Religión – 2004

20040102. Gays y Rouco.

                          En época de fe viva, el cristianismo no dudaba en presentarse como opuesto al mundo, como anti-natural, condenado las riquezas, el préstamo a interés y muchas otras prácticas económicas normales; para no hablar de su anatema milenario al cuidado del cuerpo, de la salud, del sexo, de los baños, etcétera. Hoy, en cambio, el clero no duda en decir que el dinero es bendito, que la castidad es lo más sano y natural y que los gays quiebran la economía del sistema de Seguridad Social, según las irresponsables acusaciones del cardenal Rouco Varela.

                          Causaría risa esa impía reconversión y acomodaticio giro de 180 grados, si no fuera tan indignante el que pretendan marginar a los homosexuales como culpables de arruinar la Seguridad Social quienes teóricamente no tienen hijos y debieran predicar, si realmente siguieran a Jesús, el desprendimiento de los bienes de este mundo. Hasta el paciente presidente del Brasil, Lula, ha tenido por fin que denunciar a los obispos brasileños, que no contentos con afirmar que el preservativo es pecado para ellos, se atreven a mentir negando su eficacia contra el SIDA, científicamente probada, calificándoles de lo que realmente son: culpables de innumerables homicidios, criminales. Como lo es quien con falsas razones económicas intenta fomentar la discriminación a los homosexuales, que lleva a algunos de sus fanáticos seguidores pseudoreligiosos hasta el asesinato contra esa minoría. Dios no tiene necesidad de nuestras mentiras, recursos de hombres de poca o ninguna fe, incapaces por tanto de inculcarla en otros, teniendo que recurrir para imponerse a los más perniciosos engaños. Sí: como la de sus predecesores y colegas, también su púrpura está manchada de la sangre que vierte la intolerancia que predica, cardenal Rouco Varela.

20040106. Gays y Rouco.

                                  El actual Cardenal de Madrid, Rouco, parece dispuesto a superar a su predecesor en el cargo, Suquía. Éste hizo unas fuertes declaraciones a la prensa sobre “la falta de sensibilidad social en España”… en el mismo momento en que en la calle, delante de su despacho, se manifestaban antiguos sacerdotes y religiosos/as, a quienes la jerarquía dejaba literalmente en la calle, sin Seguridad Social alguna, dando así un ejemplo -que parece sacado de las páginas del Evangelio- del más genuino fariseísmo, digno de los sacerdotes y escribas de aquel Templo.

                                   Hoy, su colega y sucesor tiene el valor de dar un paso más, aún más concreto y comprometido, en esa misma dirección, y ha mostrado su preocupación por la ruina de la S. Social; eso sí, por culpa, dice, de los homosexuales, que de hecho la pagan, y no de él mismo y los otros jerarcas de la Iglesia que, teniendo tantos dineros como nos sacan a todos –incluso indirecta y anticonstitucionalmente- no les da la gana de pagar ni siquiera ahora la S. Social. de aquellos sobre los que han tenido responsabilidad patronal, y con los que por tanto esa S. Social. debe descapitalizarse para proporcionarles pensiones y otros servicios no contributivos por su culpa. El déficit de la S. Social, cifras cantan, proviene, pues, de los que debiendo no pagan, como ocurre con la patronal eclesiástica de Rouco, no de los gays, a quienes esa organización acusa para ocultar su propia dañina e injusta omisión con una no menos repugnante hipocresía. “Médico, cúrate a ti mismo” y, antes de criticar la posible paja en ojo ajeno, sácate la viga que tienes en el propio.

20040120. Pluralismo.

          El señor Joan Pou Pi se presenta en una carta a El Periódico: “soy un ciudadano preocupado por la falta de pluralidad en Televisió de Catalunya”, a propósito de un programa en que todos eran gays. Estaríamos de acuerdo si esa minoría no se tuviera que expresar ahí sola porque no le han dejado expresar en su comunidad propia, la Iglesia, y si ese señor, tras insistir en su queja sobre la “falta de pluralidad” y “pensamiento único” no añadiera –con lo que se le ve, no ya las plumas, sino el plumero- que así “se margina a las familias de verdad”. ¿Donde está el “pensamiento único”: en poder sostener su propio tipo propio de familia (lo que los gays nunca han dicho que otras formas no sean válidas) o en negar la legitimidad, declarar falsas a las demás, enviando a la cárcel o a la hoguera, cuando han podido, a los disidentes? Estos fariseos revestidos de piel de oveja democrática podrían empezar por dar ellos ejemplo de pluralidad; y, cuando en sus reuniones y sus medios de comunicación atacan ferozmente a los que no piensan o actúan como ellos, admitir la pluralidad que hipócritamente reclaman siempre a los demás. Pero, ya se sabe, como dijo el dirigente católico Veuillot: “Pedimos libertad en nombre de vuestros principios para quitárosla cuando podamos en nombre de los nuestros”.

20040130. Sida y Vaticano.

                        El Vaticano ha hecho un gran esfuerzo por actualizar las palabras evangélicas. Por desgracia, sólo aquellas que aconsejan preocuparse de la viga en propio ojo antes de querer sacar la paja en ojo ajeno. Por supuesto, el impedir las Compañías farmacéuticas que se abaraten las medicinas contra el SIDA en Africa, de lo que el Vaticano, aunque tan tarde, les culpa ahora, es más que una paja; pero, según ha tenido que denunciar en el Brasil su presidente, Lula, todavía es un genocidio mucho más grave que el dificultar el alivio –que no cura, que no existe- del SIDA lo que está cometiendo el Vaticano al propiciar tanto el contagio del SIDA, impidiendo el uso del preservativo. Y esto no sólo a los católicos, sino incluso –como hizo el papa viajando a Africa, ya en plena epidemia de SIDA- incluso a los paganos. Y no sólo con pretendidas razones “morales”, tan absurdas que ni la inmensa mayoría de los católicos le hace caso, sino, en vez de reflexionar y rectificar sus mortales errores, inventando groseras mentiras, como la “científicamente probada” ineficacia del condón, (¿Y la antinaturalidad e ineficacia de la abstinencia, que ni los mismos sacerdotes católicos pueden practicar?).

             El colmo de la irracionalidad, que haría reír si no se tratara de un espantoso genocidio, que cualquier día puede afectarnos a nosotros mismos o nuestros seres más queridos, es que ahora, cuando a la obvia pregunta de la prensa de por qué, tan interesado como dice mostrarse  en la lucha contra el SIDA, el Vaticano no sólo no apoya, sino rechaza tan violentamente el preservativo, y ante el elocuente silencio del representante de la “Santa” Sede, su ayudante respondió diciendo que el condón no sirve… por la mentalidad poligámica africana. ¿Cómo otorgar la menor autoridad moral a tan irracionales irresponsables, que encima intentan ocultar vergonzosa desnudez de razones y sus intereses inconfesables bajo capa de religión? La única respuesta decente posible es denunciar a esos evangélicamente puros… fariseos.

20040325. Intolerancia 11M.

                          El mundo es cada vez más inseguro por culpa del fanatismo y de la intolerancia. Y de ellos tenemos un enorme y vergonzoso ejemplo hoy en los mismos funerales por las víctimas de los atentados de Madrid. Sí, en la misma ceremonia de los funerales de Estado hay quienes están sacando sacrílega tajada de cadáveres.

                           En efecto: como denuncia un diario de Barcelona, no ha servido de nada que “una parte de los 190 muertos no sean católicos, sino rumanos y búlgaros ortodoxos, marroquíes musulmanes o, por qué no, españoles o latinoamericanos protestantes, judíos o no creyentes”. A pesar de la demanda de muy distintas y respetables  confesiones religiosas, y de lo que se hizo en Estados Unidos tras el 11-S, y del ejemplo de tolerancia que  acaba de dar  el gobierno Marruecos, al celebrar honras fúnebres interreligiosas  por todas las víctimas del 11-M, el Gobierno español en funciones ha ordenado un funeral exclusivamente católico, y la Iglesia favorecida se ha aprovechado, con la más completa falta de aquella  caridad que Jesús ponía como signo distintivo de su autenticidad, de ese inicuo y macabro privilegio.

                          Gestos como este ponen al desnudo, con la contundencia de los hechos indiscutibles, que tipo de jerarcas civiles y religiosos todavía padecemos, y quienes son los que fomentan el fanatismo y la inseguridad, la sangre que está recayendo hoy sobre nosotros y sobre nuestros hijos.

20040327. Dinero de la Iglesia.
                            Yo estoy de acuerdo con el cardenal Rouco en que el primer deber de Estado es defender la vida. Y por eso le pido que empiece dando ejemplo, condenando de verdad, hasta la excomunión y el interdicto, como hacía antes la Iglesia, a quienes provocan guerras preventivas, en vez de condenar sólo boquilla y correr de inmediato a hacerse la foto con el genocida, para recibir el premio a su traición. Que si tanto ama la vida, empiece por defender eficazmente la vida de las personas reales, hechas y derechas, condenando a los que ponen en peligro de muerte hasta a los demás, con una conducta que produce cada día en España casi tantos muertos y mutilados como los atentados del 11-M, en vez de dar el tristísimo ejemplo de fumar en público, ante la televisión, tantos obispos, como no tuvieron empacho en hacerlo en la Plaza de Colón de Madrid mientras esperaban al Papa el año pasado. O que al menos defienda mejor la vida del sacerdote amenazado por ETA, en lugar de declarar –como también haría HB- que sentía pena por él, mientras lamentaba a voz en grito la pastoral de los obispos vascos… ¡hecha, lloraba, en plena campaña de declaración de la renta!

                          Camuflados con símbolos religiosos y rezando en público, como los fariseos, contra cuyas idénticas actitudes nos advierte Jesús tanto en el Evangelio, estos untuosos jerarcas se dedican a criticar “virtuosamente” los defectos ajenos, sobre todo los pecados que ellos no pueden cometer, como el abortar. Convierten así la Comunidad que Jesús quiso que se distinguiera por el amor en una nueva inquisidora Iglesia del aborto, un auténtico aborto de Iglesia. El Espíritu Santo da fuerzas para creer en muchas cosas, pero intentar hacernos tragar que un feto es ya una persona, querernos vender el que un huevo es ya una gallina, es una pura estafa propia de experimentados vividores, por más que se disfracen de santones. El truco de erigirse en defensores de la vida de esos fantasmas les sirve para procurar distraernos de la defensa de la vida de los seres reales en casos tan reales como los indicados, manteniéndonos en un Limbo parecido a aquel mítico Limbo en que ellos mismos nos querían obligar a creer, y del que ahora acaban de tener que renegar como inexistente, al ver que ya no pueden engañar con ese otro fantasma a nadie.

20040418. Aconfesionalidad constitucional.

¿Cómo, después de esto, habrá algún impío que aún no crea en los milagros? Entre los motivos de enfrentamiento del próximo gobierno del PSOE y la Iglesia católica, que un razonable diario madrileño acaba de cifrar nada menos que en cinco (aborto, uniones homosexuales, educación células, madres y divorcio), no figura el francamente tan privilegiado tratamiento que el Estado sigue dando a la Iglesia católica en el campo económica. Mucho antes que el hereje Carlos Marx, ya Cristóbal Colón recalcó ante los Reyes Católicos el valor singular del oro de América, que podía “hasta sacar las almas del Purgatorio”, con misas bien estipendiadas. ¿Qué importa que esos izquierdistas nos combatan en lo demás? Mejor: así pasaremos mártires, que son semilla de cristianos. ¡Ahí nos las den todas, que con esa base económica seremos siempre aquí la Iglesia triunfante!

20040420. Aconfesionalidad constitucional.


                             En su discurso de investidura, el señor Zapatero ha insistido repetidamente en la necesidad de hacer cumplir la aconfesionalidad del Estado, refrendada por nuestra Constitución. Buena prueba de esa necesidad es que después el nuevo presidente, y para serlo, ha debido pasar por el protocolo establecido, y ha prometido (no jurado, pero da igual: esa distinción no debería existir ya hace tiempo) respetar la Constitución… ante una Biblia y un Crucifijo, y hasta un Rey que de milagro no llevaba puesta la corona de España, todavía rematada por una Cruz. ¡Buen trabajo y mucha suerte, señor Zapatero, porque realmente queda aun mucho, mucho por hacer para que se respete nuestra Constitución, a toda nuestra ciudadanía, y consigamos así una paz real, duradera, sin sobresaltos! Recordemos, con el Cardenal Newman, a algunos exaltados, que todo intento de imponer la religión con los aparatos del Estado la degrada y convierte en una no menos ilegítima actuación política.

20040420. Píos jesuicidas.
                                A Jesús lo entregaron al imperio romano para que lo crucificara (“¡No queremos más rey que el César!”) los más altos jerarcas del clero judío y los más reputados religiosos fariseos. Ahora vemos que Aznar va a una universidad de jesuitas norteamericanos a enseñar cómo entregar al imperio el propio pueblo para matar a otro. Y en el mismo Madrid, víctima ya de ese genocidio el 11-M, seguidos padeciendo dirigentes del mismo estilo. Primero fue un alcalde religiosamente tan mezquino que nos llenó todo el año las calles de manifestaciones… muy poco religiosas, -eso sí, devotamente acompañado de falangistas uniformados con tambores- y que, para ganar el cielo, llegó de “distraer” unos milloncejos para obras pías, declarando ahora “caritativamente” que los que no votaron el 14-M como a él le hubiera gustado habíamos colaborado con los terroristas. Más astuto y peligroso, padecemos ahora un distinguido alcalde del Opus Dei, que piadosamente persigue a las prostitutas de la calle Montera o a los vendedores callejeros del Rastro, en una edificante Obra de gran altura de miras… inmobiliaria que proporcionará a los suyos, como Dios manda, el ciento por uno, miles de millones de beneficio. ¡Y después se quejarán estos modernos jesuicidas que aumente el número de los arreligiosos y antirreligiosos, hasta alcanzar ya casi la mayoría entre los más jóvenes!

20040420. Carcenal y cardenales injustos.

                                 Pocas medidas del nuevo Gobierno pueden haber sido recibidas con mayor alivio por todos los amantes de la justicia, y de la dignidad de la Justicia, que el fulminante cese de ese triste ejemplo del régimen del PP que ha sido su fiscal general, Cardenal. Algunos lamentan que el Gobierno no tenga también poder para cesar a otros Cardenales que tanto han menospreciado también la justicia y nuestra Constitución como son los de la Iglesia católica: desde su vergonzosa falta de pago condigno a sus mismos empleados, su exigida –y otorgada por el PP- falta total de transparencia y de rendir cuentas del dinero que reciben del Estado, hasta su menosprecio y constante propaganda contra muchos los más elementales derechos humanos proclamados por nuestra Constitución. Ahora no es lícito ni necesario ese cese que, como el mismo nombramiento de esos jerarcas eclesiásticos, sí estaba en gran parte en manos del antiguo Estado confesional franquista. En un régimen realmente democrático basta poner las cosas en su sitio, aplicar la laicidad del Estado consagrada por la Constitución, como ha prometido repetidamente Zapatero y no dudamos que lo cumplirá, con la misma fidelidad y rapidez, sin fallarnos, que ya está haciendo en otros campos importantes; al contrario de un PP que guardaba la Constitución… en el cajón de los desperdicios; empezando por Aznar, cuyos actos mostraron sobradamente que poco había cambiado a más demócrata  desde los días en que se atrevía a combatirla públicamente por escrito.

20040503. Catedrales y blasfemias.

                           Los extremos se tocan. Y los extremistas chocan, embistiéndose. Así lo hemos visto en un teatro madrileño, en un bochornoso acto, caricatura aquellos enfrentamientos (in)civiles masivos que nunca más deben repetirse en nuestra historia. Hoy, nuestra sociedad, mucho más madura, ha repudiado casi unánimemente a esos energúmenos, ya se trate de groseros blasfemadores provocadores o de sus agresores físicos al grito de “Cristo Rey” que, por sus gestos y palabras, demuestran no haber comprendido nada de un Jesús que repudia la violencia y declara explícitamente que su reino no es de este mundo.

                          Como laico, me duele especialmente la actitud del inconsciente que se atreve a defender su posición apelando a la laicidad para blasfemar (siendo, por el contrario, la blasfemia, otra muestra de una no menos inculta creencia) y que quiere justificar sus insultos bajo capa de libertad de expresión, como si ésta incluyera –según predican los autoritarios para proscribirla- en la de ofender los sentimientos de los demás. Y lo peor no es que todavía haya esas reliquias del pasado, unos individuos aislados capaces de tamaños atentados contra nuestra convivencia, sino que ese indeseable provocador, en vez de  ser boicoteado  hasta que se cure de su comportamiento asocial, haya encontrado apoyo y difusión de sus gravísimas agresiones verbales en el mundo de la cultura, haya podido propagar su impresentable ordinariez nada menos que en el Círculo de Bellas Artes (¡!) de Madrid, subvencionado con dinero público, y que incluso haya sido respaldado con declaraciones de algunos políticos izquierdistas que todavía tienen de la libertad de expresión una noción aprendida del franquismo. Nada más lejos, ni contrario, al laicismo real, garante de convivencia y respeto para todos, que nos ha prometido Zapatero y que, como vemos, algunos todavía confunden con el más impresentable y contraproducente, repito, contraproducente sectarismo.  Acabemos de pasar del todo página a aquellas dos Españas, de catedrales y de blasfemias.   

20040505. Europa cristiana.

                          Las más amplias, duraderas, debilitadoras y sangrantes divisiones de Europa, como las que nos separaron del Este ortodoxo o el Norte protestante, han sido las realizadas en nombre del cristianismo; bien lo sufrimos esto en España, donde padecimos esos desgarros desde tiempos de los romanos y germanos hasta los “cruzados” de Franco. Hay que tener pues mucho valor, en realidad, un interés sectario que sacrifica las personas a las ideas, y que confunde la legítima religiosidad con la política, para intentar ahora que cuele en la Constitución europea, como si se tratara de un valor positivo aglutinante, lo que nos disgregó y enfrentó demasiadas veces, y hasta sirvió de excusa y acicate a la opresión a la que sometimos a los pueblos de otros continentes, menospreciados como “paganos”. Todavía nuestra generación padeció el “Por el Imperio hacia Dios”.

                          Sólo el debilitamiento de ese fundamentalismo exclusivista, tan esencial en las concepciones monoteístas, como mil trágicas veces muestra el pasado, nos ha permitido reunir de nuevo Europa en una sociedad civil, laica, pluralista. Nada más peligroso, pues, que ese intento de colocar de nuevo, aun en forma aparentemente light, como raíz de nuestra convivencia, a una concepción ideológica; y menos, si cabe, a una monoteísta. Esa formulación convertiría en ciudadanos de segunda, con consecuencias que la historia ha demostrado ser incluso letales en circunstancias críticas, al ya tan importante y cada día creciente número de europeos que tienen otras concepciones religiosas o que son, simplemente, laicos.

20040510. Pluralismo.

          El señor Joan Pou Pi denuncia en una carta a la prensa: “Soy un ciudadano preocupado por la falta de pluralidad en Televisió de Catalunya”, a propósito de un programa en que todos eran gays. Estaríamos de acuerdo si esa minoría no se tuviera que expresar ahí sola porque no le han dejado expresar en su comunidad propia, la Iglesia, y si ese señor, tras insistir en su queja sobre la “falta de pluralidad” y “pensamiento único” no añadiera –con lo que se le ve, no ya las plumas, sino el plumero- que así “se margina a las familias de verdad”.

           ¿Donde está el “pensamiento único”: en poder sostener su propio tipo propio de familia (lo que los gays nunca han dicho que otras formas no sean válidas) o en negar la legitimidad, declarar falsas a las demás, enviando a la cárcel o a la hoguera, cuando han podido, a los disidentes? Estos fariseos revestidos de piel de oveja democrática podrían empezar por dar ellos ejemplo de pluralidad; y, cuando en sus reuniones y sus medios de comunicación atacan ferozmente a los que no piensan o actúan como ellos, admitir la pluralidad que hipócritamente reclaman siempre a los demás. Pero, ya se sabe, como osó proclamar el dirigente católico Veuillot: “Pedimos libertad en nombre de vuestros principios para quitárosla cuando podamos en nombre de los nuestros”.

20040511. Jesús advirtió.

                                      Los tiempos adelantan una barbaridad. Jesús ya no echaría hoy a los mercaderes metidos en el templo: están en la puerta, cobrando la entrada de lo que se hizo con dinero de todos los creyentes. Jesús nos advirtió contra los que se hacían llamar “padres” (“uno sólo es vuestro Padre, que está en los cielos”), se declaraban santos (“nadie es bueno, sino sólo Dios”), se vestían de blanco y rezaban largas oraciones en público, según reza, blanco sobre negro, en el Evangelio. Hoy los mismos hacen lo mismo… en nombre de Jesús.  ¡Eso sí que es rizar el rizo!

20040524. Rouco no da trigo.
                                    Una cosa es predicar, y otra dar trigo. Como si estuviéramos aún en el mundo despoblado e incólume de Adán y Eva, el cardenal Rouco ha ordenado a los príncipes Felipe y Letizia que tenga un número ilimitado de hijos. Alegre irresponsabilidad, explicable por cuanto que, como ya les reprochara Jesús, estos escribas y fariseos ni con un dedo sostienen la pesada carga que imponen sobre las espaldas de los demás. Todos sabemos lo mucho que cuesta, además del sustento de su arcaico boato cotidiano, cada boda, bautizo y entierro de cada uno de estos cada vez más numerosos personajes de la realeza, que Rouco pretende multiplicar aún más, mientras que la organización que dirige se niega, con mil anticonstitucionales y poco cristianos trucos, a contribuir como el resto de los ciudadanos a sostenerlos con sus impuestos. No menos admirable es valor que supone exigir a los demás tener muchos hijos mientras que los clérigos dan oficialmente ejemplo de lo contrario. Como demógrafo y como ciudadano, pues, no puedo menos de darle aquí un cero patatero. Su conducta le convierte en un doloroso y nocivo cardenal (para entendernos, una equimosis) que afea y daña el normal y armonioso funcionamiento de un sano cuerpo social. Si usted quiere que le respetemos, señor Rouco, debe empezar por respetar la vida y hacienda de quienes ni siquiera comulgamos con sus tan peregrinas interpretaciones del Evangelio.

20040525. Catedrales y vidrios.

                             Ante el real casorio celebrado en la Almudena, no pocos ponen de relieve la fealdad de los vitrales de Kiko Argüello, si bien conceden que concuerdan y armonizan con la horripilante arquitectura de esa catedral, que parece inclinarnos a despreciar una tierra tan horrorosa para aspirar al cielo; como nos hacen suspirar por un mundo mejor las injusticias terrenas: desde el evidente pago bajo cuerda que suponen esas vidrieras a  quien tanto sirvió a la jerarquía eclesiástica al montarle una poderosa organización ultraconservadora, como ese artista, hasta el monumento a la prevaricación que supone una iglesia construida en gran parte con dineros sacados a la fuerza, inconstitucionalmente, a los ciudadanos.

                            Todo ello, también, está, en realidad, en plena armonía con la organización propietaria del inmueble, como nos recuerda simbólicamente la carísima estatua de su dirigente máximo, el Papa, en la que invirtieron, curiosa concepción de la caridad cristiana, más millones que los que se recaudaron entonces para las víctimas del tifón centroamericano; Pontífice que bondadosamente permitió se le hiciera esa estatua., cuando ya no se permiten ese endiosamiento ni otros dirigentes que se aferran de por vida al sillón, como Fidel Castro. Todo esto está, por desgracia, en perfecta y secular (no “religiosa”) armonía también con el método empleado para edificar la catedral de ese obispo de Roma, San Pedro del Vaticano, financiada con la venta simoníaca de indulgencias y, más aún, con impuestos a las prostitutas que atendían a los peregrinos.

                            Como es lógico en quienes cometen tantos y tan inconfesables delitos –nosotros acabamos de tener un triste ejemplo, en su versión laica, en la política española- en vez de rectificar ante la denuncia de tan incontrovertibles hechos, esos dirigentes nos acusarán de perseguir las ideologías que ellos sí que son quienes las insultan y desacreditan de verdad al presentarse farisaicamente como sus representantes.

20040622. Tradición religiosa.

                              Solicito, con la urgencia que requiere el caso, que se den a conocer íntegras las palabras del Papa, las que añadió tras pedir a Zapatero que España conserve “su tradición religiosa”; porque, como reproducen los medios de difusión, su avanzada edad no permitió oírlas, aunque sí aquellas otras en que observaba que era bueno que España tuviera un primer ministro joven (que es lo que todos debieran desear, y él el primero, también para la Iglesia).

                               ¿A qué tradición se refiere el Papa? ¿Se trata de nuestra más larga tradición, la de los ocho siglos de cruzada contra los moros? ¿O la que durante tantos siglos eliminó todo pensamiento independiente, con la Inquisición? ¿O la posterior tradición de guerras civiles “por Dios, por la patria y el rey”, como los carlistas? ¿O la última –por ahora- que juntó los males de una guerra civil y de una cruzada, ayudando a mantener hasta ayer mismo nuestro atraso cultural, político y económico, y de la que tantos sobrevivientes, o hijos de ellos, todavía padecemos sus lamentables huellas?

                                Menos mal que los europeos ya hemos madurado la suficiente como para no creer que “Dios está con nosotros”, como decían los nazis, o pretender ir “por el Imperio, hacia Dios”, como repetían los fascistas españoles, y hemos renunciado a la peligrosísima pretensión ser el pueblo elegido por la providencia divina, alumbrado por el cristianismo, como querían algunos poner aún en nuestra nueva Constitución. Escarmentados, nosotros queremos consolidar, en el respeto de todas las creencias o no creencias –lo que exige no privilegiar a ninguna, como quisieran esos intereses creados, voluntariamente ciegos ante una cruel experiencia milenaria- una convivencia en una paz cada vez sólida, como nunca antes ha existido en nuestro continente, quebrada como ha estado demasiadas veces con excusa de fidelidad a una u otra tradición religiosa sangrientamente politizada.

20040709. Integrista educa.

                          El integrista cree que todo el que no piensa exactamente como él es tonto o perverso. El Estado laico, -a pesar de lo que pretende una carta a EL CORREO- no niega que se estudie la religión: al contrario, quiere que se conozca bien, de verdad, sin las manipulaciones profanadoras y peligrosísimas de esos fanáticos, que politizan lo religioso hasta llegar a sacralizar matanzas como “cruzadas” (hoy, Bush; ayer, Franco). Ese pretendido “liberal”, que dice ahora que quisiera que sus hijos aprendieran también lo que es el marxismo, lo deformaría también como el “marxismo” y la “democracia” que enseñaban antes los suyos, los franquistas. Todavía se le ve el plumero, al confundir una encuesta con una votación sobre existencia de Dios, repitiendo un argumento clásico franquista para reírse de la democracia. Aunque, en una contradicción más, se intenta apoyar, en favor de la enseñanza confesional en la escuela, en una encuesta “mundial” Gallup en la que casi todos dicen “creer en algo” (¡!). Ni el 99 por ciento podría imponer al uno por ciento restante una formación ideológica, porque la democracia no orgánica (¡!) consiste en el respeto a las minorías, no en la imposición, contra los derechos humanos de cualquiera, de la mayoría. Y, aunque por eso mismo el tema no es relevante para la discusión de la enseñanza confesional de la religión en la escuela, es una tergiversación mayúscula más su apoyarse en favor de su tesis en una encuesta “mundial” cuando estamos hablando de lo que hay que hacer aquí, donde las encuestas de los últimos años muestran consistentemente que ya la mitad de las nuevas generaciones no son creyentes.

20040721. Clero opresor.
                                          Todos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, pero nadie, nadie, a imponerlas a los demás. Aunque quienes sostienen ideas insanas, antinaturales, anticuadas, tiendan una y mil veces a obligar por la fuerza a adoptarlas, ya que la misma irracionalidad de esas ideas les impide convencer a otros.

                                          El precio de la libertad es una perpetua vigilancia. Los síntomas son evidentes: El que emplea métodos fascistas, es fascista. Todos recordamos muy bien esa organización que, apoyándose en el fascismo español –como en el italiano- consiguió impedir a todos, con leyes y policías, el uso de anticonceptivos; poder fáctico que, cuando la democracia acabó con su opresión, apeló a una sublevación (in)civil a médicos, farmacéuticos etcétera para que reprimieran nuestras opiniones y derechos al respecto, como todavía hacen algunos, abusando de su profesión. Fue la misma organización que nos prohibió por ley el divorcio y, cuando ya no pudo, llamó a una cruzada, a una guerra civil, a jueces y abogados para tiranizarnos de nuevo, forzarnos a aceptar  la “única forma natural y moral de matrimonio”, la suya. Ahora vuelve de nuevo a la carga, intentando que se niegue a los homosexuales que lo deseen el reconocimiento de los derechos civiles de su convivencia, amenazando una vez más con su totalitario “o yo, o el caos”, el infierno en la tierra, ya que ni ella misma se atreve ya a predicar su desacreditado infierno de ultratumba.

                                         Nuestro mayor respeto –como el que exigimos para nosotros mismos- para esa gran mayoría de cristianos, e incluso clérigos de a pie, que quieren vivir de verdad su religiosidad, sin tratar de imponerla a los demás. Pero a los conspiratorios corpúsculos de sectarios y jerarcas que deliberadamente, para medrar ellos, bajo capa de religión, intentan confundir la piedad con su política, a esos eternos enemigos de los derechos y libertades ajenas, al clericalismo agresivo que tanta opresión, incultura y tragedias ha provocado en nuestro pueblo, neguémosle hasta el pan y la sal, que hoy, y mucho más, todavía extraen anticonstitucionalmente del bolsillo de todos nosotros, con chantajes a los que debemos poner fin de una vez por todas, para conseguir una  paz y democracia perdurables.

20040725. Cofrades muertos.

                            Si el mundo se dividiera en buenos y malos, la cosa sería muy sencilla. Por desgracia, “nadie es bueno, sino solo Dios”, nos advirtió Jesús, y sigue siendo verdad, a pesar de las películas de vaqueros, que hoy han revivido en la realidad, y a escala planetaria, con tan trágicas consecuencias, el cowboy Bush y sus cómplices. Podemos, pues, darnos por satisfechos si podemos distinguirnos de los malos como regulares o medianos, ya que, con demasiada frecuencia, la distinción es entre los malos y los muy malos. Así se deduce, por ejemplo, de este titular de prensa: “Tres hermandades piden un año de cárcel y 8.000 euros de multa para el autor del videojuego Matanza Cofrade”. Demos la peor nota a ese salvaje “inventor”. Pero ¿qué decir de esas nada menos que tres (3) hermandades? ¿Así es como hubiera respondido Jesús, a cuya imitación declaran ellas estar dedicadas? ¿Cabe más sacrílega burla al Evangelio que esos “nazarenos” que a veces ni creen en Dios, como muestran ciertas encuestas, y esas hermandades que, como las tres implicadas en este hecho, actúan oficial y corporativamente de modo tan contrario a las enseñanzas del Maestro?

20040728. Santiago vergüenza.  

                           ¿Es que alguien puede imaginar que, ni aun siendo Jefe de la Iglesia Anglicana, la reina de Inglaterra pida oficialmente a San Jorge, patrono de su país, que le ayude a vencer al terrorismo? ¿Es que cabe pensar hoy una conducta semejante por parte del Jefe del Estado de Francia, de Alemania, o incluso de Italia? ¿Es que vamos a seguir jaleando, por servilismo, por temor o por puro nacionalcatolicismo –lo más contrario a una religiosidad auténtica- ese folklore de la España “eterna”, sin que se nos caiga la cara de vergüenza al burlarnos de la misma Constitución que nos hemos dado?

20040806. Cofrades muertos.  

                            Si el mundo se dividiera en buenos y malos, la cosa sería muy sencilla. Por desgracia, “nadie es bueno, sino solo Dios”, nos advirtió Jesús, y sigue siendo verdad, a pesar de las películas de vaqueros, que hoy han revivido en la realidad, y a escala planetaria, con tan trágicas consecuencias, el cowboy Bush y sus cómplices. Podemos, pues, darnos por satisfechos si podemos distinguirnos de los malos como regulares o medianos, ya que, con demasiada frecuencia, la distinción es entre los malos y los muy malos. Así se deduce, por ejemplo de éste titular de prensa: “Tres hermandades piden un año de cárcel y 8.000 euros de multa para el autor del videojuego Matanza Cofrade”. Demos la peor nota a ese salvaje “inventor”. Pero ¿qué decir de esas nada menos que tres (3) hermandades? ¿Así es como hubiera respondido Jesús, a cuya imitación declaran ellas estar dedicadas? ¿Cabe más sacrílega burla al Evangelio que esos “nazarenos” que a veces ni creen en Dios, como muestran ciertas encuestas, y esas hermandades que, como las tres implicadas en este hecho, actúan oficial y corporativamente de modo tan contrario a las enseñanzas del Maestro?

20040806. Zapatero milagro.   
                              El señor Zapatero fue sin duda a Galicia a pedirle al “señor Santiago” que le permita cumplir con su promesa de hacer respetar la laicidad proclamada por nuestra Constitución. Y con ese piadoso fin ha peregrinado también, con toda humildad, al Vaticano, y ha soportado también pacientemente otras bochornosas circunstancias. Siga haciendo esos méritos, y conseguirá ese milagro.

20040806. Gays y obispos.

¿Cómo ser tolerantes con el racismo, el totalitarismo o el integrismo, que quieren acabar con toda tolerancia?  Como decía cínicamente el fundamentalista francés Veuillot, “pedimos libertad en nombre de vuestros principios, para quitárosla después en nombre de los nuestros”. Ahora, en una bien coordinada ofensiva, sus seguidores piden “tolerancia” para la opinión de sus obispos sobre la homosexualidad (carta a EL CORREO, 5-08-2004); pero, ojo, no tratan de defender su libertad de no ser gays, como –en otras campañas de confusión suyas- la de no usar anticonceptivos, o de no divorciarse, sino que lo que explícita y directamente quieren es oprimir a los demás, quitarles su libertad al respecto. No nos dejemos engañar por sus hipócritas prédicas de libertad, de llamar “natural” a conductas tan antinaturales que ni ellos mismos pueden cumplir; el objetivo de esos fariseos no es la religión, sino el poder; por eso quieren emplear el único instrumento con el que pueden conseguirlo, la violencia, ya que no tienen auténticas razones que puedan persuadir íntimamente a los espíritus a seguir unas normas con la libertad que requiere toda conducta religiosa auténtica.

20040806. Paz y Santiago.

Los mismos canónigos de Santiago han suavizado las características bélicas del “Mata moros”, con gran indignación de la Falange y de otros grupos partidarios de acentuarlos hoy, en una nueva cruzada contra el terror islámico.  “No sabéis de qué Espíritu sois”, habría que repetir con Jesús a los partidarios de ese fogoso “Hijo del Trueno” que quería eliminar a sus adversarios; y que, cuando se trataba incluso de defenderlo, ordenó meter la espada en la vaina, porque “quien a hierro mata, a hierro muere”. Esperemos que triunfe hoy el mensaje de paz de Jesús, o de san Francisco de Asís, no el de las Cruzadas de san Bernardo o de los Reyes Católicos que, “en defensa de la fe” (¡!), llenaron de sangre España, Europa e incluso América, en una herencia que todavía Franco recogió demasiado intacta en su “cruzada”, y que en estos mismos días el cardenal Rouco quiere que en lo posible, como “Rey Católico”, reviva el actual, y cada vez más pública y oficialmente piadoso, Jefe del Estado. ¡Dios nos coja confesados!

200408224. Empresa Iglesia.

                            ¿Cabe mayor cinismo que el de una empresa que, tras pagar extrajudicialmente un dinero para tapar el abuso sexual a un menor por parte de uno de sus dirigentes, tenga el valor de exigir, incluso judicialmente, a su Compañía de Seguros, que le reembolse esa cantidad porque se trata, afirma, de “un accidente de trabajo”? Sí: el que esa empresa sea al mismo tiempo una que vive a costa de quienes consigue persuadir que es ella es el imprescindible guardián de la moral: la Iglesia católica.

                              Defensores también cínicos de ella dirán que eso ha sucedido en una diócesis danesa. Pero ¿es que hay dos Iglesias católicas? ¿Es que aquí no tenemos casos parecidos de abusos sexuales a menores, y hasta de codiciosas estafas masivas como las de Gescartera, de diócesis y congregaciones religiosas que especulaban con el dinero que los más creyentes les habían dado para los pobres? ¿Es que, siempre por esa “sagrada hambre de oro”, el cardenal Rouco Varela en persona, no ha tenido el valor de soltar hace poco el tremendo embuste –y lo grave es que lo sea, no que lo denunciemos como tal,pues ahí están los Presupuestos oficiales que muestran el engaño- de que el Estado no financia a su Iglesia desde 1982, cuando cada año nos saca a todos –creyentes o no- anticonstitucionalmente más de cien mil millones de pesetas? Mentira más grande que su catedral de la Almudena, esa que ha edificado gracias al dinero que nos ha sacado, también ilegalmente, a todos; edificada a su vez a imagen de la Catedral de Roma, San Pedro, hecha con la venta simoníaca de indulgencias en Alemania y, más aún, de impuestos a las prostitutas que servían a los peregrinos que iban piadosamente a Roma.

                             Lo casi milagroso es que, a pesar del nivel cultural y de la libertad de expresión que nos permite hoy conocer estos y otros datos, todavía casi la mitad de los dos tercios de españoles que aún declaran obedecer a esa Iglesia pagan un «impuesto religioso» que sirve sólo para dar más dinero y poder, es decir, para corromper aún más esa organización, caricatura de las enseñanzas de Jesús y de toda religión digna de ese nombre.

20040824. Religiones.

                            Amparada por el Forum barcelonés, y por los nuevos tiempos, se ha celebrado incluso en España una nueva reunión del Parlamento Mundial de las Religiones. Haciendo de la necesidad virtud, la jerarquía católica ha intentado, ya que no puede bautizarla, al menos vacunarnos contra cualquier epidemia de relativismo, con una reunión de sus partidarios en Montserrat. Uno de sus obispos no ha podido aguantarse las ganas de criticar a las demás religiones, y ha ridiculizado los “vestidos exóticos” de algunos de los participantes en el Forum. Más le hubiera valido tener en cuenta la advertencia de Jesús sobre la paja en ojo ajeno y la viga en el propio, mirándose al espejo cuando lleva sus atuendos ceremoniales, para no hablar de muchos otros hábitos habituales hasta ayer, o incluso hoy,  de no pocos religiosos y religiosas católicos. Esa misma crítica estética, en su grado máximo, calificando de “fetiche”, es decir, feo, el cuadro o estatua que representa al dios ajeno, olvida tantas otras representaciones –medievales o no- del Crucificado o de los santos que se parecen como dos gotas de agua por sus formas, toscas para nuestro gusto actual, a las de los otros. Por estética, por ética, por educación o, al menos, por miedo a que su intolerancia suscite otra reacción parecida contra él, tenga más respeto a los demás, señor obispo.

20040825. Manos Unidas.
                               Uno de los mayores escándalos de nuestra época son los muchos millones de personas que cada año mueren de un hambre que nosotros podríamos fácilmente remediar. Pero hay maneras de reclamar nuestra atención sobre esa enorme tragedia que son contraproducentes. Así el  anuncio de una ONG, reproducido gratuitamente, con la mejor intención, por algunos medios de difusión. En dicho mensaje, en vez de denunciar el tiempo (y dinero) que se gasta, por ejemplo, en drogas legales, como el tabaco o el alcohol, que además arruinan nuestra salud, y son la primera causa de muerte en esta parte del planeta, esa ONG crítica el simple tiempo que “pierden” dos enamorados despidiéndose… mientras mueren de hambre muchas personas. No es casual esa desdichada elección, ni esa contraposición. Criticar esas drogas  podría atraerle  algunas enemistades y hacerle perder algunas míseras limosnas; mientras que considerar una pérdida de tiempo criticable el dedicado al amor constituye una sutil propaganda ideológica que sirve a los intereses más profundos de quienes anteponen su interés por su provecho confesional al de  un desarrollo socioeconómico, entorpecido por esta su denunciable contraposición entre el amor –que no conocen o confunden con el pecado esos clérigos o laicos de Manos Unidas- y la lucha por la justicia social.

20040903. Accidente sexual clerical y su remedio
                                 Accidente, dice el Diccionario de la Academia, es un “suceso eventual que altera el orden regular de las cosas”. Es decir, algo raro e imprevisible respecto al individuo concreto que, como un incendio o robo, puede ser objeto de un seguro que indemnice el daño. El seguro deja de ser razonable, por tener que ser sus cuotas muy altas, cuando la probabilidad del suceso llega al 50%, como sería el seguro de vida de un fumador habitual, al morir la mitad de ellos prematuramente.

                           Mucho se ha hablado estos días, y con razón, porque por suerte se sale mucho de lo normal, sobre la demanda judicial que una diócesis holandesa ha puesto a su aseguradora, que sólo quería pagarle la mitad del dinero que había dado esa diócesis para acallar el abuso a un menor por parte de un clérigo, cuando la diócesis reclamaba que pagara toda la indemnización abonada por ella, por tratarse, decía, de un “accidente laboral”.

                               Dejando de lado las obvias consideraciones que este hecho implica desde el punto de vista moral o religioso, no podemos menos que comprender que, desde el punto de vista económico y estadístico, la aseguradora –aunque llevaba cincuenta años sirviendo a la diócesis- no pudiera actuar de otro modo. Las frías estadísticas muestran que la inmensa mayoría de los clérigos confiesan no haber podido guardar la continencia a lo largo de su vida eclesiástica; y, aunque no siempre son tan sonadas, las reclamaciones de las víctimas de sus abusos sexuales suyos van en aumento en muy distintos países, lo que hace inviable el que ninguna aseguradora pueda responder a esas indemnizaciones sin tener que reclamar primas proporcionalmente enormes.

                                El único seguro real está en resolver el fondo del problema y –como ya reconociera el Papa Wojtila, pero añadiendo que prefería dejarlo para su sucesor- hacer voluntario un celibato eclesiástico que es la obvia fuente principal de tan lamentables “accidentes laborales”, que tanto daño hacen a la Iglesia y a muchos otros.

20040906. Aguar.  

                                            En una sociedad en la que nueve de cada diez personas eran agricultores, era racional situar las fiestas de Semana Santa en los días en que menos podían trabajar, por ser los más lluviosos del año: los del cambio de luna de abril. Hoy día, en que nueve de cada diez personas no trabaja en el campo, sino que intentan descansar en él o en la playa, situar ahí las fiestas, esa la peor opción posible, es hacernos literalmente la Pascua.

                                            Mereceremos lo que nos cae encima, el que nos agüen las fiestas, mientras no presionemos a las autoridades civiles y religiosas, hasta ahora impermeables al cambio, para que caigan en la cuenta que su misión no es llevarnos al cielo… fastidiándonos, sino regular mejorar las actividades colectivas conforme a los dictados del cielo… atmosférico.

20040907. Almudena.

                                                 Un universitario que tuvo la ingenuidad de pedir, en una librería marxista, libros de economía, se vio rechazado con indignación:»-Pero, señor: ¡esta es una librería marxista!». Recordé ese ejemplo de «perversión del espíritu primitivo» al ver lo que les pasó a los miembros de la Plataforma 0,7%. Como Jesús dijo que quien daba de comer al hambriento, acogía al peregrino, etc., se lo hacía a Él, tuvieron la ingenuidad de acogerse a sagrado, en pacífica protesta porque las autoridades no cumplen sus promesas respecto al 0,7, ocupando una pequeña parte lateral exterior de la catedral de la Almudena. Pero el obispo de Madrid, que iba a recibir ahí con todos los honores a esas autoridades tan poco cristianas para festejar el «Corpus Christi», les ha hecho desalojar por la policía.

                                     Nada más lógico ni coherente con la conducta real y actual de esos jerarcas eclesiásticos, que reciben cientos de millones ilegalmente -contra nuestra Constitución- de esas autoridades para adornar esa catedral, pretendiendo incluso un enorme parking eclesiástico; sin contar los muchos más millones que, para salarios de ese mismo clero, debemos pagar entre todos en una aún más gigantesca e ilegal extorsión, en la declaración de la renta, donde lo único voluntario es poner una cruz, pero sin poner un céntimo, con lo que indirectamente seguimos pagando entre todos a ese clero tan anticristiano y entregado al gobierno de turno. ¡Qué falta haría que Jesús volviera a echar a tantos fariseos y mercaderes que profanan su templo!

20040907. Aquelarre.

                    Vimos por televisión cómo el diablo, al terminar el Aquelarre de Cervera, anunció que iba a poner una página de Internet para responder a quienes se oponían a su celebración «por ser contrario a la ciencia y al espíritu racional y técnico que marca la cultura occidental».

               Algunos se asombran de que los treinta intelectuales que firmaron esa crítica fueran sacerdotes católicos. En realidad, nada más natural. Los historiadores recuerdan que los demonios son los dioses de los vencidos, cuyas religiones son calificadas por los vencedores de «sectas»; y sus ritos, de «supersticiones». Los economistas, que el peor concurrente y enemigo es el de tu oficio. Los filósofos, que la Iglesia romana adoptó con santo Tomás el racionalismo de Aristóteles, rechazando la versión más mística de san Agustín y Platón.

               El catolicismo romano tiene, pues, una cierta razón en considerarse más moderno y racional, y esos intelectuales podían haber recordado que Cervera ya fue sede de aquella universidad oscurantista que recibió a Fernando VII con el famoso: «Lejos de nosotros, Señor, la peligrosa manía de pensar». Pero resulta poco prudente meterse por eso vía… Porque si «el espíritu racional y técnico que marca la cultura occidental» no ha perdonado, ni retocadas, a ideologías mucho más recientes, como el marxismo, no es difícil calcular -ni hace falta, pues lo vemos ante nosotros- lo que puede quedar de hecho de ideologías milenarias como la católico-romana. Algunos piensan que la mejor defensa es el ataque; pero quien tiene tejado de vidrio no debería lanzar piedras contra el de su vecino.

20040907. Blasfemia.

                                                                               TV1, medianoche, 22-XI-1997. Un humorista cuenta que en el cielo hay alguien que intenta una difícil jugada de golf: «Se trata de Dios que se cree Balleste­ros». El público aplaude encantado. En los millones de televidentes, ninguna reacción importante en contra de esa blasfemia.

                              ¿Es el triunfo de la convivencia, de la tolerancia? En modo alguno. Es verdad que ya que de cada diez españoles sólo siete se declaran católicos; y de esos 7, apenas tres creen en cielo o infierno. Pero la democracia es el respeto a la minoría, por pequeña que sea.

                              Por otra parte, el aplauso o no reacción ante la blasfemia revela la incohe­rencia de esa mayoría de «católicos» en España, que no cree en la otra vida, ni en casi nada de lo que caracteriza al catolicismo. Y todos pasan de puntillas ante esas enormes contra­diccio­nes: en la izquierda, para no provocar «la reacción clerical», política, cultural o económi­ca; en la derecha, para seguir chupando de prestigios y prebendas clericales, subvenciones e impuestos anticonstitucionales.

                              Pero tanta incoherencia ideológica se acaba pagando muy caro. Hay que ser como uno se llama, o llamarse como se es. En lo religioso nos encontramos como en el asimismo rápidamente cambiante y desastrosamente caótico mundo político. En España hay socialistas que, en la práctica o incluso en teoría, como el «hermano Guerra», dicen que el socialismo es la oportunidad de enriquecerse; o guerrilleros de Cristo u otros derechistas que creen que la caridad cristiana es quitar la libertad, castrar los cuerpos, matar al adversario. Blasfemias que, no denunciadas, acaban por considerarse normales, o incluso benéficas y aplaudibles, como el chiste blasfemo de TV1. No es cosa de risa, no es cómico, sino trágico.

20040910. Referencia cristiana.
                          Empezando por los católicos de verdad, a los que esta medida ayudará a librar de los oportunistas que han dañado tanto la religión como la política al intentar mezclarlas en provecho propio, todos hemos de felicitarnos por la medida que va a adoptar el PP. Siguiendo el camino de la Internacional Demócrata Cristiana, reconvertida en la Internacional Demócrata de Centro, el PP cambiará en sus estatutos la referencia al “humanismo cristiano” por la del “humanismo de tradición occidental”. Nada más natural si tenemos en cuenta la creciente pluralidad de creencias en la sociedad española, repuesta ya de la sangrienta uniformidad impuesta por el franquismo, en trágico retroceso a los ya tan inhumanos uniformismos “a prueba de fuego”  del siglo XVI y siguientes.

                             Este “aggiornamento” o puesta al día del PP, que podría compararse por su importancia a la renuncia al marxismo de los partidos socialistas, desde Alemania hasta España, tiende a convertirlo en una alternativa más centrada y creíble, de conservadores inteligentes, que conservan lo que se puede conservar de verdad, sin limitarse a meros parches, a un “cambiar para que nada cambie”, pan para hoy y hambre para mañana. Algo semejante también a como por el otro lado se ha dejado la “revolución”, en cuyo nombre, como en el de Dios, tantos crímenes se cometieron, y se va adoptando una actitud más centrada, más evolucionista de verdad, sin que tampoco falten, por supuesto, tampoco en este lado unos, diríamos, “socialistas de alta sociedad”, que se escudan en principios abstractos para ocultar sus muy concretos abusos.

20040921. Bono.

                                                                               Los políticos no se distinguen por su respeto a la lógica, y esto no es siempre malo, porque el ser humano no es sólo lógico, y sus contradicciones le permiten vivir e incluso, a veces, progresar. Pero no hay que pasarse. No es de recibo comparar la vida del obispo Romero o del jesuita Ignacio Ellacuría con la teoría de quienes piensan que la religión es opio del pueblo, hoy y aquí, matizaciones que también olvida el político José Bono en su artículo «Religión y socialismo». Y si casi nadie pone en duda la buena fe de los señores citados, somos muchos, muchos, los que creemos que su «ejemplo» personal no es «progresista y liberador», porque, aunque ni ellos ni Bono lo quieran, sí está ligado a esos «dogmas abstrusos» y a esa estructura eclesiástica, que se aprovecha de esos ilus…ionados en servirse, cambiándola, de esa estructura bimilenaria. Creen ingenua y orgullosamente ser más listos, capaces o buenos que todas las generaciones de renovadores -constantemente «renovados» por la hoguera, la corrupción o la desilusión- que encontramos en torno a esa institución eclesiástica. «Quien lo probó, lo sabe».

20040924. Dinero del clero.

                                  La culpa es en parte de gobiernos débiles, o maquiavélicos, que no han sabido mantenerlos en su sitio, o a los que se les han escapado de las manos. Así, como la mala hierba, crece imparable su ilimitada ansia de dinero y poder, tan corrupta y corruptora, tan antievangélica que en vano pretenden disimularla bajo capa de religión. Tras un período de relativa clama, para hacernos olvidar su francamente pésima actuación durante la dictadura, han ido resurgiendo escándalos como los de Gescarteras o de las Cajas “de Piedad” (¡!) y las integristas leyes del PP de excepciones fiscales a la Iglesia católica. Ahora, en un gesto supremamente provocador, como un guiño a ese Vaticano que, aspirada a presidir personalmente un día, el cardenal Rouco no ha tenido empacho en afirmar que desde 1982 el Estado no financia a la Iglesia. Y eso cuando ella –cifras cantan- recibe cada año, en forma directa, más de cien mil millones de pesetas de nuestros bolsillos, violentando la laicidad del Estado y la conciencia de muchos de los mismos católicos.

                                   En un intento por justificar lo injustificable, se pretende hacer colar esa enorme sangría económica como una “compensación” por la desamortización, hace casi dos siglos ya, del ministro Mendizábal. Se “olvida” que, desde entonces, ya media docena de gobiernos han liquidado esa deuda que de modo tan “milagroso” como engañoso resucitan esos clérigos. Y que la nacionalización de aquellas propiedades eclesiásticas no fue un capricho, sino una necesidad: hasta los más devotos economistas estaban de acuerdo en que mala administración de aquellos bienes eclesiásticos era la principal causa de la gran pobreza entonces reinante en nuestro país. Más aún, ella sí, aquella tremenda acumulación de bienes improductivos era el triste resultado de un antievangélico e “inmenso latrocinio”, de un gigantesco chantaje terrorista. El clero, en efecto, amenazaba con el tormento del fuego temporal (purgatorio) o eterno (infierno) a sus fieles para que les dieran “voluntariamente” sus bienes para escapar de ese fuego (que ahora el mismo Papa reconoce es sólo “simbólico”); y ese mismo clero arrancaba, robaba de forma violenta todos sus bienes y mataba con fuego físico y real en las hogueras a los que no se sometían a su chantaje (herejes, cismáticos, paganos). ¿Cabe mayor cinismo, mayor burla al Evangelio, que reclamar como justa la devolución de propiedades tan inhumanamente habidas?

20040926. Confesionalidad reforzada.

                            No ha podido ser. El PP ha fallado en su intento de abrirse y modernizarse y, como la anterior internacional democristiana a la que pertenecía, reconvertirse en un partido de centro, por lo que reafirma hoy de nuevo en sus estatutos su adhesión al cristianismo. Se siente aún la sombra alargada del flamante profesor de Georgetown, que se basa, con el entusiasmo del reconvertido Bush, en las Cruzadas contra los moros, hecho todo un Cid Campeador, aunque éste era en realidad un mercenario, que sirvió cuando le convino a los reyes moros, y que se reclama de los Reyes Católicos, que pusieron la religión al servicio del Estado, empezando por la Inquisición, inspirando el rey Fernando EL PRÍNCIPE de Maquiavelo.

                           Unión del Trono (Gobierno) y del Altar que un palpablemente ambicioso, papable Cardenal Rouco, está dispuesto a reforzar  en provecho propio, no teniendo empacho en “chupar cámara” hasta manipular él también a las víctimas del 11-M, exigiendo unos funerales para ellas tan exclusiva como injustamente católicos, y reclamando públicamente al mismo  Juan Carlos I que sea –en desafío directo a nuestra Constitución- un nuevo “Rey Católico”, como los más recientes actos de la Corona, uniendo “boda con Santiago”, han puesto de relieve. ¿Hará falta un milagro para que Zapatero haga cumplir de verdad y simplemente en este punto nuestra ley de leyes?

20041005. Compañía de Jesús.

                            Estoy abrumado, casi con ganas de llorar de agradecimiento a tantas y tan reputadas organizaciones comerciales y financieras que parecen dispuestas a arruinarse por mí, con tantas gangas como me ofrecen, hasta por correo personal. Tengo tentaciones de tomar al respecto una actitud evangélica. Cuenta, en efecto, la leyenda, que un día llamaron por teléfono a la sede central romana de los jesuitas y, tras recibir confirmación de que se trataba efectivamente de la Compañía de Jesús, el comunicante les dijo: “-Soy Jesús. Muchas gracias por todo, pero ya no hace falta que me acompañen más”.

20041030. Clonación del clero.

                                 La vida es un continuo, que debemos limitar y clasificar para poder manejarlo. No son pocos los “vivos” que aprovechan esas fronteras, máxime en los nuevos territorios, para traficar y obtener ganancias desproporcionadas a costa de desinformados o necesitados, utilizando los nuevos territorios físicos o científicos. Así no pocos colonizadores o monopolizadores de nuevas fuentes de energía, como el petróleo. También los Estados y las Iglesias usan esos trucos para aumentar su poder y sus riquezas, dando con parsimonia las “licencias” para aproximarse o traspasar  límites o fronteras artificiales, astutamente montados por ellos.

                                 Cuando el machismo impuso la creencia que el varón era el único principio activo en la reproducción, siendo la mujer sólo “la tierra que recoge la simiente”, se llegó a prohibir que se “desperdiciara” el semen, calificando la masturbación masculina   –según proclamaban también  los teólogos de los primeros siglos del cristianismo- de homicidio de los “hombrecillos” que decían muy serios que ya contenía. Después, en la misma línea de afirmar la singularidad salvadora de la organización que lo propugna, la Iglesia católica se ha opuesto en los dos últimos siglos –antes lo permitía hasta los 40 u 80 días, antes de que el feto masculino o femenino fuera “animado”, personalizado- a todo tipo de aborto, hasta convertirse esto en su signo distintivo, siendo ahora la Iglesia del (anti)Aborto; en vez de ser su signo distintivo la caridad, como pidió un Jesús que ni siquiera mencionó este hoy signo clave de pertenencia a esa Iglesia. En estos últimos años, con la nueva frontera de la clonación,  el clero está intentando otra vez sacar tajada de la incertidumbre  para cobrar peaje respecto al tema. ¿Hasta cuando subsistirá esa explotación por parte de esos “pastores” que medran creando falsos límites y miedos en las nuevas fronteras, en perjuicio de los más desinformados o apocados?

20041103. Católicos en USA.

                                  Gracias a las piadosas advertencias de algunos obispos, muchos estadounidenses no han cometido el pecado mortal de votar a Kerry. Así Bush podrá continuar tranquilo y confirmado en su cruzada mundial  por la fe, rebautizada con el título de “lucha por la civilización”; exactamente las mismas palabras con las que cardenal Spellman bendecía la guerra de Vietnam, otro genocidio del que acabó renegando hasta el general McNamara.

                                 Algún ingenuo creerá que esto se debe a una confusión, porque  el Papa actual condenó la guerra. Pero, siguiendo la santa tradición de un cercano predecesor, Pío IX, que por un Concordato ya bendijo los cañones de Mussolini contra la pagana Abisinia, este Papa, tras clamar por la paz, se apresuró a bendecir a Bush y hacerse una foto de familia con Aznar. Todo sea en beneficio de la Iglesia, y hasta, dicen algunos predicadores, “en defensa de la vida”, si no del Evangelio y de los cien mil (100.000) muertos, por ahora, de Iraq.

20041108. Quitar la religión.

                       Voy con mi familia por el centro de Madrid, al anochecer. Se nos acerca un niño de unos diez años, con un papel: -“¿Quiere firmarme, por favor? ¡Nos quieren quitar la religión!”.  Me indigna, pero no me extraña que manipulen hasta ese punto la mente de los más indefensos. ¿No están detrás de este montaje los mismos que siempre han basado su poder en el miedo a los más espantosos tormentos -incluso inmediatos, en vida, cuando han podido-, a quienes no ejecutaban cuanto ellos, según les conviniera en cada época, decían estaba mandado por su Espíritu?

20041119. Cuentas y cuentos de Calleja.

                              La libertad de expresión no tiene peor enemigo que su abuso, el intentar utilizarla para engañar –deliberadamente o por ignorancia- a los demás.  El Estado está adelantando una cantidad de nuestros impuestos a la Iglesia católica en previsión de lo que sus fieles quieran darle; pero la jerarquía católica nunca devuelve lo que excede en las cantidades adelantadas a cuenta, siempre, hasta ahora, superiores a lo después dado por los creyentes; es decir, hablando en plata, que el clero se queda indebidamente con el dinero de todos, lo que le sirve para financiar campañas contra medidas del programa con el que ha sido elegido el Gobierno por unos ciudadanos, que ven así cómo se combate aquello por lo que han votado con el dinero que se les ha hurtado: cornudos y encima apaleados. Eso es lo que denuncia, como cualquier ciudadano honesto de cualquier ideología, el señor Llamazares, que en modo alguno se opone a que los católicos financien a su Iglesia para que defienda sus opiniones. De modo que no nos venga en su carta intentado confundirnos con sus cuentos sobre la libertad de expresión, señor  (José Ignacio) Calleja.

20041121. Jesús nunca lo firmaría.

                            Cuando una institución funciona correctamente, es útil y tiene fe en sí misma, no sólo no debe preocuparse por defender su independencia, sino que colabora y revitaliza las instituciones circundantes. Así, las instituciones regionales –llámense Autonomías o, en los sistemas federales, como Alemania o Norteamérica, Estados- no sólo recaudan sus propios impuestos, sino también los del Estado central del que forman parte. Por el contrario, cuando una institución tiene tan poca fuerza y fe en sí misma que hasta delega en el Estado el que pase la bandeja para recoger las cuotas de sus propios socios, da claras muestras de una preocupante debilidad y dependencia del exterior. Peor aún es si recibe a cuenta cantidades cuyo exceso respecto a ese dinero recaudado por el Estado para ella no devuelve al final del ejercicio fiscal, deuda impagada que entrega esa institución, atada de pies y manos, al eventual chantaje del acreedor. Y pésimo, pésimo, es que encima admita el no tener que rendir cuentas, como todas las demás organizaciones, del dinero de todos que el Estado le proporciona para fines sociales, regalo envenenado que le hizo el pasado gobierno del PP. Estoy seguro que Jesús nunca firmaría tan vergonzosos acuerdos como los que hoy día atan a la jerarquía católica al Estado español.

20041130. Iglesia privilegiada.

Por fin la sociedad española está adquiriendo la madurez necesaria para enfrentar tanta corrupción y podredumbre. Ya las Cortes de Castilla se quejaban al Rey de que “lo que se da a unos pocos, se quita a muchos”. Y la Unión Europea se ha inquietado repetidamente de que en España esa organización no contribuye como todos con sus impuestos al bien común.  Más aún, recibe multimillonarias ayudas para mantener sus infraestructuras de todo tipo, e incluso adelantos –cuyos excesos nunca devuelve- sobre futuras donaciones de ese tercio de españoles que cotizan un poco para sostenerla. Todo ello a costa del conjunto de los españoles que, a la fuerza, pagamos hasta los clérigos católicos del Ejército…una contradicción viviente más en un Estado que se proclama aconfesional.

Regalo envenenado –en una sociedad realmente libre- es el realizado el último año del PP, eximiendo a la Iglesia católica de rendir cuentas del dinero público que se le ha otorgado. No se sabe si admirar más la falta de escrúpulos de un gobierno que así procura corromper y tener a su favor una iglesia, lo la desvergüenza de quienes así se dejan corromper y dan ejemplo tan contrario a las enseñanzas de su Fundador, y a lo que les pediría las más elemental prudencia tras escándalos tan sonados como los de Gescartera a nivel estatal y mil otros locales, como Caja Sur del cura Castillejos.

Se comprende que quienes adoran sobre todo al becerro de oro intenten defender con uñas y dientes sus tan antievangélicos privilegios, y toquen a rebato,  hablen de salir a las calles manifestándose en favor de sus mal habidos y aumentados bienes. Con mucha más razón, todos los demás, empezando por los cristianos de buena fe, que están abochornados por tan vergonzosa conducta de esos rapaces pastores, debemos manifestarnos en favor de nuestros bienes y de nuestra libertad de conciencia.

20041206. Robar por Jesús.
                              La libertad de expresión no tiene peor enemigo que su abuso, el intentar utilizarla para engañar –deliberadamente o por ignorancia- a los demás.  El Estado está adelantando una cantidad de nuestros impuestos a la Iglesia católica en previsión de lo que sus fieles quieran darle; pero la jerarquía católica nunca devuelve lo que excede en las cantidades adelantadas a cuenta, siempre, hasta ahora, superiores a lo después dado por los creyentes; es decir, hablando en plata, que el clero se queda indebidamente con el dinero de todos, lo que le sirve para financiar campañas contra medidas del programa con el que ha sido elegido el Gobierno por unos ciudadanos, que ven así cómo se combate aquello por lo que han votado con el dinero que se les ha hurtado: cornudos y encima apaleados. De modo que no nos vengan con cuentos de intolerancia cuando estamos denunciando a quienes anticonstitucionalmente atentan contra nuestra libertad de conciencia y nuestro bolsillo con esas “denuncias” de persecución al cristianismo los fariseos que así están crucificando moralmente de nuevo a Jesús, intentando mercadear en su templo y abusando de su nombre.