Testimonio de un viajero en esos trenes.

  Llegan ya a 45 los muertos en Adamuz, sin contar los heridos y demás damnificados. No puedo callar más; me siento obligado a dar mi testimonio. Como también hago a Barcelona, viajo con cierta frecuencia por ferrocarril a Sevilla desde Madrid. Así lo hice el día seis de enero. Entonces, al atravesar el tren por esa zona tuve que calmar más de una vez mi inquietud ante los continuos y fuertes bandazos del vagón, pensando que “nunca había pasado nada” y que mi sensación se debería a mis ya 90 años.

                             Hoy me pregunto: ¿cómo es posible que los ferroviarios y otros expertos no hayan detectado antes esos enormes fallos, evitando esa incalculable tragedia humana y los perjuicios de toda índole que esa catástrofe supone para España? Hay que examinar y remediar lo necesario para evitar su repetición.