Deportes – 2018

2018021028 Adoradores miserables.

                            Al visitar la India impresiona el lujo de algunos templos en comparación con la miseria de quienes acuden a rezar a sus dioses colmados de joyas. Incluso en Cuzco, donde impera otra religión que ya no echa la culpa de la pobreza a pecados en otra vida -que deben expiar para renacer en otra vida mejor, y por tanto no se les debe ayudar-, impacta también la pobreza de los indígenas, en contraste con sus doradas iglesias barrocas.

                          Por fortuna, empieza a formarse una rebelión contra los  dioses de la nueva religión mundial, y en una catedral del fútbol sus servidores se van a manifestar porque consideran excesivo que un ídolo recién llegado, -no del cielo, sino de Chile- gane en 83 minutos lo que un trabajador en un año. Se trata del Manchester United, pero esperamos que algún día algunos trabajadores de aquí tengan el valor de protestar contra esos engreídos dioses y reclamen a los dirigentes de ese gran negocio pseudoreligioso una mayor igualdad, sin dejarse distraer con cuentos de la pretendida devoción que deben tener a “sus” colores.

20180212 El campo de la Justicia.

      El campo de la Justicia es muy parecido en sus diferentes facetas. No es sólo es ciega antelas falta de los poderosos, al menos hasta que sus  delitos prescriban, o dándoles castigos de risa tras pensárselo durante infinitos años en perezosos tribunales. Incluso los jueces de calzón corto, bajando al campo de que arbitran el fútbol, muestran una parecida (in)justicia con los poderosos. Se cumplen ahora  dos años en los que ninguno ha aplicado la máxima pena al C. F. Barcelona y  el Real Madrid le sigue de cerca en ese vergonzoso record de ausencia de penaltis, de la que se sienten orgullosos los partidarios –nunca mejor dicho- de ambos equipos, educados a sí a exigir justicia… sólo cuando les favorece.

20180702 España, más y mejor campeona.

                                    No hay mal que por bien no venga. Incluso el no ser esta vez campeones mundiales en el arte de dirigir un balón a patadas (o a cabezazos, dañándonos los sesos), aunque aquí “nuestros” jugadores mejor pagados -y corruptos- sean extranjeros. Porque puede ser que ahora prestemos más atención a la educación, ya sin Wert; a la ciencia, ahora que tenemos un Duque que no está en la cárcel sino por todo lo alto; a los trabajadores, eliminando un vergonzoso récord de desempleo; a una tan desprestigiada Justicia, dotándola de más medios e independencia, etcétera. Opino que, como ya hacen otros países, al triunfar en esos campos nos podríamos sentir aún más, y más razón y permanencia, orgullosos de España que con, sin excluirlo, el triunfar en los campos de fútbol.

20180106 Messi no es tonto.

                           Si se hubiera desvelado antes del 21D la cláusula que permite a Messi irse del Barça en caso de independencia ¿habrían ganado los secesionistas el Gobierno, aunque siguieran teniendo, como siempre, con menos votos que los unionistas?  La duda muestra hasta qué punto Messi no es tonto, así como el fanatismo que el sistema ha conseguido inculcar en la sociedad para que difuminar sus intereses; en este caso, en particular, a los aislacionistas.

20180130 Tener buena cabeza deportiva.

       Contra lo que afirma, quizá por su demencia ya contraída, el futbolista Shearer, ese deporte sí puede inducir a la locura e incluso ser, como otros, asesino. Por tanto, hay que hay que usar protectores para la cabeza, como ya se está haciendo para los niños, o cambiar las reglas para conservar bien la cabeza  para jugar mejor , actuando con los pies, como es lo normal e indica su mismo nombre (foot, en inglés). Ya se cambiaron hace tiempo las reglas del toreo en países más respetuosos de la vida que el nuestro (Italia, Portugal, etcétera) tras la condena moral por suicidas a los toreros que hizo un papa compasivo, fiel seguidor de las enseñanzas de Jesús, y se está haciendo cada vez más con otro deporte aún más inhumano, el boxeo.

20180528 Triunfó el fútbol.

                     El domingo 17 de mayo la capital de España se conmovió con una de las más numerosas manifestaciones de su historia. No, no fue para rechazar el golpismo separatista de una minoría catalana insolidaria y racista, protesta que hubo de suspenderse meses antes, dicen que por la ausencia… de buen tiempo, mientras a centenares de metros se realizaba otra multitudinaria de ancianos pensionistas. Tampoco se debió a la condena esta semana, por primera vez en la historia, al partido gobernante, por corrupción,  que apenas había reunido unas docenas de personas para protestar ante su sede. Ni quiera respondía al deseo de denunciar la desvergonzada incoherencia del jefe de otro partido, que ese día conseguía en una consulta que dos tercios de los militantes de su partido le prefirieran a su pretendido ideario. No: esa inmensa movilización ciudadana, menospreciando esos trágicos y simultáneos problemas de Estaña, se dedicaba a celebrar entusiasmada la victoria, por tercera vez seguida, del equipo local de fútbol, ahora en Kiev. En su tumba, alguien sonrió satisfecho: lo había dejado todo atado y bien atado.