Derechos Humanos – 2004

20040125. El miserable negocio con los inmigrantes.

                        ¿Hasta cuando va a tolerar la sociedad española que en beneficio de unos pocos poderosos aumenten las desigualdades sociales, se rebaje artificialmente los salarios de muchos, se fomente el racismo y la inseguridad ciudadana, y se provoque un fuerte y casi irreversible deterioro de nuestra convivencia? Todo ello con la complicidad de algunos especialistas y muchos pseudoizquierdistas, que creen que admitir a muchos inmigrantes ayuda al Tercer Mundo, cuando lo que habría que hacer es colaborar a que no se dieran las condiciones que allí propician esas migraciones masivas, que tanto perjudican al Sur.

                            La historia muestra que en los países donde se ha dado una repentina llegada masiva de inmigrantes se ha incrementado también mucho de modo permanente el racismo, apoyado por una notable parte de las clases más bajas, con cuyos empleos, al menos indirectamente, compiten los inmigrados. Precisamente por eso, poderosos grupos empresarios fomentan esa migración masiva que les da beneficios fabulosos al propiciar la división entre los trabajadores; y asimismo hay políticos sin escrúpulos que bajo cuerda fomentan más si cabe esa inmigración masiva, no sólo para aprovecharse, como estrechos socios que son de los anteriores, de la “bonanza económica” resultante de la “moderación salarial”, sino porque la creciente división del pueblo y la inseguridad ciudadana resultante de una gran población de marginados y de empobrecidos les dan argumentos para justificar un aumento permanente de su poder, para solucionar los problemas que ellos mismos han creado.

                             Esos gravísimos y permanentes daños al país serán aun mayores cuando al gran incremento de inmigración que estamos experimentado ahora, sin precedentes en nuestra historia, todavía se unen unas proyecciones, difundidas tendenciosamente con grandes titulares en los medios de difusión, como si fueran profecías –sin que sus autores lo desmientan, ejerciendo su derecho de réplica-, con el objetivo bien claro en esos grupos  dirigentes de fomentar el miedo y el racismo contra los inmigrantes, su marginación y aumento consiguiente de los conflictos sociales, en un triste círculo vicioso que sirve a sus perversos intereses económicos y políticos.

20040414. Inmigrantes en Valderrama.

                                   El mejor y más provechoso homenaje póstumo a Juanito Valderrama sería el tener presente, con su más famosa canción, que también nosotros fuimos hasta ayer un país de emigrantes, y tratar más dignamente e integrar de verdad, a los inmigrantes que realmente vienen a trabajar para provecho mutuo. Para una adecuada adaptación mutua, no hay que “tolerar” que vengan demasiados, como han hecho ciertos (ir)responsables, para poder explotarlos mejor, dejándoles marginados en una sociedad española que no puede hacer tan rápidamente hueco a tantos; marginados que provocarán a veces problemas, incluso tan graves como los que acabamos de sufrir.

20040512. Torturas gratis en Irak.

                                Todos los seres realmente humanos han repudiado siempre ese “invento de las tiranías” que, en expresión de Luis Vives, es la tortura, “invento maravilloso para perder a un inocente débil y salvar a un delincuente robusto”, como añadiría La Bruyère. Pero, en circunstancias muy, muy extremas, se podría explicar, si no justificar, la presión sobre un sujeto para evitar la muerte de muchos inocentes.

                                 Lo que más nos abruma y avergüenza respecto a los tormentos aplicados a los iraquíes por los estadounidenses es su enorme extensión en el tiempo y en número de víctimas de esas torturas, su variedad y promiscuidad – hasta en el suelo de los pasillos de la cárcel, mientras pasan indiferentes, acostumbrados a ello, muchos otros soldados ocupantes-, su tan explícito carácter de sadismo sexual, y la sonrisa canalla de los torturadores, convencidos de hacer una obra patriótica, salvar a Occidente. Por encima aún de toda esa increíble inhumanidad, el silencio cómplice durante meses de las más altas autoridades de la Coalición… torturadora, advertidas por informes fidedignos internos y por organizaciones como la Cruz Roja y Amnistía Internacional.

                               Con razón hasta los diarios más favorables hasta ahora a la Coalición titulan esos hechos como “traición” y “humillación de Occidente”, que pagará –estamos ya pagando- muy caro esa salvajada, ese silencio, esa complicidad activa aún de no pocos ciudadanos con los gobiernos responsables de toda esa empresa, más sucia aún que el petróleo, cuya codicia provocó su infame guerra y estas no menos infamantes secuelas suyas.

20040705. Manipulador Castells.

                                              ¿Quién es tan inhumano que no le importa la «niñez violada»? Usted y yo, a quienes, desde la primera a la última línea -literalmente- de su artículo Manuel Castells nos acusa de irnos de vacaciones mientras él se convierte en el único paladín y salvador de la infancia (EL PAÍS, 21 de agosto 1997). Pero, ¿se trata realmente de la «niñez violada», como titula él su exposición, o de la verdad violada por Castells?                                                                                                                                                                                                                    Veámoslo en detalle: Además de ese su patente exhibicionismo (moral), el articulista pretende espantarnos con el enorme peligro que nos amenaza por la conspiración judeomasónica… digo, de perversión sexual pedófila que nos invade, «una industria globalizada y millonaria de pornografía infantil», con ayuda de Internet.

                                            Para probar su tesis, Manuel Castells no tiene escrúpulos en violar… los hechos. De España cita el caso de

Sevilla, que no tuvo nada que ver con ninguna red mediática internacional de pornografía infantil, y el de Barcelona que, reconoce, aun siendo sólo de «proxenetas de poca monta» se sitúa con todo «en el contexto de una nueva industria globalizada…». Pero la Justicia acaba de negar una conexión real de los mismos con el exterior, o con cualquier red comercial de envergadura. Pocas pruebas, pues, señor Castells.

                                                           Bien consciente de ello, Castells amontona cifras del extranjero, mezclando sin escrúpulos las prácticas sexuales infantiles sin dinero, aquellas en que interviene el dinero (prostitución), y mezclando ambas con las relaciones con violencia (violación).

                                                           Cabe mayor manipulación? Sí: Llamar «niños» -utilizando para su tesis cifras que los engloban- a adolescentes de doce y más años, que no sólo tienen en España la edad del consentimiento sexual, sino que hasta el código de derecho canónigo les reconocía capacidad para casarse este mismo siglo, y tienen hoy amplia vida sexual y se casan en otros países. Más propio de una revista sensacionalista o de una intervención televisiva del Padre Apeles que de un sociólogo, el análisis de Castells contribuye más a agravar que a resolver los problemas relacionados con el tema.

20040709. Educar a algunos gitanos.

                               ¿El horror ante el doble filicidio de Leganés no servirá para aprender y rectificar? ¿Seguiremos tapando hipócritamente el problema, empezando por las administraciones públicas y ciertas “ingenuas” ONGs, que temen ser acusadas de racismo si denuncian y combaten esa crisis? Porque la trágica realidad es que esa violencia, al igual que  una parte importante del maltrato y asesinato de mujeres, y la agresión  que padecemos  a veces los ciudadanos –casualmente este mes yo he sido amenazado físicamente por ellos dos veces en dos ciudades, al defenderme de actividades ilícitas suyas que me perjudicaban- se debe a un grupo muy concreto e identificable, cuya “educación” tribal favorece su violencia y predación (estafa, robo) contra todos los que no son de su grupo: la etnia gitana. Y tan falsa sería aplicarles a todos sin excepción esas características como negar su demasiado visible presencia en el “núcleo duro” de su grupo.

                                No se trata, como malintencionadamente nos atribuyen sus defensores para evitar tomar medidas contra ese conflicto, de que queramos expulsarlos, ni de negar la responsabilidad parcial “paya” en su marginalidad, de la que hoy ellos tienen también tanta culpa, sino de aplicar de verdad el conjunto de medidas educativas y sociales para que se integren de verdad, aplicando ante los recalcitrantes en serio –no como tantas veces, en forma paternalista y contraproducente, como con conocidos cantantes famosos- las leyes penales que deben regir por igual para todos. De lo contrario, los ciudadanos seguiremos expresando  un muy justificado temor y rechazo a ese grupo, discriminación justificada, como fruto de tantas y tan amargas experiencias con ellos, y muy superior –ahí están las encuestas- a la existente respecto a cualquier otro grupo étnico de reciente ingreso en España.

20040709. Defensa integral a todos los maltratados.

    Mi completo apoyo, y creo que el de todas las personas de bien, a la iniciativa del Defensor del Menor, Pedro Nuñez Morgades, de completar la ley contra el maltrato doméstico incluyendo la protección a niños y ancianos en ese ámbito específico, aún más desamparados por su propia naturaleza, lo que les impide tener detrás, impulsando su defensa, a la mitad de la población adulta… y votante. Quizá convendría mencionar explícitamente la situación del grupo, especialmente desvalido, de tantos minusválidos. La más estricta justicia pide proteger, en una ley realmente integral, a todos contra el abuso en el ámbito familiar, conforme al lema plasmado ya en algunas manifestaciones: “No al maltrato familiar, a ningún sexo o edad”.

20040907. Deficiencias burocráticas en Amnistía Internacional.

Hace algunas semanas me inscribí como socio en esa oficina de Madrid, personalmente. Ahora recibo una carta sin fecha en la que se me indica que el Banco ha devuelto el recibo anual de socio, por lo que me envían una domiciliación.

Aunque creo haber enviado la nota al Banco, admito compartir con él y Correos el posible error, y me he puesto a rellenar esa nueva hoja, hasta encontrar en ella algunos temas que, por su interés colectivo, me han llevado a escribir esta carta certificada, rogando me contesten por la misma vía.

Se me exige en ese impreso: «es imprescindible que rellene todos los datos siguientes: Y encuentro ahí, además de los normales de nombre del Banco, titular de la cuenta, numero de la cuenta bancaria y código de oficina, que relleno, colocando en «observaciones» la dirección del banco y código postal, otros dos puntos, «Código Entidad» y D.C que desconozco y nunca me han exigido «imprescindiblemente» para domiciliar una cuenta. ¿No puedo pues inscribirme?

Más grave aún, en el siguiente apartado, ORDEN DE DOMICILIACIÓN BANCARIA, leo que debe firmar un documento al director del banco donde dice: «Le ruego que se sirve atender el recibo anual de que la Sección Española de Amnistía Internacional les presentará para cargo en mi cuenta xxx». Y NADA MÁS. El no prever un lugar para colocar la cantidad coloca pues al firmante en situación de tener que abonar, al menos de momento y en espera de posible posterior recurso, cualquier cantidad que la entidad, por voluntad o error, envíe. Es por tanto un contrato abusivo, más lamentable aún en una asociación dedicada precisamente a defender los derechos humanos.

Otro punto a tener en cuenta es que no estoy seguro de la cantidad anual que entonces quedé con ustedes, que no me recuerdan en su escrito. 

Por último, como la vez anterior, me piden que yo envíe personalmente esta orden al Banco. Puede que hayan cambiado las leyes, pero yo recuerdo en otros casos que era la organización la que enviaba la orden con el primer recibo, lo que evita siempre al otro un esfuerzo, tiempo y dinero (pequeño, pero real), y que de haberse hecho en primera instancia les habría evitado a ustedes el envío rechazado al banco, esta segunda carta que me han escrito, etc.

Con esperanza de que mis observaciones puedan colaborar al mejor funcionamiento de la organización, en servicio de unos ideales que comparto, les saluda atentamente,

20040907. Arquitectura más atenta a las personas.

                                            Los medios de difusión recogen quejas de señoras que lamentan que, en los nuevos mercados, como Las Ventas, no hay rampas para los carritos de la compra; de impedidos que denuncian las largas distancias a que deben transportar sus equipajes -sin tener siquiera carritos- en la nueva estación de autobuses; de usuarios que critican las largas distancias que deben andar en las nuevas estaciones de tren, metro, etc. Resulta, pues, urgente, reciclar a los arquitectos y afines con un cursillo elemental sobre derechos humanos, sobre simple humanidad y sentido común.

20041005. Dimita, a sus 82 años, Fraga.

                              El respeto a la ancianidad no es sólo de estricta justicia, sino de la más evidente conveniencia para todos. Hoy, cuando se alcanza en promedio más de los ochenta años, la discriminación por edad, el edadismo, es suicida, es tirar piedras contra el propio molino. Pero el respeto debe ser mutuo. Como no podemos “respetar” al que nos quiere robar o matar, tampoco podemos admitir que un falso respeto al mayor nos impida reclamar nuestro derecho a bienes y decisiones propias, robadas –y eso es algo mucho más grave que robar dinero- por aquellos que, abusando de la posición adquirida, intentan aferrarse al sillón y no dan paso a su debido tiempo a las nuevas generaciones. Las legislaciones ya están colocando la jubilación en edades relativamente flexibles, como debe ser todo lo humano, pero dentro de límites razonables: a los 65 o 70 años, por lo general. Incluso la Iglesia católica, casi siempre a remolque en esos terrenos, no admite ya, ni en sus escalones más altos, los cardenales, que puedan ya a los 80 años ni elegir al Papa.

                                De ahí que resulte lamentable el que algunos políticos, inspirándose y poniendo   explícitamente como precedentes para justificarse a quienes, con mil excusas, siguen a derechas o izquierdas tan lamentable costumbre, se emperren en una irracional “avaricia de poder”. Tal es el triste caso, máximo y antológico entre nosotros, del “pobre” Fraga, dos veces incapacitado en una semana, que quiere eternizarse en un poder político del que ya disfrutaba en la España “eterna” del antiguo régimen, en vez de imitar, al menos a sus ochenta y dos (82) años, la tan democrática limitación de mandatos que tantos países ya han legislado y de la que Aznar acaba de dar un loable ejemplo a seguir.

20041020. Autocarquía, pureza de raza.

             El avance en la convivencia, y en el conocimiento que la sustenta, pide reconocer la parte de razón que tienen las reivindicaciones de todos los grupos sociales. Si bien no parece políticamente correcto –en realidad, no interesa al sistema imperante -no se puede tapar el cielo con la mano, y la ya multimillonaria inmigración de países física o culturalmente muy lejanos que en pocos años ha recibido el nuestro así suscita la inquietud de muchos ciudadanos de muy distinto origen, como un Pujol y, estos días, en Madrid, manifestándose la falange…

Pero deben decir que si no quieren una cosa, no quieren otra

No se puede tomar los frutos y negar las causas

Abusar de los más débiles es de canallas

20041029. Manifestación racista.

                  ¿Tenía razón la Falange?  ¿Es verdad que no era racista la manifestación que convocó pidiendo detener la inmigración, manifestación que tanto rechazo ciudadano ha provocado, incluidos desórdenes callejeros en Madrid? 

                  En principio, pocos pueden estar de acuerdo –excepto quienes pescan a río revuelto, y se aprovechan de ello para bajar los salarios- con la política inmigratoria que introdujo tantas personas en pocos años, sin preparar a la población ni las infraestructuras, de modo tan desordenado que el mismo gobierno cambió varias veces, y a bandazos, sus normas (mal) reguladoras.

                  Sin embargo, el señalar unilateralmente algunas de las malas consecuencias de este fenómeno, incluso exagerándolas y haciendo responsables de ellas a los inmigrantes, como “invasores” de una presunta   “pérdida de identidad” nuestra, sin señalar a los verdaderos culpables: empresarios codiciosos, gobiernos cómplices y multinacionales que saquean a los países del Sur, obligando a cuantos pueden a huir de sus propios países, incluso a riesgo de su misma vida –como en las pateras- para intentar venderse aquí como mano de obra superbarata, es un modo hipócrita, cobarde y racista modo de echar la culpa del problema a sus peores víctimas, contribuyendo así a agravar, en vez de a solucionar, el problema.

                 Aquella manifestación de la Falange, por más que intentara disfrazarse de una legítima opinión sobre las más que discutibles formas en que se ha realizado el actual proceso migratorio, y en plena coherencia con la mentalidad ultranacionalista que caracteriza desde siempre su ideología -igual que al fascismo y nazismo de los que procede-, era, pues, un acto radicalmente racista, contrario a nuestra Constitución, y nunca debió ser legalizada.

20041201. Gitanos racistas.

                            ¡Basta ya de tanto racismo explotador!  Abusando cobardemente de mis 70 años, he sido víctima en pocos meses y distintas circunstancias de tres intentos de agresión física por parte individuos gitanos. El último atropello acabo de padecerlo en una estrecha calle del centro de Madrid, en la que uno de ellos paró su camioneta y me sacó a empellones de mi coche, que iba detrás, pretendiendo que le había chocado el suyo –muy aboyado por todas partes- cuando mi coche ni lo había tocado y, obviamente por tanto, no tenía ni un rasguño; sólo mis gritos de socorro, que atrajeron la atención de los vecinos, me libraron de que dejara de agarrarme y zarandearme, con el fin –no puedo imaginarme otro- de amedrentarme y extorsionarme.  Unos meses antes, en las cercanías de Sevilla, en un pequeño pero caro hotel, otro gitano que estaba en la recepción me amenazó físicamente porque le pedí la hoja de reclamación, al no funcionar –en pleno verano- el aire acondicionado de la habitación. Y junto a mi casa en Madrid, este mismo año otro gitano se me abalanzó para agredirme cuando le reclamé por llevar mucho rato atronando con altavoz desde su camioneta su mercancía.

                             Los culpables de esta situación son fundamentalmente, como no puede ser de otra manera, esa parte importante del grupo gitano que sigue cometiendo tales abusos, escudándose en su “cultura” y “tradiciones”, y pretendiendo justificarse apelando a pasadas discriminaciones, negándose a vivir de un modo no parasitario y contrario a las leyes que nos hemos dado los españoles, menospreciando o pervirtiendo las ayudas de muy distinto tipo que se les proporciona. Pero también son responsables ciertas ONGs y organizaciones públicas que, apelando también mucho más allá de lo razonable a pasadas injusticias cometidas por nuestra sociedad con esa minoría, con un ya tan exagerado y dañino complejo de culpabilidad, contribuyen a que permanezcan, con su contraproducente paternalismo, ese tipo de abusos. Recordemos el revelador caso de quienes, incluyendo altos cargos públicos, han intentado hace poco excusar conductas tan delictivas y condenables como la del bailador Farruquito. Luchemos, sí, contra la discriminación y racismo contra los gitanos; pero no seamos tan necios que no exijamos con la misma firmeza y severidad el cese del enorme racismo que a su vez tienen no pocos gitanos respecto a los payos, hasta el punto de constituir nuestra explotación, incluso violenta, como  tantos hemos conocido e incluso sufrido personalmente, el modo habitual de vida de ese sector que tanto daña a nuestra sociedad y al resto de los gitanos que se comportan realmente como ciudadanos.

20041204. Ahogados pateras.

                                La inmensa mayoría de los españoles, aun no teniendo los conocimientos náuticos adecuados, no podíamos dejar, con todo, de sospechar la siniestra realidad, ante los constantes y masivos ahogamientos de inmigrantes en pateras en los mementos en que éstas son interceptadas por las patrulleras españoles. Ahora se ha desvelado el informe de los especialistas: el tipo de barcos empleados para esa tarea no es el adecuado, entre los ya existentes, para realizar dichos abordajes, lo que explica la frecuencia y gravedad de esos accidentes mortales.

                               Resulta difícil suponer una tal ignorancia de las autoridades pertinentes  en cosas tan patentes y propias de su oficio; pero aunque se tratara sólo tan repetidas y mortales “ignorancias” y “negligencias”, esta situación poner cruelmente al desnudo la desproporción entre los medios empleados, con toda razón, para rescatar a ciertos náufragos de nuestra raza, y  el menosprecio ante la vida de quienes no sólo no se salva, sino con demasiada frecuencia se propicia su naufragio, cometiendo de ese modo directamente un interminable rosario de homicidios culposos, al menos por negligencia. ¿Cabe mayor prueba del enorme racismo de una sociedad y de unas instituciones que asisten desde hace ya tanto tiempo a tal naufragio de la más elemental humanidad?