Deportes – 2017

20171128 Al fútbol o al infierno.

                               Yo viví la época en que las iglesias se llenaban los domingos a rebosar. No era para menos, porque faltar o llegar tarde a misa, pecado mortal, se castigaba con tormentos eternos. Hoy apenas uno de cada siete españoles asiste a esa ceremonia, y uno de cada cinco cree aún en el infierno; incluso ya hay papa que dice que el infierno “es un estado de ánimo”.

                               Pero ha surgido una  nueva fe. Hay quienes se quitan el pan de la boca, y criminales que se arriesgan a ser detenidos, por no faltar, en las nuevas catedrales, a su pasión por un equipo de fútbol. Así perdonan a sus dirigentes sus poco deportivos apaños y corrupciones, como antes a los obispos sus palacios y deslices sexuales.  El nuevo rito parecía ir viento en popa. Pero me ha alarmado el que el Real Madrid haya dudado ahora de sus más fieles fans hasta el punto de amenazarles, si no van a un partido nocturno, con frío polar y a la intemperie, contra un equipo no puntero,  con que les castigará prohibiéndoles la entrada al próximo partido “clásico”. Mal anda el negocio cuando tiene que tratarlos a patadas.

20170802 El Rey del Balón lo vale.

                                     ¿A qué tanto escándalo con el Rey del Balón en el Juzgado? ¿Acaso no entró también  hace pocos días por el aparcamiento Rajoy, que incluso se sentó al lado del juez, quien hasta se cuidó de evitar que contestara a preguntas comprometidas? Y ¿no gana oficialmente Ronaldo mucho más que Rajoy y el rey emérito, quien que también salía siempre por el aparcamiento de las Clínicas después de meter la pata,  ya que tenía el privilegio único de no tener ni que ir nunca al Juzgado? Y ¿cuál de ellos dos  puede reunir varias veces al mes a tanta gente, que pagan una burrada por verle hacer casi lo mismo sin casi decir nada? El que vale, vale.

20170612 El Barça y Guardiola.

                                 El que el Barça fuera “más que un club” era explicable durante el franquismo. Ahora, con la mala fe de muchos independentistas, Guardiola quiere justificarla con sarta de mentiras y medias verdades contra un Gobierno español antidemocrático. Esto es una pura proyección freudiana de lo que es su Gobierno catalán, donde se nos persigue y amenaza a cuantos no oponemos al separatismo, siendo ambas opciones libres en el resto de España.

                                  Su nacionalismo no es sino la tapadera del cubo de basura en que los suyos han convertido al Barça, donde sus principales jugadores –por cierto, extranjeros- están manchados hasta las cejas de corrupción, que los dirigentes del club intentan tapar –como Pujol en lo político- con su feroz nacionalismo. Poca autoridad moral tiene, pues, para hablar, un Guardiola que 47 veces no hizo asco a vestir la camiseta para defender España y que, por otra parte, mercenario extranjero, tampoco tuvo escrúpulos, por ganar aún más millones, servir durante dos años a un régimen tan despótico como Catar. Tampoco destaca por su sabiduría ese gran especializado en jugar a dar patadas o cabezazos, algunos de los cuales, como se ha visto en otros futbolistas, dañan irreparablemente sus sesos.

20171209 El más antipático de la historia.

                                     Tras recibir su quinto balón de oro, Ronaldo, conforme a su estilo, no ha dudado en autocalificarse como “el mejor futbolista de la historia”, incluso ahora, con su grave sequía de goles, mayor aún que la que climática que padecemos. Dos tercios de los aficionados del Real Madrid no han dudado en negárselo, con cifras de lo conseguido por Di Stefano. No hace falta citar a otros jugadores de otros equipos y países, ni sirve de excusa sus duros orígenes o la costumbre portuguesa de exagerar, que deja atrás a la de los andaluces. Además de su nuevo ridículo, Ronaldo se consolida así como el futbolista más antipático de la historia, rechazo del que él, según ha declarado ya en otras ocasiones, se siente orgulloso, dañando la  buena fama de su  mismo equipo.

20170611 El fútbol es sagrado.  

                                     -¿Que hace tanta gente a la puerta del  juzgado? -Se trata de un deportista, que ha ganado una millonada, ocultándola para no ayudar a aliviar a enfermos, parados, etc. -¡Qué sinvergüenza! ¡Ya le diré cuatro cosas cuando salga! ¿Y qué hacía? –Era futbolista.-Ah… Entonces me quedo para pedirle un autógrafo.

                                    ¿Qué eso es una anécdota, aunque se le pueda atribuir a muchos “fans” cuando salían del juzgado Messi, Neymar y otros futbolistas ”ejemplares”? Baste recordar lo ocurrido en TV13 hace pocos días en esa cadena televisiva privada de la Conferencia Episcopal. Llegaban las primeras noticias de dos explosiones  en el “Manchester Arena”. Pero, tras confirmarse que no era un estadio de fútbol, el locutor afirmó que no hay nada más importante que el fútbol, y que adelante con la programación. ¿Qué habría hecho Jesús, cuya marca profanan esos “Príncipes de la Iglesia”?   La corrupción anticristiana e inhumana del alto clero corresponde –yo diría, sirve de ejemplo- con la de un país al que el orgullo de tener,  aunque sean contratados a precio de ídolos de oro, grandes especialistas en dar atadas a un balón, le alivia de tener también otros records en paro, desigualdad social, desahucios, pésimo nivel educativo,  deterioro de sanidad, etcétera.

20170731 Ídolos con pies de barro.

                                       Cristiano o judío, cualquier persona a quien se le dora y adora, valorándolo económica y socialmente cien veces más que a un sabio, escritor o gobernante, fácilmente pierde la cabeza, máxime cuando además recibe y da con ella, junto con sus pies, tantos golpes a una pelota.  Más aún si esos millones y fama le llegan muy joven y cuando, como muchos, dicha persona proviene de un ambiente marginal.

                                         En esas circunstancias, es frecuente que un sujeto así cometa  locuras y traspase las leyes, incluso económicas, por cantidades insignificantes en relación a sus ingresos. Se debería, como se ha hecho en determinadas circunstancias, fijar un salario profesional máximo. Pero, claro, esto es imposible mientras no se devuelva al fútbol su carácter deportivo, sin corromperlo con tantos intereses económicos y políticos que lo utilizan como tapadera, triste caricatura de las sociedades en que prolifera.

20170525 Las dudas de Piqué.

                              Piqué, que no es tonto, acaba de declarar que no sabe si aceptaría la presidencia del Barcelona, vistas las cuentas que han tenido con la Justicia los últimos dirigentes del club. Dado que lo mismo está ocurriendo ya con los presidentes políticos catalanes, no es extraño que cada vez seamos más los que nos preguntemos qué nos ocurriría el día en que todos esos dirigentes consiguieran una  Justicia “independiente”, que es lo que desean a cualquier precio, para ser “libres”… de la cárcel.