Política – Mundo en general – 2021

20090915b. España y Uribe, contra todos.
No me extraña que Esperanza Aguirre preste su apoyo a los turbios negocios de Uribe. Pero apenas puedo creer que ahora la vicepresidenta de la Vega, haya defendido el plan de Uribe de abrir siete bases colombianas a los estadounidenses, provocando así un permanente agravamiento de la ya delicada situación internacional, contra las explícitas declaraciones de casi todos los países de la región y las declaraciones de nuestro mismo ministro de Asuntos Exteriores, pidiendo no militarizar Latinoamérica.
Adoptando e incluso superando la retórica del anterior gobierno del PP, de la Vega no duda en aplaudir ese gesto en “la lucha contra el terrorismo”, en un país donde los paramilitares declaran haber ejecutado, con esa excusa antiterrorista, más de 21.000 muertes extrajudiciales; el ejército confiesa que sus miembros han secuestrado, disfrazado de terroristas y matados a muchos marginales para hacer méritos; donde hay ya más de cuatro millones de desplazados por esa violencia; donde casi un tercio de los diputados y senadores de Uribe han sido juzgados y condenados por sus conexiones con el narcotráfico, etcétera. ¿Eso es lo que apoya de la Vega?

20210520. Judíos, palestinos y nosotros.

Las guerras se engendran en las mentes de los pueblos, proclamó el acta fundacional de las Naciones Unidas. Los intereses económicos solos no podrían mover de ordinario a pueblos enteros a matar a otros sin el apoyo de ideologías racistas, nacionalistas, “civilizatorias” o/y religiosas.

Israel no existiría hoy sin el fanatismo revigorizado de un pueblo que cree aún que Yahvé les prometió esa tierra y les ordenó repetidamente que para ello cometieran el peor genocidio, matando a todos los hombres, mujeres, niños e incluso ganado. De esa ideología super terrorista, interpretada como también como divina, eterna, bebieron milenios después los seguidores de Mahoma para emprender sus guerras santas y después los cristianos con sus cruzadas e imperialismos cristianizadores, civilizadores o, mezclados con esos elementos, de superioridad racial o nacional.

Esas son tan antiguas como venenosas raíces de un pueblo nómada batallador que todavía matan en el mundo entero, con o sin armas, con aparente paz o en guerra declarada, a incontables víctimas, algunas de ellas también verdugos de otros pueblos cuando se les ofrece la ocasión. Sin un serio desarme ideológico, sin renunciar sincera, explícita y oficialmente a esa pretendida supremacía por raza, nación, civilización o religión, no habrá nunca paz real en el mundo.

20040901b. La Europa Fortaleza.

Por supuesto, hay que decir en serio, a fondo, NO A LA EUROPA FORTALEZA, empezando por su mismo nombre. Debemos tener de que hacer la crítica del lenguaje que refleja la mitad obsesivamente inculcada por el sistema, “los dueños del adjetivo”. El substantivo fortaleza es de suyo muy positivo, y su empleo como adjetivo en este contexto tiene de entrada un sentido DEFENSIVO que contrarresta subliminalmente cualquier argumentación racional en su contra que después podamos hacer.

Europa, lejos de jugar a la defensiva, hace siglos que está agrediendo al mundo entero, a los demás continentes; y ahora lo que defiende es el disfrute exclusivo (aparte de los servidores que admite con cuentagotas para su disfrute) en su propio territorio de los bienes de todo tipo que ha acumulado explotando a los demás; su “fortaleza” no es lo que normalmente se entiende por tal, las que existen en cualquier país para defenderse del vecino que injustamente quisiera apoderarse de sus bienes, sino el fortín en el que se refugian para “defender” sus objetos robados un grupo de piratas. La expresión “Europa fortaleza” es pues, respecto a nuestra posición, de lo más contraproducente, y conviene buscar alguna que sea más adecuada; por ejemplo, la ya empleada en ocasiones de Europa Apartheid, u otra equivalente.

20090915b. España y Uribe, contra todos.

No me extraña que Esperanza Aguirre preste su apoyo a los turbios negocios de Uribe. Pero apenas puedo creer que ahora la vicepresidenta de la Vega, haya defendido el plan de Uribe de abrir siete bases colombianas a los estadounidenses, provocando así un permanente agravamiento de la ya delicada situación internacional, contra las explícitas declaraciones de casi todos los países de la región y las declaraciones de nuestro mismo ministro de Asuntos Exteriores, pidiendo no militarizar Latinoamérica.

Adoptando e incluso superando la retórica del anterior gobierno del PP, de la Vega no duda en aplaudir ese gesto en “la lucha contra el terrorismo”, en un país donde los paramilitares declaran haber ejecutado, con esa excusa antiterrorista, más de 21.000 muertes extrajudiciales; el ejército confiesa que sus miembros han secuestrado, disfrazado de terroristas y matados a muchos marginales para hacer méritos; donde hay ya más de cuatro millones de desplazados por esa violencia; donde casi un tercio de los diputados y senadores de Uribe han sido juzgados y condenados por sus conexiones con el narcotráfico, etcétera. ¿Eso es lo que apoya de la Vega?

20210520. Judíos, palestinos y nosotros.

Las guerras se engendran en las mentes de los pueblos, proclamó el acta fundacional de las Naciones Unidas. Los intereses económicos solos no podrían mover de ordinario a pueblos enteros a matar a otros sin el apoyo de ideologías racistas, nacionalistas, “civilizatorias” o/y religiosas.

Israel no existiría hoy sin el fanatismo revigorizado de un pueblo que cree aún que Yahvé les prometió esa tierra y les ordenó repetidamente que para ello cometieran el peor genocidio, matando a todos los hombres, mujeres, niños e incluso ganado. De esa ideología super terrorista, interpretada como también como divina, eterna, bebieron milenios después los seguidores de Mahoma para emprender sus guerras santas y después los cristianos con sus cruzadas e imperialismos cristianizadores, civilizadores o, mezclados con esos elementos, de superioridad racial o nacional.

Esas son tan antiguas como venenosas raíces de un pueblo nómada batallador que todavía matan en el mundo entero, con o sin armas, con aparente paz o en guerra declarada, a incontables víctimas, algunas de ellas también verdugos de otros pueblos cuando se les ofrece la ocasión. Sin un serio desarme ideológico, sin renunciar sincera, explícita y oficialmente a esa pretendida supremacía por raza, nación, civilización o religión, no habrá nunca paz real en el mundo.

20040901b. La Europa Fortaleza.

Por supuesto, hay que decir en serio, a fondo, NO A LA EUROPA FORTALEZA, empezando por su mismo nombre. Debemos tener de que hacer la crítica del lenguaje que refleja la mitad obsesivamente inculcada por el sistema, “los dueños del adjetivo”. El substantivo fortaleza es de suyo muy positivo, y su empleo como adjetivo en este contexto tiene de entrada un sentido DEFENSIVO que contrarresta subliminalmente cualquier argumentación racional en su contra que después podamos hacer.

Europa, lejos de jugar a la defensiva, hace siglos que está agrediendo al mundo entero, a los demás continentes; y ahora lo que defiende es el disfrute exclusivo (aparte de los servidores que admite con cuentagotas para su disfrute) en su propio territorio de los bienes de todo tipo que ha acumulado explotando a los demás; su “fortaleza” no es lo que normalmente se entiende por tal, las que existen en cualquier país para defenderse del vecino que injustamente quisiera apoderarse de sus bienes, sino el fortín en el que se refugian para “defender” sus objetos robados un grupo de piratas. La expresión “Europa fortaleza” es pues, respecto a nuestra posición, de lo más contraproducente, y conviene buscar alguna que sea más adecuada; por ejemplo, la ya empleada en ocasiones de Europa Apartheid, u otra equivalente.

20210904. Pujol e Iglesias, dos vendepatrias.

Sin duda, pocos han demostrado querer más a mi tierra -y lo han demostrado con hechos, él y su familia-, como Jorge Pujol. Claro que lo han hecho a su manera, para sí mismos, aprovechando las “habilidades” de su jefe, banquero y político, para quedarse con el dinero y votos de los demás; la peor, más completa y traicionera manera de vender patria y patriotas en provecho propio.

Al avanzar en sus conquistas y buscar más cómplices baratos y seguros para su nacionalismo, ese clan lo propagó desde la escuela hasta la televisión. Después insistió en el apoyo mutuo con los nacionalismos vasco y gallego, y con otros utópicos separatismos europeos.

Cada vez fuertes, esos nacionalistas pudieron comprar ya el apoyo de gente ambiciosa de los grupos más diversos. Como el de un joven dirigente de un nuevo y pujante movimiento de los de abajo, (secularmente oprimidos por el imperialismo catalán, mano a mano con la oligarquía madrileña), y también de no pocos idealistas de la izquierda “internacionalista”.

Así nos encontramos con la triste historia de un demagogo de Vallecas que, pudiendo haber llegado al cielo del poder llevando nuestra bandera (como reconocía hace poco alguien tan poco sospechoso al respecto como Losantos y Errejón jura ahora que le pedía a diario), se dejó comprar barato por vagas promesas políticas y un ridículo chalecito pequeño burgués en Galapagar, conseguido con una hipoteca en un oscuro banco independentista, y al que hoy -para apurar el resto de influencia que le queda tras haber vendido a su patria y arruinado a su partido- le mantienen un tiempito esos avezados vendepatrias con unos míseros puestos de tertuliano y profesor en Cataluña.