Economía – 2017

20170606. Hacer puentes, no muros.

                                    En España, como en otros países de Europa, se ha colocado sobre un puente de su capital un lema: “Hacer puentes, no muros”. Se teme, con razón, que nos dañe mucho el programa de Trump, de “América primero”: expulsar extranjeros, construir físicamente un muro contra su vecino Méjico, eliminar acuerdos comerciales con la UE, y otras medidas de un nacionalismo extremo, con tintes fascistas.

                                   La verdad es que con ello no hace sino aprender de países que hace tiempo están expulsando por millones a los extranjeros, y creando muros literalmente desgarradores contra ellos, llegando a sus playas miles de cadáveres de quienes huyen del hambre y las guerras sus políticas han provocado en muchos de ellos Hoy mismo ve con indiferencia sufrir los peores rigores del invierno a millones de personas en condiciones inhumanas que huyen de Siria. Es lo que bien se ha llamado, la “Europa fortaleza”, que niega hasta las migajas –recuérdese el 0,7 del PIB para el desarrollo del Sur que pidió en vano la ONU hace décadas- de una riqueza adquirida en gran parte colonizando, saqueado, gran parte del mundo.  Una Europa que ya está siendo golpeada desde dentro por un terrorismo cuyas raíces se niega a reconocer ni en algún modo remediar.

                                   Este egoísmo colectivo ha llevado incluso, siguiendo su implacable lógica, a las regiones más ricas de la UE a intentar quemar los puentes seculares con sus vecinas, disfrazando su nacionalismo neofacistoide de patriotismo que, por el contrario, es solidario. Así entre otras, como la “Padania” o la Cataluña y País Vasco. Trump, pues, ha tenido buenos maestros europeos, que ahora se escandalizan hipócritamente de ese discípulo, de reciente ascendencia del país que engendró al peor nacionalismo hace un siglo.

20170706. Otro botín pobre.

¿Para qué cambiar un truco que ha servido ya a la perfección en otras ocasiones? Por incapacidad o por corrupción –suya y de las autoridades monetarias a las que pagamos- un Banco popular ha practicado durante años una política hoy calificada de “suicida”, pero sólo para los ciudadanos que confiaron en él. El día que se queda literalmente sin un euro, con rapidez milagrosa, otro Banco se lo engulle por un euro. Y las autoridades se han esforzado en hacernos creer debemos agradecer su patriotismo a ese Banco, porque así ese desastre, excepto a los que confiaron en el suicidado, no nos costará ni un euro.

¿A alguno no le suena demasiado esa cantinela? Ojo, porque ya han cantado la siguiente. No ha pasado una semana cuando el Banco presuntamente salvador ha advertido que, con las prisas por ahorrarnos a todos el mal trago, no tuvo tiempo de calibrar algunas de las deudas que heredaba del otro. Vamos, que el botín era demasiado pobre. Sólo falta, quizá ya lo estén haciendo mientras escribo estas líneas, que las autoridades acudan generosamente –con nuestro dinero- a salvar al salvador. Confían, hasta ahora con razón, que todavía quede lo aguanten muchos ciudadanos, sordos por ignorancia, cobardía o distracción inducida por los deportes, telenovelas y otros sucesos que nos meten, literalmente, hasta en la sopa.

20170805. El secreto del sistema.

                    Con gran sinceridad y satisfacción, me ha confiado un millonario el secreto y justificación del sistema. Cómo tapa la boca de quienes la corrupción de los dirigentes mostrándoles que ellos también hacen trampas, “como todos”, que eso es normal, deben callarse y apoyarles cada vez más, contra los ilusos que pretenden una sociedad más decente, como están haciendo de hecho, hoy que la crisis obliga a los de abajo a hacer más trampas para sobrevivir, más “corrupciones”, tener más mala conciencia, tolerando más las de los de arriba. Los poderosos imponen con sus medios de comunicación, desde los antiguos púlpitos hasta la actual televisión e Internet, las ideologías políticas que justifican el liberalismo darwiniano y las religiosas que predican que todos somos grandes pecadores, como vemos ahora en la Semana Santa.  A las personas de bien debe indignar, pero no asombrar –como a Colau, cuando ayudaba a los desahuciados- el que las víctimas crean que la culpa es suya, y apoyen por consiguiente cada vez más el sistema; de lo contrario, en vez de mejorar, iremos, con ahora, cada vez a peor.

20171104. Los malos ladrones.


                                               El buen ladrón es tan raro de encontrar que más bien parece un milagro más de Jesús en la Cruz; y eso que el ladrón tenían las manos clavadas. Pero los malos ladrones, incluso los profesionales, y bien disimulados, son casi infinitos. Lo acaba de demostrar el actual informe de la UDEF a la Audiencia Nacional.

                                            Incluso las Cajas de Ahorro, hasta las rescatadas, dedicadas todas en teoría a fines sociales. Lo prueba el que en menos de una década pagaron diez millones a un único chantajista, Ausbanc, para que no les denunciara por cláusulas abusivas o productos financieros polémicos. Así Cajasur, Liberbank, CCM, CAM, Caja Vital, BMN, Cajamadrid/Bankia, Unicaja/CEISS, Caixabank y Caja rural del Sur. También financiaron a Ausbanc bancos como el Santander, Popular, Citibank y Barclays; lo mismo se diga de empresas como Endesa, Europistas, Gas Natural, Nissan y Volkwagen. ¿Eran tontos, cobardes o culpables? Habrá de todo, como en botica. De lo que no cabe duda es que España, como en el caso de Ausbanc, Manos Limpias y muchos otros, es el paraíso de los super ladrones.