Derechos Humanos – 2019

20191117 Explotó la peste racista.

        Latente durante muchos años (conmemoramos ahora el asesinato de Lucrecia hace ya treinta) la peste mortal racista, oficializada primero en Andalucía y en abril en toda España, se ha desbocado en este noviembre, arropada por legítimas reivindicaciones, medias verdades y groseras mentiras, por el hijo veinte años incubado en el PP, Vox.

          Su avance, sin par hoy entre los demás partidos, ha despertado la alarma de los no extremistas, desde el manifiesto de los 2.500 intelectuales hasta los movimientos de defensa de los inmigrados, que este mismo 17 de noviembre se han manifestado en Madrid.

           Por el bien de todos, esperemos poder solucionar pronto lo peor de esta nueva crisis.  Pueblo que discrimina engendra su ruina, como lo estamos sufriendo ya, de modo especial nosotros los catalanes, oprimidos por una minoría racista, como todo nacionalismo, que desprecia al resto de los españoles y a la misma mayoría de nativos que no comulgamos con su doctrina de odio destructor.

20190128 El racista y el tonto.

                                       Sólo un racista puede publicar y un tonto creer que el top-manta hace perder 157 millones y 1.406 empleos al año. Quizá intentan hacernos tragar que quien compra un bolso por 15 euros compraría igual otro diez o cien veces más caro. Y gritan contra las “mafias” que explotan a los sin techo, pero no hacen nada serio por intentar su reinserción social, tan hipócritas como embusteros.

201902 ENVEJECIMIENTO POBLACIONAL.

       Se ha publicado un libro interesante contra la discriminación a los mayores, “La revolución de las canas”, en que se denuncia la discriminación a los mayores, que es de la que más se quejan los europeos, pero de la que aún tenemos tan poca conciencia aquí como hasta hace poco de nuestro racismo y machismo. Ni siquiera se emplea su adjetivo, “edadismo” (Ageism en inglés), titulo con el que hace años publiqué un libro, hoy agotado.

        Con todo, ese libro, “La Revolución de las canas” propaga un gravísimo error que favorece el temor y discriminación a los mayores, con una proyección que induce a creer que 2050 casi la mitad de España tendrá más de 65 años. Los pocos demógrafos titulados aquí, como ya Malthus -tan malinterpretado a derechas e izquierdas- sabemos muy bien que esas proyecciones matemáticas sólo sirven para mostrar la imposibilidad de que se llegue a ese punto, porque antes y de modo creciente todas las poblaciones de seres sexuados, no sólo los que presumimos de racionales, la atajan por medios más suaves -menos aparejamientos, prácticas sexuales no reproductivas, migraciones- o violentas, como leyes draconianas o la guerra. Escojamos los medios preventivos y civilizados y no nos dejemos paralizar por miedo a desastres futuros, que ya tenemos demasiados hoy.

20190817 La humanidad, de vacaciones.

                                                      En pleno agosto, la India ha dado un golpe contra los musulmanes en Cachemira, región por la que ha tenido ya cuatro guerras con Pakistán, tras los cuatro millones de muertos en la separación de ambos países, y ahora ya han empezado a morir soldados. China ha amenazado con enviar tropas a Hong Kong, que se manifiesta fuertemente contra una ley opresora. Miles de manifestantes han sido detenidos en Moscú tras manifestarse también, una y otra vez, exigiendo elecciones libres.  Para no mencionar las víctimas en este período de guerras “menores”.

                                                       No es casual que los gobiernos insolidarios escojan ese período para cometer sus fechorías, aprovechando las vacaciones de los humanitarios, que una ya tan larga y terrible experiencia debieran estar más movilizados en esa época de un cierto sopor de las estructuras ciudadanas; los hechos muestran que su humanidad se va de vacaciones cuando más lo necesita la Humanidad, facilitando que se comentan los mayores crímenes contra ella.

20190828 Reconocer a tiempo los derechos.

     El cardenal Robert Sarah ha recordado que es un derecho humano fundamental el no tener que emigrar. Por supuesto: una cosa es viajar por placer o por aprender y otra una expatriación forzosa, como la que hoy emprenden tantos nacidos en el Sur, en los muchos países empobrecidos por la competencia de los países más industrializados e incluso despojados de sus productos naturales. Estos emigran tras sus riquezas así arrebatadas, siendo mal recibidos demasiadas veces por quienes disfrutan en el Norte de ellas.

            Nada habría que añadir, pues, a las palabras del cardenal si no fuera porque le da “La Razón”, comentándolo en ese diario, Jorge Fernández Díaz, el piadoso ministro que tenía un ángel que la ayudaba hasta para aparcar, cuya política fue funesta en esta materia. Ese exministro fue fiel seguidor de la actuación del PP desde que Aznar dijera su cínico “Había un problema y se ha resuelto”, tras enviar a la fuerza su ministro 103 migrantes de vuelta en un avión, no pocos de ellos a la cárcel e incluso la muerte en sus países. De nada nos advirtió más Jesús que de desconfiar de quienes presumen de bondad cuando hacen lo contrario cuando les toca el turno.

20190120 Trincheras derrotistas.

            El Gobierno del país aún más poderoso del mundo se encuentra paralizado por el empeño cerril de su presidente de crear una gigantesca muralla contra los extranjeros, que sería tan inútil como lo fue la de China. En América, como en Europa, los países del Norte han saqueado el Sur sus materias primas, han arruinado sus industrias nacientes con su adelanto técnico, han vendido armas a grupos afines a sus intereses y han alentado la fuga de celebros.

            Para sobrevivir, nada más natural que esa cada vez más imparable marcha de emigrantes del Sur al Norte en busca de sus materiales y capitales. Las vallas físicas o las trincheras económicas, elementos de la guerra defensiva del botín del Norte, no hace más que retrasar un poco, pero haciéndolo más violento, esté hoy máximo conflicto mundial.  Sólo la ayuda real al desarrollo del Sur, tan pocas veces reconocida y tan tímidamente practicada, puede sanear de raíz el problema. “La paz es obra de la justicia”.