Ecología – 2006

20060708. Espantosa pesadilla.

                       Esta noche he tenido una espantosa pesadilla, en la que se me aparecieron miles y miles de fantasmas ensangrentados de niños que denunciaban: “-Morimos porque quienes decían defender la paz, corrían después a hacerle a foto con los más crueles genocidas”. Venían después aún más fantasmas de niños deformados que denunciaban: “-Morimos porque quienes debieren defendernos de las enfermedades decían que era pecado revestir un órgano enfermo para evitar el contagio, mientras ellos ocultaban su verdadera naturaleza bajo riquísimos ropajes pseudo religiosos”. Esa espantosa manifestación terminaba con una muchedumbre de niños esqueléticos, que denunciaban que quienes deberían predicar una eficaz caridad permitían que murieran hoy mismo de hambre por millares, mientras que eran agasajados con unos gastos multimillonarios que podrían haber evitado su muerte. Y que, por supuesto, todo esto era posible porque por miedo, superstición o cálculo, había demasiados políticos, intelectuales y medios de comunicación que se hacían cómplices de quienes se proclamaban sacrílegamente seguidores de la obra de Jesús, mientras que en realidad, “por sus obras los conoceréis”, lo eran de Herodes.

20061009. Fotos reveladoras de trampas.

                        Hay detalles cuya cercanía hace más reveladores que largos y abstrusos discursos o maquiavélicos actos de efectos lejanos. En la galería de fotos oficial del Vaticano sobre la visita del Papa a Valencia aparecen, en sus 118 imágenes, Rajoy, Camps y hasta la fallera mayor; pero no el presidente Zapatero, que se desplazó de Madrid a Valencia para verle, le fue a recibir al aeropuerto por la mañana, y tuvo después una entrevista con él por la tarde.

                        El Papa aparece así bien retratado como cada día más parcial, valedor incondicional de una secta política cada día más extremista, prestándose el Vicario de Cristo a dictarnos incluso como se debe hacer el Plan Hidrológico o relacionarse las Autonomías; profanando el mensaje evangélico, entregado a una facción política  que la gran mayoría de los españoles ni quiere ni ha votado jamás, con un servilismo que le hace conculcar, como aquí, no digo ya la caridad cristiana, sino la más elemental cortesía y educación. En su toma de partido, interpreta todo intento de convivencia y diálogo por parte del Gobierno que nos hemos dado los españoles como una muestra de temor, aumentado sus pretensiones de dictar por ley obligatoria nuestras normas de conducta –como durante el franquismo- y de seguir viviendo como hasta ahora parasitariamente a costa de todos. La justicia y la democracia nos obligan a denunciar ese clericalismo que viola nuestra libertad y nuestro bolsillo.

20061102. Toros campaña falsa.

                           Yo no soy “un joven antitodo”, tengo 71 años, pero no deja de enriquecerme la liberalidad de este diario, que publica cartas incluso de quien le acusa ser partidista contra las corridas de toros. Eso le achaca un particular, “de la Calle” (Fernando), tan peculiar él que dice: “no me gustan especialmente” las corridas, pero constituyen, ahí es nada, “el mayor distintivo internacional de España”.

                             Eso sí que no: a Dios gracias, tenemos muchos más y mejores distintivos que esa sangrienta carnicería. Y si todavía las corridas “las defienden millones de personas en  este país”, somos más, según prueban las encuestas (incluidas las científicas, aleatorias, que ese señor prefiere ignorar) los que las rechazamos con energía. Y, en todo caso, como los derechos individuales de las personas, la moralidad de hacer sufrir por placer a los animales no está sujeta al juego de mayorías o minorías: es siempre perverso y condenable, aunque la mayoría de las personas fuera tan cruel como para no ser consciente de ello.

20061211. Ecología y política.

                                 Soy miembro desde hace años de Ecologistas en Acción, y he colaborado de bastantes de sus acciones. Como sociólogo, conozco bien que es difícil deslindar los campos de actuación. Esto muy de acuerdo en que como ecologista sí me puedo implicar en la paz en la guerra de Irak, y así lo estoy aún haciendo. Personalmente, también me he manifestado, incluso en la calle, y por escrito, contra la Ley de Partidos. Pero me parece excesivo que, no ya como ciudadanos, sino “como ecologistas” según escribís, se utilice la Asociación para definirse sobre temas como esa Ley de partidos o el acercamiento de presos.

                                No dejaré por ello por ahora la organización, pero mucho me temo que otros lo hagan y otros dejen de entrar en una asociación que –me viene a la memoria el triste ejemplo de la AVT- se desvía tanto de sus fines fundacionales, por muy loables que sea esos otros fines y la intención de quienes así actúan.

20061215. Torero razonable.

                        Todavía hay quien intenta excusar su conducta en ciertas actividades y ambientes cada día más marginales apelando a la noble causa de que tiene familia que mantener. Así las declaraciones de un joven de dieciocho años, Miguel Tendero: “Quiero ser figura para comprarle una mansión a mi madre”. 

                         Estamos ya muy lejos del “más cornada da el hambre” y, según afirma la misma ortodoxa y tradicional moral cristiana, no es en modo alguno justificable el exponer su propia vida por esa fútil ostentación de comprar a su familia nada menos que un palacio, y a los precios que está hoy el ladrillo. Ni una madre digna de tal nombre, hay que decirlo también bien claro, debiera aceptar un regalo de su hijo, si para hacérselo éste debiera exponerse tantas veces a un peligro serio de mutilación y muerte.

                         A todo éstom, hay que sumar el reprobable método de conseguir tanto dinero superfluo que tiene ese Tendero, a costa de maltratar y matar a muchos animales, dando un cruel y nocivo espectáculo al conjunto de la ciudadanía. “Cruel con toros, cruel con todos”.