Política – USA – 2017

20170920 Peor que Hitler.

                                    Nadie, excepto Rusia que instauró su siniestra dinastía comunista, y China, por razones estratégicas, defienden hoy la feroz dictadura norcoreana de Kim Jong-um. Pero tampoco cabe olvidar que EE UU, en una guerra que en modo alguno puede declararse defensiva, exterminó al 20 por ciento de su población, diez veces más del máximo que se da en otras guerras; hasta el punto que los mismos dirigentes militares estadounidenses se declararon espantados de los innumerables crímenes de guerra por ellos cometido.

                                  Esto explica el miedo y el odio del pueblo norcoreano hacia los EE UU, que su jefe aprovecha estos días para reafirmarse en su poder. Pero, en vez de no entrar al trapo de sus provocaciones, el  alocado Trump  ha agravado cada vez más la crisis, hasta el punto que en su primera intervención en la ONU, organismo fundado para la paz mundial, ha proferido la amenaza más cruel e insensata que ni Hitler se atrevió a proferir: destruir, no ya al régimen, sino al entero pueblo coreano, más de 25 millones de personas, si siente que EE UU está amenazado, cuando tiene armamento de sobra para eliminar cualquier ataque sin llegar a un  crimen sin precedentes contra la humanidad destruyendo una población ya martirizada como ninguna por su guerra y la dictadura que ella consolidó. ¿Cabe mayor barbarie, mayor amenaza a la paz mundial que la de Trump, no menos desequilibrado que su oponente coreano? Cualquier día puede desencadenas, con esta u otra excusa, una catástrofe mundial, al tener una capacidad mucho mayor de hacerlo que el dictador alemán.

08142016 TRUMP AGRESIVO, INCLUSO AQUÍ.

                                   Durante décadas, como ciudadano independiente y como profesor de Ciencias Políticas, me he manifestado, individual y colectivamente, ante las embajadas de India, Pakistán y Francia (pruebas nucleares), Brasil, Argentina y Venezuela (golpes), ausencia de derechos humanos (Israel, Rusia, Cuba, Arabia Saudí, China) y, por supuesto, por muchos de esos motivos, ante la embajada de EE UU.

                                    Nunca, en más de treinta años,  he tenido problemas para ilustrar  mi protesta den testimonio del hecho, hasta hoy, 14 de agosto de 2017, en donde se me ha prohibido e incluso hecho borrar las fotografías que había tomado ya de mi cartel en inglés: “KKK? KOREA N.?  VENEZUELA? TRUMP, NO.”. Adujeron para justificarse razones de “seguridad”; por supuesto que sí, la de reprimir a los críticos; pero su acción no hace sino confirmar la agresividad, sin precedentes durante décadas en España, que impulsa Trump.*

08132017 TRUMP, CADA DÏA PEOR.

Ahora amenaza con intervención armada a Corea del Norte y Venezuela

                                                En verano, aprovechando cierto relajamiento de las instituciones, los exaltados cometen muchas de sus peores barbaridades. Demasiadas guerras y golpes de Estado lo demuestran. Lo peor es cuando un extremista al mando de un país se enfrenta a otro también desequilibrado, como está ocurriendo en estos momentos entre Corea del  Norte y Estados Unidos. El resultado puede ser catastrófico, incluso a nivel mundial. Y Trump, contradiciendo a su partido y a su mismo equipo, que cambia así a cada momento,   está mostrando doblemente su belicismo al amenazar también, como si todavía fuera su “patio trasero”,  a Venezuela, dándole así sin querer- tan torpe como desmesurado- un precioso apoyo a Maduro.  Gobierno y pueblos todos debemos ir aumentando la presión lo que sea necesario hasta conseguir eliminar ese inmenso peligro que se cierne sobre nosotros.

20190727 “Recuperar la grandeza de EE UU”

                                     Han bastado seis meses para que el apoyo interno a Trump haya bajado más que el de ningún otro presidente. El apoyo externo es prácticamente inexistente, excepto el de Putin, que constituye precisamente su peor problema y puede, él sólo, acabar con el nuevo presidente. Sus medidas hoy suicidas, desde el negacionismo climático hasta  los muros, legales o incluso físicos, contra el resto del mundo, son el exacto reverso del secular expansionismo que enriqueció su país, por medios con frecuencia reprobables,  hoy imposibles de utilizar, botín que hoy intenta –colmo ciertos países e incluso regiones de Europa (Padania, Cataluña)- por medios proteccionistas a veces también salvajes y asimismo insostenibles. El rechazo interno a Trump que detectan las encuestas se materializa en las cada vez más frecuentes protestas contra él en las calles estadounidenses, que emplean ya  en su contra el mismo lema del actual presidente: “Recuperar la grandeza de EE UU. Juzgar a Trump”.

Madrid, 2 de febrero 2017 Grande, en mafiosos.

                                           Ningún presidente ha cumplido tan pronto ni tan bien el lema de su campaña como Trump: “Hacer grande de nuevo a Estados Unidos otra vez”. Y más que nunca. Pero, eso sí, grande en mafiosos.  Y otra vez. Porque la primera, la Mafia Italiana, fue grande y contribuyó –en beneficio propio, por supuesto-  al triunfo y expansión mundial de los Estados Unidos  en la Segunda Guerra Mundial y después contra Rusia.

                                           Hoy una serie masiva de datos convergentes prueba la presión de Rusia sobre los medios de difusión de EEUU, así como sus repetidos  contactos con personajes de primera línea del actual Gobierno de Trump. Su equipo constituye así , en sentido político contrario, una nueva especie de  Mafia, mucho más fuerte, pues tiene directamente el poder político y gran parte del económico, compuesta por personas ligadas en secreto y, por eso mismo, en manos y chantajeables por el hasta ahora el principal enemigo militar del país.

                                          Esta complicidad es mucho más grave aún que espiar a adversarios políticos internos, como Nixon, o cometen un desliz sexual, como Clinton; merece, por tanto, en una democracia consolidada, ejecutar un rápido y sereno juicio a quienes por ambición política económica, chantaje de cualquier tipo, fanatismo ideológico o falta de escrúpulos, ponen en tan gravísimo riesgo a su país y al mundo entero.

RNE difunde cifras falsas pro Trump.   14/2/2017

              El noticiero del 13 de febrero de RNE, pagada por todos, defiende a Trump de las casi unánimes críticas mundiales por sus primeras órdenes, argumentando que “ha sido elegido por la mayoría de los estadounidenses”. Eso es doblemente falso. Primero, porque casi la mitad de sus ciudadanos no vota. Y aunque, contra lo dicho por RNE, nos limitáramos a los votantes, Trump ha recibido tres millones menos de votos que Clinton, a los que hay que sumar los 5 millones de votos a los demás candidatos; en total, ocho millones más que Trump, que consiguió sólo el 47 por ciento del total de votos, como puede comprobarse en Wikipedia.

                Las cifras cantan: Trump representa,  pues, no a la mayoría, sino sólo a un cuarto de los estadounidenses, y a menos de la mitad de los votantes. Se dirá que quizá RNE no falsea, sino que se equivoca.  Pero de ser cierto esto, dado lo monumental del error y el sesgo político con el que se han utilizados esos falsos resultados, tendrían que estar sancionados ya sus responsables y publicada la debida rectificación.

20170208 Nos lo merecemos.

                                         Pocas cosas son tan ciertas e indiscutidas en la difícil ciencia política como el que cada pueblo tiene el gobierno que se merece. Y a corto plazo, cuando tiene un régimen más o menos democrático. La increíble crueldad de la política de EEUU y la UE durante tantas décadas con Palestina y tantos años en Siria y Yemen, para no hablar de muchos países africanos, e incluso con sus propias poblaciones, máxime en este última y tan cruelmente provocada crisis económica, ha sido lógicamente encabezada por gobernantes tan ”sobresalientes”  como Bush  y hoy Trump en los EEUU, así como tantos otros gobernantes indignos que hemos sufrido y estamos todavía sufriendo en la UE. Sólo quienes  tengan alma de siervos apelarán a lo merecido de ese castigo para intentar justificar una cobarde resignación ante el presente, en vez de espolearles a rectificar para recuperar un régimen de derechos y libertades que han perdido por pisotear los de otros pueblos del mundo.