Te voté y ahora te boté. Tuviste, sí, problemas especiales, como la epidemia y la guerra; pero fallaste en cumplir con tus promesas básicas, como abolir en serio la Ley Laboral y la ley Mordaza; también en tu “solución” al problema saharaui, tu aprobación a la matanza de Melilla, tu egocentrismo de querer mandar hasta los años treinta, el personalizar en ti las elecciones autonómicas de mayo y tus ridículos “regalitos” para que te votáramos de julio, en vez de rectificar para conseguir revalidar el PSOE en diciembre. Descansa, “vivo”, en paz.