Paz – 2002

20020109. Contra el terrorismo, país por país.

                          El Pentágono ha admitido públicamente la posibilidad de intervenir en grandes países como Filipinas e Indonesia, donde sus gobiernos no consiguen acabar con el terrorismo, autóctono, pero, “según ciertos indicios”, relacionado con el de Bin Laden.

             ¿No sería posible, más adelante, encontrar otras relaciones con Bin Laden por los pelos, digo por las barbas de algunos etarras? ¿Cuándo el miedo o la corrupción de los políticos dejará de negar la dura, trágica evidencia de los hechos? Porque, con gran diferencia, la mayor destrucción de bienes y personas en el mundo entero proviene, en lo militar, para no hablar de la aún mucho mayor en lo económico y en lo ecológico, de los EEUU, cuyo armamentismo, belicismo y ruptura sistemática de todo tipo de tratados para asegurar la paz o limitar al menos los desastres de la guerra ha llegado en los últimos meses a extremos sin precedentes.

                ¿A qué sirve una Unión Europea que no es capaz de poner ningún freno serio a esa cada vez más desencadenada e impune agresión a escala planetaria; más aún, que la apoya por intereses políticos de algunos de sus dirigentes, ¿de la catadura moral de un Berlusconi?

20020110. Daños colaterales.

 Para entender lo que está pasando y lo que nos espera, hay que tener en cuenta dos aspectos de la cuestión:

  1. La tolerancia o incluso el aplauso con que los gobiernos amigos -y sus medios de difusión más afectos- están recibiendo todos los “daños colaterales”, desde la aniquilación masiva de edificios e infraestructuras hasta más miles de muertos civiles que en Nueva York, incluidos, estos mismos días, “en frío”, más de cincuenta en una aldea donde, denuncian las mismas Naciones Unidas, no había ni un solo talibán.
  2. La condena absoluta por los mismos del  “no provocado” atentado a “víctimas inocentes”, ataque brutal, como todo acto guerrero, pero muy concentrado tanto en la principal sede militar de un país que, en un siglo –y aparte de las guerras mundiales- ha intervenido militarmente 86 veces en 43 países, incluida España, como dirigido a las Torres donde se escondía  la segunda sede en importancia de la CIA; organización de tan siniestro pasado que tenía y vuelve a tener permiso para asesinar adversarios en el mundo entero, derrocar  docenas de gobiernos provocando miles de muertes, como en Chile, etc.

La política del avestruz, de no condenar sino el terrorismo del más débil, actitud suicida además de cobarde, impedirá restablecer la justicia y la paz en nuestro mundo en un futuro previsible.

20020122. EEUU imita a Bin Laden.

Se quejaba un autor clásico latino de que la Grecia vencida hubiera impuesto sus costumbres a una Roma vencedora; sólo en parte tenía razón, porque la cultura griega era, en muchos aspectos, bastante superior. Mucho más podemos quejarnos nosotros de que un Bin Laden vencido haya conseguido imponer tan pronto y tan fácilmente sus costumbres a unos Estados Unidos vencedores y, a través de gobiernos débiles y cómplices, al mundo entero; porque la “cultura” islámica tras la que intentan justificar sus salvajadas Bin Laden y otros integristas musulmanes no es sino una blasfema caricatura del Islam primitivo y del de sus días de máximo esplendor en Bagdad y Córdoba.

Imitando y superando en tantos aspectos esa barbarie pseudoislámica, vemos estos días a Bush pronunciar sentencias de muerte sin juicio, arrasar un país, matar a muchos más miles de inocentes que Bin Laden, despreciar y romper oficialmente los más sagrados tratados internacionales para prevenir o mitigar los conflictos, e incluso practicar de modo público y desafiante estos mismos días las más refinadas y degradantes torturas contra ex combatientes vencidos e inermes, prisioneros secuestrados y confinados en jaulas indignas hasta para encerrar a las bestias. ¡Qué vergüenza para la humanidad! En especial, para quienes somos los acólitos, el protectorado de hecho de ese país que se ha degradado hoy hasta convertirse en el defensor de una “civilización” que cada día que pasa está teniendo menos que envidiar a la de las bárbaras hordas que asolaron el mundo en otras también tenebrosas épocas de la historia.

20020124. La galleta de Bush.

Pido perdón de antemano; pero como  nadie ni lo ha insinuado antes, y a mí me cuesta mucho tragarme la versión oficial, me atreveré a decir, con todas las reservas que merece  tan oscuro suceso, que a mí me parece que lo que realmente llevó a que el hombre fuerte de Estados Unidos se desmayara mientras estaba viendo la televisión no fue el tragarse una galleta –como tampoco en el caso de Clinton el problema estuvo en la laringe- sino el tener que digerir en esos momentos la publicación de las  primeras noticias que le relacionaban íntimamente con una escandalosa y artera compañía electrizante llamada, en este caso, Enron.

20020130. EEUU, una dictadura.

Un conocido sociólogo ha publicado un ensayo que se queda corto en su mismo título, “La democracia, amenazada, sobre la actual situación bélica estadounidense. Porque cuando se premia el matar sin previo juicio, juzgar militarmente a los civiles, sustraer al Parlamento sus funciones esenciales y conculcar los derechos humanos reconocidos por las Naciones Unidas, la democracia, más que amenazada, está ya herida gravemente, tras ese “golpe de Estado militar larvado”(Chalmers Johnson), que ha convertido de hecho a los Estados Unidos en una dictadura, según reconoce el mismo republicano William Safir.

Si a eso se añade el que esta guerra se presenta descaradamente sin límites de espacio o tiempo, queda claro que las democracias amenazadas son todas las demás, las nuestras, por ese militarismo galopante que ha roto en poco tiempo los más elementales acuerdos internacionales para asegurar la paz, limitar la inhumanidad de las guerras, juzgar los crímenes contra la humanidad en un Tribunal Penal Internacional, o incluso asegurar un ambiente respirable sobre el planeta (Pacto de Kioto).

 Estados Unidos se está convirtiendo así en el mayor peligro mundial y el peor enemigo de sí mismo, el más tristemente eficaz difusor de un necesario antiamericanismo defensivo de nuestros valores democráticos y de nuestra misma seguridad nacional que se pudiera imaginar.

20020130. El gran negocio de la guerra en EEUU.

               No lo pudo decir más claro Bush en su primer discurso anual: gracias al consumo bélico, se reanimará la economía, evitando la recesión y creando empleos. ¿Quién será tan antipatriota que se oponga a esa guerra que salva al país? Sólo los tontos, o los extranjeros, víctimas de un cruel mecanismo que funciona, como el azteca, basándose en sacrificios humanos a esa divinidad “que está cerca”. 

                Recordemos que otro presidente, y además general, Eisenhower, que sabía muy bien por partida doble de lo que hablaba, nos advirtió contra el complejo industrial-militar estadounidense que monta esas crueles guerras interminables. De hecho, tras Corea y Vietnam –hoy maldecida hasta por su mismo jefe, McNamara-, nos encontramos ahora con la permanente sangría de Israel y, apenas destruido Afganistán, los demás países que le convengan, como ya ha amenazado hacer Bush, reafirmando ser el más despiadado sumo sacerdote que ha tenido ese monstruoso e insaciable Moloch en que se ha convertido cada vez más el actual sistema industrial-militar norteamericano.

                ¿Hay algo más insensato y, a la larga, más suicida, que el apoyarlo, en vez de procurar frenar esa funesta maquinaria, cada día más orgullosa de su libertad para destruir sin límites a personas y bienes, y hasta el ecosistema de nuestro planeta?

20020201. Rebelión en Israel.

                                     ¡No al genocidio! La situación es tan grave –incluso a nivel mundial- que nada menos que cincuenta oficiales y soldados israelíes se han rebelado contra los crímenes de guerra que ahora se les imponen. Defenderemos a Israel, afirman, pero “no combatiremos en los territorios ocupados para deportar, destruir, sitiar, matar causar hambre y humillar a todo un pueblo»; “el precio de la ocupación significa hoy la pérdida de la condición humana del Ejército y la corrupción de la sociedad israelí”.

                                        En vez de procurar la paz, Sharon, provocador del actual conflicto para alcanzar el poder, y cada vez más reconocido culpable también del genocidio de los campamentos de refugiados del Líbano, acaba de lamentar públicamente no haber matado por aquellas fechas asimismo a Arafat, “desnudando la mentalidad de un mafioso, no de un primer ministro”, según acaba de denunciar el representante máximo de la Unión Europea, Saeb Erekat, y “mereciendo –añade el ministro Piqué- todo nuestro rechazo”.

                              Contra esos crímenes contra la humanidad, que están convirtiendo a Israel en un país aún más genocida que antes fuera Sudáfrica, la Unión Europea, como su principal proveedora, debe pasar de inmediato de las palabras a los actos, estableciendo también en este caso un embargo comercial y otras medidas. Si no por la justicia y por el futuro de los palestinos, hemos de hacerlo por nuestro propio interés, al estar cada vez más amenazados por ese belicismo desbocado de Israel, apoyado por los Estados Unidos, que une contra ellos -y cada día más contra todo Occidente- a los países islámicos.

20020205. Vencer sin convencer.

                            El intentar “tapar el cielo con la mano” no sólo es inútil, sino contraproducente, al poner al descubierto la desesperada falta de argumentos reales de quien lo ejerce. La aplastante represión policial podrá acabar con los manifestantes contra esta globalización… de la injusticia, incluso sin necesidad de más “molestos” muertos, heridos o detenidos; pero, lejos de tapar, pone al desnudo la verdadera naturaleza del sistema imperante, su falta de equidad, de consenso social, de democracia, patente ya en la cada vez más escasa participación en elecciones tan manipuladas, la vergonzosa falta de pluralismo informativo, etcétera.

                      Despojado de sus falsos adornos, el imperio, cada día envuelto en más sangrantes guerras contra un terrorismo provocado por él mismo (y no creado de la nada por un diablo encarnado, llámese Bin Laden, Saddam… o Arafat) vence, pero, desde luego, no convence; no consigue, ni en sus países de origen, enfundar la espada sangrante en la que se basa su legitimidad y alcanzar el triunfo total y la seguridad de que disfruta el amo servido por esclavos agradecidos a su “saber” y “bondad”.

       20020214. Judíos represores.

 Algunos, yo entre ellos, expresamos públicamente nuestra esperanza de paz basándonos en el hecho de que 50, y después 200 soldados israelíes se habían negado a servir de fuerzas de ocupación opresoras en los territorios ocupados a los palestinos. Pero ahora leo un informe según el cual una proporción mucho mayor de los soldados alemanes se negó a participar en la “solución final” del entonces victimizado pueblo judío, sin que esto, como sabemos, obstaculizara aquella hecatombe.

  Mucho más será necesario, pues, –entre ello, el cese de la vergonzosa ayuda comercial de la Unión Europea, no menos necesaria a Israel que la militar que le da Estados Unidos para seguir perpetrando su genocidio- para que ese pueblo, con el síndrome del “niño apaleado”, no siga siendo a su vez verdugo despiadado de las débiles minorías que hoy tiene a mano, pie, fusil, tanque e incluso avión de bombardeo.

20020215. Armas de EEUU.

                            Si hay algo que la ciencia política y el mero sentido común indican como alarmante para un país es el que el vecino incremente con vanas excusas su presupuesto bélico. Esto es lo que acaba de hacer oficialmente quien ya tiene el 40% del presupuesto bélico del mundo entero, y es “vecino mundial” tecnológico, gracias a ese mismo fabuloso gasto en misiles, aviones, barcos, etcétera, los Estados Unidos de América, con la excusa de eliminar a “terroristas”, como antes “comunistas”, en cualquier rincón del planeta., como “autodefensa” tras el ataque del 11-S, “sin necesitar ninguna resolución de la ONU” (Paul Wolfowitz, del Pentágono).  Así se está saltando descaradamente todos los acuerdos internacionales contra el armamentismo, las normas de la ONU, e incluso dejando atrás cada día más, para imponer su santa voluntad dictatorial, a sus antiguos aliados de la OTAN, “ese pigmeo” (General Robertson).

                 Demasiado acostumbrados, desde tiempos de la guerra fría, al entonces considerado cómodo y barato protectorado estadounidense, los dirigentes de la Unión Europea apenas se han atrevido a murmurar por lo bajo que el combate no es sólo militar, que hay que ir también contra la raíz social del terrorismo (Alemania), que en Palestina no hay solución militar (Solana), que no hay que buscar terrorismos fantasmas en Somalia (Italia). Protestas vanas, meras palabras sin actos eficaces, este tan alarmante armamentismo norteamericano, por “la idea de Bush de ejercer un dominio político casi indiscutido porque tiene el barco más grande” (Ministro de Defensa de Francia) de hecho consagra y acrecienta una servidumbre antes disfrazada de una “cooperación” que ya ese orgulloso imperio declara innecesaria para imponer su ley contra toda ley, acuerdo, tratado, tribunal u organización internacional.

20020218. Bush, amigo de Bin Laden.

                         Rindiendo tributo al tópico, en el desfile de Carnaval de Santiago de Compostela un Bush perseguía muy de veras a Bin Laden. Mucho más sofisticado y realista, en el desfile de Carnaval de Madrid Bush iba abrazado y dando gracias a Bin Laden.  

                    Sólo Bin Laden explica, en efecto, el increíble milagro de que tenga tanta popularidad hoy en su país un presidente cuyo principal mérito para ser nominado fue ser “hijo de papá”; que fue elegido con la menor y menos clara diferencia respecto a su adversario que conoce la historia; que está tan tocado con el escándalo de la mayor corrupción y quiebra conocida en el mundo, la de Enron; que es un mero robot manejado por las industrias más contaminantes del planeta y los fabricantes de armas, a quienes da lo que debiera dedicar a urgentes necesidades sociales en su país y en el exterior, como se ha confirmado en el tan alarmante presupuesto militar que acaba de aprobar.

                     Si ese diablo de Bin Laden no existiera, Bush, pues, hubiera tenido que inventarlo. Y, de hecho, Bush ya está buscando otros terroristas en los más distintos países del mundo para seguir su funesta espiral de violencia incontrolada, preparándose para aplastar más y más países en provecho de quienes le pusieron en la presidencia, los funestos halcones que hacen del patriotismo su negocio y dirigen el más destructor sistema de macro terrorismo que conoce la historia, el complejo militar-industrial estadounidense, en vano denunciado por el presidente Eisenhower.

20020220. Tapaderas para políticas violentas.


                                       Ciertos grupos de ultraderecha intentan conseguir algunos apoyos con acciones salvajes contra los drogadictos; y, como los extremos se tocan, lo mismo hizo, utilizando su habitual lenguaje de asesinatos, la banda terrorista ETA. También empleó esa maniobra Bush padre, haciendo de la lucha contra el narcotráfico la bandera para ocultar sus turbios negocios.

                         De tal palo tal astilla. Bush hijo ha encontrado en el “terrorismo” la tapadera de sus muchas basuras, incluida la contaminación que las industrias que le apoyan no quieren disminuir. Primero con la excusa del atentado en Estados Unidos y ahora a cara descubierta, “porque me llamo león”, Bush hace, y pretende seguir haciendo así, de gendarme, juez, verdugo, sepulturero y, sobre todo, heredero del territorio y bienes de los así “ajusticiados”. No toda la culpa es suya. También la tienen los políticos, principalmente los estadounidenses y europeos, que sólo ahora, cuando el diagnóstico es tan fácil y la cura tan difícil, se lamentan de haber dejado crecer e incluso apoyado ese cáncer mundial.

20020304. De libertadores a dictadores.

                          “Librarnos de nuestros libertadores”. La historia se repite. Después de muchos años de guerra contra el imperio español, los suramericanos se creyeron libres. Pero pronto constataron que el día de su aparente triunfo había sido “el último del despotismo… y el primero de lo mismo”, habiéndose convertido muchos libertadores en dictadores y caciques, aprendido que sólo una incesante vigilancia y lucha es el precio de la auténtica libertad.

                        En modo parecido, una Europa agradecida a los aliados estadounidenses en su lucha contra el nazismo, aceptó como razonable e incluso conveniente el mantenimiento en sus territorios de bases militares americanas contra Rusia, bases que se fueron consolidando y aumentando en lo militar, político y económico. 

                          Hoy, cuando la distancia en poderío militar es ya insalvable a corto e incluso medio plazo, y los atentados del 11-S y los malos modos de Bush le han permitido tirar la careta, emprendiendo Estados Unidos una carrera de armamentos y agresiones sin precedentes, en vano se quejan los Ministros de Defensa de los principales países europeos ser explícita y oficialmente relegados de aliados a meros satélites, cuya cooperación menospreciada por innecesaria e incluso incapaz.  Con el historiador Mommsen, al hablar de los griegos “liberados” por el imperio romano, hay que saber que la libertad no se regala, sino que se conquista.

                          Los irresponsables gobiernos que entregaron la defensa de sus ciudadanos al nuevo imperio “del bien” han contribuido mucho crear un desequilibrio de poder que ha propiciado una dictadura de una extensión y desnivel técnico militar sin precedentes. Sólo podrá acabar con esa situación inhumana un largo esfuerzo de los países europeos, o quizá el chantaje suicida de países o grupos a quienes una posición económica y políticamente desesperada, como la que casi cada día fomenta Bush en alguno de ellos, lleve a tan radical como terrible decisión.

20020311. Bush, loco.

                            Abundan demasiado en la historia los reyes soberbios, abusadores, peleones sanguinarios, a quienes se les subió el poder a la cabeza con la “ayuda” de indignas camarillas, reaccionando con redoblada crueldad tras los atentados que provocaron sus mismos desafueros. Máxime, cuando estos reyes alcanzaron el trono no por su prudencia o valor, sino por ser “hijos de papá”, como es el “mérito” más notable de Bush “hijo”, que llegó al poder con menos votos y más disputados –aunque más diputados- que su contrario.

                           Desde su trono imperial, cada día que pasa Bush da mayores muestras de su desmesura, rompiendo tratados internacionales, negándose a suscribir acuerdos de paz, insistiendo en la pena de muerte y “asesinatos selectivos”  políticos a nivel mundial,  lanzando provocadoras amenazas de “cruzadas” contra el Islam y contra los tres países  que insensatamente califica de  “Eje del Mal”  (el lenguaje ya indica quien es el peor talibán que padecemos), agitando ahora la apocalíptica arma nuclear contra otros países y aumentando brutalmente el ya tan desmesurado presupuesto militar estadounidense, etcétera.

                         Si ya cuando Bush vino a España se le pudo denunciar como el “cowboy Atila”, hoy hasta las autoridades de la Unión Europea critican abiertamente su política, calificándola como típica del “Far West”, y en los mismos Estados Unidos la gente empieza a preguntarse si no se habrá vuelto loco al llegar al poder, lanzando al mundo a tan desproporcionado espiral de violencia, de consecuencias imprevisibles. Sólo un boicot político, cultural y económico mundial podrá quizá frenar a ese desbocado pistolero que, como una pesadilla de tiempos remotos, mucho más alarmante que los dinosaurios del Parque Jurásico, sale hoy del Oeste americano para poner en peligro al conjunto del planeta.

20020313. Israel, victimista.

                             Yo soy de los que, durante muchos años, apostamos fuerte en favor del Estado de Israel, como medio para convertir al pueblo judío en un pueblo “normal”; aunque para ello tuvimos que resistir muchas presiones a derechas e izquierdas, y tolerar medios dudosamente éticos que pretendían justificarse por ese fin.

                         Sin embargo, los últimos tiempos prueban, con la sangrienta brutalidad de los hechos que la política de Israel no se puede explicar en términos racionales, sino psiquiátricos. Respecto a Israel, algunos hablan, no sin razón, del “síndrome del niño apaleado” que, al ser mayor, pasa de víctima a verdugo. Pero esa posición de verdugo, de sádico dominador, es sólo temporal, como táctica para volver a lo que ha venido a constituir su “ser natural”; como el niño víctimista, masoquista, que se porta mal para acabar siendo apaleado, rechazado, que es como se siente realmente realizado.

                            La actual posición de Israel de insoportable verdugo provocador parece indicar que el pueblo judío adopta esa situación extrema e insostenible para conseguir finalmente volver a ser el “pueblo elegido”… como víctima. De modo inconsciente, incluso para muchos de ellos, Israel está procurando volver a los tiempos en que era esclavo y desterrado, dado que objetivamente está propiciando de nuevo, con sus tácticas genocidas, de tan claros y repetidos precedentes bíblicos, una reacción persecutoria que le lleven a revivir esa otra también trágica e inmutable –o así lo pretenden aún como atroz, sagrada obstinación- parte de su historia.

20020404. Sociedad caníbal.

                                         Cierta sociedad caníbal alcanzó un alto grado de sofisticación. Su antropofagia, debida quizá en sus orígenes a extremas hambrunas, se convirtió en rito central de su cultura, sacramento fundamental de su religión, transformando a sus habitantes en un pueblo guerrero para conseguir “materia prima” para esos sacrificios humanos que le pedían sus dioses, como ocurría entre los aztecas. Tan atroz liturgia les procuró incontables enemigos, que finalmente consiguieron vencerles, esparciéndose el resto de sus miembros, en cuanto esclavos o fugitivos, por muchas partes.

                                          Como otros pueblos vencidos, esclavizados y desterrados –los africanos de Haití o Brasil, por ejemplo- algunos grupos de esos caníbales conservaron los restos de su cultura, “espiritualizada”, puesto que ya no podían hacer guerras ni conseguir víctimas para sus banquetes sagrados. Pasados los siglos, habiendo prosperado sus descendientes, y creyendo los pueblos en los que se  encontraban que las nuevas circunstancias les permitirían reunirse de nuevo sin recaer en sus prácticas nefandas, toleraros o incluso les ayudaron a restablecerse en parte de su antiguo territorio. Pero, en vez de adaptarse al paso de los tiempos, fue predominando cada vez más entre ellos el grupo más tradicionalista, hasta reemprender la práctica del canibalismo ritual de sus antepasados, y las consiguientes interminables y feroces guerras para obtener su “materia prima”.

                                            En forma semejante, muchos fueron los pueblos pastores nómadas que a lo largo de los milenios invadieron las entonces nuevas civilizaciones agrícolas neolíticas, imponiendo a sangre y fuego sus dioses monoteístas, solteros y celosos de su unicidad, sobre los múltiples dioses neolíticos honrados por sus fieles con ritos de fecundidad. Si no por su número, sí por su pertinacia en conservar sus rasgos culturales sobresalió entre esos pueblos nómadas el pueblo judío, el “elegido de Yahvé”, que, como su divinidad, no se casaba con nadie, dedicándose cuando podía y con la bendición de su dios al genocidio más completo, incluso de mujeres y niños, y resistiéndose hasta el límite, cuando vencido, a mezclarse con nadie, en Babilonia, Egipto, Roma o resto del mundo. Cuando después de dos milenios de conservar “religiosamente” su cultura de único pueblo escogido otros pueblos le facilitaron volver a sus antiguos territorios, esperando que el asentamiento normal le permitiera tornarse también en un pueblo normal, la experiencia resultó finalmente fallida, pues ganaron realmente el mando los zelotes, reemprendiendo la interminable lucha de pueblo elegido en irrenunciable intento de conquista de la “tierra prometida”.

                                            Quienes le habían facilitado la vuelta se resistían y se resisten aún, de un modo tan explicable como insensato, a confesar su gravísimo error y repararlo. Esa rectificación es  aún más difícil por cuanto su principal valedor, Estados Unidos, repitió con asombrosa similitud la historia de Israel, al emigrar masivamente también a otro continente para poder practicar “puritanamente” su religión, justificando por ese sagrado fin el exterminio de los pueblos nativos americanos de los territorios que ocuparon; más aún: Estados Unidos que está compuesto –cuando no directamente por judíos, situados estratégicamente desde Wall Street hasta Hollywood– por grupos cristianos, herederos directos de la ideología de “·pueblo elegido” por Dios para salvar y dominar el mundo, misión divina que Bush cree tiene personalmente encomendada con mucha más fe que muchos judíos. Por si todo esto fuera poco, los habitantes expulsados o sojuzgados por el nuevo Israel pertenecen al tercer principal avatar de la misma feroz ideología de pueblo elegido por un dios único, el del islam, lo que hace el choque doblemente brutal. Ya lo dijo bien claro el principal protagonista de un anterior enfrentamiento, que el actual conflicto puede incluso dejar pequeño: “Entre intereses puede haber componendas; entre concepciones del mundo, no. El pueblo elegido no son los judíos, sino nosotros” (Adolfo Hitler).

                                            ¿Quién no recuerda las interminables guerras religiosas que durante tantos siglos ensombrecieron Europa? Sólo el triunfo progresivo de “las luces”, de las ciencias humanas, de laicismo, ha podido acabar con esa fratricida carnicería. A nivel mundial, sólo un desarme ideológico podrá librarnos realmente de esos integrismos resucitados de un tenebroso pasado por iluminados como Bush, Bin Laden o Sharon, que aprovechan o incluso provocan auténticas hecatombes para intentar reinstaurar, ahora a escala planetaria, sus funestas, inhumanas, fascistas concepciones de la vida social.

20020406. El bofetón de Israel.

                         El bofetón que Sharón nos dio, especialmente a los españoles, negándose a la mediación de la Unión Europea personificada hoy por Aznar, bofetón agravado por su negarse a que el enviado por la EU pudiera entrevistarse con el recluido Arafat y agravio por su permitir horas después que visitara a Arafat el enviado de Estados Unidos, no puede quedar impune; no ya sólo por la paz en la región y sus consecuencias posteriores, políticas y económicas, para nosotros, sino porque ha sido un agravio de tal calibre que minimizarlo, como pretenden algunos, dejaría menoscabada por mucho tiempo nuestro prestigio.

                         Es cierto, como el último gesto israelí desvergonzadamente indica, que no podemos competir ahí con la influencia militar de Estados Unidos; pero somos con mucho el primer proveedor económico de Israel, por lo que podemos, y nos debemos no dejar pasar ese gravísimo, público y repetido desaire, sino tomar, con la premura y amplitud que requiere el caso, las represalias económicas y boicot comercial que exigen nuestra dignidad y nuestros intereses.

20020409. Israel victimista.

          “La avaricia rompe el saco”. Sin que falten grandes desequilibrios en sus adversarios, el increíble maximalismo de Israel, rechazando hoy propuestas árabes que antes no podía ni soñar, pone en peligro por vez primera desde 1948, según subrayan destacados comentaristas internacionales, su misma existencia, junto con la paz mundial.

         Sería demasiado fácil echar la culpa de esta postura catastrófica a un sólo hombre enloquecido y más que probado responsable de crímenes contra la humanidad como es Sharon. Porque, aunque ya sean menos y con menos entusiasmo, los israelitas todavía apoyan mayoritariamente a su gobierno. Esta locura colectiva sólo puede explicarse, en un pueblo tan culto, por su misma cultura y religiosidad, milenariamente forjada para una situación de victimismo y diáspora a la que, más o menos inconscientemente, mediante ese imposible y suicida maximalismo, busca en definitiva volver, tras el actual paréntesis de anormal normalidad y reunificación tras la bandera del sionismo, situación a la que, digan lo que digan, y aun pretendiendo actuar precisamente para mantenerla, sus sentimientos colectivos no han conseguido adaptarse.

20020411. Monoteísmo feroz.

                             Hay que ser serios, ir a la raíz de los problemas. No se puede cambiar la historia, mejorando nuestro futuro, sin revisar los mitos creados por algunbos historiadores, que han exaltado a personajes y comportamientos que llevaron durante siglos a conflictos aún sangrantes. Por ejemplo, unos Reyes Católicos que arrasaron las libertades regionales, instauraron la Inquisición religioso-política, expulsaron a judíos y musulmanes, y a los que, cinco siglos después, todavía ayer Franco y hoy la Iglesia católica   -con la gravedad añadida que supone ese arcaísmo- disfrazan de  modelos, como en realidad lo son, pero de crear un valle de lágrima en que prosperen los salvadores de la patria y los consoladores espirituales, quienes por su propio asocial interés los ensalzan.

                            En esa revisión de la historia, en ese ir el fondo, hay que recordar que “nada cambia mientras no se cambia de dioses”. En concreto, el actualísimo conflicto en Oriente no es sino la prolongación de una milenaria y feroz lucha en toda la región y también en todo Occidente, que continuará allí y aquí mientras no tomemos conciencia de la raíz última del conflicto, más allá de un importante pero coyuntural hecho político o económico; porque lo que más ha fomentado esas milenarias guerras santas, cruzadas, etcétera ha sido el omnipresente integrismo e intolerancia religiosa, subyacente en diverso pero muy eficaz modo, según los momentos y facciones, a todos los bandos. En particular, el monoteísmo excluyente, de donde han surgido tantos fascismos de tan distintos como siniestros resultados. Quizá las nuevas investigaciones, que hoy colocan al faraón monoteísta Akenatón al nivel “de Hitler y Stalin”, según dice estos días un titular de prensa, puedan ayudar a despertar a algunos que, lejos de tener conciencia del problema, todavía se atreven a creer y proclamar -contra toda lógica interna y una experiencia milenaria- que el ser monoteístas puede ayudar a fomentar la paz entre judíos, musulmanes y cristianos.

20020414. Del monoteísmo surgen fascismos.

                             Hay que ser serios, ir a la raíz de los problemas. No se puede cambiar la historia, mejorando nuestro futuro, sin revisar los mitos creados por los historiados, que han exaltado a personajes y comportamientos que llevaron durante siglos a conflictos aún sangrantes. Por ejemplo, unos Reyes Católicos que arrasaron las libertades regionales, instauraron la Inquisición religioso-política, expulsaron a los judíos y a los  musulmanes, y a los que, cinco siglos después, todavía ayer Franco y hoy la Iglesia católica   -con la gravedad añadida que supone ese arcaísmo- disfrazan de  modelos, como en realidad lo son, pero de crear un valle de lágrima en que prosperen los salvadores de la patria y los consoladores espirituales, quienes por su propio asocial interés los ensalzan.

                                En esa revisión de la historia, en ese ir el fondo, hay que recordar que “nada cambia mientras no se cambia de dioses”. En concreto, el actualísimo conflicto en Oriente no es sino la prolongación de una milenaria y feroz lucha en toda la región y también en todo Occidente, que continuará allí y aquí mientras no tomemos conciencia de la raíz última del conflicto, más allá de un importante pero coyuntural hecho político o económico; porque lo que más ha fomentado esas milenarias guerras santas, cruzadas, etcétera ha sido el omnipresente integrismo e intolerancia religiosa, subyacente en diverso pero muy eficaz modo, según los momentos y facciones, a todos los bandos.

                              En particular, se trata de un monoteísmo excluyente, de donde han surgido tantos fascismos de tan distintos como siniestros resultados. Quizá las nuevas investigaciones, que hoy colocan al faraón monoteísta Akenatón al nivel “de Hitler y Stalin”, según dice estos días un titular de prensa, puedan ayudar a despertar a algunos que, lejos de tener conciencia del problema, todavía se atreven a creer y proclamar -contra toda lógica interna y una experiencia milenaria- que el ser monoteístas puede ayudar a fomentar la paz entre judíos, musulmanes y cristianos.

P.D. Desarrollo este tema en mi libro “Dios y dioses. Crisis del monoteísmo”.

20020418. Lluch piensa.

                        “¡Si Marx levantara la cabeza!”  decía una pintada en la Universidad de Caracas. Triste es comprobar que quienes presumen de guiarse por un pensamiento racional, evolutivo, acudan sin más a apoyarse en el pasado, a pretender pensar, y hasta vivir, como aves carroñeras, de cadáveres; incluso del cadáver de Marx, quien repetidamente había dicho dijo explícitamente: “Yo no soy marxista”, para pasmo e incomprensión de los dogmáticos que no tienen escrúpulo en comerciar con sus despojos.

                       Recuerdo ese lamentable hecho al enterarme ahora que en mi propio país se acaba de publicar un libro con el título “Qué piensa Ernest Lluch”. Por respeto al pensamiento y a la personalidad del difunto, y de los posibles lectores a los que así se intenta burdamente mistificar, habría que decir: “Qué pensaba Ernest Lluch”, sin intentar  vendernos presuntos milagritos de falsas resurrecciones, con la vulgar estafa –intelectual y, al que compre ese libro, también  económica- de hacer pasar por actual, o por verdad eterna, lo que, por muy valioso que se quiera, estaba necesariamente ligado, como todo lo humano, a su momento histórico concreto.

20020520. Prioridad contra el terrorismo.

                             Hay que estar contra el terrorismo de verdad, no por politiquería, para sacar tajada. De ahí la vergüenza de que el presidente del Brasil haya tenido que parar los pies a Aznar, cuando éste insistía, con Bush, en que la primera prioridad es acabar con el terrorismo, recordándole que lo realmente prioritario es atacar las causas que propagan esa locura, las aún más monstruosas injusticias sociales. Aznar quiere aumentar aún más los gastos en “seguridad” de los ricos, mientras disminuye el mínimo y nunca alcanzado 0,7%, hasta reducirlo casi un 0,07, que mata por carencias a muchos más que el 007, mítico emblema de un anticomunismo al que ahora sustituye un «antiterrorismo”, mucho más eficaz -mortífero- para defender el cada día más injusto reparto de la riqueza mundial.

                          Dentro mismo de España, por lo que directa e inmediatamente nos atañe, no nos olvidemos que Aznar no ha sabido ni sabe ofrecer contra el terrorrismo sino la mera represión policial. Y que a pesar del tremendo fracaso que ha tenido él en el País Vasco, al que no ha sabido proponer como solución sino a su Ministro de Interior, sigue con las mismas, y hasta planea imponer a ese cuadrado gendarme mayor, que no quisieron ni en su tierra, a toda una España que  cada vez más es víctima toda ella de una régimen de censura y represión, siempre con la excusa de un «antiterrorismo”, mero clon del anticomunismo de un –como sufrimos- aún francamente cercano e influyente predecesor de Aznar en su cargo.

20020604. Bush, agresor.

            Bush acaba de pronunciar ante la Academia Militar de West Point el que los analistas declaran ser su discurso más agresivo y belicista tras los días posteriores al 11 de septiembre, afirmando ahora que Estados Unidos, por su seguridad, debería atacar preventivamente cualquier rincón del planeta que le pareciera mal, “oscuro”. Y lo ha hecho precisamente después de que conozcamos que sin los enormes y repetidos fallos de sus diferentes Agencias de seguridad (CIA, FBI, etcétera) no habría sido posible el 11-S.

Está, pues, meridianamente claro que lo que mueve a Bush no es un legítimo deseo de seguridad, para lo que bastaría mejorar sus propias Agencias, sino su deseo desmesurado de dominar el mundo, de apoderarse, con excusa de seguridad, del petróleo y otros recursos que “aseguren”… su imperio planetario, su “perdurable libertad” de hacer lo que le dé la gana, tras ir rompiendo uno a uno  los tratados que le ligaban a los países más civilizados, cada día más divididos por su culpa entre los serviles que se inclinan ante ese cada día más feroz y más armado amo y quienes luchan por defender libertad de todos.

20020606. Atentados previstos.

                              Nos tachaban de mal pensados a quienes decíamos que era muy extraño que, entre otras cosas, tantos terroristas islámicos entrenándose durante años en pilotar aviones en los mismos Estados Unidos hubieran pasado desapercibidos. Ahora ya se ha reconocido por su Gobierno que una serie “increíble” de negligencias del FBI, CIA, etcétera imposibilitaron evitar los atentados del 11 de septiembre. Quizá nos sigan creyendo tan tontos como para creer que todos ellos eran tan tontos. Y es probable que nunca nos dejen saber quienes pararon a sabiendas las investigaciones y actuaciones que habrían evitado la matanza. Pero aquellos “errores” afianzaron de modo increíble el gobierno de Bush y sirvieron a maravilla a sus patrocinadores, como la industria de armamento y del petróleo. Demasiadas casualidades para tomarlas en serio. Por no querer escuchar a quienes denunciamos signos tan evidentes –procurando desacreditarnos agentes pagados y tontos útiles nativos- han podido los Estados Unidos tomar un predominio tan fuerte como agobiante y vergonzoso sobre todos nosotros.

20020607. EEUU manda aquí.

“-¿No me quieres prestar tu cepillo de dientes? ¡Eres un antisemita!” gritaba un judío a un amigo cristiano. He recordado esta anécdota cuando se ha hecho público que Estados Unidos ha llegado a pedir a España nada menos que inspeccionar buques en aguas españolas.  Hasta ahí se ha podido llegar gracias al servilismo extremo que, para evitar ser tachado de “antiamericano”, ha empleado el gobierno de Aznar, otorgando en el nuevo Convenio de Defensa con Estados Unidos del 10 de abril posibilidades para que los servicios de ese país actúen en España. Respecto a la inspección de buques, al menos, la respuesta ha sido negativa, pero menos tajante que la ya dada por Grecia, por ir –dijo su portavoz- contra su Constitución, las leyes internacionales y los usos de la soberanía.

20020703. Tribunal Penal Internacional.

                        Entre tantas malas noticias, hay que felicitarse de la instauración del Tribunal Penal Internacional, para lo que España ha contribuido en más de un sentido, y que constituye una pieza clave para un orden internacional más justo, objetivo central de las Naciones Unidas. Sin embargo, mucho queda todavía por hacer, dada la cantidad y calidad de los Estados que aún no lo han firmado. En particular, aquel país máximo impulsor de la fundación de las Naciones Unidas y de la democracia que fue Estados Unidos, que hoy no sólo no lo suscribe, sino se opone fuertemente a él, rompe muchos otros tratados internacionales en pro de los derechos humanos, aumenta su ya increíble presupuesto bélico, y sostiene cada día más su “libertad” de imponerse, con las razones del lobo de turno, en cualquier lugar del planeta.

                   ¡Hasta tal punto los gases tóxicos del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre -tolerado si no promovido en favor de sus intereses por los halcones de Washington, según se va conociendo ahora- dañaron hasta convertirla en un monumento fúnebre a su vecina Estatua de la Libertad!

20020719. Alarmismo antipatriota.

                             Hasta la nueva ministra de Asuntos Exteriores, a pesar de tratarse de un medio de difusión afín a su gobierno, ha tenido que advertir públicamente que así no se ayuda a resolver la crisis. Dicho sin lenguaje diplomático, es vergonzoso y alarmista el que un nuevo diario madrileño, en grandes titulares de primera página, anuncie una nueva marcha verde sobre Ceuta y Melilla. Incapaz, como ya ha demostrado en su breve y renqueante existencia, de abrirse paso con la verdad y la razón, ese diario recurre al más descarado amarillismo. Hace, una vez más, de un falso patriotismo su negocio, incitando a la confrontación, como ya hiciera otro publicista norteamericano, que tanto contribuyó en su día el conflicto por la isla de Cuba. La plena libertad de expresión, incluyendo la de denunciar a quienes abusan de ella y pedir su boicot, contribuirá, en adecuado contrapeso, a remediar los daños provocados por intereses que, aunque intenten camuflarse de lo contrario, demuestran con los hechos ser tan asociales y antipatrióticos.

20020722. Mediación.

                           Mal hizo Marruecos en romper el equilibrio existente, aunque al empezar hace un año la actual crisis con el desacuerdo pesquero eran muchos más los mismos españoles que le echaban la culpa de la ruptura al gobierno español. Y peor aún fue la reacción del gobierno español que, menospreciando los tribunales internacionales, y los acuerdos recién adoptados por su mismo parlamento, utilizó una violencia de resultados impredecibles contra las personas, pudiendo haber hecho explotar un polvorín en la cargadísima atmósfera internacional entre Occidente y el mundo islámico;  y que, no contento con eso, colocó a legionarios para defender ese pedrusco que es la islita de Perejil, mereciendo un repudio generalizado por ese trasnochado y ridículo gesto neocolonial.

                      Con todo, lo más grave que hicieron ambos gobiernos, en perspectiva internacional y a largo plazo, fue el aceptar la mediación de los Estados Unidos para resolver su conflicto, en vez de acudir a la ONU o a los tribunales internacionales, con lo que han contribuido a consolidar su antidemocrático y dañino papel de “gendarme del mundo” sin admitir ningún límite razonable, como acabamos de ver respecto al Tribunal Penal Internacional; más aún, rompiendo –en una escalada sin precedentes- los pocos tratados que la comunidad internacional civilizada ha ido creando dificultosamente durante más de un siglo en favor de los derechos humanos.

                     La única disculpa parcial por éste pésimo gesto de sumisión sería el que ese arbitraje no haya sido ya libre, sino impuesto por los Estados Unidos, como parece deducirse claramente del rechazo que el gobierno español mostraba antes a esa u otras mediaciones, que ahora “agradece”. Claro que esto indicaría hasta qué punto nosotros –y la Unión Europea, de tan lastimosa conducta en esta crisis- estamos sometidos a ese país que impone sus intereses por encima de cualquier control, y la necesidad de reconocer esas cadenas –más o menos doradas para algunos- si, por dignidad e interés propio, queremos denunciar y salir de esa dependencia.

20020723. Archivos robados.

                       Es una lástima vivir en una sociedad tan inmadura que “aprovecha” las guerras del pasado, no para fomentar la paz, sino para crear nuevos conflictos. Así, ahora que los franceses ya no están dispuestos a pelearse con ellos, hay pueblos vascos que año tras año montan “alardes” –el nombre lo dice todo- para pelearse entre ellos sobre el modo en que cada sexo debe alardear de haber matado a los franceses. 

                       Incluso a nivel institucional, entre gobiernos, estos días asistimos a un episodio más que revive, la prepotencia del bando vencedor sobre el vencido, con análogas razones del lobo sobre la necesidad de “unidad”, en este caso -y a pesar de que los avances técnicos hacen doblemente inane el argumento-, negándose a devolver los archivos robados a mano armada fascista a Cataluña. ¡Que responsabilidad histórica la de estos gobernantes separadores!

20020723. La locura en la isla de Perejil.

                          ¿Quién es antipatriota? ¿El que pone en peligro la vida de sus conciudadanos, y la paz misma, antes de agotar las múltiples vías diplomáticas que aún quedaban, o quienes exigimos responsabilidades por los daños así causados a España? Los observadores exteriores más imparciales y menos sospechosos, como el Financial Times, son prácticamente unánimes en juzgar que, si la acción del gobierno de Marruecos fue un error, la reacción del gobierno español fue, literalmente, “una locura”, que nos costará muy cara a largo plazo.

                             Tan grande fue esa locura, que todavía debemos estar relativamente contentos, porque gracias a un afortunado azar, a un comportamiento más sensato los contrarios, y la intervención de otros países (lo que también supondrá enormes costes “invisibles”), esa locura, esa agresión por sorpresa y sin agotar las vías diplomáticas al ejército del país vecino, sobre un territorio de dudosa soberanía, no produjo los daños y consiguientes aún mucho peores probables complicaciones.

                             ¿Cuándo, pues, exigiremos las responsabilidades que corresponden a la gravedad de sus actos a esos nuevos salvadores de la patria, con nostalgias “africanistas”, o incluso de culminadores de la “Reconquista”, que tan caros hemos estado pagando hasta ayer mismo?  ¿Hasta cuándo permitiremos que sigan haciendo del patriotismo su negocio, aprovechándose de la violencia para sacar votos, en lugar de eliminarla en sus raíces, tanto en el sur como en el norte?

20020801. Preocupante EEUU.

                       ¿Otra vez? El Gobierno de EEUU dice que “está preocupado” por las reacciones internacionales a sus tantas rupturas o negativas a adherirse, desde que Bush tomó el poder, a tantos tratados internacionales, desde el de la limitación contaminación ambiental hasta eliminación de las minas antipersonas y el Tribunal Penal Internacional, pasando por los derechos del niño. Los preocupados de verdad, por supuesto, somos las víctimas de esos crecientes rechazos, que vemos aumentar aún más su presupuesto militar, que ya es, por primera vez en la historia, casi la mitad del coste total mundial.

                          Y aún más preocupados debemos estar ahora porque el gobierno de Bush, ante nuestra alarma, declara que lo que quiere mejorar no es su actitud rupturista y amenazadora, su agresividad, su falta creciente de libertades en su mismo país, su unilateralidad en las relaciones internacionales, sino sólo “su imagen” ante los demás, creando para eso una oficina de propaganda, que así no podrá ser, pues, sino de mentiras, como la que ya el Pentágono pretendió crear –con tanto descaro que resultó imposible- cuando su brutal intervención en Afganistán. Otro siniestro modelo más al estilo del antiguo Agip-Prop comunista. ¿Qué mayor alarma que el constatar que, en lugar de enmendarse ante nuestra creciente toma de conciencia del peligro que todo esto supone, Bush sólo piensa en cómo montársela para intentar ngañarnos mejor?

20020902. Huerfanitos.

                           Viendo la foto, reproducida en la prensa española, de 63 huérfanitos de un año cuyos padres murieron en los atentados del 11 de septiembre, condeno una vez más con firmeza ese salvaje terrorismo. Pero falta a su lado la foto de los inocentes huérfanos de padres inocentes de la guerra de Afganistán, con los tremendos agravantes: 1) Que son muchos más niños 2) Que los que los mataron iban oficialmente mandados por un Gobierno que se declara democrático y respetuoso de los derechos humanos 3) Que ese ataque era “para hacer justicia” y para acabar con el terrorismo… con otro, como hemos comprobado, cuantitativa y cualitativamente mucho peor. El que falte, incluso en España, esa otra foto de niños víctimas del otro terrorismo, muestra hasta qué punto funciona aún aquí la ley del embudo, la del racismo más despiadado, y las pocas esperanzas que, con estas tendencias, podemos abrigar de conseguir un mundo más justo y en paz.

20020908. GB, deuda de EEUU.

                               Si el señor Blair quiere pagar la deuda que cree que Gran Bretaña tiene todavía con los EEUU, es obvio que debe hacerlo procurando que los norteamericanos no tengan que derramar más sangre ni perder más recursos en una nueva guerra, que la gran mayoría de la humanidad, y un número creciente de los habitantes de ambos países, consideran inconveniente, innecesaria, e incluso injusta, y cuyos resultados pueden verosímilmente ser catastróficos.

                                En vez de lanzar irresponsablemente más leña al fuego, como ya hizo durante la impresentable y aún inconclusa guerra de Bush contra Afganistán, el jefe del Gobierno inglés debería contribuir a la paz mundial calmando su cada vez más exaltado e irresponsable belicismo. Y si no lo hace, el resto de la Unión Europea debería presionarle hasta el máximo, sin contentarse con más paños calientes, pues esta es la única actitud coherente con la máxima la gravedad de una situación que, por su culpa también, es cada día más explosiva y perjudicial para todos nosotros.

20020909. EEUU, peor que Sadam.

                          Por supuesto que debemos estar preocupados por la seguridad y desear neutralizar a quienes la amenazan, como Sadam Husein. Pero no se puede tapar el cielo con la mano. Cifras cantan: hay otro peligro mucho peor, de  quien tiene, literalmente, mil veces más armamento, incluidas las armas químicas y otras prohibidas por convenciones internacionales, y que acaba de aumentar todavía un 15% más su presupuesto militar, ya superior al conjunto del de las 25% potencias siguientes; un país que ha intervenido militarmente cien veces en otros países en los últimos cien años (incluso si descontamos las acciones militares de las dos guerras mundiales); un país que ha roto en los dos últimos años más tratados militares, comerciales y de todo tipo de lo que ha hecho ninguna otra nación en la historia; un país cuyas instituciones  han hecho dejación de sus controles, dando poderes dictatoriales, en lo que ahí mismo se ha llamado un golpe de Estado de facto, a un petrolero que a duras penas llegado a Presidente, y que está amenazando de guerra a múltiples países de distintos continentes, a algunos de los cuales no hace mucho apenas podía situar en el mapa; entre ellos, quiere hacer la guerra “como sea”, pasando por encima de toda legalidad internacional, como explícitamente ha dicho, a Irak.

                          Algunos políticos extranjeros irresponsables, en vez de oponerse frontalmente, contemporizan o incluso apoyan semejante barbarie, porque la cobardía les lleva esperar que esa víctima sacie ese cowboy tejano convertido en un nuevo bárbaro nuevo Atila, que, por fin contento, les permita vivir a ellos al menos en paz. Pero la historia muestra que los imperios son cada vez más insaciables; y hoy día las guerras permiten perversamente incluso prosperar más con una cierta “economía de guerra”, mientras que las técnicas actuales, en vez de desgastar, el poderío militar de quienes las emplean. La falta de una elemental justicia y solidaridad con otros países no librará, pues, a esos serviles de ser oprimidos después por ese monstruo que están contribuyendo a desarrollar.

20020924. Bush, pirata.

                         “-Alejandro: porque robo con una nave, me cuelgas como pirata; porque tú robas con cien, te proclamas como Magno Emperador”. La historia se repite, y hoy el Gran Emperador amenaza con no dar parte del botín petrolero del pirata Husein a quienes no le ayuden a cazarlo, mostrando descaradamente lo que hay detrás de su pretendida “Cruzada” contra el Mal: la seguridad… de enriquecerse aún más con el petróleo, ampliando a nivel mundial los chanchullos petroleros que le permitieron empezar a enriquecerse en su nativa Texas. Y, por si cupiera aún alguna duda, Bush se acaba de quitar del todo la careta con sus inmorales declaraciones en favor de la “guerra preventiva”, y del desequilibrio -buscado y permanente- del poder militar, junto con otros principios radicalmente contrarios a la ética y paz entre las naciones.

                            Los españoles tenemos especial responsabilidad en esa gravísima amenaza a la paz y trato equitativo entre las naciones, por el tan temprano como innecesario, absoluto e incondicional apoyo que, en uno de los más vergonzosos actos de servilismo que puedan imaginarse, ha dado Aznar en nombre nuestro a Bush, oponiéndose a toda iniciativa europea, como la de Girard, por mantener la paz y armonía internacionales. Si no conseguimos hacerle rectificar a tiempo, la guerra y opresión -que hoy algunos insensatos creen afectará sólo a lejanos países- acabará perjudicándonos gravísimamente a nosotros y a nuestros hijos, víctimas inocentes de la ignorancia y cobardía que en este momento predominan hasta ponernos al borde del despeñadero bélico.

20020925. Bush imita a Hitler.

                         Es explicable que ante la gravísima situación internacional algunos tengan la tentación de enterrar la cabeza para no ver, como el avestruz. Pero esa postura poco airosa sólo sirve para sucumbir antes y más indignamente. Los hechos están ahí: durante los dos primeros años de su mandato –tras subir al poder por medio más democráticos y menos criticados que los empleados por Bush- es público y oficial, que rompió menos tratados internacionales, fomentó menos el armamentismo de su país, amenazó y agredió a menos naciones que hoy Bush el antiguo jefe de Gobierno alemán.

                           Resulta, pues, hipócrita, cobarde y contraproducente pensar que la comparación entre ambos hecha por una ministra del actual gobierno alemán, provocando un escándalo que ha forzado su dimisión, es injusta respecto a Bush, cuando, de seguir éste la clara trayectoria que ha llevado durante sus dos años escasos de mandato, trayectoria facilitada por tantos sicarios, lacayos y enmudecidos súbditos como revela ese mismo falso escándalo, es evidente e inevitable que provoque un estallido mundial antes de los seis años que tardó en hacerlo Adolf Hitler.

20021028. Policía avasalladora.

¿Eran realmente unos policías, o unos provocadores, dispuestos a desacreditar sus reivindicaciones?  Burdamente disfrazados de “gorilas” y similares, unos agentes uniformados avasallaban con sus vehículos, mientras otros empujaban, gritaban y pitaban desaforadamente, a quienes iban al acto de proclamación de la candidatura de Zapatero en Vista Alegre.

Todo esto es demasiado parecido, está demasiado relacionado íntimamente con el renovado talante avasallador, antidemocrático, que el PP está imprimiendo al Cuerpo, tema con el que no se puede jugar, y que ciertamente no era nada agradable, por más que sus víctimas pusieran cara de circunstancias ante tan grosero y lamentable espectáculo. Porque, insistamos, las tendencias autoritarias que se están manifestando cada día más en la policía hacen que esa pantomima resulte más contraproducente aún de lo que sería una protesta de médicos que se dedicaran a abrir la boca o palpar indiscriminadamente a quienes fueran a presenciar otro acontecimiento.

20021029. Putin genocida.

¡Qué monstruoso acto del más inhumano terrorismo!  Más de doscientos muertos, incluyendo a más de ochenta desaparecidos, multitud de cadáveres enterrados en secreto por las autoridades, que no curan como debieran a otros centenares de víctimas del gas criminalmente empleado por su Ejército contra sus mismos ciudadanos, para “salvarlos del terrorismo checheno”. Y todo ello, con la excusa, desmentida por las mismas víctimas sobrevivientes, de que los chechenos habían comenzado a matar a los rehenes. Y aprovechando ese atentado para reemprender con más fuerza su guerra genocida, echando la culpa de todo al presidente checheno, cuando el mediador en el conflicto ha aportado pruebas de que no es así.

 Recordemos que ese siniestro espía de la KGB que es Putin consiguió llegar a la presidencia de Rusia gracias a su exacerbar sin escrúpulos la guerra contra Chechenia, incluido su aprovechamiento político de otros atentados chechenos, algunos de los cuales fueron “tolerados” o incluso montados con ese maquiavélico, despiadado fin.

 ¿Cómo es posible que tengamos al frente de algunos de los principales países del mundo a gente así?  Porque si sustituimos el nombre de Putin por el de Bush, y el de Chechenia por el de Afganistán (hoy, por el de Irak), las maniobras, intereses y resultados genocidas son demasiado parecidos.

 ¿Y en España? También aquí nos encontramos con un Aznar que, con un maquiavélico aprovechamiento político a favor del PP del tema del terrorismo –lo que no hace sino prolongarlo-, tan exacerbado que quizá haya que buscar sus raíces en el trauma psicológico que le produjo a Aznar el atentado que sufrió por parte de ETA, no sólo se ha sometido servilmente, hasta implicarnos a todos, en la arremetida unilateral e irresponsable de Bush contra Irak, sino que ahora también felicita efusivamente a Putin por su “heroicidad” contra el terrorismo. Hasta el Rey ha apoyado la carnicería en Moscú; intervención inusual, pero coherente con la ”visita privada”  que hizo al presidente ruso,  de significado demasiado patente, como  la que hecha al rey Fahd de Arabia Saudí en Marbella.

Mientras toleremos un mundo en el que cada día unos pocos son cada vez más ricos, poderosos y hasta legalmente irresponsables, y una inmensa mayoría –según datos oficiales de la ONU- es cada vez más pobre, impotente y sin derechos, el superterrorismo de los de arriba contaminará cada vez más el planeta hasta hacerlo incompatible con una vida digna de ese nombre.

20021101. Putin, el terror.

Nos puede sobrecoger, pero no nos puede extrañar que el presidente Putin haya resuelto la crisis de la toma de rehenes con métodos soviéticos y, más específicamente, de la KGB, de la que ha sido hasta el final miembro destacado, y con cuyos siniestros personajes ha forjado su Gobierno. De ahí sus mentiras más descaradas y sistemáticas, la mayor violencia –hasta rematar al enemigo indefenso- sin agotar vías menos costosas, el secretismo respecto a sus armas químicas hasta provocar centenares de víctimas, el menosprecio absoluto por la vida por su misma población.

Aún más nos debiera sobrecoger, pensando en nuestro propio porvenir, y además sorprendernos a quienes creíamos que ellos sí tenían un poco mas de civilización y de humanidad, es el constatar el apoyo incondicional y repetido de nuestras autoridades a esa barbarie sin nombre. ¿Qué mayor estímulo al más desesperado terrorismo que ese terrorismo de Estado, esa doctrina del ojo, o incluso los dos ojos, por ojo, propugnada tan irresponsablemente por Bush, que está dejando ya ciego a tantos dirigentes del mundo, como nos advirtiera Gandhi?

20021201. Soldado violada.

                            La violación de una soldado por su superior militar, escándalo del que estos días se habla en España, no es sino la punta del iceberg. En los mismos Estados Unidos, no hace tanto, se destapó un escándalo colectivo al respecto. Intentando prevenirlo, las autoridades suecas acaban de rechazar a una aspirante al Ejército, “por demasiado bonita”; medida que recuerda el de otra milicia unisexual en sus mandos superiores, que en el Concilio de Trento obligó a sus párrocos a no contratar para cuidar su casa sino a mujeres tan viejas que no pudieran ocasionar escándalo.

                            Lo ideal sería “hacer el amor y no la guerra”, acabar con los ejércitos o, al menos, con las guerrillas, como estos días quiere hacer el Gobierno colombiano, “bombardeando” las zonas guerrilleras con fotos de mujeres en Biquini, con un llamamiento a dejar las armas. Por desgracia, en general, los ejércitos, lejos de desaparecer, están aumentando, empezando por el de los Estados Unidos, y hasta se considera una “promoción” de la mujer su creciente incorporación a la industria de la matanza oficial, incluso con efecto retroactivo, como las vergonzosas peleas en Irún y otros lugares del País Vasco, bochornosos “alardes” de grupos que hasta en eso no saben reivindicar sus pretendidos derechos sino enfrentándose violentamente a los demás.