Política – Cataluña – 2021

20210103. Ganamos encerrándolos.

                                                       Sí, ganamos, y ganamos todos, contra lo que obviamente intentan convencernos ellos, al encerrar a los ladrones y a los que violan, temerarios, las leyes de tráfico, aunque algunos les sigan apoyando por ser famosos. Y ganamos todos aún más, porque causan aún más daño, al detener a los políticos corruptos o a los que se saltan las leyes de nuestra convivencia, a quienes con razón tememos las personas honradas, dados sus antecedentes.

                                                         Ahora sale por unos días de prisión, con un permiso muy, muy especial y en tiempo de elecciones, presumiendo del miedo ajeno, el condenado Junqueras. Muy chulo como siempre, intenta hacer creer a los incautos que es mártir de sus ideas independentistas, cuando fue juzgado y condenado como reo de abusar de su cargo, traspasando gravemente la Junquera de la legalidad.

                                                          Demagogo provocador, este político nos acusa a sus oponentes de encerrarle por temor a que gane las elecciones. Reincidente contumaz, aprovecha esta votación para intentar volver a las andadas, recuperando un poder que le permitió quebrantar tanto nuestras leyes y convivencia. Recordemos lo dicho entonces: “A Junqueras y a Barrabás, les salvó el voto popular”.

20210215 Triunfó la nueva religión laica.

                              Muchas son las causas que contribuyeron a este nuevo triunfo del separatismo en Cataluña. Algunas eran tan imprevisibles a corto o medio plazo como la lluvia y el Covid, que aumentaron abstención de las generaciones no adoctrinadas por él desde la cuna y su ajustada victoria. Pero creo que la principal causa sigue siendo la de haberse convertido gran parte de mis paisanos, como antes otros europeos, a una visión del mundo laica que sustituye a su total o parcialmente perdida religión, como muestran en Cataluña muchos clérigos, ONGs, etc.

                                En efecto: el nacionalismo les ofrece, como la religión, pero de modo más moderno, racional y cercano, una explicación de sus males, una mayor confianza en sí mismo, una esperanza de mejor futuro y una fraternidad con quienes participan de su misma fe. Esto les permite, como las religiones, perseverar a pesar de las deficiencias e incluso delitos de sus líderes y de las peores y más duraderas derrotas y opresión por parte de sus adversarios. Incluso quienes no han sido adoctrinados desde la cuna tienen la fe de los conversos, moralmente incapaces de volver atrás o reconvertirse a una tercera visión del mundo.

                                  La constancia, a toda prueba racional, de estos nuevos, como de otros creyentes, provoca primero el asombro racional e incluso la burla por parte de sus vecinos, que menosprecian su capacidad de propagación por la decadencia la anterior fe, lo que facilita su aumento hasta que su colectividad es tan fuerte que puede enfrentarse e incluso vencer a los escépticos o partidarios del anterior sistema ideológico.

20210209 Nacionalismos salvajes.

                      Como paisano suyo, me avergüenzo de modo especial de esos energúmenos gerundenses que en esta campaña electoral han atentado contra Abascal a pedradas, como en la Edad de la piedra, impregnados del nacionalismo totalitario que declara una guerra a muerte al clan vecino. Pero también debería reflexionar mucho sobre su propio nacionalismo, demasiado cercano a veces a los francamente totalitarios, un Abascal que declara peligroso al inmigrante en vez de a los militares que, como Franco, se acaban de declarar dispuestos, para “salvar España”, a fusilar a la mitad de los españoles.