntuales, que pudieran ser subsanadas recordando esos inspirados textos. Me refiero, por ejemplo, aquellos en que Jesús pide a sus discípulos que a nadie llamen Padre, porque uno es su Padre, que está en los cielos; que a nadie llamen santo, pues sólo Dios lo es; que no se vistan de blanco ni recen en público largas oraciones, como ciertos “sepulcros blanqueados”, que se consideran inmaculados y dan gracias a Dios de no ser como los demás, porque cumplen escrupulosamente complicadísimos ritos antiguos, sin comprender que “el sábado es para el hombre y no el hombre para el sábado”, que “Dios quiere misericordia, y no sacrificios”, que el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar la cabeza, es amigo de pobres y perseguidos, y no tiene donde reclinar la cabeza, muriendo condenado por los poderosos de la tierra, en vez de vivir en lujosos palacios y hacerse siempre la foto con los poderosos, que lamentan unánimemente su muerte.
Una lectura completa, no sólo de pequeños párrafos poco comprometidos de esos Evangelios, quizá pudiera evitar esas extrañas disonancias, obviamente pequeñas e involuntarias, que hoy encontramos entre los dichos sagrados y los hechos que observamos a toda hora hasta por televisión.
20050502. Predicadores del evangelio.
¿Quién estaba más cerca de Jesús, del Evangelio? ¿El señor mayor que con una modesta pancarta se manifestaba el Primero de Mayo en Madrid con el lema “Papas con pobres y extraños, sí; papas así, no”… o bien el Jefe de Estado del Vaticano que a esa misma hora pedía caridad para los trabajadores desde la ventana de su imponente palacio?
20050508. Peligrosos “cristianos”.
En su ansia infinita de poder sobre los demás, van inventando nuevas leyes “naturales” y pecados, para aumentar su dominio sobre los “pecadores” que se sometan a su yugo, y tener nuevas “razones” para atacar violentamente, esclavizar y hasta liquidar a quienes no acepten sus manejos.
Así ellos, que consideran natural revestirse de pies a cabeza, y usar paraguas, etcétera, tienen hoy el descaro de declarar “antinatural” y merecedor del fuego eterno del infierno -ya que no pueden condenar ya a la hoguera- a quien es usen un trocito de goma para evitar enfermedades, incluso mortales, o una procreación irracional, condenando a la miseria y hambre, enfermedad y muerte, ahora incluso en África, donde no son cristianos, pero están oprimidos por presiones internacionales manipuladas por el Vaticano.
Esos señores pretenden escudarse en sus tácticas de poder tras los Evangelios, donde no se habla para nada de preservativos, ni de divorcio, ni de homosexualidad. Ni siquiera del aborto, permitido hasta los 80 días hasta el siglo diecinueve por los mismos católicos; ese aborto que se ha convertido tantas veces en la palanca del poder para esa “Iglesia del aborto”, un aborto de Iglesia. Porque lo que Jesús dijo, y está escrito en los Evangelios, es que se distinguirían sus discípulos por amar al prójimo, mientras que esa Iglesia fomenta las divisiones y guerras incluso entre cristianos -España, Méjico, Irlanda, etcétera-, por atender a los pobres, mientras que los países católicos, cuyos jerarcas poseen inmensas riquezas- dan menos a los países pobres que otros pueblos; por su hospitalidad entre acoger a los que sufren persecución por la justicia, al contrario de lo que ocurre en los países en que ellos tienen influencia, etcétera, etcétera.
El hábito no hace el monje, y esos fariseos disfrazados de seguidores de Jesús, quien ya nos advirtió que “por sus obras los conoceréis”, constituyen, hoy como ayer, sus peores enemigos, y bajo hipócrita disfraz capa de religión y de caridad, de toda la humanidad.
20050516. Canonizar al jefe.
El “culto a la personalidad” no sólo envilece a quienes lo practican, sino que tiende a perjudicar a toda la sociedad, al dar una especie de justificación y como infalibilidad a todas las decisiones del jefe, impidiendo el normal, y en ocasiones imprescindible, enderezamiento de rumbo del timón de la nave en que todos están embarcados. Peor aún es (al añadir un reforzador y supersticioso “de los muertos no se hable sino bien”) cuando ese culto servil se practica incluso con los muertos, orquestado por sus inmediatos sucesores, que fueron sus segundos de a bordo en vida, y ejecutores de gran parte de su política, que así procuran sacralizar el pasado, evitando toda crítica a su anterior comportamiento… y cualquier posibilidad de mejora del régimen anterior.
De ahí que, dada la influencia global de esa “primera multinacional”, resulte muy perjudicial para todos -no sólo sus miembros activos- el anuncio hecho por el segundo de a bordo de Juan Pablo II, hoy capitán gracias a su deceso, Benedicto XVI, de canonizar a su antecesor, sin respetar ni siquiera los cinco años que la misma Iglesia pone como mínima cautela prudente tras la muerte de un posible candidato a esa distinción. Maniobra encubridora, justificadora y perpetuadora de la antigua política suya, de Ratzinger, así como la de otros personajes y grupos influyentes durante el anterior reinado, como el Opus Dei, que ya vimos estuvo bien planificada desde el primer momento, con aquellas pancartas en su funeral: “¡Santo, ya!”. Ya hace tiempo que vienen practicando, cada vez más, una política “autosantificadora”, como dignos maquiavélicos sucesores del papa Borgia, vistiéndose de inmaculado blanco, haciéndose llamar modestamente “su Santidad”, autoproclamándose infalibles, etcétera.
Con una audaz coherencia, tienen el valor añadido –“dime de qué te enorgulleces, y te diré de lo que careces”- de presentar esa nueva maniobra como una medida “democrática”, una respuesta obligada “al clamor del pueblo”. Sin duda conocen y practican lo que leemos en el Evangelio: que, mezclándose y enardeciendo al pueblo, los sacerdotes y fariseos consiguieron hacer elegir, como voluntad popular y divina, a uno que no era precisamente Jesús.
20050601. Papa nuevo.
Anoche tuve un sueño inquieto, tras el Día Mundial Sin Tabaco; como el que tendría toda persona a la que se le hubiera muerto el padre y un hermano por esa peste marrón. Soñé que, como si fuera aún una niña, le escribía una carta al nuevo Papa, como a los Reyes Magos. Le pedía en ella que encabezara una cruzada por la vida contra esa máxima causa de muerte en Europa; sin excomulgar ahora, como hizo otro Papa, a los fumadores, a las víctimas, sino a inductores y mercaderes de esa droga mortal; aunque exigiendo, eso sí, a los fumadores, que ese mínimo de amor al prójimo de no dañar a los demás con sus humos y su mal ejemplo; de modo que cuando el año que viene venga a España, a Valencia, la televisión no nos muestre de nuevo un corrillo de Obispos esperándole ansiosos… y fumando. Y que, dando ejemplo a otros Estados, el Estado Vaticano deje de vender a bajo precio a los italianos ese tabaco con el que llena hoy rápidamente sus arcas y el paraíso.
20050614. Conflicto entre el matrimonio y la familia.
Sólo se pueden resolver los conflictos actuales analizando a fondo sus orígenes y evolución. Así, los relativos a la familia y el matrimonio, que algunos utilizan interesadamente como sinónimos, pero que en realidad son muy distintos e incluso ferozmente contrapuestos durante milenios. Quizá, pues, valga la pena escuchar no sólo a los políticos o ideólogos, sino también analizar su historia.
Desconocedores hasta el Neolítico de la numeración y calendarios, los pueblos no podían conectar dos hechos tan distintos, y a 270 días de diferencia, como son la unión sexual y el parto, que muy pocas veces, y sólo en ciertas edades de la mujer, sigue a esa unión. Se consideraba, por tanto, que las mujeres eran las únicas fecundas, y las deidades eran de ese sexo. Las sociedades eran, “matriarcales” o, al menos, “matrilineales”; diríamos “familiarcales”, aunque la “familia” eran los fámulos o conjunto de esclavos del patriarca romano, siervos a los que se asimilaban su mujer e hijos.
Los calendarios neolíticos llevaron al descubrimiento del papel del hombre en la procreación y, en ley pendular, a atribuir a él sólo la fecundidad, e incluso la representación sólo masculina de la divinidad, enfrentándose la nueva cultura –como hasta hace poco era visible en los llamados “países de misión”, al intentar instaurar el catolicismo en ellos- a las sociedades tradicionales “familiarcales”, basadas en la descendencia de las mujeres. El varón rompía el matrilineaje apoderándose por rapto o contrato –a lo que llamó eufemísticamente matrimonio- de una mujer para fundar una nueva familia patrilineal, o “minifamilia,” que procuraba prolongar en las generaciones fomentando la fidelidad sexual femenina al nuevo patrón cultural plenamente patriarcal, a cuyos restos calificamos hoy de machista.
Como toda evolución –y unos miles de años no son nada a esa escala- el tránsito de la familia preneolítica al matrimonio patriarcal, y de éste a un nuevo tipo de “familia democrática” (el mismo nombre, etimológicamente, “esclavitud democrática”, es contradictorio, como fue la existencia de “demócratas esclavistas” estadounidenses… y otros); hay muchos eslabones perdidos, ejemplares mestizos, híbridos asombrosos… y escandalosos para muchos de sus congéneres. Así, por ejemplo, aquí y en el año 2005, llamar “matrimonio” a la unión no reproductiva entre dos personas del mismo sexo, cuando, en realidad, en oposición a la descendencia por generación carnal de la familia matrilineal, el contrato sin consecuencias de nueva generación -aunque sea tan sexual como el otro- es, en realidad, por su carácter más espiritual, más “puro”, una lógica consecuencia de lo que es propio del matrimonio judeo-cristiano-etcétera en cuanto contrapuesto a la familia matriarcal ancestral. Más aún, nos introduce en el nuevo sistema más igualitario y democrático de unión doméstica entre las personas, se independientemente de su sexo, cada día menos diferenciados culturalmente, por lo que va siendo menos importante el que sigan siendo distintos en lo biológico, excepto, claro está, para la reproducción.
Esta nueva legislación matrimonial, precisamente porque introduce y anuncia más cambios resulta más escandalosa e inaceptable para quienes no comprenden que todos los aspectos sociales están ligados, y que la igualdad política, económica y social lleva consigo una igualdad sexual, que no será el fin del mundo ni de toda moral, como no lo fueron las otras libertades precitadas, defendidas por los antes llamados “libertinos”, acusación hoy reservada a los defensores de ese aspecto aún más atrasado – para desdicha de los mismos reprimidos que protestan contra él-, de los derechos humanos.
20050619. ¿A qué manifestación iría Jesús?
La pregunta fundamental para un cristiano es: “¿Habría ido Jesús a la manifestación del 18-J en Madrid?”. No cabe duda que Jesús habría ido a una manifestación por los pobres y hambrientos del mundo, como las del 0,7, pero yo no vi allí a ningún obispo. Jesús habría ido a las manifestaciones contra las guerras, pero yo no vi obispos ni en las de Irak. Jesús hubiera estado en primera línea en las manifestaciones contra los que padecen persecución por la justicia, pero yo no vi a los obispos ni en la de M. A. Blanco. Jesús habría estado en las hechas en favor de peregrinos e inmigrantes, pero no pude encontrar en ellas ningún obispo. Jesús, como el buen samaritano, habría ayudado incluso al que no pensara como él, rezando quizá para que se convirtiera, pero nunca habría juntado al pueblo para exigir al César –“mi reino no es de este mundo”- que marginara a quien pensara de otro modo.
20050620. Para quién es importante la familia.
Tan respetable es una fe razonable de los creyentes, como lamentable la credulidad de demasiadas ovejas de falsos pastores. En medio de una gran manifestación en defensa de una familia no atacada, un obispo se atrevió a decir que “La familia es lo más valioso que tenemos en nuestra vida”. Y esto lo dice quien ha renunciado al matrimonio y a la familia por despreciar ambas instituciones, como ha hecho siempre la Iglesia católica. Ya san Pablo relegaba el matrimonio a los débiles ante la carne: “quisiera que fuerais como yo, pero más vale casarse que abrasarse” y san Jerónimo toleraba el matrimonio “porque hace vírgenes”; la familia es sólo “para la tropa”, como diría con toda crudeza el fundador del Opus Dei. Quienes respetan y creen de verdad que “la familia sí es importante” son aquellos homosexuales que exigen, precisamente por considerarlo importante, el poder casarse y adoptar con todas las de la ley, no esos clérigos fariseos que imponen sobre los demás pesadas cargas que ellos mismos no soportan ni con un dedo, a los que hay que seguir denunciando, como hizo Jesús.
20050620. Obispos.
Yo estoy muy contento de que, por primera vez, muchos de obispos hayan salido a manifestarse a la calle. Porque eso demuestra:
- Que, a pesar de la lentitud e incluso retrocesos en este aspecto de nuestra Constitución, empezamos a ser un Estado no confesional, sin estar sometidos a un poder absoluto del clero.
- Porque esa pequeña minoría, esa escasa cuarta parte de obispos montaraces (es decir, como en la Revolución Francesa, obispos de la Montaña, radicales) están lejos de representar a la gran mayoría de los españoles e incluso de los obispos, que no fueron tampoco a esa vergonzosa manifestación para exigir… la marginación de quienes no piensan como ellos.
- Porque ese acto público y oficial ha puesto crudamente de relieve que los que hace mover a esos obispos hasta sacarlos a la calle no son los mandamientos de Dios ni las obras de misericordia y amor al prójimo (desde el hambre y la guerra hasta los asesinatos de ETA o la acogida de los inmigrantes) sino, como en su día el matrimonio civil o el divorcio, la pérdida de una pequeña parcela de su poder sobre ciertos tipos de matrimonios, incluso de quienes no son ovejas de su rebaño.
Si esos obispos son los discípulos legítimos de Quien dijo que los suyos se caracterizarían por amar al prójimo, que venga Dios lo vea, iluminando a esos guías ciegos que hacen caer en la fosa de la intolerancia y la persecución más despiadada al prójimo, de lo que tenemos demasiadas y demasiado recientes trágicas pruebas en nuestra historia.
20050622. Récord de hipocresía.
Merece pasar al libro de récords de Guinness el montar hoy una gran manifestación contra la igualdad de los homosexuales y tener encima el valor de decir que no es eso, sino una defensa de la familia y el matrimonio. Máxime cuando sus organizadores menosprecian tanto ambas instituciones –ahí están los documentos unánimes de dos milenios para probarlo- que hacen profesión del no casarse ni fundar una familia. Con razón cada página del Evangelio nos advierte contra esos fariseos que viven del cuento de declarar pecadores a los demás.
20050627. Obispos en manifestaciones.
”Una golondrina no hace verano”. Más aún, la soledad de un obispo acompañado de un cura “rockero” en la manifestación Pobreza Cero no hacía sino subrayar su contraste con la presencia masiva en las calles la semana anterior de todo un ejército de obispos, arzobispos y hasta un cardenal, que nunca se habían manifestado ni contra los peores crímenes de ETA o contra la guerra y genocidio de Iraq. Contraste aún más sangrante si tenemos en cuenta que Jesús pidió hacer lo más posible por los pobres, y no dijo nada contra los homosexuales. Pero es que, amigos, se trataba entonces de defender sus privilegios, su monopolio excluyente sobre el matrimonio y la familia de sus ovejas… y los demás; y hay que comprender que esos pastores viven de intentar esquilar y devorar a todos, menospreciando su matrimonio y familia hasta el punto de vivir ellos “divinamente” solteros y solos. Claro está que, como hoy pueden meter -como ayer mismo- en la cárcel a los homosexuales por “peligrosidad social”, ni quemarlos en la Plaza Mayor como anteayer, apoyándose en su pretendida interpretación auténtica, infalible e inmutable del Evangelio, han tenido que disfrazarse de piel de oveja, declarar farisaicamente su manifestación como una defensa del matrimonio y la familia que, en realidad, siguen siendo tan fuertes e importantes que hasta los gays quieren casarse y adoptar hijos.
20050628. Atropellos de una vieja multinacional.
¿Dejaría usted de llamar español a quien ha adquirido legítimamente la nacionalidad? ¿O negaría que fuera hijo de Fulano al que ha sido legalmente adoptado? ¿Calificaría de “torpe concubinato” al matrimonio “sólo” civil, no religioso, entre heterosexuales, como hizo no hace tanto un Papa? Al salir por vez primera en tropel a la calle para negar también ahora el derecho a un real matrimonio a los homosexuales, los obispos españoles han puesto al desnudo que más que las masivas muertes por hambre, por guerra o por terrorismo, lo que de verdad les mueve es mantener en lo posible su monopolístico “negocio familiar”, ellos que ni se casan ni tienen legalmente hijos.
Son pues, sin duda, los legítimos descendientes de aquellos personajes evangélicos que fueron los fariseos y sacerdotes del Templo, a los que Jesús echó a latigazos por haberlo convertido sacrílegamente en cueva de ladrones, como prueba el que no duden en sacarnos a la fuerza el dinero a todos con privilegios anticonstitucionales y contrarios a las normas de la Unión Europea. Está claro por estos hechos que sólo sostienen aún con relativo éxito su vieja multinacional por la ignorancia de unos, el miedo supersticioso al infierno de otros, y la complicidad o debilidad de gobiernos aún tan inmaduramente democráticos como los nuestros.
20050708. Laicismo.
Estupor e indignación me causó el otro día escuchar en una radio al experto de tráfico que, tras enumerar algunas normas, concluyó: “Y vayan con cuidado, porque no hay una Providencia que les ayude”. Mi mujer, que me lleva –como siempre- la contraria, opina que la frase fue: “y que la Providencia les ayude”. Pero ¿qué más da? ¿Estamos en una sociedad democrática, laica, o todavía vale aquello de por el imperio (o por el tráfico) hacia Dios (o hacia la nada)?
Las encuestas dan que todavía siete de cada diez españoles creen en la Providencia ¿será por eso más legítimo introducir en temas comunes, profanos, la creencia de que el agnosticismo es malo, haciendo buena la definición de democracia del franquismo, de ser un sistema absurdo que introduce un confesionalismo, ya sea teísta o ateo, según lo decidan las sucesivas mayorías? ¿No será en realidad la democracia -con Tocqueville, Stuart Mill, y tantos otros- el sistema de respeto a las minorías, sin presuponer o presionar ninguna creencia, por muy “aplastantemente” mayoritaria que sea, en los distintos campos de la vida profana? ¡Dios nos libre de tantos (mal)educados en la “democracia” (orgánica) del franquismo, que todavía nos intentan avasallar e imponer en la vida social, como si fuera la cosa más natural y legítima, su propia ideología!
20050708. ETA y obispos.
El que tantos ciudadanos vascos tengan que llevar escolta policial para que no les maten por sus ideas, como a otros mil, es una vergüenza para todo el país. Pero el que sólo tras tantos años se haya encontrado un cura vasco que tenga que llevar escolta, por no ser nacionalista, es una vergüenza para la Iglesia.
“¿Qué han tenido que hacer los obispos vascos para no necesitar escolta?” se preguntaba hace poco un periodista. La reciente pastoral de esos obispos, sólo aplaudida por los batasunos, que instaban a los empresarios a plegarse como los obispos ante el terror de ETA, es el tan irrefutable como antidemocrático, antievangelico “impuesto revolucionario” pagado por ese clero para vivir, ellos solos, en paz con ETA, pero no con su conciencia.
20050708. Laicidad.
Hace muchos años, cuando gobernaba todavía, en vivo y en directo, y no por personajes interpuestos, un caudillo «de cuyo nombre no quiero acordarme», un amigo mío, tras leer la primera página de un diario del Norte de España, le dijo al cura que le acompañaba: «Comprendo que os sea difícil vender la hoja parroquial, con tanta competencia: la mayoría de las noticias de portada del diario local son de tema religioso».
Quizá esto explique algo a quienes todavía consideren paradójico el que en un régimen más democrático y franco no haya podido venderse bien un partido específicamente cristiano, confesional. Demasiada competencia, hermano ¿o debería decir «padre»? Aún aparte del PCE, refugio de clérigos tan respetables como mi antiguo amigo el P. Llanos, y de ciertos partidos nacionalistas que le hacen dura competencia en este campo santo, el mismo PSOE, con el fervor de los conversos, superó en muchos aspectos en su apoyo a la Iglesia a los más clásicos de la derecha: díganlo, entre otras muchas obras pías, tantas iglesias e incluso catedrales, el impuesto religioso y otros privilegios sin precedentes otorgados al clero; hoy mismo, sus más encumbrados candidatos, o difunden fotografías suyas de primera comunión en su Web electoral, como Rosa Díez, o incluso declaran a gritos la muerte del marxismo y la validez de los valores cristianos, como Bono.
Seguimos plenamente con el catolicismo a la española, o «nacionalcatolicismo” que, tras Constantino, reinventaron tanto Recaredo como los Reyes Católicos y Franco, para no hablar de otros más recientes aún; catolicismo que en vano intentara imitar en Francia Maurras: «Soy ateo; pero, como buen francés, soy católico». En España sí sigue muy vigente, comprobado por una encuesta del mismo año dos mil, lo que ya en el siglo dieciséis los italianos llamaban «el pecadillo español», del que se confesaban algunos compatriotas nuestros: Ser buen católico, pero no creer en Dios.
20050708. Manos unidas.
Quiero sumar mi voz a las protestas por un anuncio vergonzoso de la ONG pretendidamente para el desarrollo llamada Manos Unidas. Y digo “pretendidamente” porque ese mismo anuncio pone al desnudo que lo que le interesa a su promotor es propagar su morbosa doctrina de que el amor es pecaminoso o, al menos, una pérdida de tiempo, que pretende que debería emplearse en trabajar para darles a Manos Unidas un dinero que sirva, pues, para que vaya a enseñar tan inhumana teoría a los demás pueblos.
Bien clara queda su ideología en esa escandalosa “cuña” publicitaria en la que contrapone el baile de palabras entre unos novios –algo tan natural que se manifiesta en el “cortejo” amoroso en toda la escala animal- y la muerte por hambre en esos minutos de XXX niños. Mucho más que en el momentáneo y natural embobamiento y distracción de unos enamorados, la culpa de esas muertes está, entre otras causas, en los dirigentes de esa misma organización, que no sólo no dan ejemplo de desprendimiento, sino que incitan a esos pueblos empobrecidos a prácticas que les harán tener más hijos, enfermedades como el SIDA, etcétera. ¿Hasta cuando toleraremos, e incluso estimularemos, con distintos tipos de ayuda, a tales fariseos?
20050709. Cruzados, no cristianos.
“Traductor, traidor”. Traductor profesional, sé muy bien que esa traición, deliberada o fruto de la ignorancia, puede ser no sólo estética, literaria, sino incluso contribuir a una guerra; como cuando se escogió traducir la nota de respuesta al ultimátum aliado como que el Japón lo “ignoraba”, despreciaba, en vez de la versión correcta, de “no respondía”, “no lo comentaba”.
En la actual guerra mundial del terrorismo leo hoy que un diario madrileño muy conservador traduce la palabra con la que Al Qaeda identifica a sus enemigos, “los cruzados”, como, simplemente, “los cristianos”. Si esto fuera así, sería verdad el choque de civilizaciones, la guerra interminable entre los pueblos, como decía encantado Bush tras el 11-S, proclamando una nueva cruzada contra el Islam, antes que sus asesores le obligaran a disimular un poco su pensamiento maniqueo.
Hoy no son los cristianos quienes atacan, entre otros países, a Iraq, sino unos claros intereses de las industrias de armamento y petróleo, que financian descaradamente a Bush, mientras que la inmensa mayoría de los cristianos de verdad –pequeñas sectas y fanáticos como Bush aparte- se han declarado contrarios a esa guerra, con el Papa y las principales autoridades eclesiásticas de las demás denominaciones cristianas. Intentar responder a los atentados del 11-S, 11-M o 7-J otro fanatismo como el de los antiguos y nuevos cruzados, según leo hoy también con no menor alarma que propugna otro diario muy conservador de Madrid, es involucrarnos más y más en la espiral de “ojo por ojo”, hasta que el mundo entero, como nos advirtiera Gandhi después de Jesús, se quede ciego. ¡Ojo, pues, a esos predicadores del odio de uno y otro bando, culpables intelectuales de esos terribles males que padecemos!
20050710. Atropellos de una vieja multinacional.
¿Dejaría usted de llamar español a quien ha adquirido legítimamente la nacionalidad? ¿O negaría que fuera hijo de Fulano al que ha sido legalmente adoptado? ¿Calificaría de “torpe concubinato” al matrimonio “sólo” civil, no religioso, entre heterosexuales, como hizo no hace tanto un Papa? Al salir por vez primera en tropel a la calle para negar también ahora el derecho a un real matrimonio a los homosexuales, los obispos españoles han puesto al desnudo que más que las masivas muertes por hambre, por guerra o por terrorismo, lo que de verdad les mueve es mantener en lo posible su monopolístico “negocio familiar”, ellos que ni se casan ni tienen legalmente hijos.
Son pues, sin duda, los legítimos descendientes de aquellos personajes evangélicos que fueron los fariseos y sacerdotes del Templo, a los que Jesús echó a latigazos por haberlo convertido sacrílegamente en cueva de ladrones, como prueba el que no duden en sacarnos a la fuerza el dinero a todos con privilegios anticonstitucionales y contrarios a las normas de la Unión Europea. Está claro por estos hechos que sólo sostienen aún con relativo éxito su vieja multinacional por la ignorancia de unos, el miedo supersticioso al infierno de otros, y la complicidad o debilidad de gobiernos aún tan inmaduramente democráticos como los nuestros.
20050721. Curas fuman.
Un puritano anticlerical criticaba hace poco en la prensa las largas colas que había visto en el Vaticano para comprar tabaco a un precio más barato, al ser más bajos ahí los impuestos que en Italia; a ese crítico le parecía poco caritativo que el clero hiciera negocio envenenando masivamente al pueblo, y recordaba mejores tiempos, cuando los Papas excomulgaban a los fumadores como suicidas. Yo creo que se puede tener una visión más positiva, religiosa, casi mística, de ese comportamiento actual del Vaticano, en la línea del “muero porque no muero” de santa Teresa. Porque se puede considerar también que lo que esos piadosos clérigos están haciendo en realidad, incluso a riesgo de ser malinterpretados, es acercar más pronto a los fieles al paraíso, y con más méritos, por los achaques y enfermedades tan diversos a que ese procedimiento, como un santificador Vía Crucis, les proporciona; y todo ello a un precio no demasiado caro, dada la seguridad con que esa práctica les despacha para el paraíso, y el buen puesto que allí les da, por los méritos conseguidos con los sufrimientos adjuntos. ¿Qué más puede pedirse a esos guías espirituales, que en esto incluso dan a veces ejemplo, fumando como condenados, digo, como unos benditos?
20050721. Profesores de religión.
En un denigrante bofetón a nuestra libertad de conciencia, se nos obliga año tras año a todos los españoles a pagar con nuestros impuestos a unos profesores de “religión católica”, obligados por un Concordato directamente anticonstitucional. Más aún: son los obispos los que los eligen y despiden, aplicando los criterios que les convienen, no sólo los que parecerían algo más lógicos: los ideológicos, de ortodoxia. Ahora, por ejemplo, vuelven a chantajear a esos profesores desde el punto de vista económico: no contentos con que les salgan gratis, pagados por todos, los obispos piden “fraternalmente” a quienes dependen de ellos para seguir en su empleo unos porcentajes de ese sueldo que les pagamos todos (sin duda, para resarcirse de los pocos fieles “libres” que les pagan, y de las pérdidas en las mil Gescarteras, como la reciente ruina en Bolsa confesada por el obispo de Castellón). Tampoco han faltado despidos episcopales a esos profesores por “ir de copas” y otras inmoralidades, criterios de decencia que no aplican a los curas pedófilos, violadores, etc.
Es fácil de entender la indignación de esos profesores chantajeados y discriminados que, individualmente o por medio de sindicatos, han conseguido ya muchas sentencias judiciales contra esos obispos. Pero debemos ser justos, dar a cada uno lo que se merece. Esos llamados “profesores de religión” no son profesores de una ideología, piedad o mística más o menos aceptable; son los propagandistas de una organización que siempre ha antepuesto la primacía de esa Iglesia, en realidad, de sus “infalibles” dirigentes, sobre la letra “mal interpretada” de la Biblia; y de hecho esa jerarquía ha sacado argumentos bíblicos para defender posiciones diametralmente opuestas en distintas épocas respecto a la igualdad de la mujer, la esclavitud, la pena de muerte, el préstamo a interés y cien temas más. Creemos pues que ya es hora que esos “profesores” aprendan también la lección y reflexionen sobre si esas quejas suyas no constituyen el más evidente argumento contra su actividad de proselitismo y afianzamiento de una organización que ellos saben mejor que nadie y en carne propia qué valor tiene respecto a los derechos humanos y a una correcta interpretación de la misma Sagrada Escritura.
20050723. Cuidadores de niños.
Analicemos fríamente los hechos comprobados y hasta oficialmente reconocidos. Los sacerdotes y las monjas llevan una vida sexual de lo más estadísticamente rara, una vida “sublimada”, abstencionista. En tiempos de más fe, ellos mismos reconocían que era una vida “antinatural”; hoy suavizan el término calificándola de “supernatural”, diciendo, orgullosos, que pueden hacerlo porque han sido escogidos por Dios para ello, aunque reconocen que es muy difícil.
Excepto, claro, para los(las) más frígidos, o de una tal fuerza de voluntad –o tozudez- que le permite resistir más tiempo, incluso toda la vida, ese sistema de olla a presión. El resto, la inmensa mayoría, va caminando a trompicones, con caídas veniales o mortales, más o menos frecuentes, ya sea, por seguir su terminología, con pecados “conforme a la naturaleza”, heterosexuales o, dado que suelen vivir en colectivos unisexuales, con los más discretos (incluso por ser menos “fecundos”) desahogos homosexuales, destapándose cada día más, a medida que pierden el poder de tapar la boca de sus débiles víctimas, los casos de pedofilia en las escuelas, orfanatos, y otras instituciones en que tienen un poder prácticamente absoluto sobre los menores.
De ahí que, por limitarnos a este último y aún más abusivo caso, si de verdad queremos a los niños, mucho más que preguntarnos tanto, como hacen algunos hoy, si los homosexuales están capacitados para adoptar –cuando ningún estudio ha demostrado que eso tenga resultados perjudiciales para los niños-, tendríamos que preguntarnos muy en serio si sacerdotes y monjas que tienen un comportamiento sexual tan atípico –incluso en el caso de que no caigan en esos demasiado frecuentes desahogos “antinaturales”- están realmente capacitados para dirigir escuelas, orfanatos, etcétera. La única respuesta razonable es que evidentemente no lo están, y que, como no puede ser de otra manera, hacen a los demás a su imagen y semejanza, de modo que quienes hemos padecido su “educación” sexual, aun descontado los abusos más directos y graves por su parte, hemos adquirido una noción de la sexualidad y de la vida en general muy desviada y contraria a la real y de la gente normal.
20050723. Escuelas del clero.
El jefe de la gran multinacional murió de viejo en su sillón presidencial, aunque su evidente incapacidad durante los últimos años había hecho que el segundo de a bordo dirigiera cada vez más los destinos de la sociedad. Indiscutible por sus conocimientos de los resortes del poder y sus relaciones personales, fue elegido presidente por la junta de accionistas, a pesar de ciertas características que parecían excluir esa posibilidad. Desde el primer momento, su estrategia fue elevar un gran mausoleo a la memoria del jefe muerto, exaltando cuanto se hizo durante su mandato, lo que obviamente confirmaba cuanto él mismo había hecho en nombre suyo en los últimos tiempos.
Estrategia esta tan conocida como poco santa… excepto en el caso de que esa asociación sea la Iglesia católica, a la que, por lo visto, el Espíritu Santo prometió pasar la mano, hacer el milagro de que lo que en otros es malo ahí sea divino, como es santificar así a los miembros de su equipo. “Roma veduta, fede perduta” dicen en Italia; o, al menos, excepto en casos de complejos económicos o psíquicos muy graves, se pierde la fe en el clero, la credulidad propia de los que los clérigos no tienen empacho en calificar de su “rebaño”.
20050821. Papa santo.
”El Papa ha condenado el nazismo en Alemania”. Importante, como todo rito de personajes de primera fila, el hecho sería escasamente noticioso, novedoso, si no fuera por un matiz que algunos han omitido: a diferencia de su antecesor, este Papa no ha lamentado la cooperación de muchos católicos con el nazismo.
Es obvia la diferencia entre un Papa polaco y otro alemán. Máxime, cuando éste habría tenido que reconocer el fallo de sus propios compatriotas, incluso propio, ya que él mismo estuvo en las juventudes hitlerianas, obligado, como casi todos, pero así marchan los sistemas políticos, sin dar, como Woytilla, ejemplo de resistencia.
20050905. Fariseo.
Algunos se esfuerzan a su pesar en mostrarnos la vigencia del Evangelio; pero, por desgracia, sólo respecto de las advertencias de Jesús contra los fariseos y sacerdotes del Templo. Así ahora un clérigo, que ha hecho una lista de los temas sobre los que el Papa debería amonestar al Rey durante su visita, y cita sólo dos: su firma a las leyes que reconocen algunos derechos a los homosexuales y a las mujeres que, en casos muy limitados, decidan abortar; temas tan “capitales” que ni siquiera son citados en el Evangelio. Ni una palabra, en cambio, sobre lo que más insiste Jesús, y son temas manifiestamente mejorables por las autoridades españolas: una más explícita y sostenida defensa de la paz (el mismo silencio es complicidad), más solidaridad con los pobres (máxime cuando los dirigentes españoles son cada día más ricos) y a los inmigrantes (cada vez hay más pateras y mayores yates).
Claro está que este señor cura, que firma sólo como “Rivilla San Martín”, sin revelar su condición, sus intereses profesionales, en las cartas que envía cada día a la prensa, ha llegado a quejarse, en contra mismo de lo que pide el Evangelio, de que los inmigrantes se refugien en las iglesias; ha pedido con mucha más frecuencia y elocuencia dinero para el culto y clero (vamos, para él) que para los pobres, e incluso ha llegado a recomendar con entusiasmo a sus sufridos lectores que vayan a ver unas “magníficas” escenas de guerra de películas estadounidenses. Así tratan a Jesús y a su doctrina estos autodenominados dirigentes religiosos “cristianos”.
20050907. El rey besa al papa.
Es obvio, y así lo manifiestan con elocuencia muchos lectores en la edición digital de un diario capitalino: aunque como persona privada, lejos de reuniones oficiales y de cámaras de televisión, pueda hacer lo que desee, como le garantiza nuestra Constitución, esa misma Constitución pide que nuestro Jefe del Estado se relacione de igual a igual con otro Jefe del Estado, cuando éste actúa también representando a ese Estado. De ahí que resulte anticonstitucional, chocante para todos, -incluidos los católicos que están por la justicia antes que por su propio interés politiquero, anticristiano-, el que nuestro Jefe de Estado, según acabamos de ver en los medios, se incline entero, para besar solemnemente la mano, ante Jefe del Estado Vaticano, inequívoca y tremenda señal de sumisión, tan servil que ya ha sido desterrada incluso para los de rango más inferior en Occidente. Cada uno debe cumplir con el papel que ha jurado respetar.
20050926. Papa autócrata.
El secretismo es el arma imprescindible de todos los regímenes autoritarios, que secuestran y roban la verdad para apoderarse de los demás derechos humanos de la población. Y, en esos regímenes, las filtraciones, la transparencia informativa, es, en lógica contraposición, un instrumento imprescindible para su recuperación.
De ahí que todo demócrata tenga que celebrar con gozo las filtraciones provenientes de uno de los pocos Estados que aún no ha firmado –y menos aún, por supuesto, cumplido- la convención internacional de los derechos humanos, aunque no tiene empacho en amonestar todos los días a los demás para que los cumplan: el Estado Vaticano. Más aún deben felicitarse los verdaderamente cristianos, que deben sentirse profundamente avergonzados de esa radical perversión del espíritu primitivo que supone hacer de su Iglesia un Estado y, muy en particular, convertirla en un régimen autoritario de “derecho divino”, con pseudorazonamientos teológicos que no pueden ocultar que en el cristianismo primitivo, y durante muchos siglos, el Papa fue elegido, como los demás obispos, de modo democrático, por el conjunto de la asamblea, la iglesia de su localidad.
Ahora, en cambio, el Papa sólo es elegido sólo por una reducidísima oligarquía de cardenales, nombrados a dedo por los mismos Papas. Más aún: como prueba la filtración de lo ocurrido en el cónclave por uno de los cardenales, avergonzado sin duda de tanta manipulación, ni siquiera se ha respetado la objeción de algunos de esos mismos cardenales, que denunciaron allí el juego poco limpio que suponía que el organizador de ese cónclave fuera al mismo tiempo el principal aspirante al papado: se les reprimió hasta el punto de no conceder siquiera que para otro cónclave se eligiera un organizador que por su edad no pudiera aspirar al papado. Y ya hemos visto como, después de ganar por tener todos los ases en la manga, el nuevo Papa se ha apresurado a canonizar cuanto él mismo había hecho antes como segundo de a bordo, mediante una atropellada campaña, con su cadáver aún insepulto, y sin respetar las mismas normas vaticanas, para canonizar al jefe anterior.
De mal en peor, pues, de la sartén al fuego, así como la Rusia postcomunista ha caído en poder directo de la KGB, con Putin a la cabeza, también la Iglesia católica ha caído, de manos del “dictador sonriente” que, en palabras del célebre teólogo Küng, fue Juan Pablo II, en las del aún más descarnadamente autócrata ex jefe del Santo Oficio, y ex miembro de las juventudes hitlerianas, un Ratzinger convertido gracias a sus maquiavélicos manejos en un autoproclamado Bendito XVI, cuyo mismo nombre, correctamente traducido, resulta no sólo directamente antievangélico -”a nadie llaméis bueno sino a sólo Dios”- sino de un autobombo ridículo. Y todavía esos pervertidores radicales del Evangelio tienen, como auténticos fariseos que son, el descaro de decir que somos nosotros quienes ofendemos el espíritu religioso; y si todavía pudieran, como los escribas y sacerdotes del Templo, y apoyándose en la ignorancia o cobardía de su rebaño, no dudarían en crucificarnos como a Jesús.
20051002. Rivilla pacifista.
Yo también me acojo a la libertad de expresión en LA CLAVE para defender a Juana Llano –a quien no conozco, pero que dice verdades como puños- como el señor Antúnez reclama libertad para defender a su gran amigo, el clérigo Miguel Rivilla; continuando la vieja estrategia clerical que definió con tanta claridad como descaro el dirigente católico Veuillot: “Pedimos libertad en nombre de vuestros principios para quitárosla después en nombre de los nuestros”.
Veamos los hechos. Todos somos buenos “en el fondo”, pero quien, como Rivilla, alaba la belleza de escenas de guerra, es un pacifista, por mucho que afirme lo contrario Antúnez, de mucho cuidado. Rivilla, eso sí, se preocupa por los pobres, como pretende Antúnez. Pero ¿cómo? Los santos, siguiendo al Evangelio, vendían los objetos de culto, incluidos los cálices, para alimentar y vestir a los pobres: pero Rivilla, y Antúnez, prefieren la conducta del predominio del rito y culto que tan bien describe el Evangelio… cuando habla de los fariseos. Al pretender que los inmigrantes no se refugien en las iglesias Rivilla hace lo contrario de lo que predicó Jesús: “el sábado es para el hombre, no el hombre para el sábado”. Incapaz de encontrar mejor argumento para defenderle, Antúnez dirá que ellos no se atreverían a refugiarse en mezquitas… Rivilla, pretende Antúnez, respeta a los homosexuales, pero ojo a ese “respeto” clerical que aún hoy, que los margina aún todo lo que puede, como los metía ayer en la cárcel con Franco, y los quemaba –todo ello, por supuesto, por el bien de su alma- con la Inquisición.
Olvidar la historia es obligarse a repetirla, incluidos sus peores aspectos, como éstos. Líbrenos Dios de esos clérigos y de sus amigos; y la libertad de expresión, el mejor conocimiento de los hechos reales, está ayudando ya a muchos a emanciparnos de ellos. Las encuestas más recientes muestran, en efecto, que, entre ocho instituciones, los españoles –todos, no sólo los gays, ateos o anticlericales- desconfían sobre todo de la Iglesia católica.
20051014. Dañinas contradicciones.
”Quien quiere hacer el ángel, hace el bestia”, nos advertía con poco éxito Pascal. Y la obligatoriedad del celibato para el clero en la Iglesia de Occidente se sigue pagando demasiado caro en infinidad de escándalos de “faldas”, homosexualidad, pederastia, etcétera, cada día más del dominio público en una sociedad con menos censura eclesiástica. Más y peor aún, hay en el clero católico occidental una obsesión por el sexo que le impide combatir males mucho peores, como la violencia, la corrupción económica o política, etcétera. Ese desequilibrio alcanza incluso al terreno intelectual y a la cúpula de su jerarquía.
Recordemos, para no ir más lejos, que el Papa anterior llegó a afirmar que “usar anticonceptivos es ateísmo”, cuando hasta un niño de catecismo sabe que en todo caso podía considerarse un pecado contra la moral, pero no contra la fe. Y mientras todos los tratados de pastoral católica, siguiendo la sensata regla del mal menor, advierten contra el denunciar costumbres poco ortodoxas si se teme que los fieles no van a hacer caso de la amonestación, agravando así su pecado, Wojtyla no dudó en predicar cien veces incluso a los infieles de África que no usaran el condón ni para evitar el SIDA, contribuyendo por otro lado a la muerte de millones de personas.
En su misma línea, su segundo de a bordo y sucesor, Ratzinger, sigue en ese mismo camino de obsesión sexual, y bajo su dirección se ha aprobado en el Vaticano un documento en que se pide que se sancione por ley a los clientes de las prostitutas. O sea, primero, que se cae por milésima vez en la tentación “constantiniana” de confundir la religión con la política, y querer quitar la libertad que Dios ha dado en vida para eventualmente hacer méritos o deméritos (en España Rouco y otros también salen a la calle para pedir que por ley se prohíba el matrimonio a los gays, como antes se prohíban los anticonceptivos, el divorcio, etcétera) Y, por otra parte, Ratzinger, ese “eximio teólogo” olvida que la doctrina eclesiástica, con san Agustín, ha sido siempre partidaria de tolerar como mal menor, “para preservar a las vírgenes y mujeres honradas”, la existencia de prostíbulos, cuyo mantenimiento por los mismos clérigos ha sido considerada durante muchos siglos de fe una piadosa labor cristiana, “cloaca necesaria junto al palacio”, habiéndose edificado la misma basílica del Vaticano, mucho más que con el negocio simoniaco de indulgencias contra el que se rebeló Lutero, con los impuestos a las numerosísimas prostitutas que vivían de ejercer su oficio con los romeros que iban en peregrinación a ese santo lugar. Tener una historia milenaria tiene la ventaja de poder apelar a muchas formulaciones ideológicas y a muchas tradiciones, pero también el gravísimo inconveniente de exponerse a la crítica demoledora de hechos como los aquí recordados.
20051020. Amar al prójimo.
Cuando en la escuela religiosa me enseñaron que hay que dar “posada al peregrino” no limitaron esta regla de vida cristiana a los 52 millones de peregrinos ricos, de turistas, que cada año pasan por España y constituyen nuestra principal fuente de riqueza. Lo explicitaban otras normas de conducta adecuada: “Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo”. Todo lo contrario de lo que ocurre ahora, en que no ya acogemos, ni temporalmente, a los más pobres peregrinos, ni les damos de comer, ni vestimos a los que se dejan los jirones sangrientos de su ropa en las vallas cada vez más altas y espinosas con que nos desentendemos obscenamente de sus problemas, como si fueran animales salvajes.
Nada más cristiano, pues, que protestar contra esa conducta tan condenable de nuestro Gobierno en Ceuta y Melilla. Sin embargo, no hemos visto a ningún obispo en las manifestaciones de protesta contra esa manera bárbara de tratar a nuestros prójimos. Más aún, en la cadena de radio episcopal, la COPE, se ha tomado del modo más cruel a broma esa tragedia de quienes, a riesgo de su vida, intentan desesperadamente salvarse con ese su “saltar a España”.
Con razón, pues, más humanos y más cristianos, la gran mayoría de los españoles en las encuestas, entre una larga serie de instituciones -de las que en ningún caso creen demasiado-, ponen como la última, la peor, la que menos merece su confianza, esa Iglesia tan poco cristiana, que todavía aprovecha la debilidad de nuestros gobiernos para continuar sacándonos a la fuerza, anticonstitucionalmente, enormes sumas de dinero, para perpetuar un poder tan poco evangélico como demuestran hechos tan evidentes y vergonzosos como este.
20051029. La Iglesia roba.
¿Es posible que hasta ese punto se apoderen ilegal e impunemente de nuestro dinero, sin que haya un Gobierno mínimamente fuerte y decente como para restablecer el orden? En la discusión sobre los Presupuestos, en efecto, se ha puesto una vez más de manifiesto que el Gobierno de turno –hoy del PSOE, ayer del PP- adelanta a la Iglesia católica fondos a cuenta el 0,5% del IRPF, anticipo que todos los años resulta ser excesivo respecto a lo recaudado, pero que la Iglesia católica nunca devuelve. Es decir, que se apodera injustamente del dinero de todos los españoles, estemos o no de acuerdo con ello, seamos o no católicos, y no hay Gobierno que ponga coto a ese expolio, a pesar de reclamaciones de personalidades e instituciones, como el Grupo Parlamentario Izquierda Verde. Con ese ejemplo de apropiación indebida, de robo en una palabra –y lo fuerte no es la palabra, sino el hecho delictivo cometido oficial y repetidamente por ellos- ¿cómo tienen encima el valor esos fariseos de echarnos sermones, de darnos clases de moral? ¡Con razón la Iglesia católica figura, dentro de una larga lista, como la institución en que menos confiamos los españoles, según las encuestas!
20051105. Pagar en el templo.
Las vergonzosas monedas que hay que pagar para entrar en algunos templos católicos son la prueba más evidente de la debilidad de la fe, de la falta de auto respeto, mostrando qué es lo único que de verdad interesa a los actuales administradores de la institución. Estos tampoco tienen empacho en extraernos a la fuerza a todos –con la complicidad de Estados débiles, chantajeados o corruptos- más dineros para su organización, degradando el antiguo fervor religioso que constituía la Iglesia como Asamblea de creyentes hasta reducirla en la práctica a un conjunto de objetos inertes, de iglesias monumentos históricos o artísticos que merecería el apoyo estatal como reliquia del pasado. Todo lo contrario de lo que predicó Jesús, quien exhortó a dar la capa entera a quien te pidiera media, no a quitarle de la suya; y que la única vez que empleó la violencia, el látigo, fue para expulsar a aquellos otros mercaderes que también profanaban el templo, montando en él su negocio.
“Quien tenga oídos para oír, que oiga”, porque hay que luchar aquí contra un interesado y multisecular lavado de cerebro: ¿Cabe algo más blasfemo que pensar que Jesús cobraría hoy la entrada al templo, o se apoyaría en el poder del Estado para sacar dinero a todos? Y ¿quiénes respetan de verdad la memoria de Jesús: los que, por ignorancia o cobardía, apoyan a quienes viven de esa sacrílega caricatura del Nazareno, o quienes denunciamos tamaña impostura?
20051112. Brujos.
En un país centroafricano, los brujos y adivinos se han manifestando, declarando que el gobierno ha ofendido a los espíritus. Una manifestación semejante sería impensable en Suecia. Aquí, aunque quizá ya no pueda decirse como antes, gracias en parte a las vallas que ha puesto nuestro gobierno, que “África empieza en los Pirineos”, seguimos estando casi a media distancia, y no sólo en sentido geográfico, entre un país y otro.
20051113. Iglesia inmutable.
Por un momento soñé con una milagrosa conversión colectiva, al ver a tantos obispos en la calle pidiendo libertad. Aunque lo hicieran con un cierto, franco retraso, treinta años después del deceso de su dictador, el de su, hasta hoy, última Cruzada, al que apoyaron a muerte, a la muerte de tantos españoles como los acólitos que les acompañaban ahora por las calles de Madrid.
Pero después recordé que nadie está quitando a quienes quieran la libertad de tener enseñanza de religión, incluso de disfrutar de una auténtica catequesis, en la misma escuela, incluso pública, y que ningún gobierno europeo entrega a la Iglesia católica tanto dinero, incluso por adelantado, y en un exceso sobre el porcentaje acordado de posible recaudación que descaradamente nunca devuelve. Tuve que reafirmarme con tristeza en lo que ellos mismos dicen: que esa organización es inmutable, es decir, que no sólo no aprende del pasado, sino que tiene a gala no rectificar nunca. Que siempre pide la libertad para sí sola, como un privilegio exclusivo, para poder seguir oprimiendo -todo lo que permitan los tiempos- a los que no piensen y actúen como ella. Y que cualquier intento por parte de un Gobierno consentidor de aplacar sus exigencias, visitando repetidamente el Vaticano, o yendo -por vez primera en un Presidente- a la ofrenda a Santiago, o no reclamando los dineros mal habidos, o no exigiendo el cumplimiento de la Constitución española en lo referente a la enseñanza o a los profesores de religión, o en los demás campos, lo único que está consiguiendo es que esos señores –que se creen con derecho divino a todo- se crezcan y exijan más y más injustos privilegios de todo tipo contra los derechos de todos.
20051115. Gobierno cómplice.
¿Cómo es posible tanto descaro, que ya no engaña nadie? En vez de defender de inmediato, que para eso está, la Constitución, nuestra libertad de conciencia y nuestros dineros, el Gobierno promete una vez más que se preocupará por ello en el futuro, y “disminuirá” las asignaciones estatales a la Iglesia católica, dineros a los que ella misma se comprometió hace tiempo –en falso, como se ve- a renunciar, autofinanciándose.
¿Cómo podemos tener la más mínima confianza en que lo haga este Gobierno, cuando acaba de rechazar en el Parlamento la iniciativa de que no se adelanten en el futuro a la Iglesia dineros en exceso sobre lo que después se recauda para ella, exceso que la jerarquía eclesiástica –lo que es de juzgado de guardia- nunca devuelve?
Los católicos decentes debieran –y, hablemos claro, no lo vemos- ser los primeros en defender esa hoy tan mercantilizada, ”gescarterizada” herencia de Jesús, y denunciar y luchar para que termine este, sí y ahora, “inmenso latrocinio”, a diferencia de aquella desamortización, hace siglos, de unos bienes mal adquiridos mediante chantajes terroristas a herejes y moribundos, que confiscaron y arruinaron a media España, en lo que tiene aún el valor de apoyarse la jerarquía eclesiástica para excusar sus nuevas rapiñas, bajo sacrílega capa de religión, contra el conjunto de los españoles.
Sin embargo, aquí y ahora hasta el Gobierno parece carecer del mínimo valor para cumplir con su deber, y de hecho es cómplice de todo ello incluso en sus rimbombantes declaraciones en aparente sentido contrario, como ahora las de la vicepresidenta; declaraciones maquiavélicas–ya no nos chupamos el dedo-, destinadas en realidad sólo a suscitar una reacción clamorosa de la jerarquía eclesiástica y sus acólitos que justifique el que el Gobierno no cumpla con su deber y haga respetar, ya y en serio, nuestro orden constitucional.
20051116. Obispos educan.
Los comunistas polacos, a pesar de lo que ha llovido, no tienen empacho en presionar, incluso en la calle, y apoyándose en un partido político que recoge lo peor de su herencia, para intentar imponer sus exigencias: que se enseñe el marxismo más ortodoxo en las escuelas, por maestros escogidos por ellos pero pagados por el Estado, y que esa singular “asignatura” –en realidad, adoctrinamiento acientífico- sea evaluable para conseguir cualquier título escolar (¡!). Temiendo que incluso los suyos dejen de lado sus prédicas, exigen además que todos los alumnos que no la escojan estén obligados también por el Gobierno a estudiar otra asignatura equivalente en su currículo. A esos comunistas no les queda, en realidad, otro remedio que ese vergonzoso parche, pues, en su decadencia, ya son incapaces de transmitir sus creencias en sus vacíos locales partidarios o en el seno de sus familias.
Mi mujer, que está leyendo esta carta por encima de mi hombro, por si escribo a otra mujer, me dice que estoy equivocado, como siempre: que se trata de la jerarquía católica de aquí, y que no puedo quejarme, porque lo que hacen los obispos es divino, por derecho divino. ¡Jesús, qué cruz!
20051117. Iglesia amenazadora.
Causaría hasta risa el afirmar que la jerarquía católica defiende “los valores de la libertad, de la justicia y de la verdad”, y acusar al actual gobierno de “mostrar sin tapujos visos evidentes de totalitarismo”, después de lo que hemos tenido que sufrir los españoles de más edad, si no fuera un claro indicio de algo tan peligroso. Porque, disfrazado de civil, sin declarar su interés profesional económico en el tema, lo que hace en su carta a este diario el párroco Miguel Rivilla es amenazar al gobierno elegido por los españoles con dar “infinitamente más dolores de cabeza”, cuando todavía estamos quienes vivimos su última, por ahora, guerra incivil, su última Cruzada. Es la Iglesia amenazadora de siempre, no la Iglesia amenazada, como tiene el impudor de escribir. Y todo porque la Iglesia, que recibe del Estado español más dinero que ninguna otra en Europa, no cumple con su compromiso de irse autofinanciando; más aún, llega hasta el extremo de apropiarse indebidamente y no devolver ni siquiera las cantidades millonarias adelantadas imprudentemente por el Gobierno en espera del porcentaje del IRPF de los católicos; éste mismo va disminuyendo, porque los mismos católicos no se fían cada vez menos de una Iglesia de Gescartera, de obispos como el de Castellón o canónigos como el de CajaSur; y el conjunto de los españoles, según revela las encuestas, denuncian a esa Iglesia como la institución en la que menos confianza tienen, dentro de una larga lista de ellas. Estos son los hechos, las cifras, los dineros que en vano intentan ocultar.
Sí: como demuestran sus actos, su dios es el dinero. Sus dirigentes viven en lujosos palacios mientras el Hijo del Hombre no tenía donde reclinar la cabeza; salen a la calle a defender sus privilegios rituales y de enseñanza, no a apoyar a los ocho millones de españoles o a los que la miseria está trayendo, o dejando muertos, en nuestras costas, ni a los que no pueden encontrar vivienda, o son injustamente tratados en su trabajo, o ni siquiera lo encuentran. Son los fariseos de siempre, que tras apoderarse de la representación de Dios y de su Templo, se han apoderado también de la figura de Jesús y de todo ese montaje “viven como curas”, ateos prácticos, porque no pueden concebir una vida mejor que la que llevan, explotando su simoniaco negocio, deformando hasta la caricatura la doctrina del Evangelio.
20051119. Ateos.
El número de ateos cubanos, tanto en la Isla como en el exilio, acaba de subir espectacularmente. La culpa la tiene, como siempre, Fidel Castro. Acaba de declarar que quiere imitar al difunto Papa y, aunque tenga también Parkinson y otras minusvalías, se sacrificará por los suyos asimismo hasta la muerte. Ya nos temíamos que ese martirio voluntario, aferrándose al sacro sillón hasta morir, podía tener consecuencias muy contraproducentes.
20051210. Tricornio papal.
He visto la imagen del Papa poniéndose un tricornio de la Guardia Civil. Comprendo su gesto de querer hacerse simpático, popular; como el obvio interés de los clérigos que defienden las subvenciones que reciben del Estado, argumentando que un párroco contribuye a hacer guardar el orden más que dos guardias civiles. Pero, qué quiere usted, a cada uno lo suyo y, por más que leo los cuatro (4) Evangelios, no veo a Jesús poniéndose un casco policial, “a un Cristo con pistolas”, ni viviendo de subvenciones estatales, ni calzando unos zapatos de marca, como Ratzinger. “Dime de qué enorgulleces y te diré de qué careces”. Quizá quienes viven del pretender ser los legítimos herederos suyos -y guardianes del Evangelio- son, en definitiva, quienes más lo han deformado, de pies a cabeza, pasando por sus bolsillos y alforjas, los del pobre Jesús, de nuevo desnudado, coronado de espinas y crucificado.
20051211. Saldo.
¡Qué rebajas, señores! ¡Ni las de los grandes almacenes! Al liquidarlo totalmente, ahora resulta que los únicos que estaban en el Limbo eran los que creían en el Limbo. Como los que creían en lo que ha resultado ser una leyenda pagana, ese san Cristóbal que ha desorientado a tantos conductores que confiaron en él. También se han liquidado otros mil santos, desde san Cucufate (san Cugat) hasta san Jorge (san Jordi, patrón de Cataluña, con o sin Estatuto de por medio). El infierno, en el que ya apenas creen la quinta parte de los españoles, tiene un fuego sólo simbólico, “apagón” que merecería que su protagonista, el recién difunto Papa, fuera declarado patrono de los bomberos. El cielo, nos advierten también, no está en ningún lugar (físico). Total que, como nos decía en Sevilla, -en broma, por supuesto- el cardenal Bueno, al enterarse de que ya iría al infierno el que comulgara no habiendo guardado el ayuno desde la medianoche anterior: “Con tantos cambios nos van a quitar la fe”. Tanta rebaja, en efecto, crea una explicable desconfianza hacia todo el producto, y un no menos explicable enfado en quienes lo había ido adquiriendo antes a mucho mayor precio.
20051212. Contradicciones.
El racionalismo de los griegos atenienses les hizo insoportables unos dioses de épocas tan antiguas, todavía caníbales, asesinos, exactores de sacrificios humanos, y prescindieron casi por completo de su religión. La historia, con sus importantes modalidades, se repite. Si bien hoy se encuentra desprestigiada y “reinterpretada místicamente” por los mismos teólogos católicos, la noción del “pecado original”, es decir, de la inclinación al mal con que naceríamos todos tras el pecado de Adán y Eva, ha servido de piedra angular a todos los autoritarios y dictadores de Occidente para justificar su desconfianza hacia el pueblo. Por el contrario, la bondad de las personas que no hayan sido deformadas por un sistema opresor que les hace enfrentarse entre sí ha constituido la base conceptual de la democracia.
Ahora bien: a pesar de que la misma Iglesia católica intente disimular la hoy tan justamente impopular idea de un “pecado original”, y sus antidemocráticas inmediatas derivaciones políticas, el hecho es que proclamó no hace mucho esa idea como verdad indiscutible, “dogma de fe”, el que una sola persona se libró de ese “pecado”: la Inmaculada. Y por ironías del calendario, todos –incluidos los judíos, musulmanes, budistas o laicos- tenemos que celebrar obligatoriamente ese día que recuerda así nuestra pretendida maldad original, justo el 8 de diciembre, dos días después de celebrar la Constitución democrática, basada en valores radicalmente opuestos.
Este hecho, entre otros, muestra hasta qué punto son fuertes nuestras contradicciones, hasta qué punto somos por demás incoherentes, por más que muchos españoles se consideren tan “listos” como para hacer una síntesis; en realidad un inmenso revoltijo que, por mantener demasiados elementos contradictorios, produce los tan perjudiciales atascos personales y sociales que padecemos.
20051216. Obispos.
Agradezco a los obispos españoles el que consideren “opción legítima”, dado que “la dificultad es objetiva y el tiempo es escaso”, la abstención en el inminente referéndum sobre este proyecto de Constitución Europea. También me gusta el que critiquen la, dicen, “ambigüedad” con la que defiende ese proyecto de Constitución “un derecho humano tan básico como el derecho a la vida”. Más aún, yo creo que se quedan cortos, y que no hay sólo ambigüedad, sino directo menosprecio del derecho a la vida, ya que, dando graves pasos atrás sobre nuestra propia Constitución española, ese texto que nos quieren hacer aprobar admite nada menos que la pena de muerte, y no sólo en guerra, sino incluso cuando haya “peligro inminente” (¡!) de ella; más aún, consagra en Europa la nefasta política de la guerra preventiva, “a lo USA”. Pero en este capítulo literalmente vital, en vez de insistir en estos temas señalados por el Evangelio y la tradición eclesiástica, los obispos se limitan a defender sólo su posición en los puntos hoy más “de moda” y politizados: los embriones humanos y la eutanasia.
20051223. Teresa de Calcuta.
¿Quién lee todavía un libro? Ya en tiempos de Franco se permitía circular el enorme tocho de “El Capital” de Marx, tres gruesos volúmenes, como prácticamente inofensivo. Y el mismo Marx criticaba los libros extensos, que – decía- se imponían por su misma mole… Claro que eso era en 1848, cuando Marx no había escrito sino el breve “Manifiesto del Partido Comunista” que, por supuesto, Franco no dejaba vender.
Recordando esto he superado la sorpresa inicial de ver publicado en España un voluminoso estudio que, aparentemente imparcial y con buenas maneras, y oponiéndose a las críticas extremas, y colocando interminables y variadas mil explicaciones “justificadoras” de sus devotos, que aporta muchos, importantes y claros hechos que deshacen o, para ser más exactos, colocan un neto signo negativo a algunos aspectos de otro personaje mítico de los tiempos modernos, como lo fue Marx, pero no ya como rojo o demonio, sino como azul o ángel, la Madre Teresa de Calcuta.
Queda así claro que…
Y que…
Y que…
La culpa es de quienes se empeñan en idolatrar a quienes son humanos, incluso demasiado humanos. “No hay gran hombre para su ayuda de cámara”.