Derechos Humanos – 2010

20100520. Franquistas decadentes.

                                           En TV3 produjo sorpresa e incluso indignación entre sus mismos colegas el que Mariñas dijera y repitiera que durante el franquismo no hubo represión real, sino sólo “presunta”, a los homosexuales.  Su descaro es, por supuesto, antológico. Pero hay que recordar que, hasta ayer, los franquistas estaban orgullosos de haber protagonizado esa persecución, contraponiéndola a “la falta de valores” y de “virilidad” de la democracia. Los partidarios de los derechos humanos no podemos, pues, sino felicitarnos de esa decadencia, hasta intentar imitar ridículamente nuestra lucha contra la discriminación, por parte  de los aún  pertinaces defensores de la dictadura.

20100507. Todo va bien.

                             En las dictadoras, “todo va bien”, por definición, y nadie arriesga una crítica, sino el jefe o por su mandato. Es famosa la anécdota del dirigente soviético: “La cosecha de este año es muy buena, pero no catastrófica”. En las democracias débiles se practica también mucho la mentira profesional, “diplomática”. Tenemos un triste ejemplo actual en el secretario de Estado José de Francisco, imitador del optimismo desaforado de su jefe. Porque después que en las Naciones Unidas, al tocarle el turno a España de examinarse sobre derechos humanos, cinco países (5) hayan pedido a España que investigue el franquismo, y la mayoría de los intervinientes reclamaran que España ratifique la Convención de la ONU para los Trabajadores Migrantes, criticando el trato inhumano que demasiadas veces reciben nuestro país, ha declarado salir “muy satisfecho” del examen, intentando ocultar los males que por su cargo debiera él también denunciar y contribuir a solucionar.

20100503. Algo habrán hecho.

                                     “Algo habrán hecho”. La dictadura del terror de ETA, que durante tanto tiempo ha ensombrecido y empobrecido nuestras vidas, no habría sido posible si el conjunto de nuestra sociedad –no sólo la vasca-, con un tan feroz como cobarde y contraproducente egoísmo, no hubiera mirado para otro lado.

                                       Hoy la historia se repite en toda España, agigantada y oficial. Miles de personas son detenidas en las esquinas de nuestras calles y –de inmediato, sin juicio ni dejarles recoger sus enseres personales- son encarceladas o deportadas, a veces a un destino mortal, como en África. “¡Ah, se trata sólo de extranjeros!”- responden, aliviados, muchos, demasiados españoles-. Algo habrán hecho, aunque sea no tener los papeles que nos negamos a proporcionarles. ¿A qué preocuparse? Había un problema y se ha resuelto”. Ya respondió así Aznar cuando deportó sedados –y, algunos, a la muerte- a 103 africanos.

                                      Con esas redadas racistas –que el Gobierno tiene el valor de hacer y negar- estamos creando, como en la Alemania de la crisis económica de 1929, un estado en el que los ciudadanos no sólo no rechazan, sino que incluso aprueban, porque se les culpa de la crisis, esa persecución. Recordemos que en la Alemania de la crisis económica de 1929 primero se persiguió racistamente a los judíos, después a los gitanos y homosexuales, y después a todos los opositores al régimen, de modo que cuando llegaron a por el resto ya no quedaba nadie para defenderlos.

                                      Sí, ya están llegando a nosotros, los nativos españoles a pesar de la resistencia de los policías decentes y sus sindicatos, no faltan ya desalmados uniformados que son capaces de patear salvajemente en la calle a sus conciudadanos que luchan por su vivienda, como en Madrid y, hace pocos días, en Valencia; o que se ensañan con obreros o estudiantes, como en el Norte o Barcelona; y han sido miembros de las fuerzas del “orden”… racista los protagonistas –voluntarios, y en sus horas libres- de los más conocidos asesinatos racistas, desde Lucrecia hasta Carlos. Mientras, la sociedad sigue mirando para otro lado con las víctimas –“algo habrán hecho”- hasta que llegue, con toda justicia, su propio turno, ya que toda sociedad tiene el gobierno y régimen que se merece.

20100502. Estadísticas mal interpretadas.

                        “Hay mentiras, grandes mentiras, y estadísticas”. O, cuando no haya deseo de engañar, muy malas interpretaciones. Hoy, primero de mayo, encuentro en EL PERIÓDICO dos cartas de lectores que, por una u otra razón, falsifican gravemente los hechos.

                          Uno de ellos opina que, dado que el número de agresiones sexuales a menores de los religiosos es menor que el uno por ciento, no puede decirse que se deba a tu celibato; “olvida” (con o sin comillas) que el número de religiosos en la sociedad es muy inferior a ese porcentaje, y que el poder del clero hace que se denuncien mucho menos los delitos que ellos cometen. No contento con eso, el autor de la carta pretende probar que, puesto que la pedofilia se comete más con niños que con niñas, está ligada a la homosexualidad, cuando es evidente que los clérigos tienen muchas más ocasiones de abusar de niños que den niñas.

                          Otro lector pretende usar las estadísticas penitenciarias para fomentar el temor a los extranjeros; hablemos claro: el racismo. Se apoya en el mayor número proporcional de extranjeros en las cárceles. “Olvida” que no sólo los extranjeros tienen edades intermedias, mucho más propensas al delito, que la población en general, sino que viven con mucha mayor frecuencia en situaciones de necesidad y marginación, y que también con mucha mayor frecuencia son apresados y condenados que los ciudadanos nativos, como ocurre asimismo en los Estados Unidos y otros países.

20100318. Recrearse en la violencia.

                                           El director de cine Michael Wintherbottom ha recibido muchas críticas por su última película, “The Killer Inside Me”, en la que se recrea en las escenas de violencia, de paliza en paliza, protagonizadas por un sheriff. Toda película, como todo libro, es la autobiografía proyectada de su autor, un ejemplo que suscita otros muchos, aunque haga con excusa de denunciar los excesos de la autoridad. No puedo menos de recordar los muy parecidos excesos, tristemente aplaudidos con achaque de su crítica a la policía de aquí, de “El crimen de Cuenca”, de Pilar Miró.

20100314. Ni unas miserables migajas.

                           Los medios de comunicación tienen informada a la ciudadanía de que una guerra encarece el petróleo o un terremoto hace escasear el cobre, mostrando de donde provienen las materias primas que nos han permitido alcanzar un nivel de vida sin precedentes en Occidente. Aquí mismo, una inmigración multimillonaria ha contribuido mucho a nuestro bienestar. Pero apenas se deja sentir un poco de crisis, no sólo se cierran las fronteras, sino que se acosa a los inmigrados para que vuelva a sus países empobrecidos, y se encierra a los sin papeles en reductos anticonstitucionales, con el más feroz egoísmo y racismo.

                           La represión ha llegado al extremo de que se condena a varios años de cárcel, aplicando leyes pensadas para grandes defraudadores, a los marginados que venden en la calle CD ilegales para poder comer algo. Tan patente exceso ha provocado la reacción de algunos ciudadanos, que han apoyados estos días a esos manteros en manifestaciones en varias ciudades españolas, con lemas tales como “Sobrevivir no es dolito”, “Mi manta es mi pan” y “Mucho arte es el quitar, al pobre, hasta su pan”. ¿Qué sociedad hemos creado tan inhumana, en la que el rico Epulón no sólo no da las migajas que caen de su mesa al pobre Lázaro, sino que incluso tiene el valor de meterlo en la cárcel por haberse apoderado de ellas? Baste recordar que estos días hemos oído a un famoso cantante, “hijo de papito”, al que jamás le ha faltado nada, e incluso tiene fama de “bueno”, afirmar muy ufano que, cuando ve en la calle a un pobre vendedor ilegal de sus discos, agarra la manta y llama a la policía.

20100225. Educar a la impunidad.

                                 Se realiza en Madrid una nueva manifestación contra una ley que tiende a educar a los adolescentes a aprovecharse de la impunidad: durante unos años, es ahora ya completa, por ley; después, ya iniciados y entrenados, cuando las circunstancias la propicien. No todos son discípulos tan aventajados como el “Rafita”, pero a los doce años los jóvenes normales saben y pueden hacer el mal. Por supuesto, todavía son inmaduros, pero precisamente por eso, porque todavía no están bien socializados, debe existir un adecuado muro de contención, un castigo justo, para que no dañen a los demás. Hay que reformar una ley hecha con tan buenas intenciones como ignorancia de la realidad.

20100202. Discrimen por edad.

                                  Ni en broma se puede discriminar a nadie, y menos, si cabe, a millones de personas. Y los que pretenden ser humoristas también tienen sus responsabilidades sociales. No son los viejos jubilados que, sentados, no hacen nada, sino todos los expertos, como el informe Pisa, quienes critican la mala formación dada a los adolescentes. Y no hay ningún adolescente, excepto algún payaso de circo, que pueda patinar, al tiempo que con una mano y una rodilla doblada maneja un ordenador portátil y con la otra mano tiene también en un teléfono móvil, mientras los viejos dicen: “¡No saben hacer nada!”. Pretendiendo quizá combatir el racismo por edad contra los jóvenes, Pepe Medina cae de lleno en el racismo por edad contra los mayores. Su “solar” resulta desolador.

20100129. Empadronamiento encauzador.

                                                      Como en otros aspectos importantes de nuestra vida, -pensemos en los demás trabajadores y los vecinos- hay problemas con una inmigración que tan imprescindible ha sido para alcanzar nuestro actual nivel de vida. Y los problemas son mayores con la crisis. Y las leyes de inmigración son imperfectas, como demuestra su mismo repetido cambio. Pero el empadronar a todos los inmigrantes, lejos de causar, cuantifica, hace tomar conciencia y encauza el problema en algunas de sus principales facetas. ¿Cómo se van a adaptar los inmigrantes a nuestra sociedad si les obstaculizamos la escolarización? Y negarles el acceso a la sanidad pone en peligro nuestra propia salud, además de ser inhumano.

                                                       El racismo que margina a los inmigrantes sólo sirve para crear o agravar los problemas de todos; es un gravísimo cáncer social, promovido por algunos políticos incapaces y perversos que, lavando el cerebro de algunas mentes inmaduras, no dudan en propagarlo, como otros utilizan las bombas, para intentar alcanzar el poder. De ahí la concentración de protesta de los vecinos de Torrejón de Ardoz que, como los de Vic, rechazan un “remedio” tan discriminatorio e injusto, que resulta mucho peor que el problema que dice pretender remediar.

20100104. Dispersión de presos terroristas.

                                                     No existe una “dispersión de presos vascos”, sino sólo de “presos terroristas”, medida necesaria para dificultar el que sigan planeando crímenes, de los que no se muestran arrepentidos. Si sus cómplices aún en libertad montan múltiples manifestaciones para reagruparlos, eso no hace sino confirmar la necesidad de esa y otras medidas para desactivar todo tipo de apoyo, directo o sólo “moral” (¡!), a la comisión de más crímenes. Quienes defienden los “derechos” y piden tener “humanidad” con los criminales demuestran tener muy poco respeto a los de sus víctimas. Mucho, mucho cuidado con todos ellos.

20100102. Reyes y angelitos negros.

                                             El Centro Panafricano ha pedido que, como no se pintan los negros para hacer de blanco, tampoco en la cabalgata de los Reyes Magos haga de rey negro un blanco. Se puede comprender esa reivindicación, y más en esta época de crisis del empleo, que les afecta todavía más. Pero me entristece que todavía estemos ahí, como en la época en que aquel cantante cubano negro pedía:

“Pintor que pintas iglesias,

píntame angelitos negros,

que también se van al cielo

todos los negritos buenos”.

                                              En cierto modo, esto va más atrás aún, porque si los cristianos creen en los ángeles, no están obligados a creer, sobre este pasaje del Evangelio, que quienes llegaron a adorar al niño Jesús fueron tres, ni que eran reyes, ni eran magos, ni había uno negro. Con esa demanda, pues, lo que queda más claro es lo oscuro que está el respeto a los derechos humanos fundamentales, sin discriminaciones.

20100101. Aborto de militares.

                                  Los tiempos han cambiado, por fortuna… y por el gran esfuerzo de demócratas, como aquellos militares que, arriesgándolo todo, lucharon por devolvernos las libertades que otro militar, traicionando la confianza que sus conciudadanos le habían dado para defenderles, utilizó para una guerra incivil de exterminio incluso físico, y de sus adversarios vencidos e inermes. Y hace pocas semanas que el Gobierno, con el apoyo de los dirigentes del Cuerpo, ha reconocido el especial valor y mérito de esos militares demócratas.

                                  Pero, como en otros estamentos sociales, nunca faltan aquellos a los que la ambición o corrupción lleva a traicionar la confianza de sus conciudadanos; y cuando no pueden ya disparar sus armas contra ellos, presionan con ellas, disfrazándose de demócratas, aprovechando nuestras libertades para intentar quitárnoslas, hasta que sus actos les ponen en evidencia. Ojo, pues, a un autodenominado grupo “Militares para la democracia” que, como los civiles más extremistas, ha enviado un memorando al rey para que no firme la ley del aborto, teniendo la desvergüenza de decir que eso no es presionarle. Recordemos que Juan Carlos I  ya firmó la primera y tan parecida ley del aborto; y que cuando un periodista le preguntó por qué no había imitado el truquito del rey Balduino, que dimitió durante un ratito para no firmarla –poco le duro su mala conciencia a ese rey que muchos califican de santo- respondió que él era rey de España y no de Bélgica.

                                  Ya que en su escrito se oponen a todo aborto, lo menos que se les puede objetar es que se han despertado muy tarde en su empeño por defender la vida de los españoles “incluso antes de que nazcan”, como afirman, y por lo que se creen con derecho a pronunciarse como militares sobre el tema (¡!). Y ya que se quejan del resultado “irreversible” del aborto, cabe preguntarles por qué no se opusieron a los tan irreversibles resultados de los centenares de miles de muertos de la guerra de Irak, en la que como militares sí intervinieron directa y realmente, y de lo que, por lo que se ve, no sienten vergüenza. Lo único, pues, que cabe hacer con ese aborto de militares, que quebrantan tan descaradamente las leyes, es un rápido y ejemplar Consejo de Guerra, como mandan las ordenanzas, que les ponga en su sitio civilizadamente, sin liquidarles del modo bárbaro y masivo empleado contra militares y civiles por otros militares a los que ellos mismos se declaran afines.