Deportes – 2010

20100716. Pisos y fútbol.

                         En forma destacada, cierta prensa se ensaña contra el constructor que hace pisos a precios muy bajos a los del mercado, porque ahora hará menos y retrasa su entrega. Se trata de José Luis Moreno, antes llamado “el pocero bueno”, y ahora “el de Fuenlabrada”. Pero se calle que este constructor denunció que Caja Madrid, que le había prometido créditos para hacer esos pisos, se los negó después de prestar a Florentino Pérez  -sí, el mismo que se enriqueció encareciendo un artículo de primera necesidad, protagonista de la burbuja del ladrillo- sesenta millones para fichar a Cristiano Ronaldo. La burbuja futbolística –aunque sea tan difícil tomar conciencia de ello en plena euforia del Mundial, como de la burbuja del ladrillo entonces- es uno de los elementos de nuestra crisis, además de contribuir eficazmente a tapar –y perpetuar así- nuestros problemas.

20100712. Futbolistas generosos.

                                         Los españoles hemos apoyado nuestro fútbol desde hace mucho tiempo, colaborando a su actual éxito. Sería, pues, un gesto tan razonable como generoso el que los futbolistas de la selección nacional victoriosa dedicaran una parte de la prima sin precedentes que han recibido por ganar al fomento del  deporte entre los más jóvenes, mostrando que también ellos apoyan la afición y no actúan sólo por dinero.

20100704. Proclamas contemporáneas.



                         Si un ministro aprovechara una discusión de presupuestos, o un locutor un noticiero, para proclamar su ateísmo, nadie dudaría de que abusan de su cargo. Sin embargo, hay quienes se quejan de que no se permita el abuso de algunos futbolistas que quieren aprovechar el Mundial para lucir camisetas o hacer gestos ostensibles de sus creencias religiosas en el campo de fútbol. De imponerse su abuso de sus cargos, nuestras relaciones sociales acabarían convirtiéndose en un interminable, aburrido y crispador cruce de mensajes de propaganda ideológica.

20100619. El entorno del Mundial.

                                Muchos factores juegan fuera de los campos de fútbol del Mundial, influyendo en sus resultados. Así los múltiples robos que pusieron nerviosos a algunos jugadores antes ya de empezar el torneo; delitos típicos de una Suráfrica en la que los blancos han debido ceder el poder político a la mayoría negra, pero la mantienen en gran parte en la miseria. Recordemos también la máxima prima ofrecida por cierto presidente de Gobierno a sus jugadores  si conseguían ganar el torneo y distraernos de la crisis, sin que esa oferta desorbitada consiguiera hasta ahora buenos resultados deportivos. Cabe asimismo mencionar, por su fuerte contenido  político y humano, la probable defección, como en otros Mundiales, de jugadores de un país totalitario. Y los intentos de algunos jugadores para imponer su ideología religiosa a patadas, grabando en sus zapatos su creencia en una determinada divinidad,  abuso que podría terminar por convertir esos encuentros en una cruzada más de las que tanto han dividido y ensangrentado el planeta, en vez de servir el deporte para unir a todos los hombres de buena voluntad, a escala mundial y dentro de un mismo país, como en España, colmando las esperanzas de todas las personas de buena voluntad.

20100618. Dos interpretaciones de una derrota.

                               Caben dos interpretaciones sobre la derrota de nuestros futbolistas. Una, la escenificaba hace tiempo un humorista con un jugador que decía a su entrenador: “-¿Cómo va a preocuparse dando pataditas al balón un millonario como yo?”; al igual que  en otras profesiones, los que tienen éxito y poca vocación se distraen llevados por la codicia, como otros, dicen, por su  novia (la de él, por supuesto). La interpretación más optimista es la de que, al menos inconscientemente, algunos jugadores hayan sentido vergüenza de que el Gobierno les haya ofrecido un premio en metálico superior al de ningún otro país si ganan, y no hayan querido colaborar en lo que no puede ser calificado sino por lo que es: una corrupción y un insulto a los ciudadanos que están padeciendo cruelmente la crisis y tendrían encima que pagar esa prima.

20100528. Primas adecuadas.

                                  No sé por qué surgen ahora protestas en los medios contra las primas de más demedio millón a los jugadores si ganan el mundial, más de lo que les ofrece ningún país a sus futbolistas. ¿No ganan ya más aquí algunos futbolistas más que en ningún país del mundo, y más que lo que ganarían en conjunto esos 22 del equipo? ¿No es esa una prima adecuada? ¿Si así pueden seguir distrayéndonos adecuadamente, para que sigamos tolerando a ese otro equipo de dirigentes políticos y económicos que cada día nos sacan mil veces más?

20100513. Un país bien distraído.

              La misma noche en que el presidente, presionado directamente por los Estados Unidos y el FMI, impuso, contra sus repetidas promesas, un recorte social sin precedentes a las clases trabajadoras, escuché en la capital un gran griterío y petardazos. ¿Había comenzado la reacción popular, como en Francia, Grecia y otros países? No: había ganado el equipo de fútbol de las clases más “populares” de la ciudad. No cabe duda que somos un país bien… distraído.

20100430. Suicidios deportivos

                                               Bien ha hecho su familia al sacrificar el tener cerca sus restos, para no exponer más vidas en el intento de rescatar el cadáver del alpinista muerto en el Annapurna. Y valiente ha sido la confesión hecha a este respecto por otro conocido alpinista, guía y miembro de  la Real Academia de Doctores, César Pérez de Tudela, que reconoce que el montañista “derrocha valor y energía hasta límites que sobrepasan la razón”, y que  cada vez más “los deseos de récord y competición, que  son tan mediáticos como perniciosos” se han apoderado del deporte; esperando que el reconocimiento de esto lleve a que esa muerte sirva de aviso para evitar otras; todo lo contrario, añadamos, de lo que ocurre ahora, cuando su mitificación exaltadora lleva a otros incautos a emprender, por alcanzar quizá un momento de “gloria”, un penoso camino sin retorno.

20100429. Protestas incoherentes.

                                            Crecen las protestas contra la Unión Europa a medida que se va conociendo que por fin arrimar  el hombro contra la crisis, dando minicréditos (nunca mejor dicho) a los pequeños empresarios… por cien millones de euros, es  decir, el importe que aquí se ha gastado para dar empleo a un individuo, cuyo mérito es saber dar patadas, y no siempre al balón; extranjero tan “chulo” que ha tenido encima el valor de pegar carteles por todas partes con su foto y el lema provocador: “Mis expectativas son mayores que las tuyas”. Pero, ¿merece otra cosa una sociedad que tolera esa UE y esa empresa madrileña, de la que muchos se enorgullecen e incluso financian de distintas maneras?

20100414. Como evitar morir corriendo.

                        Ya que no intervienen las autoridades que debieran proteger nuestra salud, parece que sólo hay una manera de evitar que sigan dándose tantas muertes de corredores, de las que sólo conocemos una pequeña parte, cuando ocurren en una carrera oficial, como el pasado sábado en Sevilla y el domingo en Madrid: el que los familiares de los muertos, o las mismas víctimas de invalidez por ellas, pongan una demanda judicial por publicidad engañosa a los organizadores de esas carreras y maratones, y a las empresas que sacan tajada de esas muertes anunciándose en ellas. Fue esto  lo que, sobre todo, precipitó en los Estados Unidos y en Francia el declinar de los vendedores de esa droga legal tan letal, el tabaco.

20100413. Corredores exhibicionistas.

                               Un deportista comodón escribió una carta a la prensa para protestar de la afrenta que suponía hacerle levantar media hora antes para la media maratón del 11 de abril. Me imagino la cara que habrá puesto cuando ha leído que, a pesar de esa medida, el aumento de la temperatura ha provocado graves daños en la salud a algunos corredores, además de un muerto. Ese “protestante” achacaba la medida a que los organizadores querían devolver antes las calles “a los coches”, pura tergiversación también, pues en realidad se devuelve a quienes nunca se les debiera haber quitado, a los  ciudadanos. Los corredores deberían ejercitarse  en los sitios adecuados, más ecológicos y más sanos, con más sombra, como El Retiro o la Casa de Campo. Pero personas como ese ciudadano –y sus patrocinadores- no buscan un sano deporte, sino exhibirse y gozar cercenando los derechos de tránsito de los demás.

20100411. Denuncia del correr para morir.

                                 Desde hace años, primero en la prensa, y después también en las calles donde se realiza esa carnicería –bajo manto de deporte y salud, como antes osaban los “vaqueros” fumadores de las tabacaleras, también muertos por su práctica- denuncio esa barbarie, cuyo primer protagonista, como hoy otro en Madrid,  murió también en la meta, Atenas, tras correr por ser el primero en anunciar la victoria de Maratón, y cuyo desgraciado reinventor moderno, el del “jogging”, murió a los 53 años, en plena carrera, de un ataque al corazón.

                              Ayer me enteré de la muerte de un joven y premiado corredor en Sevilla, en la misma pista de entrenamiento. Hoy me presenté, pues, a la salida de esta trágica media maratón de Madrid, actualizando una anterior e irónica advertencia mía: “Héroes de Maratón, seguidme hasta el Panteón: yo corrí y yo morí, en Grecia y Madrid”, ”y ayer en Sevilla”,  añadiendo también otro cartel premonitorio,

en forma de esquela, y con un lazo negro: “Escarmentad en calavera ajena”. Después volví advertir a los corredores, a su paso de vuelta por la calle Menéndez Pelayo, poco antes de que un corredor de 31 años muriera al pisar la meta, y otros dos quedaran gravemente tocados. Y no conocemos, demasiados intereses silencian, la muerte o discapacidad de muchos otros corredores en la preparación o tiempo posterior a esos excesos antinaturales; imprudencias que intereses asociales fomentan, y después, como Pilatos, intentan lavarse las manos exigiendo firmar pliegos de descargo de responsabilidad a los participantes.

                                   El colmo es que todos los ciudadanos tengamos que pagar con nuestros impuestos los grandes gastos directos e indirectos que provocan esos espectáculos bárbaros. Y que incluso nuestro Ejército, en vez de eliminar cuando sea imprescindible a nuestros enemigos, colabore a matar o mutilar a nuestros mismos ciudadanos, aportando un gran número de soldados a esa prueba suicida, cuando hasta el mismo Ejército de la patria del “jogging”, Estados Unidos, prohíbe a sus soldados autodestruirse de modo tan insensato.

20100409. Presumir de lo que se carece.

                                                  Cada cual se enorgullece de lo que carece, e intenta que pase como mérito suyo aquello por lo que más justamente es criticado; así esas multinacionales petroleras que se pavonean de cuidar el medio ambiente, o esas organizaciones que, sin falsa modestia, se declaran de utilidad pública, benéficas o incluso santas. Por eso, busqué en vano el adjetivo “contra” en el titular de un periódico local: “Deporte y cultura se darán de mano en la concentración de vehículos 4×4”. Hay que tener mucho, mucho valor para escribir eso.

20100304. Degradarse corriendo.

                                       En una entrevista aquí, el belga S. Engels se presenta modestamente como un ejemplo para todos, porque corre una maratón diaria.  “Nada violento es durable” decían ya los clásicos. Como otros ambiciosos exhibicionistas, que caricaturizan el deporte, no siendo en realidad un “Engels”, un ángel, habría que decirle, como Pascal, que “quien quiere hacer el ángel hace el bestia”. Con razón en su propio país muchos le consideran insensato y socialmente irresponsable. Dentro de muy pocos años habrá degradado su organismo corriendo, como otros en bicicleta u otros ejercicios practicados en exceso; y con él, habrán destrozado su cuerpo e incluso su mente los incautos a los que haya atraído a cometer esas barbaridades, y que no tendrán ni la mezquina compensación de un efímero renombre y cobro por su nefasta labor, que ese mal Engels, ese “malage”, viene a predicar incluso a España en nombre de la salud.

20100109. Caramelos dañinos.

                            Todo exceso es contraproducente. Como los nuevos ricos que se entregan a groseros excesos consumistas, España, país en que una parte importante de la población padecía periódicamente hambre hasta hace unos sesenta años, tiene hoy una mayoría de personas con un insano exceso de peso.

                              Ejemplo menor pero significativo de ese excesivo consumismo alimentario, los caramelos, que hasta hace no tanto arrojaban, sólo ellos y con discreción, los Reyes Magos en las Cabalgatas, se han convertido en insensatos diluvios de caramelos lanzados por mil figurantes de esas Cabalgatas. Aparte de las molestias que ese masivo  lanzamiento produce en algunas personas, tal aluvión  de caramelos contribuye a crear malos hábitos de consumo en los niños, favorece el deterioro de sus dientes, etcétera. La obsesión por coger caramelos hace también que ni  niños, ni los adultos, presten la normal y adecuada atención al acontecimiento en sí, a la Cabalgata, y puedan verla en paz. Sin contar la proliferación de desaprensivos que incitan a sus hijos a llevar paraguas para jugar con ventaja; conducta incívica que los Reyes Magos debieran erradicar, rechazando echar caramelos hasta que  se enfundaran sus paraguas esos ventajistas cuyo gesto incívico ayuda a aumentar  ciertos medios de difusión.

20100108. Inevitable cambio en reyes.

                                                Hay quienes se quejan de que la Cabalgata de los Reyes Magos, -entre otras, la de Madrid-, tenga ahora menos símbolos específicamente cristianos. “Olvidan” que las fiestas están pagadas y son de todos, y que por tanto ningún grupo, aunque antes fuera muy mayoritario, puede imponer su ley a los demás. Esos mismos protestadores ya no tienen la capacidad, que algunos todavía hemos conocido, de meter en la cárcel a quienes no piensen como ellos, y sus argumentos deben tomar ahora un tinte democrático que se les nota extraño, como siempre lo han sido respecto al verdadero cristianismo que, -como toda religión digna de ese nombre, no politizada-, exige se actúa por convicción interior, no por coacción. Y es lógico que la justa adaptación de las celebraciones a la realidad de la España actual se note más en esa Cabalgata, que recuerda un hecho tan secundario, incluso para los cristianos, como el de los tres Reyes Magos, que ni eran tres, ni reyes, ni magos, ni fueron ese día, ni…