Animales – 2010

20100804. “Diestro” poco diestro.

                                    Poco diestro es el “diestro” que quiere poner como autoridad para favorecer a una causa a quien descalifica e insulta diciendo que “como de la sopa boba y no se moja ni el labio. El pan y la panceta, todo para ellos”, refiriéndose al rey, el torero Paco Camino. Va en la línea del pasquín “La Gaceta”, que tiene el valor de aconsejar al monarca que defienda las corridas… para recuperar prestigio. Ambos pretenden ignorar que ya dos tercios de los españoles, y cada día más, estamos contra ese triste espectáculo, y que el rey, -que, saliéndose de la neutralidad que pide su cargo, defendió hace tan poco todavía ese circo sangriento, ha sido criticado repetidamente en la calle por ello, incluso con pancartas que reproducían su misma lastimosa frase: “¿Por qué no te callas?”.

20100801. Otro muerto por los toros.

                              La muerte de otra persona en Godella, en la “fiesta” del toro embolado, pone de manifiesto la necesidad de abolir esos lamentables espectáculos, oficialmente consentidos e incluso promovidos, y pagados, total o parcialmente, por todos los ciudadanos. Maltratar a los animales está mal. Peor aún, como sabemos hoy por los estudios realizados, si tenemos en cuenta que esa crueldad acrecienta la agresividad contra los demás seres humanos, como revelan también demasiados taurinos contra quienes se oponen a su torcido placer. El colmo de la insensatez es practicar personalmente un maltrato animal que pone en peligro de herir, mutilar o matar al mismo que lo realiza. Quien de verdad quiera suicidarse, no lo intente a costa nuestra y perjudicando a otros seres vivos.

20100719. Cinismo taurino.

                                     Los nacionalismos exacerbados provocan guerras y después levantan monumentos a los soldados muertos, para seguir reclutando víctimas incautas, no para honrar de verdad a los caídos, para lo que debieran empezar por renunciar a esas guerras. En modo muy parecido, y ligado a ello –se trata también de matar y morir- leo con indignación que el último encierro de Navarra se ha dedicado a “honrar” al corredor muerto del año pasado, burla sangrienta y provocadora de otras muertes, para mayor negocio de ese, como la guerra, bárbaro espectáculo asocial.

20100622. Los héroes y los otros.

                                           Una sociedad sensata obra en defensa propia cuando honra como héroes a los bomberos, socorristas o médicos que mueren cumpliendo con su deber de solidaridad; los eventuales errores en su acción sólo son comentados, para evitarlos, otros profesionales. Todo lo contrario ocurre cuando, por supersticioso temor a los muertos -o a los vivos que se aprovechaban de ellos- y con una enorme falta de piedad hacia quienes así se sentirán inclinados a imitarlos, esa sociedad tiende a exaltar como héroes a los “diestros” –poco diestros o imprudentes-, deportistas o aventureros que mueren por fama o dinero. Demasiados casos tenemos recientemente de esos falsos y tan dañinos “ejemplos”, aireados por el amarillismo mercantilista de ciertos medios de difusión, que amordazan insolidariamente las advertencias que contra esos excesos hacen los especialistas.

20100619. El torero valiente.

                                      Ha recorrido “ambos mundos” la historia del torero mejicano que se escapó del ruedo por miedo al toro. Había tenido antes una cierta fama, pero ya había querido retirarse tras una grave cogida, volviendo a la arena por presiones de empresarios que –hablemos claro- querían ganar dinero arriesgado de nuevo la vida de ese trabajador. Ganó por fin el amor propio verdadero, el instinto de conservación, aunque todavía le quedaba la mala conciencia inducida por sus explotadores, por lo que se calificó a sí mismo de cobarde, cuando huyó en un rapto de sensatez, para defender su propia vida.   

                                     Ojalá muchos toreros imitaran a ese hombre que fue mal torero porque decidió tener la gran valentía de renunciar a los prejuicios que le habían inculcado y actuar como un ser realmente racional. Así se aceleraría el fin de ese bárbaro espectáculo, que invita a gozar con el sufrimiento y muerte de los animales y, de vez en cuando, de los mismos seres humanos. Recordemos que cuando muere un torero acuden más espectadores a las corridas, mostrando hasta donde pueden desarrollar algunos sus malos instintos cuando se sienten respaldados por una autorización oficial, aun sin la excusa de un patriotismo guerrero o de una religiosidad inquisitorial.

20100530. Una censura espeluznante.

                             Un diario madrileño dedica casi una página a analizar las reacciones de múltiples lectores suyos contra el carácter “sensacionalista” o “repugnante” de la foto que publicó dicho diario sobre la cogida del torero Julio Aparicio, con el título de “Una cornada espeluznante”, por su Defensora del Lector*. Como en ninguna de las razones de quienes se oponen a su publicación, ni las que da la redacción por haber lo publicado, aparece –ni lateralmente- el motivo más obvio y de fondo : el que esa foto constituye un documento gráfico de primera magnitud para acabar con ese espectáculo (lo que lleva a los taurinos a rechazar, con distintas excusas, su publicación) no cabe sino concluir que o los lectores y redactores de ese diario son de lo más superficial que puede darse o que ese diario ejerce una censura aún más espeluznante que esa cornada.

20100524. Barbarie en España.

                                    Como en su día la foto de aquel “torero” dominando el Parlamento –como algunos medios extranjeros calificaban a Tejero, por su sombrero- la imagen del torero Julio Aparicio arrastrado por el toro que atravesaba su mandíbula ha dado la vuelta al mundo. Y, como entonces, ha llenado de vergüenza la imagen de nuestro país, en donde todos pagamos con nuestros impuestos el que sobreviva esa salvajada. Enmarquemos todos esa imagen, ese “bien cultural” que algunos tienen el descaro de propugnar. Tengámosla en lugar bien visible en nuestras casas, tanto el “aficionado” a torturar toros, “respetable” tan poco respetable, como nuestras autoridades y también todos los españoles en general, hasta que esa realidad se imponga a nuestras conciencias y no podamos tolerar más que deshonre a nuestra patria esa barbarie.

20100524. A los taurinos.

                              Yo pediría a los taurinos que enmarcaran las fotos de los toreros cogidos tan sangrientamente como Julio Aparicio estos días en las Ventas. Y que siguieran poniendo monumentos fúnebres a los toreros muertos en la arena, como en esa plaza de toros, hasta que no puedan llegar a ella sino sorteando tumbas. Quizá algún día eso les ayude a avergonzarse de ayudar con su dinero a que sus desgarros y muertes contribuyan a su diversión. Y recordemos que la asistencia a las plazas de toros no disminuye, sino que aumenta tras esos hechos sangrientos e incluso mortales. Mientras, el resto de los ciudadanos vemos que nos arrebatan parte de nuestros impuestos para fomentar esa tortura y muerte de personas, no sólo de animales.

20100522. Respetable poco respetable.

                            Como el pez por el anzuelo, la mandíbula del torero estaba atravesada por el cuerno del toro. Los medios de difusión actuales han permitido apreciarlo con todo detalle y colorido. Quien, después de contemplarlo, es capaz de seguir apoyando con su dinero esa “diversión” muestra que forma parte de un público, de un “respetable”, muy poco respetable, con muy malas entrañas, teniendo manchadas de sangre sus manos, y una desbocada y peligrosa crueldad, también hacia los hombres, que hace que se llenen más las plazas de toros tras las cogidas o incluso muertes de los toreros.

20100418. Toros, palomas y cucarachas.

                                      Por si hiciera falta algo más que enunciar el hecho para prohibir un espectáculo denigrante para nuestra tierra, como el permitir que algunos torturen por pura diversión a los toros, los argumentos de quienes quieren defender esa vergüenza no hacen sino confirmar su ausencia de razones dignas de ese nombre. Recordemos el increíble descaro con el que algunos sostienen que el toro no sufre en las corridas de tipo español (no hablo de las portuguesas). En el extremo opuesto, un “aficionado” a torturar toros tacha de inconsecuente el querer prohibir las corridas, pero pretender exterminar las cucarachas. ¿Qué no se trata de cucarachas, sino de palomas? ¿Qué más da, puesto que éstas son también una plaga, que transmite más enfermedades que las cucarachas, y encima daña nuestros edificios? El colmo es afirmar que el método de gasearlas es más cruel que otros normalmente empleados en otros países; querer hacernos tragar esa bola es suponer que somos tan ignorantes como ellos desean para manipularnos. Y, por supuesto, no exterminamos esos ni otros animales por placer, sino por necesidad, para nuestra propia supervivencia.

20100309. El torear, escuela de crueldad.

       El debate social actual muestra la carencia de auténtica razones para defender las corridas, que lleva a decir en su defensa, que “el que no quiera, que no vaya” ¿Acaso no hay leyes ya contra el maltrato animal, que debe abolirse en todo lugar, aunque no se vaya a deleitarse con esa tortura? Más aún: está probado que el maltratador animales se hace también cruel y peligroso para las personas, por lo que hay prohibir todo maltrato animal también en defensa de los humanos, por constituir una auténtica escuela de crueldad. Por último, y es el colmo, se nos obliga a pagar a todos los contribuyentes ese triste y peligroso circo neoromano, que no podría sobrevivir sin ese expolio de los bolsillos de la gran mayoría de la población, que -como prueban las encuestas- no quiere esas corridas, ni que se les saque a la fuerza su dinero para mantenerla.

20100219. Peligrosa escuela de barbarie.

                                    Después de haber fomentado durante décadas las corridas de toros, y poder chupar cámara sin problemas quienes defienden un acto que, en la gran mayoría de la Unión Europea, llevaría a la cárcel a quien lo realizara, por crueldad con los animales, TVE deja oír la voz de los más de dos tercios de españoles que no estamos por esa tradicional carnicería. El escándalo que por ello montan los “aficionados” pone al desnudo una vez más, como tantos estudios recientes, que “cruel con toros, cruel con todos”. Esa sangrienta matanza es una peligrosa escuela de barbarie que nos amenaza a todos.