Educación y Cultura

20201120 Escuelas que dividen España.

          España tiene el doble de alumnos en la escuela privada que el promedio de países de la UE: un 28%. Estos jóvenes reciben una formación, no sólo diferente de la que tiene gran mayoría, sino distinta en sí, pues 6 de cada diez escuelas son de la Iglesia católica y las otras no. Todo ello crea tres subculturas, lo que dificulta la cohesión ciudadana mucho más que en la mayoría de los países de nuestro entorno.

            Esa división todavía le parece poco a un grupo minoritario que, presumiendo de su nivel social, se va a manifestar este domingo en varias partes de España, en coches de lujo y con bocinazos que muestran su desprecio a la ley y a los demás. Claro que su hipocresía les lleva a decir lo contrario, que lo hacen para ser “Más iguales”, escondiéndose tras la bandera del país que están dividiendo y afirmando incluso que actúan en defensa de una religión que, en realidad, pone en primer plano el desprendimiento y el amor y ayuda eficaz al prójimo necesitado. “Por sus hechos los conoceréis” (Mateo, 7, 150).

20200224 Prohibido leer.   

                                No se lo dirán todavía a usted a la cara, pero poco a poco los hoteles han ido imponiendo la prohibición de leer, al menos en la mayor parte del tiempo que se suele pasar en ello, en el que tienen luz solar. La iluminación de sus habitaciones e tan débil que impide leer la prensa, para no hablar de los libros. El lector contumaz tiene que refugiarse para desobedecer esa prohibición en el cuarto de baño. A mí me huele fatal esa imposición oscurantista, ese fomento del analfabetismo.

20200710 Dos interrogantes.

                          Descubrir América e incluso creer que es la India es muy lamentable en esta era de Internet, que en pocos segundos informa que ya lo fue hace tiempo.  Así es el caso de quien, bajo capa de nacionalismo, y con lamentable éxito por los así desinformados, ha protestado contra el “anglicismo” de suprimir el signo de interrogación o exclamación al inicio de una frase.

                           La realidad es que muchas lenguas, incluso el castellano, sólo las usaban al final del párrafo. Fue tras una larga lucha que el autoritarismo entonces vigente de la RAE impuso esa duplicidad nuestra. El argumento de su actual descubridor es que ayuda en frases muy largas, cuando esas frases kilométricas (en que, ay, tantos caemos) debieran ser evitadas, porque dificultan la comprensión de lo escrito y la respiración del parlante.

                             La reivindicación nacionalista de esa singularidad choca con el sano internacionalismo de renunciar a esas innecesarias complicaciones que dificultan el aprendizaje del idioma e incluso encarecen las máquinas de escribir (hoy, ordenadores), por lo que lo conveniente y solidario es ir suprimiéndolas, como, por citar un ejemplo cercano, ha hecho el francés con su típico acento circunflejo.

 20200219 Los hijos de Díaz y Montero.

   Los niños son personas, son suyos, no de su madre, de su padre, según reclamaba un Casado, como si se tratara de defender la honestidad de su esposa. El tema está de actualidad sobre el derecho que tienen a recibir una educación completa, no sesgada por el sectarismo de sus progenitores.

     Con mayor razón aún los hijos tienen derecho a ser concebidos en las mejores condiciones de salud. Y los políticos, por su visibilidad, deben ser los primeros en dar ejemplo. Máxime quienes presumen de ocuparse más que nadie de los débiles.

      Sin embargo, ahora leo que Susana Díaz se muestra orgullosa de ser madre a los 45 años, edad muy desaconsejable ya para el hijo. Más aún, una Inés Montero, aunque todavía joven, ha tenido mellizos prematuros y a los dos meses ha quedado nuevo embarazada de otro, que ha sido también prematuro, como se sabe que es corriente tras los primeros. ¿Cabe mayor irresponsabilidad a su salud? Aparte del mal ejemplo de tener una familia ya numerosa, raro lujo, también anticlimático, de nuevos ricos. Es obvio que con ello ata más a su pareja, a la que abiertamente declara querer suceder.  Y lo duro no es denunciar estos hechos, sino el que los practiquen personas tan encumbradas, “ejemplares” , con las malas consecuencias que tienen sus actos para sus hijos.

20200205 15OOO LIBROS DESAHUCIADOS.

         Reunidos con un desinteresado amor a la cultura durante muchos años, quince mil libros fueron echados a la calle junto con los ocupantes de “La Dragona”, edificio público antes en desuso. Ahí siguen a la intemperie, sin que la burocracia de la alcaldía de Madrid, del PP, permita que nadie pueda recuperarlos.

          Las últimas noticias indican que los libros se están mojando, es decir, destruyendo, al desaparecer los plásticos que los cubrían. Incluso parece inminente que acaben en el basurero, poniendo al desnudo el interés, no ya nulo, sino negativo, que ciertos políticos tienen por el patrimonio cultural del pueblo madrileño, puesto que no pocos vecinos del lugar se aprovechaban del préstamo gratuito de dicha biblioteca.

20190408 El lenguaje inclusivo, con perdón.

      Desde hace muchas décadas defiendo por escrito la necesidad de un lenguaje inclusivo, como necesario reflejo de la debido -y beneficiosa para todos- igualdad entre los sexos (o de género, que tampoco encuentro ser perfecta ni mejor expresión del hecho). Pero es evidente que la solución no puede ser la dictadura totalitaria alternativa de uno de los dos (ahora incluso hay más) bandos, ni por milenios como antes ni por cuadrienios como el-ridículo, si no fuera tan triste- “Unidas Podemos.  Una elemental arroba de democracia sería utilizar “uni@s” o el también usado “unides” o el nuevo “unidoas” o ”uniaos”, todos sistemas que estimo insatisfactorios, como la misma democracia, el peor de los sistemas excluidos los demás… hasta que inventemos algo mejor, sin volver a la dictadura del más fuerte.

20190804 Pésimos padres y políticos.

   Hablo, quede claro, en defensa de la infancia, de mi país y de un partido que pública y fehacientemente he defendido mucho desde sus orígenes, como demógrafo y sociólogo, con centenares de escritos a los medios, y también a pie de calle, con miles de pancartas.

    El respeto a los propios hijos exige planificarlos muy bien. Si se tienen por un fallo, hay que modificar las circunstancias para proteger su salud e incluso vida. Concebidos por Iglesias y Montero en unos momentos de gran crisis política y estrés de la pareja, máxime su madre, cada día más ambiciosa y activa en política, no es de extrañar que nacieran muy, muy prematuros. El colmo es que casi de inmediato, cuando el estrés era todavía mayor y dado además que las probabilidades de tener un hijo prematuro aumentan cuando hay precedente, la pareja haya tenido otro así desgraciado descendiente prematuro, Aitana.

     ¿Qué podemos esperar los demás de quienes tratan así a sus propios hijos, que encima usan para exhibirse como padres responsables de otro hijo “impuntual”? En lo político, es inadmisible -y ahí están los resultados en votos y fracasos posteriores- quien, en plena crisis, defrauda a sus seguidores manteniendo e incluso queriendo ampliar su puesto y sus abusivo mando y prebendas; mientras alardea una y otra vez que ahora su prioridad son sus hijos, llegando su impudor a afirmar que cambiando pañales se aprende a gobernar un Estado. Por su parte, su pareja, atando a ese machista con hijos tenidos tan a destiempo, descaradamente quiere suplantarlo en la jefatura del partido que de tantas y tan eficaces como reprobables maneras están arruinando. ¡Pobres hijos, pobre partido y pobre país que no les pone en su lugar!

20180315 Un genio heroico.

   Hawking ha sido sabio y heroico, un hecho rarísimo. Porque los héroes se suelen caracterizar por luchar físicamente poro contra sus semejantes, y tener ideas políticas o religiosas muy fijas, mientras que los genios tienen por lo general vidas tranquilas y están dispuestos a cambiar sus ideas por otras que opinen ser mejores. Sin embargo, Hawking luchó con heroísmo increíble sólo contra su propio cuerpo paralizado y no dudó en cambiar incluso sus propias hipótesis.

   Si el “conócete a ti mismo” es el principio y fin de toda sabiduría, este principio guió siempre a Hawking para profundizar en lo universal, en el universo, a fin explicar qué y cómo somos lo que somos, nuestra pequeñez y al mismo tiempo nuestra grandeza, sin tener que recurrir a ninguna de las mil explicaciones míticas inventadas antes para tapar nuestra ignorancia sobre el pasado y el miedo irracional sobre nuestro porvenir.

20170101 “Disculpe las molestias”.

                                     Hay una serie de organizaciones, incluso estatales, a las que me atrevo a solicitar por su medio una pequeña mejora. Les telefoneas y, después de identificarse, auto alabarse y decir que quizá te van a gravar “para mejorar el servicio”, terminan por darte un portazo “educado” afirmando que no te van a atender porque “todos nuestros operadores están ocupados”, incluso en esta época con millones de parados. En vez de terminar con un “perdone las molestias”, no podrían terminar con algunas de ellas, empezando por decírtelo o, mejor, no haciéndote perder el tiempo y la llamada, dejando descolgado el teléfono si realmente no los tienen todos ocupado contestando como debieran hacer?

201605 España no es EE UU.


                                             Un mejicano residente en EEUU me expresaba su asombro ante la pervivencia en España, y no en EEUU, del enfrentamiento por la guerra civil. Aparte del tiempo transcurrido, las dos guerras fueron muy diferentes. Más que en entre ricos y pobres, aquella fue una guerra entre sistemas de producción y entre regiones muy diferenciadas; y allí ganaron, y continúan predominando, los modernos, los industriales, los “progresistas”, los que se presentaban como liberadores de los esclavos. Incluso hoy día, los más ricos piden –cosa aquí inconcebible–que se les aumenten los impuestos, para que funcione mejor el sistema, que ya se conociera en un tiempo como el de Ford: dar buenos salarios a sus obreros para que pudieran comprar sus autos.

                                           En España, por el contrario, ganaron los ultraconservadores, los agricultores reaccionarios, los ricos explotadores. Allí no hubo interferencias religiosas, mientras que aquí la Iglesia dominante casi en exclusiva apoyó la “cruzada” de los de arriba; incluso hoy, un papa que pretende ser conocido como “el papa bueno”, como Juan XXIII, y dice que matar por Dios es pecado, no sólo no condena esa cruzada, sino que eleva a los altares a quienes murieron por ser miembros de aquella Iglesia antievangélica.  Y todavía mandan los mismos que mataron, incluso después de la guerra, o a sus oponentes y recortan los salarios mientras ellos se enriquecen. ¿Cómo puede reinar aquí la paz social, una verdadera democracia?

20040907.El Oscar a Almodóvar.

                                            Debido a la misma gravedad y profundidad del problema, pocas han sido las voces discordantes ante el bochornoso espectáculo del bombardeo, desde varias semanas antes, en la «angustiosa espera» del posible premio Oscar a Pedro Almodóvar.

                                            Resulta difícil encontrar un ejemplo más lamentable de provincialismo (catetismo, colonialismo cultural, o pura necedad, como prefiera llamársele). Por si sirve para algo positivo para curar a los papanatas de esa adoración indiscriminada, alienante y culturalmente suicida, citémosles el mismo Time, que ha denunciado que «las nominaciones del Oscar de este año prueban que Hollywood no se preocupa por el resto del mundo» sino sólo «del Sur de California», debiéndose todos, para ganar, plegarse a ese modelo; y teniendo que limitarse el mismo film de Almodóvar -ejemplo específico que cita ahí esta revista- a competir, no por el Oscar a la mejor película, director a actores, sino, «al ghetto de películas en lengua extranjera» (Time, 6-03-2000, p. 50)

20031120. Pésima compaña contra las drogas

                         Los totalitarismos son funestos. Comenzando por su raíz y justificación, los totalitarismos ideológicos, intelectuales, que reducen todo a un solo principio o a una sola causa de todos los bienes o males. En un ejemplo “menor” actual tenemos la propaganda en los medios de difusión de una organización contra la drogadicción que afirma rotundamente que para arreglar el problema “la educación lo es todo”. La solución es, pues, sencilla: no hay que buscar para nada la raíz del problema en la pobreza, la marginación, la falta de justicia, libertad, u otros problemas, ni por lo tanto combatirlos también para evitar la drogadicción: bastará informar (¿serán todos los drogadictos unos ignorantes?), educar (en realidad, “educastigar” pedagógicamente a esos niños malos) para evitar las molestias que puedan causar esas personas. No es de extrañar que los responsables… de la sociedad que engendra tantos drogadictos estén encantados con esa propaganda que así proyecta en sus víctimas la culpabilidad ajena y financien con hipócrita generosidad tales campañas “educativas”.

20030706. Bibliobus ruidoso.

       Un inmenso bibliobus de la Comunidad de Madrid se detiene en la calle Virgen del Sagrario y sobresalta a los vecinos con sus atronadores e incesantes bocinazos. Interpelo al conductor, quien al auto que ocupa el lugar que ese día y hora tiene reservado el bibliobus. Respondo que tiene derecho a reclamar al dueño del vehículo, pero no a sobresaltar y dañar la salud de los vecinos con sus agresivos decibelios. Entonces interviene la bibliotecaria quien, con malos modos, da plenamente la razón al conductor. ¿Eso es cultura, urbanidad?

20021101. Mierda en teatro.

Ni la costumbre, ni la explicación “racional” de sus orígenes pueden convertir en estético y agradable y estético lo que no lo es. Podrán explicarnos cien veces que el emplear como buen deseo a una obra de teatro un “¡Mucha mierda!” proviene de que mucho excremento de caballo ante los teatros londinenses significaba un éxito de público. Pero perpetuar dicha expresión la hace cada vez más grosera e injustificable, máxime en la boca demagógica de un político, como ahora en la de Ruiz-Gallardón. No es así como se favorece el teatro, ni una adecuada afición al mismo.

20020524. Partidos mayoritarios.

Las necedades, si no se corrigen a tiempo, se multiplican, porque hay demasiada gente que está ya al borde de cometerlas y, al verlas tan toleradas, se apuntan para estar a la última… imbecilidad. Y lo fuerte no es denunciarlo, sino que se siga admitiendo tal situación, incluso en casos tan “ejemplares”, matemáticos, como el siguiente.

  En efecto, aunque voces  (des)autorizadas (por el nulo caso que se les ha hecho en esto) han protestado por el repetido calificar a  CC. OO. y U.G.T. como “los dos sindicatos mayoritarios” se ha seguido empleando ese despropósito, lo que ha creado escuela  de rebuznos (con perdón de los asnos), hasta el punto de que acabo de oír en una de las principales tertulias radiofónicas hablar ya del PP y del PSOE como  “los dos partidos mayoritarios”, lo que socava hasta los fundamentos de nuestra democracia, al suponer que, al menos uno, está basado en el pucherazo, superando los dos juntos más del cien por cien de los votantes; tontería aún mayor si recordamos que cuenta de que apenas sumados los votos de esos dos partidos alcanzan a representar a la mitad de los habitantes de este sufrido y mal hablado, hasta en esto, país.

20020304. El precio de un auto en euros.

                                   El bajísimo nivel de educación de una parte de la ciudadanía se refleja en ciertos anuncios. Así, un vendedor grita por radio “¡Que no te enteras!”  a un comprador que no comprende cuanto vale en euros el coche que le ofrece. Además de mal educado, hay que ser corto para creer que así se van a conseguir clientes… a no ser que sean clientes realmente tontos. Y ya se han dado protestas contra ese grosero anuncio, que un ciudadano en la prensa atribuye erróneamente a una campaña sobre el euro de la administración pública.

20020217. Tolerando el velo.

                   Podemos felicitarnos de que el Consejero de Educación de la Comunidad de Madrid haya hecho prevalecer la tolerancia, como en otras regiones españolas y países vecinos, respecto al tema del velo islámico en las escuelas. Tolerancia, porque es un mal, como cualquier otro signo de cualquier religión en las escuelas públicas, por lo que, como bien sintetiza en titulares un periódico, ese velo “debe ser repudiado, pero no proscrito”.

                    Es, en efecto, un mal menor, y su prohibición tajante hoy suscitaría males mucho mayores. Muy malos gobernantes son los que no saben distinguir entre unos males y otros, como la una vez más tan impolítica ministra de Educación o incluso la impresentable comparación del velo con la ablación del clítoris que ha hecho ministro de Trabajo, Aparicio, quien parece quiere ganar en proferir alarmantes barbaridades a Trocóniz.

      Por lo demás, si esos (im)políticos actúan por respeto al laicismo en la escuela y no por un integrismo aún mayor que el que critican en otros, integrismo que parece llevarles a prolongar la última (por ahora) cruzada contra los moros, la de Franco, muéstrenlo dando ejemplo de imparcialidad, es decir, procurando que no haya en tantos establecimientos de enseñanza tantos símbolos propagandísticos de su propia religión. Y si ellos y otros sienten tanto como dicen que el velo femenino –empleado hasta hoy mismo por el catolicismo- es una discriminación contra la mujer, que acaben primero en su enseñanza, partido e Iglesia con tan enormes discriminaciones como todavía tienen ellas que padecer en esas organizaciones.

20020214. Educación en la Comunidad de Madrid.

¡Que no me griten, mal educados y mal educadores! Es el colmo que me saquen el dinero a la fuerza de impuestos para gritarme, tomarme por tonto e intentar encima enseñarme mala educación. Ese es el triste récord alcanzado por la Comunidad de Madrid con un anuncio en el que nos espeta: “-¡Que no te enteras! ¡Si no sabes lo que cuesta en euros, no sabe lo que cuesta!” Si ellos no saben hacerlo mejor, más inteligente y educadamente,

         ¡que se callen, o a la calle!

20020208. Suspenso en educación.

                        Gran y muy merecido suspenso en educación tengo que dar, como profesor, a ambas partes, en la actual controversia (im)política sobre la enseñanza, incluso por sus “meras” formas de plantear la cuestión, que constituyen una parte importante e imprescindible de la convivencia, la civilización, la urbanidad, la educación misma; y más aún, profesionalmente, en los políticos.

                         Suspenso, sí, a la provocadora ministra Castillo, que declara que sólo los estudiantes más ignorantes se opondrán a sus decretos, imitando servilmente la grosería con la que Aznar les insultara también hace pocas semanas; agresión doblemente repugnante por ser fríamente lanzada desde el Gobierno y contra menores de edad.

                              Suspenso, asimismo, a una oposición que da sólo patéticos palos de ciego, declarando indiscriminadamente “franquista” a cuanto propone el Gobierno; señor Zapatero: una oposición más real, más fuerte, quiere decir más seria, coherente y fundada, no más altisonante, grosera y por eso mismo, en definitiva, más contraproducente aún que su ya tan tristemente habitual flojera o silencio cómplice respecto del Gobierno.

                        ¡Qué “ejemplo” de educación dan ambos bandos a los jóvenes!

20020119. El Nóbel de Cela.

Un todavía profundo y, a la verdad, no del todo infundado complejo de inferioridad -por mucha presidencia europea que hoy por turno nos toque- explica el papanatismo con que tantos esperan cualquier distinción extranjera, y su incondicional adoración a los así “distinguidos”. Máxime, si estos nuevos ricos en fama pertenecen al mundillo de los medios de comunicación, que aún se autoconsidera el mundo entero, secuestrada como todavía tiene la opinión pública, considerándola sólo un pobre eco de su propia voz, triste herencia, casi intacta, de la dictadura… oficial, la de Franco.

Así, nuestro tan forzadamente enmudecido público debe sufrir cada año un interminable cotilleo en torno a la concesión de un premio mercantilizado y publicitario otorgado conforme a los intereses y gustos de un grupito de empresarios del sur de California, bien denominado, conforme a su valor real, con el nombre del tío de una de sus antiguas secretarias, Oscar.

Menos veces, por no haber de ordinario para él ni candidatos de estas playas, pero más nocivo por eso mismo en sus resultados cuando nos toca por turno diplomático, es la actitud ante los distinguidos por otro premio establecido gracias a los remordimientos ante los daños ya causados por un mercader de la muerte, y con el dinero manchado obtenido por él, administrado por una organización guiada por patentes intereses políticos, los que les ha llevado tantas veces a menospreciar auténticos valores, premiando en cambio, no menos vergonzosamente, desde personas involucradas en indignas actividades políticas hasta vulgares copiones; como de esa gentuza no hay nadie en España, pues me refiero en el primer caso a Kissinguer y en el segundo al  terreno científico, tan raro entre nosotros, podemos seguir tranquilos y orgullosos, al no tener nada que aprender ni mejorar en esta España casi, casi, realmente eterna, modo más cortés o mistificador de decir casi inmutable, incorregible.

20020119. Tras la muerte de Cela.

                     Yo, no. Me niego a dejarme llevar por el miedo borreguil y supersticioso, y no hablar sino bien de los muertos, consolidando su nefasta obra y falsificando la historia. Como hice durante su vida, denuncio a quien, con la circunstancia agravante, que no eximente, de sus cualidades literarias, las aprovechó perversamente para agravar no pocos de los peores cánceres de nuestra sociedad, viviendo en gran parte a costa de esas malas artes y mañas, sin negar ni excusarse jamás de ninguna, sino, por el contrario, reafirmándose descaradamente en ellas y multiplicando así su pésimo efecto social, Camilo José Cela. He aquí algunos hechos incontrovertibles:

  1. Su voluntaria delación política de sus mismos compañeros, en una época especialmente siniestra.
  2. Su grosería sistemática, como modo facilón y antisocial de imponerse a otros y ganar dinero.
  3. Su vergonzoso trapicheo en torno a premios literarios, siendo tan reciente aún el último escándalo (sin entrar en el tema de plagios, alguno de ellos aún en los tribunales)
  4. Su falta de honestidad profesional cobrando repetidamente por el mismo trabajo, a un “autoplagio”, destapado hace pocos meses, que aún colea.
  5. Su menosprecio de los grupos más débiles: mujeres, gays, etcétera.
  6. Su espíritu elitista y antidemocrático, que le llevaba, con increíble mezquindad, a escribir que se debían suprimir hasta las cartas de los lectores en la prensa.
  7. Su apoyo por dinero a personajes de la catadura moral del millonario Marc Rich.
  8. Su propaganda mercenaria, para conseguir un premio millonario, del veneno que enferma y mata más españoles; entre ellos, y sólo en los últimos meses, a Paco Rabal, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Terenci Moix y muchas más personalidades, ellas sí realmente estimables.

           Por desgracia, “cada sociedad tiene los famosos que se merece”; y “Cela es lo mejor que tenemos” ha dicho, aprovechando su autoridad política, el mismo que afirmó que “España va bien”. A mí, ambas cosas, dichas así, me parecen un insulto a la inteligencia y a los amantes de la justicia, la igualdad y la democracia, que estos personajes de tantos, tan patentes y tan graves modos, de palabra y de obra, intentan socavar.

20011029. Cela, copión, espía y envenenador.

Por muy presidente del Gobierno que sea, eso no le da ningún derecho al señor Aznar a insultarnos a la inmensa mayoría de los españoles, normalmente decentes, prefiriendo, como “de lo mejor que tenemos”, a un personaje tan impresentable. Cegado por afinidades ideológicas o semejanzas aún peores, Aznar exalta a alguien tan profesionalmente grosero, tan machista -teórica y prácticamente- como Camilo José Cela.

Peor aún: lo hace precisamente cuando Cela ha demostrado ser también “vago, tramposo y, cuando pillado, ‘jeta’, en expresión de Juan Marsé”, según denunciaba en la prensa estos días Antonia Pila, a propósito del nuevo escándalo protagonizado por Cela al destaparse que había cobrado cuatro veces por repetir el mismo discurso.

Cayendo aún más bajo, Cela es el individuo que en su día se ofreció como voluntario soplón de sus colegas a la sangrienta policía franquista. Tampoco duda, por una miseria, pone su pluma al servicio del veneno que mata a más españoles, el tabaco. El que mangonea y degrada a los miembros de su profesión.

Con esos amigos, señor Aznar, usted mismo se retrata. Con Antonia Pila, yo espero que surja un movimiento para anular ese vergonzoso Premio Nóbel de literatura, como el que ya hay contra el Nóbel de la paz dado a Kissinger, y para poner en su sitio a sus amiguetes.

20011021. Cela, autocopión.

Machista, represor, grosero y, como se ve ahora también, vago, tramposo y, cuando pillado, “jeta”- en expresión de Juan Marsé-, para una gran y creciente parte de los españoles Cela es como un dinosaurio, una pesadilla de la España pretérita que todavía pervive en algunos ambientes asilvestrados.

El repetir –cobrando- cuatro veces el mismo discurso, y tener encima la cara de defenderse “porque eso indica la fortaleza de mis convicciones”, es impresentable, tanto profesional como humanamente. Esperemos que, como en caso del Premio Nobel de la Paz Kissinger, surja también un movimiento que propugne la anulación de este vergonzoso premio Nobel de Literatura.

20010910. La compra de postales en los Museos.

“Los caballeros las prefieren rubias, pero se casan con las morenas” y dicen que prefieren en televisión la Segunda, pero ven la Primera. Los sociólogos sabemos que no basta una pregunta o indicador único para llegar a una conclusión acertada. El número de postales que se compran en los museos, en los que por lo general sólo hay disponibles reproducciones de una pequeña parte de las obras expuestas es un indicador interesante, pero no puede, ni con la salvedad técnica antedicha, identificarse con los cuadros que más gustan, como en el artículo de Carmen Pérez-Lanzac, hipótesis que va contra otros datos recogidos en el mismo texto.

En efecto: ese placer experimentado ante las obras ha tenido que pasar por el filtro-censura de “comprar-lo-debido” a ojos del vendedor y de otros compradores y de los acompañante(s) del comprador, así como de las personas a las que el comprador prevé mostrar o enviar su postal, de una eventual inspección en correos y, último y más importante, de la autocensura consciente o inconsciente del comprador, elemento que –dicho sea sin ánimo de ofender- es mayor en el visitante promedio de los museos que en la población en general.

No es, pues, de extrañar, que en esas postales compradas estén muy subrepresentados los cuadros de tema erótico, y también estén muy discriminados –positiva o negativamente, según los momentos, compradores o destinatarios- los de temas religioso o ideológico en general, mientras que predominen, no los que más gustan, sino los que en ese momento se considera deben gustar; es decir, la tiranía de la moda imperante, como indica F. Huici en ese mismo artículo.

20010425. Idioma impuesto.

               Malos tiempos corren para nuestra convivencia democrática. Por una parte tenemos el provocador, deliberado, enorme embuste histórico del gobierno del PP: ”Nunca fue el castellano lengua de imposición, sino de encuentro”.  Por otra, la aceptación de transmitir y refrendar ese mensaje en un discurso real, amparado en una irresponsabilidad, impunidad legal, cuya plena irracionalidad queda aquí una vez más de manifiesto, para desprestigio de la institución y del conjunto del sistema.

                Por último, y ante las múltiples protestas de las más directamente víctimas de esa opresión lingüística en ambos lados del Atlántico, la “adhesión inquebrantable” de muchos lacayos tiralevitas, tanto en los medios como incluso entre los grupos opositores al gobierno del PP, lo que revela verdadero talante de no pocos de los que presumen de demócratas, y las escasas perspectivas que tenemos, mientras predominen ellos, de mejorar nuestra convivencia.

20010419. Bravuconadas.

Si no por razones más humanitarias o cristianas, al menos, por propio interés, al haberse convertido el turismo en la primera industria nacional, convendría cambiar la estatua de Pardo de Bazán que custodia la plaza del Ayuntamiento capitalino. Bravucón, con gesto fiero y espada al canto, el altivo soldado se enfrenta a los visitantes y, para que no queden dudas, se vanagloria, en la lápida adosada a su pedestal, de ser el “espanto” de franceses, ingleses y otros extranjeros. Todo ello sí que es espantoso, espantador, espantajo de otras épocas cuyas virtudes bélicas –como las de intolerancia, machismo, etcétera- van siendo hoy menos apreciadas.

20010407. Cela y Rich.  

Base de nuestra civilización europea, la cultura ateniense propugnaba un ideal humanista en el que la belleza estaba ligada a la verdad y la bondad del ser. Conviene recordar esta filosofía en nuestra época de grosero cinismo, en que se pretende en vano apreciar sólo la belleza, “liberada” de sus conexiones “moralistas”, considerando esta antinatural separación como un progreso en la “objetividad”. Las alarmas al respecto se disparan ante los repetidos “ejemplos” que de esta distorsión nos está “regalando” quien ha recibido tantos premios de “belleza”, si no a su persona física, sí a su obra literaria, C. J. Cela.

No entraré a juzgar su belleza literaria en sí, aunque ya hay una parte de esa misma ligada a la Verdad, con repetidas acusaciones de plagio, una de ellas actualmente en los tribunales. Me limitaré a destacar el brutal desnivel entre esa pretendida Belleza y la Bondad de ese ser, desequilibrio que hace tan parcial, incompleta, desagradable incluso la primera. Baste citar sólo algunos de los muchos oscuros –o demasiado claros-, aspectos del personaje: desde sus implicaciones nunca depuradas con la más repugnante represión de la dictadura hasta sus trapicheos en torno a diferentes premios literarios; su codicia económica, que le ha llevado a apoyar repetida y escandalosamente a personajes como el millonario Marc Rich; sus concepciones antidemocráticas y machistas, tan ostentosamente llevadas también por él a la práctica, etcétera.

Lejos de cualquier moralismo de vía estrecha, una mentalidad medianamente equilibrada y humanista basta para sentirse avergonzado de un sistema que premia de ese modo a tales individuos. Habrá que concluir que, lamentablemente, “cada sociedad tiene los famosos que se merece”.

20010217. Lamentable Pérez-Reverte.

Agradezco a DIARIO16 el que, superando ciertos intereses, haya publicado los comentarios, que tantos compartimos, de la valenciana Laura M. Hurtado al estilo “chulesco y avasallador” de Pérez-Reverte. Es una pena que este señor desperdicie sus cualidades descargando, como tantos otros moralistas, sus propios traumas y amarguras -tan visibles en su rostro, espejo del alma- en forma de acerbas y desmesuradas críticas a los demás. Así no sólo no solucionará nunca sus problemas personales, íntimos, sino que hará más difícil que sus criticados (ahora, más bien, sus víctimas) y el público en general acepten la parte de verdad que sus críticas, como todas, puedan tener.

20010214. Servilismo ante un posible premio Óscar.

¿Cómo podemos ser un país tan hortera, tan voluntaria y alegremente colaboracionista en nuestra mayor servidumbre cultural, con tan poco sentido de dignidad y de nuestros intereses a largo plazo? “La noticia del día”, no un, sino ya dos días (y lo que queda), que muchas radios, televisiones, etcétera han destacado en su cabecera, es… la mera preselección, la “nominación” (otra colonización cultural) de un español para uno de los muchos premios dados cada año por un grupo estadounidense; premios, a juicio del mismo Time, discriminatorios, racistas, que reflejan, sólo y descaradamente, los gustos e intereses de un grupo muy determinado del Sur de California. El único consuelo relativo es que ha quedado fuera de esa lista de tontos aspirantes marginales otro español que llevó su servilismo al extremo vergonzoso poner el título de su película directamente en inglés.

20010113. Incultura y racismo.

        Como Goytisolo criticaba estos días el premio Cervantes porque prueba “el triunfo del amiguismo pringoso y tribal” en un diario capitalino, también un actor de cine que criticaba en otro a los premios Goya porque “siempre son los mismos”.

         Se trata de un hecho “cultural”, a mi juicio, tan real como indignante. Pero no menos inculto y vergonzoso es que este último añadiera que por eso los premios Goya “me parecen una merienda de negros”, expresión racista que, encima, ese diario destacaba en titulares, sin criticarla. Ese racismo “natural” es el que desemboca, no menos “naturalmente” en la discriminación y en el linchamiento, cada vez más frecuentes en nuestras calles e incluso ya en nuestras leyes. 

20001218. Una presidenta indocumentada de la Academia del Cine

   Mis mejores deseos para el cine español. Pero acabo de oír por radio una entrevista a la recién nombrada –casi por unanimidad, no había más candidatos- presidenta de su Academia, en la que Marisa Paredes opinaba que en otros países “habrá leyes” para ayudar al cine y, a preguntas del entrevistador, que no sabe si existe una oficina propia para ejercer su cargo.

    No se pueden expresar más brevemente, ni con datos más elocuentes, su desconocimiento del tema y su desconexión con el trabajo anterior de la Academia. Y como no dio la menor explicación a esas asombrosas revelaciones, no cabe mayor “inocencia” en lo personal; mayor -digámoslo claro, porque lo duro son los hechos- irresponsabilidad. Es evidente que ha sido elegida sólo por su “cara bonita”, por ser –como pedía explícita y exclusivamente la presidenta saliente- “un rostro conocido”.

    Las cosas por su nombre: estamos ante el más lamentable ejemplo de mujer-florero, que perpetuará, salvo un milagro “de cine” -que tan imprudentemente muchos esperan para tapar sus improvisaciones- la línea desastrosa de esa Academia, contra el cine español.

20000510. Dos sindicatos y partidos “mayoritarios”.

El lenguaje es algo vivo y, como tal, mutante; por lo que hay que tolerar ciertas incorrecciones, como precio a pagar por una libertad que permitirá encontrar variedades que aseguren su mejor renovación. Pero, por eso mismo, hay que reaccionar contra los abusos que no sólo comprometen esa libertad, sino que entronizan significados erróneos, lo más contrario, pues, a la esencia de toda comunicación.

En ese sentido, se denunció ya hace tiempo el doble absurdo, lingüístico y hasta matemático, de la cada vez más difundida expresión: “los dos sindicatos mayoritarios”, CC.OO. y UGT. La necedad, no corregida, se consolida, se extiende… y hasta tiene descendencia legítima. Acabo de oír, nada menos que en el noticiario de una de las principales cadenas de radio, hablar del PSOE y del PP como “los dos partidos mayoritarios”, lo que parece indicar un “pucherazo” electoral que les permitiría gozar del más del cien por cien de los votantes. O cortamos por lo sano, o los que de verdad llegarán a ser mayoritarios serán los barbarismos… y los bárbaros.

20000417. Vargas predica la injusticia.

                              La brevedad es la cortesía del escritor. Quien, en cambio, se pasa de los límites ordinarios del espacio –como del tiempo, en la palabra hablada- muestra su falta de respeto a los demás por su falta de preparación y/o por su intento de imponerse repitiendo o disimulando con mil repliegues sus ideas.

                              Una vez más, el novelista Vargas Llosa ha puesto sus cualidades imaginativas al servicio la más descarnada e inmisericorde política y economía, la “nueva” dismal science, intentando vendernos las ventajas del sistema imperante que, según datos reconocidos por él mismo, aumenta las desigualdades entre los más ricos –como Vargas Llosa- y los demás, incluidos los más de mil millones de seres humanos que malviven y mueren en la miseria.

            Sin duda es difícil hacer tragar como justa o, al menos, inevitable esa nueva religión con un cielo para tan pocos y un infierno para tantos. Por eso, domingo, tras domingo, Vargas Llosa nos suelta ese mismo interminable sermón, con un dogmatismo que la última vez (¡ojalá!) no dejó ni espacio físico para las cartas de los lectores, hecho por lo demás bien simbólico.

19990901. Menos prensa que en la República.

“¿Cuánto cuesta el votar?” preguntó ante las urnas en 1977 un desconfiado ciudadano. Esta anécdota debe movernos, tras una sonrisa, a una provechosa reflexión. “Todo lo que vale, cuesta”, y no sólo en dinero. “El precio de la libertad es una vigilancia incesante”.  Los sistemas autoritarios bien organizados pueden permitirse el lujo de regalar ilusiones de libertad, elecciones, e incluso obligar a votar.

            La libertad de prensa es más necesaria aún para una democracia –dijo quien algo entendía del tema, Tocqueville- que las mismas elecciones. Pero, ¿dónde está hoy la libertad de información en España? Vemos lo que acaba de pasar con Pujol y la Cope, y después con Onda Cero.

           Madrid, con más del triple de personas gente que en 1936, tiene tres veces menos diarios. Para no hablar de otros medios de difusión más modestos, como panfletos o carteles, reprimidos en nombre de la limpieza (mental, claro). El silencio cómplice de muchos, esperando sacar ganancia del ser menos, hace que después no tengan quienes les defienda cuando les elimina a su vez la “limpieza”, la “racionalización” del mercado. Alejados también de los ciudadanos, contagiados por su indiferencia ante la represión del prójimo, estos ven con indiferencia esa progresiva eliminación del pluralismo y libertad de información, sin lo que, subrayémoslo, no cabe ninguna democracia digna de ese nombre. Y en eso estamos.

19990428. “Arte” abstracto.

                              «Yo me esfuerzo por hacer lo que no sé hacer», repite muy satisfecho estos días Chillida. Esto parece una hermosa frase de quien busca superarse, pero si miramos lo que ha producido durante cincuenta años Chillida (y otros, digá­moslo suavemente, «abstractos»), veremos por los hechos que lo suyo no es un racional deseo de superación, sino tozudez e insana pertinacia. Sí, el rey no lleva un nuevo vestido mágico y maravilloso, como pretenden hacernos tragar, sino que está ridículamente desnudo. No es, pues, extraño que Chillida, como otros muchos especialistas de su género, padezca enormes y frecuentes depresiones.

                              Se dirá que no entendemos lo que es ese arte. Noso­tros respondemos son ellos los que no entienden lo que es arte, cualquiera que sea su manifestación en cualquier cultu­ra y que su postura (por ignorancia, interés o papanatismo) no resiste el menor análisis científico. Por ejemplo, esos artis­tas o sus defensores son incapaces de ordinario de dis­tinguir una obra abstracta realmente desconocida de un colega de otra forjada como burla por alguno de sus críticos.

                              Estamos en un país libre y democrático. El que quiera practicar o «creer» en ese llamado arte, con su pan se lo coma. Pero es un abuso antidemocrático que se le conceda encima un apoyo económico por parte de entidades que sacan sus fondos de personas que muy mayoritarios estamos contra ese modo de sacarnos dinero con arte…; que creemos que, si esos «abstrac­tos artistas», que no concretos y reales, merecen alguna distinción, sería en el libro de los récords; y que si sus obras merecen ser expuestas, sería en un laboratorio psicoló­gico, como un nuevo tipo de test Roschard, no en un museo.

19800105. Angustia por un posible premio Oscar a Almodóvar.

                                            Debido a la misma gravedad y profundidad del problema, pocas han sido las voces discordantes ante el bochornoso espectáculo del bombardeo, desde varias semanas antes, en la «angustiosa espera» del posible premio Oscar a Pedro Almodóvar.

                                            Resulta difícil encontrar un ejemplo más lamentable de provincialismo (catetismo, colonialismo cultural, o pura necedad, como prefiera llamársele). Por si sirve para algo positivo para curar a los papanatas de esa adoración indiscriminada, alienante y culturalmente suicida, citémosles el mismo Time, que ha denunciado que «las nominaciones del Oscar de este año prueban que Hollywood no se preocupa por el resto del mundo» sino sólo «del Sur de California», debiéndose todos, para ganar, plegarse a ese modelo; y teniendo que limitarse el mismo film de Almodóvar -ejemplo específico que cita ahí esta revista- a competir, no por el Oscar a la mejor película, director a actores, sino, «al ghetto de películas en lengua extranjera» (Time, 6-03-2000, p. 50)