Deportes – 2015

20150514. Ídolos con pies de barro.

                               Intereses políticos, ideológicos o económicos ejercen una férrea censura para que no conozcamos los aspectos negativos, exaltando o incluso creando los positivos, de ciertos personajes que, convierten así en ídolos, hasta qué un accidente descubre que tienen los pies, e incluso más, de barro putrefacto. Recordemos la triste historia de Rato, Pujol, Aznar o F. González, entre muchos otros. Las inversiones de grandes empresas en deportistas hacen que sostengan a ciertos ídolos, aun cuando se descubren dopajes, cobros ilegales, comportamientos antideportivos, etcétera; o ellos mismos, a semejanza de los traficantes de droga, hacen de repente grandes limosnas para intentar limpiar algo su imagen, por lo que cobran incluso más que su espectáculo deportivo, anunciando productos no pocas veces sospechosos.

                          Para no hablar sólo de futbolistas o ciclistas, recordemos el triste y sórdido problema familiar de la tenista Sánchez-Vicario. Y una testigo presencial me ha contado otra peor si cabe. Una joven con cáncer terminal, – ya en silla de ruedas, hoy ya muerta-, tenía gran ilusión en conseguir un autógrafo de un conocido tenista. Veinte amigas le esperaron con ella a su salida del campo y se lo pidieron, sólo una, para la inválida. Él respondió: “No puedo perder tiempo con eso”, y se fue. Sí: han adivinado quién era ese isleño que así se aislaba de todo lo que no fuera su propio interés:  Rafael  Nadal.

20150503. Vergüenza planetaria.

                      Calificar al hombre como un animal racional es la definición más prematura que conozco, ironizó Oscar Wilde. Ahora ha sido exaltada y movido muchos centenares de millones en apuestas la pelea concertada entre dos hombres, a ver quién hacía más daño al otro a puñetazos, salvajada a la que aún se califica de arte del boxeo; baste recordar que uno de ellos se enorgullecía de su «instinto asesino».

                       Ninguno de los dos era español, pero aquí se ha celebrado, como espectáculo de “sangre y gloria”, la reaparición de un torturador de toros “nuestro” en Méjico, corriendo también ese día la sangre humana en la plaza de toros de Madrid.  ¿Qué pensarán dentro de poco nuestros escandalizados descendientes, cuando reflexionen sobre esos bárbaros espectáculos con los que goza o, al menos, permite nuestra (in)cultura?

20150328. Fútbol, dinero y política.

                                      A la vista de los hechos, ¿hay todavía quien pueda dudar de que el fútbol no es hoy un juego deportivo, sino un espectáculo apestoso de trampas y corrupciones?  Nunca el Barça del que, por nacimiento y por afición, fui ferviente seguidor, habría aceptado el vergonzoso acuerdo de jugar con ventaja, hasta el punto de disputar la final de un campeonato en su propio campo.  Sin embargo, hoy esto es todo menos sorprendente. ¿Qué se puede esperar de un club que se vende y rompe el pecho por un Qatar, relegando a Unicef a donde todos sabemos? ¿De un Barça se vende también a un Gobierno que le convierte en una sucursal de sus trampas independentistas, -a lo que nos oponemos dos tercios de los catalanes-, mientras prospera a base de jugadores extranjeros, comprados muy caro y con malas mañas?