Justicia – 2019

20191106 Pedro Sánchez, ante la Justicia.

     Estas elecciones se presentan, para quienes no votan siempre lo mismo, caiga quien caiga, como muy complejas. Ante la poca experiencia, y encima mala, de algunos candidatos, y la sobradamente larga y mala de otros, me inclinaban a pensar, como menos peor, votar “con la nariz tapada” a Sánchez. Pero su rotunda manifestación de que la Fiscalía del Estado depende del Gobierno me hace hoy dudar. Porque llueve sobre mojado, tras su pacto con el PP para repartirse el nombramiento del Consejo General del Poder Judicial. Sin división de poderes, no hay democracia. O rectifica ya -y de modo convincente, no sólo con palabras, o me veré obligado en conciencia a revisar mi anterior planteamiento.

20191120 ERES y Gürtel, comparados.

            ERES y Gürtel confirman por igual el mal funcionamiento de la Justicia, por su lentitud y lo caro que esto nos cuesta para evitar más abusos. Ambos, también, subrayan la extensión de la corrupción cuando hay pocos partidos muy poderosos que pueden montar y repartirse con más tranquilidad esos “pasteles”. De 680 a 20 millones de euros robados, los ERES parecen ser más graves, sin comparación, pero, ojo, fue un robo “final”, de agradecimiento a unos pocos empresarios amigos del partido en Andalucía; los de Gürtel, en cambio, se robaron para una astuta inversión en propaganda, con el fin de conseguir votos y cargos desde los que esos corruptos pudieron “distraer” cantidades muy superiores en toda España.

               Respecto al futuro, que creo es lo que más importa, conviene recordar los hechos: Casado y su equipo estaban ya ligados a la cúpula corrupta de la que salió, entre otros, el chiringuito Gürtel. Sánchez, por el contrario, rechazó (hasta tener que dejar su presidencia del partido) el colaborar con Susana Díaz, con los dos presidentes del partido andaluz hoy condenados y con Felipe González, rompiendo así rotundamente con el PSOE corrupto del pasado. Más claro, agua.

20191221 Vergüenza de ser policía.

              No hay peor mentira que una verdad a medias. Así la deficiente información o comprensión que ha hecho creer a algunos que un tribunal ha considerado como libertad de expresión la expresión el decir que “Vergüenza me daría ser policía”. En realidad, el tribunal sólo se refería a la actuación de algunos de ellos contra una manifestación. Ser policía es tan digno y útil como ser ingeniero o médico, y sólo debe dar vergüenza cuando por su propia iniciativa o siguiendo órdenes injustas se actúa contra los derechos humanos.

201907 Legálitas, contra la ley.

          El récord de un país en que un ciego puede dirigir una televisión ha sido ya muy superado. Padecemos en España una organización que hace pagar a sus víctimas el cegarlas cuando acuden a ella creyendo que va a defenderlas para obtener Justicia. Es el caso de la que osa llamarse “Legálitas” pero en realidad está al servicio de una ideología y partido que desde hace tiempo es el más rechazado por los españoles, el único condenado por corrupción y expulsado del Gobierno: el PP. Legálitas ha llegado al punto de contratar ilegalmente al ex ministro de (in)Justicia, Catalá, que consiguió su puesto,  entre otras cosas lindezas, por tapar algo la responsabilidad del PP en inmensa tragedia del tren a Santiago; incorporación tan descarada en el fondo y en la forma que la misma Legálitas intentó ocultarla.

          Tuve la suerte de que este escándalo se haya destapado el día en que, ciego aún, pensaba ingenuamente protestar ante la dirección de Legálitas por la conducta de una de sus abogados, Ainoa García. En efecto: en el Orgullo Gay, interrogado por Antena 3 y reproducido después por AS y otros medios, defendí los derechos de los homosexuales recordando el hecho evidente de que, al no reproducirse, alivian la superpoblación mundial -ya somos 8.000.000.000- y por tanto la crisis climática. Pero el bajo nivel intelectual y educativo de los empleados por esos medios les llevó a ridiculizar esa simple constatación e incluso poner en duda mi profesión, cuando tengo dos (2) títulos de demografía de la Universidad de París y he publicado diez libros relacionados con el tema, hecho comprobable con un clic en Google.

             Sin embargo, la citada abogada, siguiendo la ideología discriminatoria hacia los gays del PP, Vox y similares, pretendió primero negar mi derecho a defenderme y, ante mi insistencia, terminó enviándome un tan vergonzoso como inútil carta de “súplica” a esos medios. Por supuesto, ahora buscaré abogados dignos de ese nombre que me defiendan de Legálitas y de esos difamadores que emplean juego tan sucio para inculcar al público su discriminación a los derechos humanos, míos y de los homosexuales.

20190903 “¡Que me quiten lo bailado!”

                          “A cada puerco le llega su san Martín”. No siempre, por supuesto. Pero demasiadas veces le llega en España muy tarde, después de haber hecho cochinadas durante gran parte de su vida y dañado a muchas personas, incluso millones de las más necesitadas, a escala local e incluso nacional. Entonces, ese tardío final escandaloso -para quien tenga vergüenza, que no es su caso-, se convierte en un ejemplo viviente de lo rentable que es ser “liberal” con los derechos y dineros ajenos. Máxime si cuenta detrás con parientes influyentes y con un partido muy “popular”, de manga muy ancha. “¡Que me quiten lo bailado!” puede decir y se jacta con todo descaro ese imputado en su vejez. Justicia lenta no es justicia, sino un triste ejemplo de lo que no debería ser.

20190124 Un gol a la Justicia.

                                      Por si le hubieran metido pocos goles a la Justicia en los últimos tiempos, hemos visto salir del juzgado a un Cristiano Ronaldo sonriente y diciendo que todo era perfecto, después de cometer un fraude de ocho cifras, mientras que otros, por robar mil veces menos y movidos por la necesidad, se pudren largos años en la cárcel. Me recuerda a cierto dimitido estadista que, después de hacerse aplaudir diciendo que la Justicia era igual para todos, aclaró que con eso no se refería a su yerno. No es que en España la Justicia sea un cachondeo, según la famosa frase de otro político, sino que está muy bien organizada en favor de los de arriba.