Comunicación y Censura – 2000

20001226. Cartas del Diario 16

     Mal porvenir espera al diario al que los lectores dejan de confiar sus problemas y opiniones. O ¿no es lo mismo, en definitiva? al que descuida la “página de los lectores” hasta abajarla a un mero filete al fondo de la página, cuando no simplemente liquida esa sección, según ocurre cada vez más. Esperemos que Diario 16 pase pronto esta mala racha y recupere su antiguo modo de ser.

20001211. Recortes en las cartas en la prensa.

Buena parte de la prensa madrileña critica el reciente y clamoroso recorte del derecho de manifestación. Y esto no es ver la paja, sino hasta el palo y la porra en ojo ajeno. Pero también sería bueno que, comparándolo otros países y con su mismo comportamiento en años de talante más democrático, reflexionaran sobre su propio recorte del derecho de manifestación de sus mismos lectores, tan visible en la mezquina parte que dedican a las cartas que ellos les escriben.

20001113. Cándido, no: lol contrario.

  No algo, sino mucho, demasiado, huele a podrido en el reino de la prensa. Sólo tarde, y cuando se atentó corporal, físicamente contra miembros del mismo cuerpo profesional, se ha «destapado» la presunta colaboración criminal de Pepe Rei con quienes asesinan en nombre de ETA.

  Sin embargo, se sigue tapando a otros periodistas que como blancos para los fusilamientos del franquismo en nombre de Dios; más aún, se vanagloriaron de esos «inventos» todavía en los años ochenta. Más aún, estos días todavía es alabado por algunos colegas cómplices por esa… «pillería», como osaban desvergonzadamente adjetivar hace poco varios conocidos columnistas aquella «hazaña» del «negro» periodista irónicamente autotitulado «Cándido», mientras apedreaban farisaicamente a la pecadora sorprendida en delito de plagio de una novela.

   Son los mismos «decentes» comunicadores que intentarán ahogar esta denuncia, impedir que se airee y sanee tanta corrupción como todavía reina y debilita nuestra prensa y, con ella, nuestro tan rudimentario sistema democrático.

20000707. Titulares erróneos.

Nadie, se puede afirmar, lee por entero un diario moderno. De ahí la importancia de sus titulares, que serán toda la información que recibirán sobre la mayoría de sus temas la mayoría de sus lectores. Pero esos titulares a veces desinforman gravemente respecto al mismo contenido de las noticias. Hay van dos ejemplos, al azar, de un diario madrileño, el mismo día, que quizá no solos únicos ni en esa fecha. *

«La mitad de los españoles cree que España no influye nada en la Unión Europea». Noticia de gran alcance: porque si es así, sería lógico esperar un fuerte rechazo hacia la EU. La verdad es que lo que la mitad de los encuestados cree es que España influye «poco o nada», siendo pues esa mitad la suma de cantidades muy heterogéneas, porque, como tampoco se define el «poco», y siendo España una pequeña minoría en la UE, el influir «poco» podría ser incluso una situación justa y aceptable.

Otro titular, de primera página: «Declarada ilegal la ley sueca que favorece el acceso de la mujer a la función pública». Sólo en la página 35 nos enteramos que lo que el Tribunal de la UE rechaza es que «que la mujer tenga preferencia para la función pública» «con menos cualificación». O sea, que el Tribunal no es machista, no se opone a la igualdad de la mujer, sino sólo a un método discutible, máxime en ciertos casos, de privilegiar, (esa hubiera sido la palabra correcta), a la mujer. Aquí, más que la mera incapacidad profesional, parece haber promovido el error el ultra feminismo, típico de los (mal) convertidos, que singulariza, hasta el ridículo, a ese diario capitalino en este país.

20000704. Ansón, reprimido.



            Su extremismo ha sido ridiculizado por alguna tertulia radiofónica. A mí me da lástima, y temor, por el daño que su influencia aún puede provocar. Porque, en titulares, ese periodista opone el desfile gay en Barcelona al que tuvieron dificultades para realizar las Fuerzas Armadas. ¡»Sublime», y sublimante, obsesión! En todo caso, más vale hacer el amor que no la guerra. «Incluso» con ese amor, el amor griego, ateniense, el de Platón, cuyo mismo nombre significa «el de anchas espaldas». Por el contrario, el otro amor, si es muy fecundo, «Venus lleva a Marte», el amor a la guerra, como a Esparta. Los hechos, la historia, son bien claros, así como las explicaciones que respecto a esos amores da el mismo Platón en sus diálogos.

 Me temo, con todo, que estas consideraciones no hagan sino aumentar la desconfianza de ese honestísimo periodista hacia el arte y los artistas, los intelectuales y la cultura, siguiendo la reacción visceral de rechazo del legionario Millán Astray y tantos otros. Porque la verdad es que ese periodista es un incondicional de la pasión… reprimida, hasta el punto de dejar otro diario, a quien no se le podrá acusar de defender ni un principio, un ABC, del desmadre, para tener él sólo toda y sola la razón… reprimida.

20000615. Manipulación de la prensa en pro de Putin.

Ante la repetida y desproporcionada represión, literalmente a palos, de diferentes manifestaciones, incluso deportivas, en Madrid, se ha recordado estos días que manifestarse es un derecho elemental para que pueda funcionar una democracia. Pero la libertad se encuentra aún más amenazada por otra actitud represiva, que no suscita tan inmediato y saludable rechazo de la ciudadanía, por no producir contusionados ni heridos. Porque ¿de qué sirve el manifestarse si después los medios de difusión manipulan los datos de la manifestación, o la silencian?

En esa escalada de desinformación antidemocrática de las manifestaciones hemos asistido estos días a un nuevo récord. La política, se dice, hace extraños compañeros de cama, y ciertos (muy ciertos) intereses económicos de la derecha y otros intereses ideológicos de cierta izquierda se han unido para silenciar la guerra de Chechenia y otros «detalles molestos» de la política rusa. No es, pues, casual, que en un canal televisivo ligado a cierta izquierda se atrevieran a afirmar, a las 22 horas del 14 de junio, que la única oposición a la visita de Putin fue la de un checheno que repartía una hoja a la puerta de la conferencia de prensa del presidente ruso. Y eso cuando esa hoja era un manifiesto, firmado por numerosos profesionales españoles, y ya publicado el día anterior – como comunicado- en un diario afín a esa cadena televisiva, en el que se convocaba a una manifestación de protesta que se había celebrado dos horas antes de la emisión de ese «informativo». ¡Así se escribe… la manipulación!

20000612. Concentración anti tabáquica falseada.

              La ética periodística exige no deformar la opinión ajena con titulares tendenciosos, aunque se trate «sólo» de una ciudadana de a pie, que confía en EL PAÍS enviándole una carta. Eso compruebo, negro sobre blanco, con la que Dolores Vélez envió en apoyo de unos manifestantes ante el Ministerio de Sanidad, el Día Mundial Sin Tabaco. «Eran unos pocos, y también denunciaban eso mismo: Aquí protestamos unos pocos; en el cementerio, muchos millones». En vez de subrayar algún aspecto relevante de su contenido, o ponerle al menos un título neutro, como «Tabaquismo» -como hizo DIARIO16, que la publicó también- en EL PAÍS se le tituló: «Eran pocos», «interpretación que no sólo no corresponde al contenido objetivo de la carta, sino que, en su sentido obvio, es despectivo, falsea completamente la intencionalidad de su autora.

20000611. Hablar atropelladamente como publicidad.

Reaccionemos ante tanto irrespeto al radioescucha, para que no cunda tan pésimo «ejemplo». En su ansia de ganar dinero como sea, una revista demasiado «económica» se anuncia por radio obligando a hablar atropelladamente al locutor, atropellando así psicológicamente al posible cliente, cuya reacción natural de defensa será rechazar un producto tan mal presentado y cambiar a otro canal que no moleste con tan cacofónicas emisiones acústicas.

20000606. Censuras “por el problema vasco”.

Uno de los derechos más fundamentales en una democracia es el de manifestación. De ahí la alarma que ha suscitado la rapidez con que el nuevo delegado del Gobierno en Madrid ha negado ese derecho incluso a los vecinos de Santa Eugenia, y por un tema -con todo respeto- relativamente menor, «en defensa del orden».

  Ya los expertos habían advertido contra la posibilidad de que este señor trajera del País Vasco expeditivas medidas radicales Y esto nos muestra descarnadamente la pérdida de libertades que prácticamente en todos los campos y en todo el Estado se realiza amparándose en «el problema vasco». Pobre país es aquel en el que el ministro más popular no es el de Cultura, o Sanidad… sino el de Interior, vasco también, por supuesto. La casi omnipresencia del «problema vasco» durante tanto tiempo constituye una coartada ya demasiado descarada para no enfrentar los problemas reales de más del noventa por ciento de los españoles y recortar nuestras libertades.

20000603. Importancia y censura de los carteles.

         Un interesante reportaje de EL PAÍS refleja el papel de los carteles en la calle como expresión de las preocupaciones de los ciudadanos. Pero debería ser completado por informe que reflejara cómo, precisamente por eso, por ser expresión popular, tanto en lo económico como en lo social, cultural y político, están siendo perseguido con saña por el PP, que censura radicalmente este medio de expresión, contra el artículo veinte de nuestra Constitución, perjudicando a los pequeños negocios que dan empleo, la cultura popular etc.

          No contento el PP con hacer una «limpieza» cotidiana y exhaustiva, con funcionarios pagados por todos… para que así eliminen todas esas expresiones de nuestras necesidades económicas y culturales, de la gente, todavía hace campañas propagandísticas para convertir a una serie de incautos en inquisidores y delatores de los demás, aprovechando casos extremos, que siempre hay, como las pintadas sin sentido que a veces afean nuestros monumentos.

20000517. Míseras cartas a El País.

                    Permítame expresarle mi condolencia por el hecho, que sin duda le tendrá preocupado como profesional y como demócrata. Porque no sólo sus lectores reaccionan poco –dado que puede publicar muchas menos cartas de ellos que otros diarios con mucha menor tirada- sino que sus temas son, por lo general, de una lamentable pobreza intelectual: trivialidades lingüísticas, cotilleos sobre El Gran Hermano o temas equivalentes, las más “normales” quejas sobre la Administración, y poco más. Con esa cantidad y calidad de “feedback” debe ser una tarea muy gris redactar un diario ¿verdad?

20000502. Radios desintoxicadoras.

Desearía agradecer públicamente a ciertas emisoras de radio la oportunidad que me han dado de conocer otros países, al “emigrar radiofónicamente”, huyendo de su sistema obsesivamente binario, reducido a política (en realidad, a los vascos y, en definitiva, a ETA) y a deportes (es decir, fútbol o, más bien, a chismorreos en torno a ese tema).

20000429. Deterioro de la democracia.

En el torbellino de las pasadas elecciones, un hecho pasó casi desapercibido, aunque su novedad le permitiera alcanzar incluso titulares: “La campaña arrancó sin pegada de carteles”. La superficialidad de unos y los intereses de otros lo atribuyeron a la existencia de “las nuevas tecnologías”.  Pero lo que este hecho pone significativamente al desnudo es hasta donde está llegando el deterioro de la democracia. Por una parte, los partidos tienen cada vez menos militantes voluntarios para pegar carteles. Por otra, se aferran a los medios más costosos que impidan la competencia de nuevos y pequeños contendientes por el favor de los electores.

En toda España se observa desde hace tiempo una feroz cruzada contra todo tipo de carteles -y otros medios económicos de difusión, como las octavillas- que puedan competir en alguna manera con el dominio absoluto de los medios de quienes tienen el poder económico, cultural o político. En nombre de la “limpieza”, de la ecología, los partidarios del “pensamiento único”, de la “globalización”, etc. persiguen, con la ayuda de no pocos tontos útiles, las más modestas manifestaciones de la libertad de expresión, como “sucias”, como antes perseguían a los “perturbadores” de su “orden” social. ¿Dónde están los antiguos defensores de la libertad, hoy jubilados, cansados, refugiados en lugares marginales, o exhibidos en jaulas doradas, en contextos exquisitos en los que resultan inofensivos?