Manifestaciones – 2019

20190207. Manifestación ridícula.

                                    El que tiene boca se equivoca. Y más en política, donde influyen demasiados factores y demasiadas pasiones. Como todos en tantas ocasiones, Sánchez se ha equivocado ahora al hacer público su “relator” con los separatistas catalanes. Porque casi siempre los ha habido, aunque fuera en secreto, como un intento más de solución de los conflictos, incluso con ETA. Y hasta al tan pasivo Rajoy hay que reconocerle el mérito de haber ido teniendo al menos tres con los independentistas catalanes. Llamarle por eso “traidor a la patria” y “felón” a Sánchez revela sólo la rabieta del PP por haber conseguido el PSOE echarle-con los demás partidos parlamentarios, no hay que olvidarlo- de un Gobierno cuya corrupción merecía mucho más esos adjetivos. Esa manifestación y la que convoca para el domingo Casado, como todo lo excesivo, resulta irrelevante e incluso ridícula.

20190210b. Una manifestación soñada.

                                         El sábado me acosté con la ilusión de ir de nuevo a una manifestación para salvar España de quienes querían dividirla. Y soñé que llevaba la pancarta que me dieron en la anterior en Colón. Al despertarme, fui a buscarla al armario donde la tenía bien guardada. La releí emocionado: “ETA no, Zapatero, cómplice”.  Serviría para recordar los triunfos pasados. Pero, al salir con ella a la calle y ver la reacción de algunos transeúntes, se me ocurrió que algún mal intencionado podía malinterpretar esa renovada critica del PP al PSOE, ahora al traidor Sánchez. Incluso hasta el extremo de denunciar no sólo a los separatistas sino también a unos pretendidos separadores en busca de votos. Dejé la pancarta escondida en un contenedor y entré en un café a reflexionar. Con esto se me pasó la hora de la nueva concentración en Colón.

20190525. Zaragoza nos falla.

               Desde hace casi 40 años procuro expresar los deseos y necesidades de los ciudadanos -sobre sanidad, educación, justicia social, terrorismo, etcétera- mediante docenas, centenares e incluso miles de carteles que reparto cuando las expresan en público en distintas Comunidades.

                 Alguna eficacia tendrán esas manifestaciones de democracia cuando tantos ciudadanos siguen empleándolas y tantos gobiernos han procurado limitarlas o incluso prohibirlas. La comparación entre esos miles de convocatorias a las que he colaborado me ha llevado a la triste conclusión que las de Zaragoza destacan por ser menos concurridas y, por tanto, menos eficaces, llegándose al extremo de eliminarse algunas ya convocadas, a las que en vano, pues, acudí a apoyar.

                   Al anunciarse ahora, como en docenas de ciudades, una de estudiantes por el clima, tras apoyar a la de Madrid por la mañana, viajé a Zaragoza con la esperanza de que los jóvenes hubieran despertado ante un tema que les afecta aún más que en otros lugares. Sin embargo, he encontrado que una vez más se había desconvocado el acto, lo que daña no sólo a Aragón, sino a toda España. ¿Hasta cuándo esa suicida ceguera?              

20191005. Manifestaciones amordazadas.

   La importancia de las manifestaciones colectivas en la calle se puede calibrar por el empeño que ponen los gobernantes de todo color en obstaculizarlas. Para no hablar de las infames “leyes mordaza” en su contra -que un Gobierno en funciones no ha encontrado en un año tiempo para anular- se emplean a nivel local mil artilugios burocráticos para prohibirlas o disminuir su visibilidad. Más aún: Incluso en los principales buscadores de Internet, -para no hablar de otros medios de difusión- se manipulan los sitios que prometen notificarlas y hasta se multiplica su número, para desinformar y desalentar la participación en las manifestaciones, sin que una oposición dividida monte ningún sitio alternativo para contrarrestar ese montaje antidemocrático.