Ecología – 1999

19990901. Toreros.

“Después de la cornada me siento más hombre y más torero”, confiesa el Juli,

según titulares periodísticos. Por supuesto, toda cogida grave es un grave fracaso, atribuible casi siempre a la impericia ¿Cómo, pues, sentirse más torero?  En cuanto a sentirse más hombre, le aseguro al Juli que la mayoría no creemos necesario tener un agujero más, sea donde sea, para identificarnos plenamente con nosotros mismos.

Si antes el torero podía ser mirado con cierta comprensión por no tener otra salida –“más cornadas da el hambre”- hoy no podemos aprobar a quienes por ambición económica u otra se especializan en dar “cornás” hasta matarlos a algunos animales, y recomendaríamos ir al psicólogo a quienes reconocen esas motivaciones y a quienes lo consideren normal e incluso lo apoyen.