Género – 2021

20210209. Quiero ser mujer, ya.

                                            Quiero ser mujer, ya. Irene me ha convencido. Me avergüenzo formar parte de un terrible error de la naturaleza, una rama aberrante en la evolución de las especies, lo que el desgraciado Darwin, hombre al fin con toda la barba, como revela su daguerrotipo, no supo o no quiso reconocer. Así surgimos estos engendros, unos seres zánganos, que sólo servimos para complicar la vida y la reproducción con una cochina invención, la sexualidad, en la que ejercemos de agentes agresivos, violadores.

                                            No se trata, pues, sólo de que los varones seamos el auténtico “sexo inútil”, como irónicamente autocalificó a las mujeres Fallaci, sino un gravísimo paso atrás en la evolución. Menos mal que hoy el ingenio de algunas y el avance científico que ha permitido el clonar, para acabar con esa terrible y ya innecesaria parte la lucha por la vida, la reproducción sexual, que daba tan pocos, cortísimos y engañosos placeres. Satisfacciones que, sin sexo está a mano de todas, para no hablar de los mil artificios antiguos y los recién inventados, con una potencia placentera propia que ningún varón podría igualar.

                                           Con ese liberarse de los hombres el partido Unidas Podemos va a conseguir pronto una mayoría absoluta, facilitada por ser ya demográficamente más numerosa que ellos y por haber destronado ya Irene Montero a su zángano, cada día más relegado al plano antes destinado a ellas.

20210304. Una manifestación contra las mujeres.

             La libertad de expresión y manifestación es válida, por supuesto, incluso en tiempos de epidemia. Pero, como todo, tiene sus límites, para no caer en el ridículo o, peor aún, en lo contraproducente o incluso trágico. Algunos, sin aplazarlas para más adelante, cuando, vacunados, podamos reunirnos sin peligro, se empeñan aún en convocar manifestaciones a favor de las mujeres, sin un motivo puntual que justifique su urgencia para este mes y fecha, en con razón lo han vetado a las autoridades.

                El posible “triunfo” de su rebeldía acarreará, por la ley de probabilidades, la muerte o enfermedad de algunos de sus militantes, así como el desprestigio entre la ciudadanía de su causa, por esa su tan enorme insensatez.  Habrá sido, pues, en su sentido más fuerte y lamentable, una manifestación contra las mujeres.

20210305. Mujeres con mucha moral.

           Con ocasión del Día de la Mujer Trabajadora (adjetivo que han suprimido las feministas de clases más “altas”), algunas feministas se manifiestan, ante las catedrales españolas para exigir ingresar en la jerarquía católica, ser sacerdotisas. Tienen una fe increíble, puesto que se trata de la organización que durante más de dos mil años ha hecho más por rebajarlas en lo sagrado y profano. Baste recordar el clásico “las mujeres callen en la Iglesia” de (san) Pablo de Tarso, tan sagrado y palabra divina como las que ellas intentan interpretar en sentido opuesto, juego verbal que constituye una de las razones de la popularidad de la Biblia. Alienta su admirable moral la escasez sin precedentes de pastores varones, pero olvidan que eso se debe a la aún más rápida desaparición de la grey o rebaño -adjetivos suyos, recuerden- que ellas aspiran a dirigir.

20210311 Quiero ser mujer, ya.

                                            Quiero ser mujer, ya. Irene me ha convencido. Me avergüenzo formar parte de un terrible error de la naturaleza, una rama aberrante en la evolución de las especies, lo que el desgraciado Darwin, hombre al fin con toda la barba, como revela su daguerrotipo, no supo o no quiso reconocer. Así surgimos estos engendros, unos seres zánganos, que sólo servimos para complicar la vida y la reproducción con una cochina invención, la sexualidad, en la que ejercen de agentes agresivos, violadores.

                                            No se trata, pues, sólo de que los varones seamos el auténtico “sexo inútil”, como irónicamente autocalificó a las mujeres Fallaci, sino un gravísimo paso atrás en la evolución. Menos mal que hoy el ingenio de algunas y el avance científico que ha permitido el clonar, para acabar con esa terrible y ya innecesaria parte la lucha por la vida, la reproducción sexual, que daba tan pocos, cortísimos y engañosos placeres. Satisfacciones que, sin sexo está a mano de todas, para no hablar de los mil artificios antiguos y los recién inventados, con una potencia placentera propia que ningún varón podría igualar.

                                           Con ese liberarse de los hombres el partido Unidas Podemos va a conseguir pronto una mayoría absoluta, facilitada por ser ya demográficamente más numerosa que ellos y por haber destronado ya Irene Montero a su zángano, cada día más relegado al plano antes destinado a ellas.