Política – General – 2021

20210103 Vacuna contra la intolerancia.

         El deseo de concordia expresado por congresistas de varios partidos españoles ha sido liquidado en menos de 24 horas.  Enseñando el Congreso británico Churchill podía decir que en la bancada contraria estaban sus adversarios políticos, mientras que sus enemigos estaban en la propia. Aquí casi todos son enemigos.  Por supuesto, en la propia formación: baste recordar a Aguirre en el PP o a Guerra o a S. Díaz en el PSOE. Pero también en la contraria. ¿Podrían casarse hoy una congresista del PSOE con uno del PP? ¿Tendría el PP un presidente como Casado, el que fue, con mucho y con muchas razones, hoy evidentes, el menos votado por los miembros del partido, si no fuera por el feroz enfrentamiento que llevó a Cospedal, a pesar de conocerle bien, a apoyarle contra Soraya? Necesitamos con urgencia una vacuna contra la intolerancia como otra contra la COVID.

20210212 Ni Robles, ni Iglesias.

         La ministra de Defensa no tiene razón en decir que España es una democracia “plena”, porque ninguna lo es. La democracia es un ideal, una perfección, que ningún sistema alcanza. Pero tampoco Iglesias al negar que lo seamos; menos, si cabe, por el ejemplo que pone de los separatistas catalanes condenados por quebrantar las leyes para imponer un nacionalismo que es tan descaradamente totalitario.

           España, con su bisoñez y sus grandes defectos en su cumplimiento, tiene un puesto relativamente destacado entre los países democráticos, no es ya una “democracia orgánica” franquista ni una “democracia popular” al estilo soviético.  Pero no faltan quienes, en vez de procurar mejorarla, pretenden, literalmente reaccionarios, retrotraernos a una democracia popular que no sea ni la del último PP.

20210213 Votar a la contra.

               No pocos de los que no votan son personas con grandes ideales. No votan porque no encuentran un partido con esos ideales y casi impecable moral, como creen ser ellos o esperan al menos que, de gobernar, ese partido les ayude a serlo.

               Para acelerar la aparición de ese ideal les propongo algo muy sencillo: que empiecen por votar a la contra, al partido que más puede impedir que gobierne el que consideren hoy el peor, ya sea por sus posibilidades de gobernar o, al menos, de aliarse formal o informalmente con un ganador muy ajeno a sus ideales. Votar así sería un paso coherente y positivo, que compensaría el esfuerzo que supone acercarse las urnas sin muchas ilusiones.

20210203 Votar o no votar.

                                            Ante las elecciones, cuando son libres, está siempre el dilema: votar o no votar. Los extremos se tocan:  no votan los más optimistas, que el Gobierno aún vigente es tan bueno que sólo cuatro locos votarán a otros; tampoco votan los más pesimistas, que piensan que es tan malo y manipulador que votar es hacerse cómplice suyo. Quizá más realista (¡no digo monárquica!) la mayoría de ciudadanos va a votar al partido que, aunque quizá no sea el que más le guste, pero al menos pueda contribuir de rebote a que la situación no empeore. No hay que pedir peras al olmo. Algo es algo.

20210104 Los reales imbéciles de la bandera.

                        Nadie causa más daño a una ideología que quienes intentan defenderla cuando en realidad se equivocan, reforzando así a sus adversarios. Con el feroz título de “Los imbéciles de la bandera”, tono grosero desacostumbrado en un diario digital al que estoy abonado, un documentalista la emprende con la bicolor proyectada en Nochevieja en la Puerta del Sol por el PP. Tanto P. Sánchez como -y más aún, rechazando con violencia la republicana-, P. Iglesias, como antes ya el PCE, han apostado por la rojigualda; pero la gran mayoría de sus seguidores la ignoran o incluso algunos la rechazan violentamente, al no insistir sus dirigentes en el tema.

                        Nada, pues, más natural que la derecha, que tiene de todo menos de tonta, aproveche esa gran incoherencia sobre el símbolo de España, otra palabra tabú para los mismos insensatos que quieren gobernarla, y la exhiben lo más que pueden como si fuera sólo suya (y en parte lo es por esa insensata dejadez de los otros), atrayendo, por ese motivo al menos, a la mayoría de los ciudadanos. Sí, en eso no es que sean malos, sino avispados; y los otros, tontos. O, para ver si por fin se entera ese señor, emplearé su lenguaje: claro que hay imbéciles de la bandera; los peores, quienes defienden desde la prensa esa necia y tan dañina contradicción de gran parte de la izquierda.

20210131 Panteón español

                          La verdad es que, a pesar de su belleza, el lugar, muy céntrico, eso sí, está medio oculto por el desnivel del terreno y es pequeño y con pocos personajes. presentes. Símbolo de la división entre los españoles, lo es también de la poca gratitud ante sus hombres y mujeres ilustres, ellas ausentes- muchos de los cuales están enterrados en lugares marginales y muy descuidados. ¿Cómo no recordar aquí a Escipión el Africano, que abandonó Roma diciendo: «Patria ingrata, no tendrás mis huesos»? “Quien no es agradecido, no es bien nacido”. Es cierto que el Gobierno ha prometido mejorarlo, pero después de tanto tiempo, máxime para algo que no pide gastos extraordinarios ni en tiempos de crisis, no ha hecho nada que sepamos.