Ecología – 2020

20200721 Cobarde agresión de taurinos.

                        Un centenar de profesionales de la tauromaquia se concentraron en el patio interior del Ministerio del que dependen. Exigían que con nuestros impuestos subvencionemos esa vergonzosa diversión de torturar animales, el toreo, contra el que estamos ya más del 80% de los españoles.

                        Como ocurre con tantas otras exigencias conflictivas, un joven y un anciano de 85 años se acercaron hasta unos 60 metros a la espalda de la manifestación, desde se fotografiaron con dos pequeñas pancartas que sólo decían: “Toreo, no” y “Cuidar, no matar animales”.

                          Cuando ya se retiraban, y alertados por los gritos de uno de los manifestantes que miró a su espalda, docenas de taurinos corrieron a atacar físicamente ambas personas, después de destrozar sus pancartas. El mayor pudo escapar tras recibir varios golpes en la espalda con un palo. El joven fue protegido por tres policías junto a una verja, pero los cobardes agresores, desde el otro lado de los barrotes, le golpearon varias veces en el cráneo. “Cruel con toros, cruel con todos”. No puede estar más claro que quienes gozan, e incluso viven, de torturar animales, no dudan en agredir salvajemente a las personas de cualquier edad.

20200725 Mis impuestos para esto, no.

           Somos ya más de ocho de cada diez españoles, y en proporción creciente, como nuestro nivel educativo, los que, como nos negaríamos a que con nuestros impuestos se financien salvajadas tales como las peleas de perros o de gallos, rechazamos de plano, y con más razón, unas “corridas” aún más crueles. En efecto, en ellas no sólo se torturan y matan siempre seis hermosos toros, sino que, de vez en cuando perece en la arena, como los gladiadores romanos, el mismo torero. El colmo es que tras su muerte llenan más las plazas de toros, macabra señal de lo que en el fondo también mueve a asistir a su “respetable” público. (“Cada cual se enorgullece de lo que carece”).

             De ahí que hace ya tiempo un gran Papa, el de Trento, Lepanto, etc., San Pío V, prohibió esta variedad tan cruenta de corridas de toros, denegando la sepultura eclesiástica, como a suicidas, a quienes murieran en ellas, suprimiéndose entonces en Italia, Portugal y parte de Francia. Hoy, no sólo los cristianos, sino toda persona con sentimientos humanitarios apoya a un Gobierno que, como el actual, se niega a sacarnos el dinero para dárselo para dárselos a esos aficionados a la tortura y muerte de seres vivos, que todavía intentan intimidarnos con múltiples manifestaciones para que todos tengamos que seguir subvencionando esa vergüenza de España.

20200203 Ni cazar ni matarnos.

       Fue el mismo día en que miles de personas salieron en muchos lugares de España contra la caza “por placer”. Mientras, ese dos de febrero falleció un hombre en Almería en una cacería. La Justicia puede dictaminar que fue un accidente, pero lo que es cierto es que, homicidio o asesinato, cada año las armas de caza matan a más de 300 personas y producen heridas de consideración al doble; es decir, un muerto y dos heridos diarios.

       Yendo a la raíz del problema, los psicólogos y estadígrafos comprobamos que el placer de maltratar y matar animales fomenta el hacerlo con seres humanos.  Las escopetas de caza, que constituyen el 80 por ciento de las armas en manos de particulares, facilitan a las 850.000 personas que las poseen con licencia, y a su entorno, así como a quienes las tienen ilegalmente, el utilizarlas para cometer asesinatos.  Quizá estas cifras puedan hacer comprender mejor a algunos el rechazo creciente de la ciudadanía al cazar por placer.

20200725 Taurinos agreden a Ministra.

             Al salir del Ayuntamiento de Toledo, la abogada Yolanda Díaz, Ministra de Trabajo, ha sido agredida por una patota de unos veinte violentos taurinos, que golpearon su coche y rompieron un retrovisor, gritándole “golfa de mierda” e “hija de puta”, antes que pudiera intervenir la policía para impedir daños mayores.

              Esa cobarde agresión multitudinaria retrata perfectamente, con dichos y hechos, lo que son de verdad quienes llevaban una pancarta que pretendía -daría risa sino fuera tan gravemente desmentida por sus actos- que “Los toreros somos cultura. No a la discriminación”.

                Su violencia revela qué clase de cultura representan esos toreros y cómo deben ser justamente discriminados en una sociedad que por ley prohíbe y penaliza ya, como en los demás países civilizados, el maltrato a los animales, de lo que su “cultura” es todavía una tan impresentable como sangrienta excepción.

                 En Madrid, también esta misma semana, unos treinta representantes del mundo taurino, que protestaban contra Yolanda Díaz ante su ministerio, se lanzaron velozmente contra un anciano y un joven que, sin provocarlos, pues estaban a sesenta metros y a sus espaldas, se sacaban una foto con una pancarta reprochando el maltrato animal. Ambos, antes que pudiera intervenir la policía, fueron apaleados y a uno de ellos le fue diagnosticada una conmoción cerebral, poniendo por tanto la denuncia correspondiente.

20200731 Toreros agresivos.

                        Un centenar de profesionales de la tauromaquia se concentraron en el patio interior del Ministerio del que dependen. Exigían que con nuestros impuestos subvencionemos esa vergonzosa diversión de torturar animales, el toreo, contra el que estamos ya más del 80% de los españoles.  Como ocurre con tantas otras exigencias conflictivas, un joven y un anciano de 85 años se acercaron hasta unos 60 metros a la espalda de la manifestación, desde se fotografiaron con pequeñas pancartas: “Toreos, no” y “Cuidar, no matar animales”.

                          Cuando ya se retiraban, y alertados por los gritos de uno de los manifestantes que miró a su espalda, docenas de taurinos corrieron a atacar a ambas personas, después de destrozar sus pancartas. El mayor pudo escapar tras recibir varios golpes en la espalda con un palo. El joven fue protegido por tres policías junto a una verja, pero los cobardes agresores, desde el otro lado de los barrotes, le golpearon varias veces en el cráneo. “Cruel con toros, cruel con todos”. No puede estar más claro que quienes gozan, e incluso viven, de torturar animales, no dudan en agredir salvajemente a las personas de cualquier edad.

20200604 Toros y cultura.

   Permítase opinar sobre toros y cultura a un titulado en antropología en la Sorbona, pero más español que lo será nunca la mayoría de mis compatriotas, por seguir ejerciendo de tal y defendiendo su país, -a las duras y a las maduras- durante 84 años, cuando el promedio de vida es de 82.

     Por supuesto, el torear forma parte de la cultura española desde hace muchos siglos. Como el matar al que piense lo contrario, en guerras, como en muchos países, o con rasgos de refinamiento menos corrientes y que en España duraron hasta entrado el siglo XIX, como la inquisición, o incluso en el XX, en la guerra (in)civil.

      Por otra parte, si por cultura se entiende avanzar hacia una mayor civilización, está claro que torturar y matar toros por placer, hoy que ya tenemos leyes que castigan con razón el maltrato animal, es una vergonzosa mancha. Esa barbarie de otras épocas atrae el turismo, sí; pero de unos extranjeros para reírse de nosotros por nuestro atraso cultural, mantenido sólo por ciertas arcaicas estructuras económicas y políticas, ellas mismas en trance de desaparecer.

La inmensa mayoría de nosotros, como auténticos patriotas que somos y no de boquilla para ocultar sus chanchullos como ellos, estamos ya hasta la coronilla de esa lacra, que todavía pretende que la subvencionemos todos, amenazando incluso uno de sus empresarios con soltar sus toros en pleno Madrid.