Demografía

2021016. Atenas o Esparta. Autolimitarnos o matarnos.

                    Un jugador estrella, Marco Lehmann, ha sido “invitado” a matarse por ser homosexual, por alguien que muestra, además de su intolerancia, una ignorancia supina.  Porque la población mundial se ha triplicado en 75 años. En esos casos, como prueba la historia y múltiples pruebas de laboratorio con otros seres sexuales, si no se frena ese crecimiento con prácticas sexuales no reproductivas (una feroz represión del sexo aumenta la agresividad), surge la violencia individual y colectiva, guerras y epidemias entre los pueblos hacinados.

                     Hay que escoger: O el amor platónico de Atenas y otras prácticas sexuales esterilizantes o la guerra continua de Esparta, con más barreras y guerras locales o mundiales. Los homosexuales, presionados por la naturaleza, alivian algo la presión de la población sobre alimentos y espacio., etc. El suicida, también; pero que lo practique primero también y no nos jorobe tanto quien lo predica para los demás.

20210516. Falsos temores de envejecimiento.

               Hoy día, un irresponsable puede, con un vehículo, provocar sustos de muerte y daños irreparables. En modo parecido, un irresponsable, con una maquinita de calcular manejada alocadamente, puede producir una larga serie de cifras que, con su aparente exactitud, produzcan temores y reacciones proporcionalmente tan erróneas y, ellas ya sí, realmente muy dañinas. Y el colmo es que ese irresponsable nos venga de fuera, y avalado nada menos que por las Naciones Unidas, para asustarnos, regañarnos y decirnos la barbaridad que deberíamos hacer.

               Si ya resulta difícil captar y valorar lo que está pasando ahora, todos los especialistas en ciencias sociales (economistas, sociólogos, demógrafos, etc.) sabemos lo difícil que es hacer proyecciones a corto y medio plazo; a largo y muy largo plazo el hacerlas (siempre se hacen por algo), el divulgarlas, el insistir en ellas son otros tantos pasos que van alejando de la ciencia y acercando a la profecía, adivinanza y (mala) política que se basa en estos pseudo conocimientos para propugnar comportamiento azarosos o directamente erróneos.

               En un mundo superpoblado que, siguiendo el mal ejemplo de los países industrializados desde el siglo xix, su población en el siglo veinte, España también ha duplicado su población en ese tiempo, siendo su mayor crecimiento desmesurado en los veinte años de «alegrías del desarrollismo»: diez millones más de 1955 a 1975. Cuando ahora, respondiendo adecuadamente al  que desde hace tiempo ha sido considerado por más expertos de todo tipo como el más grave problema mundial, la superpoblación, España constituye un ejemplo de  solución, vienen de fuera…

20200405 Irlanda ya no se lava las manos.

        Un hongo de la patata hizo perder a Irlanda, por hambre o emigración, un tercio de su población en cinco años, a partir de los 6,5 millones que tenía en 1845.  La solución de reprimir mucho más la vida sexual, con ayuda de la religión, aumentó la pérdida de población hasta menos de la mitad de la original, cayendo a 2,9 millones en 1936, con un récord mundial de internados por desequilibrios mentales. Sólo la rebelión de los jóvenes ha ido rompiendo esa esclavitud física y mental, cambiando sus leyes draconianas y alcanzando los 4,7 millones.

           Prueba de también de esa liberación mental y física es el su Gobierno acabe de recomendar, contra el coronavirus, una “masturbación higiénica”. Como sexólogo, me ruborizó la noticia, pues no estaba al día de esa modalidad erótica de tan popular actividad. La letra pequeña me tranquilizó: se trata de la tan simple como recomendable medida de lavarse bien las manos antes y después del acto. Mis felicitaciones a la nueva Irlanda por no lavarse ya las manos mal como hizo Pilatos, sino bien, esforzándose por salvar la vida de todos en vez de los prejuicios centenarios de algunos de sus ciudadanos.

20181212. Infierno demográfico.

                                  Las familias españolas han ido disminuyendo su descendencia para adaptarla a las circunstancias reales existentes, coincidiendo con los análisis que hice hace ya tiempo en mi libro “Demasiados españoles”. Esto ha beneficiado a todos, excepto a los pocos a los que interesa un gran exceso de población para mantener bajos los salarios y un nivel de pobreza que haga creíble la existencia de un infierno, incluso también en otra vida.

                                   Los ideólogos de esas tendencias manipulan cifras e inventan falsos argumentos para intentar convencernos que hace falta aún más población. Como ahora hace, jugando con las estadísticas del INE, A. Macarrón, autor de “El suicidio demográfico de España” y director de su Fundación Renacimiento Demográfico, entre cuyos 4 patronos y 11 asesores no hay ningún titulado en demografía; fundación que se declara independiente, lo que hace sonreír al que conoce la tendencia política de algunos de ellos.

                                    El terrorismo verbal empleado revela que trata impresionar con su terrorismo demográfico, no de convencer racionalmente. Lo más suave es su amenaza de que la baja natalidad acabe con el Estado de bienestar, cuando es eso lo que consiguen de hecho los bajos salarios que permite la superpoblación. Y lo más exagerado, por supuesto, es su ya mencionado “suicidio”, “hundimiento” y muerte de España, pasando, entre mil “alarmas”, por advertir contra el “invierno demográfico”, como si el invierno no fuera una etapa más de la vida.                           

                                      El daño causado por estos extremistas sería menor si sus gritos no resonaran tanto debido al silencio de demasiados demógrafos. En algunos, por descuidar su responsabilidad social. En otros, por conservar sus puestos de trabajo (hay pocos y casi todos con grandes corporaciones, con claros intereses) y en algunos por urgirnos el atender las crisis políticas, ya sea como actores -como mi compañero en demografía Leguina- o como profesor también de política y comentarista crítico independiente en mi caso. Para empezar a suplir esta carencia, recordemos algunos hechos básicos: 

  1. España tiene hoy más del doble de población que hace cien años.
  2. La natalidad baja en parte porque ya casi todos los nacidos sobreviven; antes, en las sociedades preindustriales, morían la mitad antes de procrear y había que procrear seis para que alguno pudiera ayudar a sus padres.
  3. Las pensiones públicas, como las privadas, no deberían depender, como se nos quiere hacer creer, de los trabajadores actuales, sino de ese ahorro forzoso nuestro y de sus intereses.
  4. La enorme tasa de desempleo permanente prueba que no faltan trabajadores.
  5. España consume en medio año sus productos, debiendo importarlos después… mientras subsista el colonialismo mundial del Norte. Esto será cada vez más difícil, y nuestra necesidad de importar para tanta población será más angustiosa, por el ya grave cambio climático que afectará de modo especial a nuestro país.

20180907. Dominad la tierra.

                                          Hoy, 8 de septiembre, es un día de alerta mundial. Hasta el papa, cuya misión parecería ser sólo dirigirnos al cielo, ha dedicado su primer mensaje a hablarnos del nuestro planeta. Pero es lo más lógico, porque hemos exagerado hasta la locura el primer mensaje de Yahvé: “Multiplicaos y dominad la tierra” a la primera pareja.

                                    Hoy que somos unos siete mil quinientos millones, Francisco nos que, “no debemos multiplicarnos como conejos” destruyendo con ello y con el desbocado e injusto consumismo de unos pocos, la tierra que ya hemos dominado; acabando ya incluso con parte del cielo, la capa de ozono, que nos protege de morir abrasados todos por un infernal calentamiento global. ¿Tendremos por fin el elemental sentido común, instinto de conservación, para actuar antes de que los actuales ya gravísimos síntomas hagan irreversible las consecuencias de nuestros insensatos excesos?

20180423 SEXO Y PENSIONES.

                             En otro intento por engañarnos, se está llegando a afirmar en titulares que para sostener las pensiones hace falta “potenciar la libido”, tener más hijos. Y eso en un país con tantos millones de parados y en un mundo en que la productividad hace tiempo que no depende de cuantos empuñen una azada –los agricultores no llegan al cuatro por ciento de la población-, sino de robots que eliminan cada día muchos empleos. Más aún, y, sobre todo, porque las pensiones no son una limosna, sino un ahorro forzado, durante toda una vida que, si ha sido robado por los gobernantes que lo administraban, debiera ser restituido en Justicia, con sus respectivos intereses, por el Estado.

20150120. Católicos, no conejos.

                                  En su ardua tarea de “poner al día” (el famoso “aggiornamento”) a la Iglesia, el papa Francisco ha tocado, con su lenguaje llano, un punto esencial, defendiendo un  “paternidad responsable” contra “quienes creen que para ser buen católico hay que ser como conejos”. La Iglesia prefirió siempre la calidad sobre la cantidad, y fue acusada hasta el siglo XVIII de despoblar los países. Entonces empezó en parte de Europa y Norteamérica una fuerte disminución de la mortalidad, sobre todo infantil, por los progresos en alimentación, sanidad y medicina. Ya no fue necesario parir seis hijos para que llegaran vivos a reproducirse dos o tres, muriendo casi la mitad en los primeros meses o años, de modo que la familia con seis hijos vivos era la excepción, no la regla, como todavía mostraban hacia 1970 los censos en algunos países de Suramérica.

                               Sin embargo, estos cambios tan positivos para los disminución de la mortalidad no fueron acompañados –por intereses políticos, económicos de los dominantes- de una correspondiente limitación de la natalidad.   Esto originó la primera explosión poblacional, con emigraciones masivas, imperiales, de Europa al resto del planeta. Tras la segunda guerra  mundial, la segunda explosión poblacional, la del Sur, ha multiplicado la miseria que ya originara o agravara al ser sometido por la expansión de  Occidente.

                                   Hoy, en un mundo empobrecido y erosionado al límite, la paternidad responsable, junto con una mucho más justa distribución de los recursos existentes, es imprescindible para las crisis en las que ya estamos inmersos. El descontrol natal todavía existente origina o agrava muchos problemas de discriminación nacional, racial o religiosa, que derivan incluso en muchas guerras declaradas o larvadas, con las que se intenta negar a los demás un nivel de vida insostenible ya a nivel global en un mundo superpoblado.

20140720. Premio por no abortar.

                        A una pobre mujer portuguesa, ya con tres hijos, un médico le prohíbe abortar porque “sólo tiene 30 años y el niño será la alegría de la casa”. Intenta un remedio casero, que falla. Pasa por mil estrecheces económicas y la tiranía de su marido, del que no se divorcia por sus cuatro hijos y porque el padre  de ella –tan “decente” como el médico-  la molería a correazos. Pero Dios la premia, porque ese cuarto hijo ganará dinero a patadas, será el futbolista Ronaldo.

                        ¿Qué medio difunde por todo lo alto ese vomitivo alegato antiabortista? Tiene usted toda la razón: no puede ser otro que el diario madrileño representante oficial del Vaticano. Y ¿qué madre es capaz de airear así esos detalles sobre su hijo, un aborto fracasado? También está claro: la que es capaz de inculcarle comportarse como él lo hace por dinero.

20140602. Agresión intolerable. 

                     Apenas cabe pensar una violación más grave a un ser humano, a su pareja y a su familia entera, que forzar a una mujer tener un hijo. Sin embargo, cuando hay un individuo que se esfuerza por forzar a centenares de miles de mujeres, no faltan quienes consideren como agresoras a cuatro de esas mujeres que intentan defenderse de violador lanzándole unas prendas teñidas de sangre para que reflexione y rectifique, evitando recuerdan las muchas muertes que su  feroz violencia producirá  en no pocas mujeres desesperadas.

                   ¿Será violencia, entonces, que esas mujeres mostraran sus pechos? Pero ¿qué persona equilibrada, que no necesite ir al psiquiatra, “se avergonzará de ver lo que Dios no se avergonzó de crear”, como decían los Padres de la Iglesia, que durante muchos siglos administraba en sus templo el  bautismo a adultos completamente desnudos? Esos falsos cristianos no hacen sino imitar al ridículo Tartufo de Molière: “Cúbrete el seno, que yo no pueda verlo”; son los peores fariseos que, mientras cometen gravísimos pecados, pretenden disimularlos imponiendo hábitos supersticiosos, incluso invocando el nombre de su máximo enemigo y víctima, Jesús.

20140421. Balón de oro aplastante.

                        El coste del evento deportivo crece al ritmo del descontento” en Brasil, dice el titular de primera página del diario de mayor tirada en España (EL PAÍS, 21.04.2014). La realidad, como desmiente el mismo diario en interiores, es la contraria. Es el descontento popular el que crece por el coste faraónico del Mundial de fútbol, ya más de cuatro veces superior a lo presupuestado, y más que lo gastado por Alemania y Sudáfrica juntas, mientras disminuyen los gastos sociales y en infraestructuras imprescindibles.

                            Ese balón, realmente de oro para algunos parásitos sociales y, en particular, para la cada vez más impresentable FIFA, aplasta a un pueblo consciente de sus necesidades y derechos,  que no se deja ya engañar por  ese nuevo becerro de oro, hoy en forma de balón, que exige hasta sacrificios humanos. Y no se trata sólo de la así pertinaz pobreza de muchos, ni los muchos obreros muertos en la construcción apresurada de los estadios, sino del real y sangriento asesinato de niños de la calle que –según documenta en Recife un periodista europeo, Mikkel Jensen, que ha tenido que huir del país- sacrificados “para no causar mala impresión a los turistas del Mundial”, cuyo número, ante tan malas e incluso siniestras noticias, no cesa de calcularse a la baja.

20140311. Amor irracional a los irracionales.                         

                           Todos los extremos son malos. El mismo amor de madre, exagerado, crea auténticos monstruos. En modo parecido, una pasión irracional hacia los animales está acabando con ellos a marchas forzadas. Un cierto control de las poblaciones es necesario para sobrevivir, y sobrevivir bien, en todas las especies, incluida, por supuesto, la nuestra. La superpoblación lleva rápidamente a la miseria y la guerra, crisis que estamos sufriendo a escala global, empezando por Europa desde hace dos siglos. A escala familiar, “cuando los padres quisieron más a sus hijos, tuvieron menos”.

                          Respecto a los demás animales, la creciente corriente por sobreprotegerlos, paternalismo o maternalismo, está contribuyendo llevando rápidamente a su disminución e incluso extinción.  Falta, sobre todo, atacar el problema de fondo: la superpoblación humana, que no permite ya que vivamos dignamente ni nosotros, es lo que lleva a eliminar a los más débiles, que son ellos. Como los problemas del Sur no se arreglarán bien con ayudas al Tercer Mundo, sino disminuyendo el exceso de consumo del Norte, tampoco se podrá evitar el genocidio acelerado que estamos cometiendo con las demás especies mientras no controlemos mejor el número de individuos de la nuestra.

20131228. Rouco y Jesús.  

                         “Jesús prefería al célibe. Rouco, al mártir familiar” Ese irónico cartel de protesta ante la Fiesta de la Familia del año pasado resume lo que ya sabe todo católico culto. En la Iglesia, los pastores son solteros, dejando el matrimonio para el “rebaño”; “para la tropa”, como diría Escrivá de Balaguer.

                          ¿Por qué Rouco, al revés de Jesús y la milenaria tradición de la Iglesia católica, exalta la cantidad sobre una pretendida calidad? Muy sencillo: porque, al revés de lo que presumían en sus orígenes, hoy “los católicos nacen, no se hacen”, sino que, ya adultos, se deshacen, abandonan a esos malos “pastores”. Los obispos, para mantener su poder político, buscan mantener  grey prohibiendo los anticonceptivos, el aborto, etcétera y exaltando el valor de las familias numerosas, “escuela de abnegación”,  de mártires de Rouco y sus colegas. Un Rouco a quien los cristianos de base esperan que el papa sustituya por fin por alguien “al que se le pueda llamar cristiano”; porque en Madrid, como nos atribuye a los demás en clara proyección freudiana, él ya “ha pecado demasiado” contra los desahuciados, los pobres y los trabajadores, siempre aliado con los de arriba en su insaciable “hambre de oro” y poder.

20131224. No hay derecho.

                            No hay derecho que la valenciana Regadera* intente en una carta vendernos un huevo como si fuera ya un gallo, o una castaña como si fuera un árbol; o incluso como si valiera más. No hay “conflicto entre dos derechos” entre un embrión o un feto y una persona de verdad, una mujer, que es la única existente y por tanto con derecho a decidir.  Claro que Regadera  no habla de lo que realmente existe, un embrión o un feto,  sino de “niño”, “hijo” y “creatura”, empezando por calificarlo sólo de “creatura”, para intentar que vayamos cayendo en su gravísima estafa, que intenta esclavizar del modo más íntimo y perverso, por engaño o por la fuerza de una ley injusta, a las demás mujeres, como ya lo está ella misma. ¡No hay derecho!

20130303. Un Ministro peligrosamente desinformado.

                          Negando que lo haga por motivos religiosos, el piadosísimo Ministro del Interior ha afirmado que se opone al matrimonio gay –es decir, a nuestras leyes, poniéndolas así en peligro desde su puesto- por argumentos racionales, ya que “no garantiza la pervivencia de la especie”. Por supuesto que no lo garantiza: eso es una perogrullada, por no decir una tontería. Pero tampoco hace falta que lo haga.

                          Esto se debe a varias y reales razones científicas. Porque todos somos genéticamente bisexuales. Porque el número de homosexuales que se dicen exclusivos no supera el seis por ciento de la población. Porque muchos hijos son concebidos fuera del matrimonio. Y porque lo que con frecuencia no asegura de verdad la pervivencia de una especie es lo contrario: la excesiva proliferación; de modo que la naturaleza, cuando hay superpoblación en una especie –moscas o personas- fomenta la aparición de conductas homosexuales en los estadios superiores de la que los estadígrafos llamamos curva de Pearl.

                           Zapatero ministro Fernández Díaz, a tus zapatos, sin intentar con falsas razones imponernos, debido a sus peculiares convicciones religiosas, conductas a las que nos inclina la naturaleza para asegurar nuestra supervivencia. Más aún: nuestra crisis actual se debe en parte también a sus peculiares convicciones religiosas de que ciertos métodos anticonceptivos eficaces son “antinaturales”, prohibiéndonoslos o dificultando ahora su acceso, lo que ha agravado nuestra superpoblación hacinamiento, contaminación, desempleo, etcétera.

201303 Un Ministro peligrosamente desinformado.

                          Negando que lo haga por motivos religiosos, el piadosísimo Ministro del Interior ha afirmado que se opone al matrimonio gay –es decir, a nuestras leyes, poniéndolas así en peligro desde su puesto- por argumentos racionales, ya que “no garantiza la pervivencia de la especie”. Por supuesto que no lo garantiza: eso es una perogrullada, por no decir una tontería. Pero tampoco hace falta que lo haga.

                          Esto se debe a varias y reales razones científicas. Porque todos somos genéticamente bisexuales. Porque el número de homosexuales que se dicen exclusivos no supera el seis por ciento de la población. Porque muchos hijos son concebidos fuera del matrimonio. Y porque lo que con frecuencia no asegura de verdad la pervivencia de una especie es lo contrario: la excesiva proliferación; de modo que la naturaleza, cuando hay superpoblación en una especie –moscas o personas- fomenta la aparición de conductas homosexuales en los estadios superiores de la que los estadígrafos llamamos curva de Pearl.

                           Ministro de Zapatero, Fernández Díaz, dedícate a tus zapatos, sin intentar con falsas razones imponernos, debido a tus peculiares convicciones religiosas, conductas contrarias a las naturales y debidas en estas circunstancias para asegurar nuestra supervivencia. Más aún: nuestra crisis actual se debe en parte también a sus peculiares convicciones religiosas de que ciertos métodos anticonceptivos eficaces son “antinaturales”, prohibiéndonoslos o dificultando ahora su acceso, lo que ha agravado nuestra superpoblación, hacinamiento, contaminación, desempleo, etcétera.

20121224. Éramos pocos…

España ha crecido como nunca en población esta década, superando los 47 millones de habitantes, y crece también como nunca el paro, alcanzando ya casi los seis millones. Sin embargo, hoy el principal titular en Internet de un diario capitalino es: “En España faltan 280.000 nacimientos”. El colmo es que ese el diario pretende portavoz de la razón, cuando en realidad lo hace, oficialmente, en nombre de una fe, cuyos representantes prometen renunciar a tener familia. Más aún, el cardenal promotor de la “Fiesta de las familias” en Madrid, al que se refiere ese artículo, vive en un palacio mientras que tiene abandonados a sus sobrinos. ¿Caben mayores contradicciones, mayor hipocresía, mayor daño a toda una sociedad española que este fomentar tan irresponsablemente la natalidad… ajena?