Paz – 2006

20060206. Cobardes excusas.
                        Dejémonos de cobardías, que cada vez nos dañan más, moral y materialmente. Digamos a los musulmanes que se sienten ofendidos por la imagen de un Mahoma terrorista que tienen toda la razón en quejarse… si su indignación es sincera. Pero que lo demuestren, persiguiendo a los terroristas musulmanes que se reclaman de Mahoma y de su “guerra santa”; no a quienes denunciamos, por escrito o con dibujos, esa sacralización del terrorismo. Son esos asesinos islámicos –y sus cómplices intelectuales, que falsamente nos achacan ese sacrilegio suyo- los que insultan a la religión, escudándose tras ella.  

                         En vano intentan algunos ocultar su complicidad con excusas tan reveladoramente vacías como el que nosotros no debemos utilizar imágenes, costumbre suya contra la idolatría; tranquilos: nunca adoraremos la imagen de Mahoma. O achacándonos a nosotros el concebir a Mahoma  con una bomba como turbante. Ese dibujo no hace sino reflejar muy bien (y por eso es tan escandaloso) la posición de los terroristas islámicos, que en modo alguno es la nuestra. Tampoco atribuimos en Occidente esa concepción a todos los musulmanes, a los que no “insultamos”, como pretenden esos cómplices objetivos de los terroristas, que se aprovechan de la prohibición de ver las imágenes por parte de los creyentes en el Islam para  atribuirnos falsas ofensas con esos dibujos.

                       No perdamos nosotros ahora nuestro tan duramente conquistado derecho a criticar, con respeto pero con la firmeza que sea necesaria, a todos los dioses y clérigos, por miedo a los de otras culturas. Resistamos, aunque nos cueste, a los fanáticos de fuera, como a los de dentro. Defendamos la denuncia hecha en Europa del terrorismo sagrado islámico,  sin las excusas cobardes y sonrojantes que estamos oyendo muy cerca de nosotros, quejándose de que los dibujos son “feos”, “irrelevantes” o “imprudentes”. Como concluye su comentario al respecto un conocido periodista, “ceder ante el matonismo, aunque éste se ampare en la religión o en la patria, siempre acaba envileciendo a una comunidad”. *

20060208. Religión y democracia.

                            ¡Sí! ¡Yo estoy de verdad contra los que de verdad insultan al Islam! Son los que en nombre de Mahoma ponen bombas que matan masivamente a inocentes, aunque se escuden en agresiones occidentales también rechazables.  Y quienes manipulan a sus fanáticos seguidores para lanzarlos violentamente contra quienes denunciamos, con la palabra o la caricatura, esa manipulación de esa religión, como la de cualquier otra. Y los débiles que aquí dan por buena esa monstruosa visión del Islam, y que, por tanto, aceptan que son “insultos a la religión” nuestras críticas, yendo así directa o indirectamente contra nuestra libertad de expresión, que nos permite luchar contra el cada vez más peligroso fanatismo ideológico, allí y aquí.  Tenemos el deber, y ahora la  imperiosa necesidad, de manifestarnos con claridad, en defensa de nuestros valores los que de verdad defendemos la religión y la democracia, contra esos terroristas y fanáticos, y los débiles que ceden y nos ponen en peligro ante ellos.

20060208. Unidos contra el chantaje.

                       Ante el orquestado chantaje a sangre y fuego de los islamistas más radicales, los principales dirigentes europeos no han podido menos que reafirmar nuestros valores democráticos, basados en la libertad de expresión, libertad que fue la movió al más difundido diario dinamarqués a convocar un concurso de viñetas sobre el islamismo. Apoyo paneuropeo tanto más fuerte también cuando se ha ido conociendo hasta qué punto las actuales manifestaciones “espontáneas” contra esas viñetas han sido provocadas a partir de un grupo de islamistas en la misma Dinamarca que, en lugar de acudir a los tribunales al sentirse –decían- ofendidos, exigieron que el Gobierno danés actuara de entrada dictatorialmente contra sus autores,  contra los derechos humanos reconocidos por las Naciones Unidas, y han ido después conspirando durante meses con sus cómplices actuales  en distintos países islámicos. Por supuesto, esos extremistas sabían que los dibujantes nunca serían condenados por la Justicia porque, para centrarnos en la viñeta más denostada, la de Mahoma con una bomba por turbante, esa caricatura, lejos de ser un “insulto” es la denuncia del insulto a la imagen de Mahoma que hace Al Queda, al perpetrar en nombre del Profeta el asesinato masivo e indiscriminado de civiles, incluidas mujeres y niños. Ceder al chantaje terrorista equivale a rendirnos cobardemente ante ellos, con todas sus consecuencias a largo plazo.

                       Cuando es más necesaria esa unión de todos contra el terrorismo islamista, en su aspecto militar y cultura, nos encontramos con dos dirigentes políticos de países vecinos a países islámicos, y con una importante minoría o incluso mayoría de ellos en su territorio, que publican una lamentable declaración conjunta en sentido contrario, con una patética falta de argumentación al respecto, mostrando ambos no sólo un triste desconocimiento de lo que es de verdad la religión, que esos terroristas y sus cómplices son los que real y trágicamente insultan, sino también de los valores democráticos. Desde los tiempos de Franco y de la guerra de Aznar nuestra política no había caído tan bajo.

20060209. Quien respeta la religión.

                         No ha habido muertos, ni incendio de embajadas en la Feria Internacional ARCO, que exhibe un Jesús con un misil. La única pancarta sobre el tema en la calle decía: “Ni Jesús con misil, ni Mahoma con bomba. NI BUSH NI BIN LADEN. PAZ”. Su portador, profesor universitario, explicaba a quien quisiera oírle que cuando Bush quiso hablar de “Cruzada” los cristianos, indignados, le obligaron a tragarse esa pretendida excusa religiosa con la que Bush quería tapar su guerra imperialista por el petróleo; por eso nadie cree hoy que esa representación sea una ofensa a Jesús, sino una denuncia de Bush. Pero cuando Bin Laden y otros empezaron una “guerra santa” en nombre de Mahoma, matando miles de mujeres y niños, los creyentes en el Islam honestos no tuvieron la capacidad de hacer callar a esos blasfemos que asesinaban en masa en nombre del Profeta; por eso ahora protestan con hipócrita escándalo de que se insulta a Mahoma, no de que criticamos con esa caricatura la imagen sacrílega que pretenden dar del Profeta los terroristas y sus cómplices.

                        Un triste  ejemplo muestra ese falso victimismo de quienes acusan a otros de insultar su religión, cuando fueron ellos lo que no supieron defenderla de su apropiación sacrílega por los terroristas. El mismo día en que se inaugura la Feria Internacional ARCO, y también en Madrid, una radio entrevista al representante islámico que va a hablar con Zapatero, el señor Herrera. Este señor muestra una ignorancia asombrosa de los hechos, incluso de que exista en Dinamarca una ley contra los insultos a los sentimientos religiosos, y de que  el grupo islamista que representa allí sólo al diez por ciento de los musulmanes no quisiera acudir a los tribunales contra las caricaturas, sino que exigió, saltándose toda ley, que el Gobierno castigara de entrada a los presuntos culpables. No querían justicia, sino exigir un procedimiento imposible, para montar un “casus belli”, para fomentar el odio religioso, una pretendida “guerra santa” que sacralizara y adormeciera el rechazo frontal de toda persona decente contra sus inhumanos métodos terroristas.  Más aún, ese señor Herrera dictaminó que las caricaturas de Mahoma eran una clara provocación, digna de gran castigo, pero cuando le preguntaron sobre el Jesús con misil de ARCO él rechazo ese caricatura sólo como “antiestética”. ¡Qué dos varas de medir!

                     Con lobos disfrazados de piel de oveja víctima, con dirigentes islamistas que sólo hacen simulación de dialogar para exigir imposibles ¿qué acuerdo podemos esperar? Aquí respetamos la religión, ya no tenemos “cruzados”; se cometen también barbaridades, pero ya sin la cobertura “sagrada”, y muchos, muchos, nos manifestamos para echar del poder político a los belicistas. Pero, para que  haya paz, se requiere asimismo que la gran mayoría de los musulmanes, realmente decentes, pacíficos y religiosos, se movilicen también para ir expulsando de sus puestos de dirigentes políticos y de sus mezquitas a quienes utilizan la religión para alcanzar el poder a costa de fomentar el odio y derramar sangre ajena, de los suyos y de otros.

20060214. Ni uno ni otro.

Ni Bush, “Jesús” con misil, ni Bin Laden, “Mahoma” con bomba, ni censura “religiosa”.

20060217. Religiosidad fanática.

                                         Algunos comentaristas españoles tienen el valor de felicitarse por el “interés que muestra por la religión” la violenta reacción islamista ante las caricaturas de Mahoma. Ya vemos lo que les gusta también aquí a algunos: una caricatura de religión, que acaba por dar la razón a sus críticos que denuncian su identificación de religiosidad con violencia –con bombas, como los terroristas que matan por Alá- amenazando de muerte e incendiando indiscriminadamente a enteros países. Su religión no es la equilibrada unión con Dios y con los demás, el perdón de sus enemigos, sino el excitar el salvajismo de turbas de fe ciega (su religión les impide hasta ver las caricaturas) para eliminar toda crítica. Ya tuvimos demasiados “religiosos” de ese tipo en 1936, y todavía quedan fanáticos muy peligrosos entre nosotros, como ahora se destapan con este motivo.

20060323. Demócratas de arroz.

                         Los Estados Unidos acaban de obtener una nueva resonante victoria, no ya en Irak, sino en toda Europa, contra los más elementales derechos humanos, como es el derecho a no ser torturado, y serlo sistemática, colectiva, promiscua y, en una palabra, gratuitamente. Si el día en que se descubrieron las torturas en Abu Ghraib hasta el más pro estadounidense diario madrileño tuvo la honestidad de denunciarlo en titulares como “Traición a Occidente”, hoy ese Occidente, esa Europa que se enfrentaba al imperio como el último bastión de la justicia ha renunciado en gran parte, por boca de indignos políticos, a seguir siéndolo.

                        En efecto: Europa acaba de aceptar colectivamente ante la emisaria del imperio, no sólo el que este no se comprometa a no torturar en el futuro, sino, retirando sus recientes protestas, se ha doblegado a asentir a su propia complicidad para tener en suelo cárceles torturadoras estadounidenses o, al menos, a colaborar, siendo escala de tantos y tan siniestros vuelos con torturados, y ha admitido como buenas unas vagas explicaciones estadounidense. Aceptación rápida y total para que, como se ha escrito, no estalle en las caras de esos mismos políticos  su ya larga y vergonzosa complicidad con esas otras, lo que conocemos en gran parte gracias a la prensa europea, reducto de una libertad que nuestros políticos han prostituido  hasta ese punto.

                        En la China del pasado se llamaba despectivamente “cristianos de arroz” a los que admitían el cristianismo por las limosnas que recibían de los misioneros. Mucho más culpables, por no estar acuciados como aquellos chinos por el hambre, estos dirigentes europeos que aceptan ese nuevo “american way of life”, esa “nueva democracia”, merecen ser llamados con toda propiedad “demócratas de arroz”, por someterse voluntariamente a la misionera de esa “buena nueva”, la señora Rice, la “señora Arroz”, como traducía irónicamente hace ya tiempo el rey Juan Carlos. “Señora Arroz” que es, ella misma, un lamentable ejemplo de cómo ese imperio machista y racista llega a encontrar fieles cómplices en quienes, como ella, debería ser vitalmente solidaria de esos grupos marginados que son, en su misma país, las mujeres y los negros.

20060904. Reformas de Bush.

                        “-Virgencita, ¡que se quede como estaba!”. Tras el 11-S Bush prometió hacer un mundo más seguro, con menos terroristas. Tres años después, la inseguridad ha aumentado a escala mundial, como lo sufrimos en España el 11-M, y Londres, y Bombay, para no hablar de la actual situación en Palestina, Líbano y zonas limítrofes, situación literalmente armada y teledirigida desde Washington. El caos más absoluto reina en el destrozado Irak, con una creciente guerra civil, con un tal grado de incompetencia unidos que va aumentado el número de los que piensan que no puede ser casual, sino planeada para justificar su ocupación… incluido la del petróleo iraquí.

                         Mientras, el desastre ha llegado, a los mismos Estados Unidos, donde la sustracción de personal y recursos para la guerra de Iraq consiguió batir el récord de mayor tragedia “natural” conocida, la de Nueva Orleáns. Desastre que, tras un año ahora, continúa hasta el punto de que  aun no ha podido regresar la mitad de su población, la mitad de la ciudad carece incluso de luz y no se han reabierto la mitad de los hospitales. No se ha empleado ni el uno por ciento de la “ayuda” (para no calificarla de lo que ha resultado ser, una sangrienta burla) votada por el Congreso. Aquí también, tal grado de incompetencia hace aumentar las sospechas de deliberado intento de eliminar las capas más bajas y “oscuras” de la población, los negros.

                        ¿Cabe una política, una “reforma” más funesta, destructora, racista,  antidemocrática, que la de Bush?  ¿Seremos, quienes intentamos para tantas agresiones, unos caprichosos “antiamericanos”, o más bien hay que denunciar a quienes apoyan esa política de exterminio como enemigos del género humano?

20060930. Monumento funerario a la Libertad.

                      Ha tenido que ser que ser el interés comercial de una marca de champán francés el que ha reunido a algunos artistas ligeros de conciencia para celebrar los 120 años de la Estatua de La libertad. Aquella simbólica estatua, a la que miramos con esperanza tantas víctimas de la dictadura en Europa, ya fuera de Hitler o de Franco, a las que tantas veces peregriné para aprender de su gran aunque, como todas, imperfecta democracia, va cada vez más camino de convertirse, como se ha dicho, en un triste monumento funerario a la Libertad. Los Estados Unidos de Jefferson, de Thoreau y de Lincoln ha ido degenerando en un imperio avasallador de la libertad del mundo y de su propio pueblo, como estos días muestran simbólicamente la aprobación de leyes que destruyen las libertades humanas incluso dentro de sus fronteras, mientras se aprueba construir un muro de mil doscientos kilómetros contra los bárbaros del Sur. Es ese militarizado y feroz Estados Unidos que reniega de los Convenciones de Ginebra par humanizar la guerra, que se opone a la creación del Tribunal Penal Internacional, que reivindica, “porque me llamo león”, el poder secuestrar, torturar y matar a cualquier ciudadano de y en cualquier parte del mundo, es el país de los ya incontables Gulags, los Guantánamos y los Abu Grahibs.  “Libertad, libertad –debemos lamentar hoy a escala global, planetaria- ¡Cuantos crímenes se cometen en tu nombre!”

20061002. El sangriento atentado de Blair.

Me alegro de verdad que hayan podido detener a tiempo a un individuo que intentó entrar en la residencia de Blair llevando un cuchillo. Ojalá las fuerzas del orden hubieran podido detener también a tiempo a Blair y a los otros dos del trío de las Azores antes que entraran y mataran a docenas de miles de personas en Irak. Mañana, cuando venga a España, poco antes de tener que dejar su cargo, entre grandes manifestaciones en Gran Bretaña contra su mandato y su guerra, también encontrará aquí el rechazo que se merece su sangrienta aventura, aún trágicamente vigente, como ha confesado estos días el mismo Bush.

20061006. Negocio bélico.
                      Los especialistas han mostrado su extrañeza ante un Zapatero que, tras anunciar que no quería recibir lecciones sobre inmigrantes de un dirigente francés, la recibido a los pocos días para que le asesore sobre terrorismo nada menos que a un Blair, a pesar de que el caso irlandés ha sido muy diferente del vasco, y que la actuación en él de Blair fue poco magistral, por decir lo menos. También el ciudadano de a pie se asombra  de esa camaradería con el principal colaborador de Estados  Unidos en la guerra de Irak, aún no terminada, según ha declarado hace poco Bush, guerra que constituyó el principal argumento de Zapatero contra el gobierno del PP.

                       La explicación del misterio puede estar el encuentro a puerta muy cerrada de ambos con los grandes empresarios, aunque esa reunión económica esté  también demasiado ligada al tema de la violencia, y precisamente por eso. Así lo denunciaba, recordando una frase célebre de otra guerra anterior, la principal pancarta de la manifestación de protesta ante aquella más que sospechosa reunión: “Blair: La guerra es un buen negocio. Invierte a tu hijo”. Claro que como esa pancarta estaba en inglés, es lógico que – a pesar de haber sido recogida por tantas televisiones como allí había- sólo se haya dado a conocer esa denuncia, como otra más numerosa ante su embajada, en los medios de difusión ingleses, a pesar de que nadie pueda dudar de nuestra muy superior libertad de expresión. Quizá la próxima vez –que la habrá, gracias a esa pasividad ciudadana inducida- convendría añadirle otra más castiza: “Reunión de pastores, oveja muerta”.

20061105. En EEUU se caen del burro.

                          Cada vez son más quienes, ante los tan contraproducentes resultados de la política exterior de “seguridad” en Irak y zonas cercanas, se preguntan, como los estupefactos miembros de un Estado Mayor en La Codorniz: “¿Es posible que el enemigo sea tan estúpido, o lo hace para despistar?”. Porque el persistente caos en Irak parece planificado e ideal para debilitar el país y dominar toda la zona y su petróleo. Hipótesis que concuerda demasiado bien con  la asombrosa incapacidad de EEUU para acabar con Bin Laden, y sus persistentes “descuidos”, como en Pearl Harbour, de los claros indicios de la inminencia del ataque del 11-M.

            Sin embargo, cuando recibimos noticias, como ahora, de que las autoridades estadounidenses colgaron alegremente en Internet durante semanas fórmulas importantes para fabricar bombas nucleares,  intentando que sirvieran de prueba de las intenciones belicosas de Sadam Hussein, como antes creyeron que Sadam tenía ya armas de destrucción masiva, volvemos a dudar de si estamos a la merced de un poder militar más incompetente aún que perverso.

             Esto nos da una cierta esperanza de que puede mejorar la situación mundial, al aumentar la ilustración de ese pueblo sobre lo que realmente son sus dirigentes, cayéndose por fin del burro en que nunca quisimos montarnos los pueblos europeos. Así parece mostrarlo la caída en picado de la popularidad de Bush, y el auge de los demócratas. ¡Ojalá!

20061006. Genocidas condenados.  

                       Vergonzosa ha sido la manipulación de la Justicia en la primera condena al genocida Husein. Se ha utilizado hasta en su día, pocas horas antes de las elecciones en Estados Unidos,  para intentar tapar e incluso justificar los crímenes cometidos en un genocidio numéricamente todavía mucho peor. Pero el pueblo estadounidense no se ha dejado ya manipular hasta ese punto, y ha pronunciado su primera condena a ese otro genocidio, perpetrado a sangre fría, con deliberados embustes, y por patentes intereses económicos, por el petrolero Bush. Ojalá llegue pronto el tiempo en que se  juzgue oficialmente a tan indigno político por ese desbordado Mississipí de sangre y miseria que ha provocado en Irak y en otros países, al funcionar por fin con eficacia los mecanismos de la hoy tan maltrecha democracia estadounidense, para que podamos reanudar una fructífera convivencia en paz y libertad entre nuestros pueblos.

20061109. A cada cerdo…
                         “A cada cerdo…”. Con perdón, porque lo fuerte e injusto es mezclar aquí al inocente cerdo, cuyo único pecado es ser tan, tan bueno que, a pesar de compartir con nosotros casi todos los genes y órganos, y precisamente por ser tan bueno que está para comérselo, es víctima escogida de nuestras celebraciones, como la de San Martín. Todo lo contrario de otros, a los que por embusteros y cainitas literalmente no se les pueden tragar ni menos aún digerir; y la gran fiesta de hoy consiste precisamente en el haber conseguido empezar a expulsar y vomitar a ese macro embustero y máximo cruel “matador”, a quien en esta misma semana de San Martín le ha llegado por fin su tan merecido turno, Bush.

                          En efecto, ese funesto político a-Bush-ador ha sido repudiado oficial y masivamente por su pueblo horas después de haber hecho condenar a muerte, para intentar salvarse de ese rechazo político, a otro perverso presidente, Sadam Husein. Ya otros pueblos habíamos condenado rotundamente a los principales cómplices de sus macro fechorías: a un Blair, tantas veces reprobado, y obligado a dejar prematuramente su mandato, y a un Aznar, antes ilegal y hoy legalmente a sueldo del extranjero y vergonzosamente tránsfuga oficial por ello de su honorable y debido puesto en el Consejo de Estado, como ya durante su misma presidencia traicionó a su propio país, al subordinarse a los sangrientos y criminales intereses petroleros de Bush.

20061224. Derecho y felicitación.

                           Como las basílicas cristianas se construyeron sobre los recién arrasados templos paganos, la fiesta del nacimiento de Jesús se impuso sobre la que, en Roma como en todo el hemisferio norte, celebraba el renacimiento del dios solar, fuente de toda vida. Hoy, en un mundo globalizado, vivimos en una España que ya no es la de Franco, que intentó reimplantar un  cristianismo politizado como “instrumento del reino”, en donde los Reyes Católicos manipulaban una Inquisición que enviaba a la hoguera al hereje. Aparte de los millones de inmigrantes y turistas, la mayoría de nuestros jóvenes ya se declaran no católicos, menos de un cuarto de los españoles creen en dogmas como el infierno, y sólo un sexto cumple con la obligatoria misa dominical.

                           En esta sociedad tan pluralista, tan secularizada, el intentar seguir imponiendo de modo exclusivo a todos,  como hacen algunos talibanes azuzados por sus clérigos, el “Feliz Navidad”, sería sólo ridículo si no tuviera tan siniestros como cercanos antecedentes de violación de conciencias, constituyendo hoy una grave falta de respeto por parte de quienes, atropellando la conciencia de muchos, pretenden hipócritamente convencernos que desean a todos paz y bien. Y como ahora ya no pueden emplear otras armas, esos fanáticos no dudan en usar argumentos terroristas, como si quienes no aceptamos su exclusivismo dogmático fuéramos a robar a los demás el descanso, la fiesta, la paga extraordinaria y hasta los juguetes de los niños, proyectando freudianamente en nosotros su “religiosa” agresividad.                         

                          Todos tenemos derecho a celebrar estas fiestas de renacimiento del sol y la vida:  chinos, hindúes, musulmanes, cristianos o laicos nos sentimos profundamente unidos por esta máxima fiesta realmente global, planetaria, de renacimiento del sol, de la luz, del calor, de la vida. Es la fiesta de la paz y fraternidad entre todos los hombres de buena voluntad de verdad. Por eso mismo hemos de desenmascarar a quienes pretenden secuestrar es entrañable fiesta, queriendo monopolizarla en beneficio de su grupo. Y el colmo es  que tengan el valor de emprender esa nueva cruzada invocando el nombre de Jesús, quien dijo que sus discípulos se distinguirían por su especial, real, amor al prójimo; son los nuevos fariseos, que de nuevo quieren crucificarlo y crucificarnos. Tengamos y exijamos un respeto verdadero a todos. Aparte de muy respetables celebraciones de distintas creencias, que cada cual debe reservar a los de su grupo, dirijámonos a los demás deseándoles “Felices Fiestas”, sin apellidos confesionales; o, como sugiere un diplomático inglés, “feliz solsticio”. Tengamos la fiesta en paz.