Género – 2007

20070106. Madre explotadora.

                          ¿Qué esperan nuestras autoridades, el Defensor del Menor, los jueces, para actuar urgentemente de oficio? No hacen falta más leyes, sino aplicar las ya existentes, para lo que deben colaborar las ONGs dedicadas a la protección de la infancia, los medios de comunicación y los ciudadanos decentes, indignados todos ante tamaña crueldad. Porque si un maltrato puntual, una paliza a un niño, envía justamente a la cárcel al malvado adulto agresor ¿qué pena no merece quien condena permanentemente a un niño a la minusvalía física y psíquica de tener una “madre” de sesenta y siete (67) años?

                           Por supuesto, hay que escribir “madre” entre comillas porque, aunque haya sacado a la criatura de sus (malas) entrañas, no es, evidentemente, su madre. La naturaleza no tolera esas monstruosidades que una ciencia pervertida permite realizar hoy aquí, como en otras áreas, a gente sin conciencia, que baten récords de crueldad antes inimaginables, para quienes habría, pues, que inventar adjetivos más fuertes, más denigratorios, que los que ahora se emplean para calificar a los delincuentes ordinarios. Se trata de unos óvulos ajenos implantados en su cuerpo en el extranjero. Ahora, esa… mujer, para vergüenza nuestra, española, andaluza, ha vuelto a Barcelona, dando a luz a una débil criatura en la clínica denominada, triste ironía, “Santa Paz”. La paz verdadera es fruto de la justicia, que no podrá restaurarse hasta que se condene esa monstruosidad, de la que está sacando dinero a espuertas con morbosas exclusiva, ni hasta que se de en adopción al niño maltratado a una persona adecuada, y se le dote con ese dinero, fruto de la más baja, vil explotación de la infancia que quepa imaginar. Y eso tiene que hacerse ya, antes de que el hecho mundialmente publicitado desencadene una epidemia en otras partes de tan perverso maltrato a la infancia. Probemos con los hechos que nuestro país sabe reaccionar ante tal récord de inhumanidad, y no se haga tristemente famoso por ese maltrato a la infancia.                   

20070124. Monstruosidad deliberada., madre a 57 años.

                        ¿Qué diríamos de quien deliberadamente dejara huérfano a un recién nacido, con la excusa de que tendrá una abuela o tatarabuela que quizá pueda cuidarlo? Pues debo estar muy mal del oído, porque todavía no me he enterado de que las autoridades –tan preocupadas en discutir en favor de su poder y ganancias- hayan intervenido para tutelar al desvalido niño y procurar que no se repitan casos de tan permanente, deliberado, notorio e inhumano maltrato infantil.

                          Más aún, se permite que la culpable de tan incalificable acción se lucre de su “hazaña” recibiendo jugosas cantidades por contarla en los medios de difusión, colmando de vergüenza a las personas decentes de nuestro país, poseedor involuntario de ese despreciable récord mundial de tener una madre -con óvulos implantados, que la naturaleza no permitiría esa monstruosidad-, de sesenta y siete (67) años de edad.

                         La guinda son algunas intervenciones “feministas” que aprueban su acción, poniendo el ejemplo de hombres que son padres a esa edad, cuando la defensa del menor, así perjudicado para siempre, debiera llevar a todos a evitar que haya nadie, sea mujer o varón, que tenga tan malas entrañas.