Paz – 2016

20160324 Ante el terrorismo

                        El terrorismo ni es nuevo ni ha podido con Europa, que de 1973 a 1980 sufrió entre 250 y 400 muertes por terrorismo al año, con más de diez atentados por semana, aunque menos espectaculares, con menos víctimas, realizados sobre todo por terroristas europeos de distintas ideologías (R. Senserrich).

                        Situándolos en su contexto, recordemos que los atentados yihadistas en Europa constituyen sólo una pequeña parte del total, ya que el 87% de los que se han realizado desde el año 2000, con más de 72.000 muertos, han sido en países de mayoría musulmana. Estos atentados en Europa intentan ocultar las derrotas del Daesh en Asia y provocar una respuesta excesiva que le atraiga la solidaridad de los países musulmanes e impida la integración de los musulmanes afincados en Europa, fomentado aquí una xenofobia de “cruzada”, como la de Bush tras el 11S, y hoy otros desequilibrados en Europa. Esto  último también aumentaría la solidaridad  de los musulmanes del mundo con quienes hoy no consiguen reclutar sino a grupos  marginados, a los que, ya por justicia social,  debiéramos evitar sufrieran esas condiciones de vida aquí y allí.

                    Al terrorismo – como dice J. Dezcallar-  hay que combatirlo con inteligencia, sin fomentar un temor que se convierta en terror y fomente  respuestas excesivas, repitámoslo, contraproducentes, calificando la lucha contra él  de “guerra”, como desean el Daesh allí y los militaristas aquí, apoyados por los fanáticos devotos de “cruzadas” de triste memoria.

20160705 Anular al terrorista

                                 Cualquier día podríamos sufrir de nuevo aquí un atentado terrorista, como el del aeropuerto de Turquía. Conviene, pues, tener las ideas claras. Contra lo que dicen ciertos medios, el policía Durna no fue allí un “héroe”, sino que actuó mal. Después de disparar cinco tiros al terrorista, que cayó al suelo, se acercó y vio que tenía una  bomba. Pero en vez de inmovilizarlo vivo o, al menos, o disparar para que muriera como el mismo terrorista pretendía hacer matando a otros,  opciones de las que tuvo tiempo de sobra de realizar, como consta en el video, sólo huyó gritando un “Sálvese quien pueda”. Conducta impropia, y máxime en quien profesionalmente estaba entrenado para intentar evitar más muertes, como de hecho hubo una, además de la del terrorista.

20160117 Condenar la guerra santa

                                Ante unos embajadores, el papa ha vuelto a repetir que “nunca se puede matar en nombre de Dios”. Claro que lo dice precisamente  son los cristianos los que son víctimas  de otros grupos religiosos. Y resulta noticioso porque es una novedad respecto al pasado. Si realmente cree en lo que dice, tendría que condenar explícita e inmediatamente la conducta de la Iglesia católica durante muchos siglos, como cuando la Inquisición o las muchas Cruzadas  al grito de “Dios lo quiere”; baste recordar –todavía quedan supervivientes de ellas- los masivos asesinatos cometidos por los cristeros en Méjico y los nacionalistas franquistas en España. Callar ante esos horrendos crímenes es pura hipocresía, muy agravada por su cargo, y merece el rechazo de una sociedad que apueste realmente por la justicia y la paz.

20160331 Dañino Charlie Hebdo.

                                           Los hechos de Charlie Hebdo hablan por sí solos. Primero fue su despreciable calumnia de imaginar que Aylan, el niño muerto en la playa al intentar refugiarse en Europa podría convertirse de mayor en violador de mujeres en Alemania. Ahora, su inhumano reírse del hijo que al preguntar “-Papá ¿dónde estás?” tras la explosión de una bomba en Bruselas, le responde un brazo “Aquí”, un ojo”, Allí” y una mano “Allí también”.

                                         Puede discutirse si los humoristas muertos en la redacción del periódico por criticar el terrorismo islámico hubieran permitido estas salvajadas. Parecen un cobarde intento –al menos, inconsciente- de evitar un nuevo atentado islamista, al reírse hasta ese punto de todo y todos, incluso de los muertos por atentados islamistas. En todo caso, negro sobre blanco, hoy Charlie Hebdo es un panfleto que podría estar escrito con sangre, al promover un odio feroz entre los grupos humanos, colaborando a la muerte de muchas personas inocentes, como quien gritara “¡Fuego!” en un teatro lleno. Es la peor caricatura, el peor enemigo de la libertad de expresión, traicionando a millones de personas que creímos defenderla al reivindicar su nombre y a quienes, retrospectivamente, intenta hacernos cómplices de su bajeza actual.

20160517 La muerte no cayó del cielo.

         La muerte no cayó del cielo sobre Hiroshima, como ha afirmado el presidente Obama, sino de un avión estadounidense. No fue un justo castigo celeste, sino un  enorme crimen de guerra emplear la bomba atómica sembrando 140.000 muertos y muchas más víctimas civiles, en vez de echarla en un lugar el que, manifestando su poder letal, y su consiguiente efecto disuasorio,  habría evitado esa catástrofe sin precedentes. La paz auténtica no puede venir sino de la verdad, del reconocer que fue una venganza sin escrúpulos, un responder a una barbarie con otra aún mayor. Como otros países, y en eso más, EEUU está todavía muy lejos de asumir sus auténticas responsabilidades.

20160715 Ni con camiones, ni con drones.

   El “No matarás” no distingue si se hace con camiones o “limpiamente”, con drones, como con los que en los últimos años ha matado –también sin juicio, es decir, asesinado-, no a cien, sino a miles de presuntos enemigos un país que no es precisamente Francia.  Así se quebranta la base misma de cualquier civilización y se pone en peligro a países aliados, como sabemos muy bien en España, donde fuimos víctimas el 11M de un atentado que duplicó en víctimas al que hoy lamentamos en nuestro vecino país.  Condenemos con firmeza todo tipo de violencia ejercida sin garantías jurídicas y humanas. Como nos advirtió, tras Jesús, Gandhi: “Con el ojo por ojo, todos ciegos”.